#RevoluciónInclusiva en las aulas: diseño universal y paisajes de aprendizaje.

El Diseño Universal es un paradigma del diseño que comenzó su andadura en el campo de la arquitectura a finales de los años 70.  El objetivo era simple: si ya en el diseño se tenían en cuenta a todos los usuarios no serían necesarias adaptaciones posteriores. De esta forma, el concepto de apoyo cambió, y también el de discapacidad, tendiendo a modelos sociales que dejaban de lado el modelo basado en el déficit imperante hasta entonces. Los entornos accesibles hicieron que fuésemos conscientes de que la discapacidad estaba en el contexto, no en el individuo y se comenzó a hablar entonces, de contextos discapacitantes, no de personas discapacitadas.

¿Y7 si esto lo llevamos a la educación? Habitualmente, el docente programa su asignatura pensando en un alumnado medio, tendiendo con sus prácticas a homogeneizar la heterogeneidad de su aula y aceptando como natural la realización de adaptaciones curriculares al alumnado que las necesite. Este es además un hecho aceptado por todos y que se contempla en todas las normativas educativas vigentes, tan ancladas en modelos clínicos que debemos desterrar. Normativas que es preciso cambiar si de verdad queremos apostar por un cambio en la educación, por una educación inclusiva donde todo el alumnado esté presente, participando y obteniendo logros.

Y yo me pregunto: ¿Es posible que ya en el diseño el docente tenga en cuenta a todo el alumnado de su aula con el fin de que no sean necesarias adaptaciones curriculares posteriores? ¿Es posible que de esta forma se eliminen las barreras al aprendizaje? Por supuesto que sí, es posible y debe hacerse.  ¿Cómo?

Paisajes de aprendizaje, una propuesta inclusiva.

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¿Qué es un paisaje de aprendizaje? Este concepto aparece en España en 2015 de la mano de Alfredo Hernando, que es quien le pone el nombre de paisaje de aprendizaje (1). Un paisaje de aprendizaje es una forma de programar que nos permite ya en el mismo diseño dar una respuesta inclusiva a todo el alumnado, pues favorece de una manera consciente la personalización del aprendizaje, permitiendo de esta forma crear diferentes itinerarios formativos. Itinerarios que se adaptan a nuestro alumnado y que eliminan las barreras al aprendizaje y a la participación.

Los paisajes de aprendizaje van acompañados de una matriz de doble entrada donde se cruzan las inteligencias múltiples y los procesos cognitivos de la taxonomía de Bloom revisada. Este modo de programar permite no solo concebir situaciones más ricas y profundas de aprendizaje desde el diseño, sino que además permite dar una respuesta inclusiva, equitativa y de calidad a TODO el alumnado.

De este forma tan visual, la plantilla nos ayudará no solo a salir de nuestra zona de confort, sino a tener en cuenta algunas de las pautas del Diseño Universal para el Aprendizaje (2) para su introducción en el currículo, como son por ejemplo proporcionar diferentes opciones para la percepción, al hacernos conscientes de que debemos presentar la información en formatos flexibles, formatos que ofrezcan alternativas diferentes a las visuales y auditivas; a ilustrar a través de diferentes medios proporcionando alternativas al texto; a maximizar la transferencia y la generalización proporcionando apoyos visuales, al considerar la inteligencia visual espacial con organizadores gráficos, visual thinking..; a ofrecer distintas formas de presentar productos de un proyecto… en definitiva a “adaptar” en el mismo diseño de la actividad para eliminar las barreras al aprendizaje.

Esta es la educación a la que debemos tender, una educación para todos y con todos, pero…

¿Qué puedo hacer como docente comprometido con la educación inclusiva? ¿Cómo puedo hacer mi propia #RevoluciónInclusiva en mi aula?

Puedo huir de las adaptaciones curriculares ad doc y tender a un diseño universal de aprendizaje donde como docente tenga en cuenta a todo el alumnado de mi aula cuando realice la programación diaria. En esta línea os invito a leer las reflexiones que Antonio Márquez hace en su blog sobre las adaptaciones curriculares y la inclusión.

Puedo tender al desarrollo en el aula de procesos cognitivos de mayor complejidad, estimulando el pensamiento crítico de todo el alumnado y favoreciendo un aprendizaje profundo y significativo. Cambiando las culturas de aprendizaje, de pensamiento y de evaluación, como ya comenté en una entrada de este mismo blog.

Pero, sobre todo, puedo eliminar las barreras visibles o invisibles a la participación, al aprendizaje, a la presencia y a la titulación que ponemos diariamente a nuestro alumnado.

Y tú, ¿te unes también a la #RevoluciónInclusiva?

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REFERENCIAS y LECTURA IMPRESCINDIBLE

(1) La primera vez que se utilizó el término paisajes de aprendizaje en España fue Alfredo Hernando Calvo (@alfredohernando) en Escuela21.

Alfredo Hernando es el autor del libro publicado por fundación telefónica “Viaje a la escuela del siglo XXI: Así trabajan los colegios más innovadores” del que que recomiendo su lectura.

Para saber más sobre los paisajes de aprendizaje os invito además a leer el monográfico Educadores. Espacio de ideas y proyectos educativos. Octubre-Diciembre 2015. Número 256. Editado por Escuelas Católicas.

Hernando, A. (2015). Viaje a la escuela del siglo XXI: Así trabajan los colegios más innovadores. Madrid: Fundación telefónica.

(2) Diseño Universal de Aprendizaje. EducaDUA: la web de la investigación del Diseño Universal de Aprendizaje

 

 

 

#RevoluciónInclusiva. Un revolución pendiente en la educación.

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Montesquieu (1689-1755) escribió

“Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad”.

La Declaración de Salamanca de 1994 y su marco de acción sobre necesidades educativas especiales tuvo como ejes de trabajo: la accesibilidad y la calidad. Han pasado 23 años y estos temas todavía están en el tintero en muchas ocasiones. Es una declaración llena de buenas intenciones que se ha quedado en eso, y es que el tema de la educación inclusiva es algo etéreo y utópico todavía para muchas personas. En ocasiones se equipara a integración (ver entrada integración vs. inclusión) porque ha faltado formación en los centros educativos y porque no hay unas políticas claras al respecto; en ocasiones se asocia solo al alumnado con necesidades educativas especiales y se ve como una modalidad de escolarización dentro del marco general de educación utilizando indistintamente los términos integración e inclusión; y a menudo queda en manos exclusivamente del profesorado de pedagogía terapéutica, audición y lenguaje y orientación. Pero siempre, siempre, es vista como un principio (en las normativas vigentes en educación así consta) y se considera entonces como algo moralmente importante, difícil de llevar a la práctica y que no compromete, porque seguimos haciendo lo mismo: no incluimos, segregamos; no acogemos, aceptamos…

Pero la educación inclusiva es un DERECHO. La Convención de los Derechos de las personas con discapacidad (Unesco, 2006) en su artículo 24 habla de ASEGURAR una educación inclusiva a todos los niveles y a lo largo de la vida. Esta convención sobre los derechos de las personas con discapacidad se firma y se ratifica en España el 3 de mayo de 2008 y también se firma su protocolo; de esta forma, España acepta las obligaciones jurídicas que le corresponden en virtud del tratado y debe adoptar la legislación adecuada para hacerlas cumplir.

El 7 de noviembre de 2011, la Agencia Europea para el Desarrollo de la Educación del Alumnado con Necesidades Educativas Especiales organizó por tercera vez un acto con jóvenes de edades comprendidas entre los 14 y los 19 años; cada país miembro nombró a dos estudiantes de educación secundaria y formación profesional con necesidades educativas especiales y/o discapacidad y a uno sin estas características. “Se trataba de ofrecer a los jóvenes de Europa la oportunidad de ser escuchados, facilitando una plataforma donde exponer sus opiniones sobre educación, explicando sus necesidades y expresando sus aspiraciones. La Audiencia a su vez propició que los delegados compartieran sus vivencias y trataran el significado de la educación inclusiva en su día a día” (1) . Y les hicieron tres preguntas: la primera fue ¿Qué es la educación inclusiva para ti?

Esta reflexión es necesaria para avanzar, piensa ¿Qué es la educación inclusiva para ti? Es importante reflexionar sobre este tema, porque va a condicionar tus actuaciones en el centro educativo, en el aula, en la sociedad en general.

Ya he hablado de esto en otras entradas; a mí me gusta tomar como referencia la definición de la UNESCO, que dice lo siguiente:

“La Educación Inclusiva puede ser concebida como un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los educandos a través de una mayor participación en el aprendizaje, las actividades culturales y comunitarias y reducir la exclusión dentro y fuera del sistema educativo.  Lo anterior implica cambios y modificaciones de contenidos, enfoques, estructuras y estrategias basados en una visión común que abarca a todos los niños en edad escolar y la convicción de que es responsabilidad del sistema educativo regular educar a todos los niños y niñas.  El objetivo de la inclusión es brindar respuestas apropiadas al amplio espectro de necesidades de aprendizaje tanto en entornos formales como no formales de la educación.  La educación inclusiva, más que un tema marginal que trata sobre cómo integrar a ciertos estudiantes a la enseñanza convencional, representa un enfoque que examina cómo transformar los sistemas educativos y otros entornos de aprendizaje, con el fin de responder a la diversidad de los estudiantes.  El propósito de la educación inclusiva es permitir que los maestros y estudiantes se sientan cómodos ante la diversidad y la perciban no como un problema sino como un desafío y una oportunidad para enriquecer el entorno de aprendizaje”  (UNESCO, 2006, pág. 14)

Habla de que es un proceso, por lo tanto no un acto puntual ni una intervención aislada; para responder a la diversidad de las necesidades de TODOS los educandos, el TODOS con mayúsculas, porque todos somos diversos y todos tenemos necesidades, no se asocia solo al alumnado con necesidades educativas especiales; al ser una respuesta para todo el alumnado debemos pensar en respuestas inclusivas generales que además van a permitir que nuestros centros sean inclusivos. A través de una mayor participación en el aprendizaje, otra palabra clave, para participar tienen que estar, es decir, para participar no hay que sacarlos del aula, sino que tienen que estar presentes en el aula; pero habla también de participación en las actividades culturales y comunitarias, ¡qué importante es este aspecto que siempre se nos olvida! ¿Lo tenemos en cuenta? ¿Tenemos en cuenta los entornos no formales para TODO el alumnado o segregamos también en estos entornos?

Ahora que ya tenemos 12claro qué es y qué no es la educación inclusiva, el debate es otro: el debate actual es cómo se va a lograr un educación inclusiva y equitativa de calidad.

Y en este punto del debate es donde todos tenemos algo que aportar (docentes, alumnado, familias, comunidad, administración…), porque está en nuestras manos poder hacerlo, y porque como hemos visto, la educación inclusiva es un DERECHO para todo el alumnado, por lo tanto hay que ponerse en acción y caminar hacia otra educación transformadora.

La misma definición de la UNESCO nos dice que “Lo anterior implica cambios y modificaciones de contenidos, enfoques, estructuras y estrategias basados en una visión común que abarca a todos los niños en edad escolar y la convicción de que es responsabilidad del sistema educativo regular educar a todos los niños y niñas”

¿De qué habla? De la necesidad de hacer ajustes razonables en función de las necesidades individuales, así como de facilitar las medidas de apoyo necesarias. ¿De qué más? De políticas transformadoras de la educación, tanto en los propios centros como a nivel legislativo. ¿De qué más? De cambio; habla de cambios y modificaciones, habla de transformar la educación; no podemos seguir haciendo lo mismo que venimos haciendo y que sabemos que no da una respuesta inclusiva ni una respuesta adecuada a todo el alumnado. Pero, sobre todo, habla de TODOS los niños en edad escolar, no solo de un alumnado concreto, sino de TODOS.

Llegados a este punto es momento de pensar y reflexionar ¿Qué puedo hacer yo? ¿Cómo voy a lograr en mi aula, en mi centro educativo una educación inclusiva y equitativa de calidad?

  • En mi aula, transformando la metodología y utilizando  metodologías activas donde el alumnado tenga un papel activo en su aprendizaje; cambiando el enfoque de la evaluación, una evaluación en la que todo el alumnado pueda participar, donde se aprende del error; trabajando en grupo, en equipo, en parejas, donde se fomenten las interacciones dialógicas; desarrollando los talentos y las capacidades de todo el alumnado teniendo en cuenta las inteligencias múltiples, donde se consideren y valoren distintas formas de aprender, distintas formas de enseñar; organizando espacios y tiempos, donde no hay alumnado discapacitado, sino contextos discapacitantes; eliminando las barreras al acceso, a la participación y al aprendizaje ofreciendo la información por distintas vías utilizando distintas formas de motivación, presentación y expresión…
  • En mi centro educativo, transformando las políticas y la organización del centro: apoyos dentro del aula, docencia compartida, recreos inclusivos o patios dinámicos, accesibilidad como seña de identidad del centro (física, sensorial y cognitiva), creación de equipos de colaboración y de aprendizaje entre el profesorado…; creando comunidades escolares seguras y acogedoras: Proyecto Educativo de Centro inclusivo, prevención de la convivencia, concepción humanista de la educación, sentimiento de pertenencia…; abriendo la escuela a la comunidad y creando una escuela abierta y participativa: escuelas de familias, tertulias dialógicas, comisiones mixtas, participación en actividades del centro…

Y la Administración, ¿qué puede hacer para lograr una educación inclusiva y equitativa de calidad?

  • Puede legislar normativas claras y concretas sobre el tema, normativas donde la educación inclusiva deje de ser un principio, un criterio orientativo y pase a ser un compromiso firme y una realidad.
  • Puede legislar normativas que huyan del enfoque clínico, del enfoque centrado en la discapacidad, en lo que los alumnos no saben hacer y apuesten claramente por un cambio de modelo.
  • Pueden legislar que los apoyos sean siempre dentro del aula, garantizar que exista profesorado de apoyo a la inclusión y que no se condicione el número de alumnos con necesidades educativas especiales al cupo del profesorado de pedagogía terapéutica.
  • Pueden legislar itinerarios formativos en el tema de la educación inclusiva, itinerarios que yo consideraría obligatorios para todo el profesorado.
  • Pueden contemplar la creación de centros de recursos y de formación permanente para el profesorado en el tema de la educación inclusiva desde donde no solo se de formación sino acompañamiento y asesoramiento.
  • En definitiva, la Administración con sus normas debe ser capaz de que La educación inclusiva, más que un tema marginal que trata sobre cómo integrar a ciertos estudiantes a la enseñanza convencional, represente un enfoque que examine cómo transformar los sistemas educativos y otros entornos de aprendizaje, con el fin de responder a la diversidad de los estudiantes”.

 

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(1) https://www.european-agency.org/sites/default/files/young-views-on-inclusive-education_YoungViews-2012ES.pdf

UNESCO. (2006). Orientaciones para la inclusión: asegurar el acceso a la educación para todos. París: UNESCO.

Cambio de mirada, primer paso en la #RevoluciónInclusiva

Nacho Calderón en su artículo “Ese “Ente” distinto” hablaba de “personas silenciadas y arrojadas a la monstruosidad” cuando se refería a todos los “niños y niñas aislados en aulas específicas, exiliados en centros de educación especial, condenados a no titular, y al desempleo y la pobreza en la edad adulta“. Partiendo de este idea que comparto, y reflexionando sobre la necesidad de una #RevoluciónInclusiva voy a centrarme en lo que considero el primer paso en esta Revolución: EL CAMBIO DE MIRADA.

Sigue Nacho Calderón afirmando: “Necesitamos constituir de otra forma nuestra humanidad. Solo así podríamos conseguir que los colectivos excluidos dejen de ser fagocitados“.  Y yo añado: parémonos a reflexionar y cambiemos nuestra mirada para dejar de ver la diversidad en nuestras aulas, en nuestros centros educativos, en la sociedad en general, como algo negativo, como algo que asusta y segrega.

acosocarei-1En la cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible los estados miembros concretaron 17 objetivos para cambiar el mundo y el número 4 está relacionado con la educación “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos“, este es el objetivo que yo tomo como referencia en la #RevoluciónInclusiva #ODS4 #educación2030 y que marcará el rumbo siempre de todas las actuaciones y reflexiones que haga.

Como en otras ocasiones partiré desde un enfoque proactivo, asumiendo que el control del cambio está en nuestras manos y que debemos empezar con objetivos y compromisos claros que nos permitan crear una sociedad más justa.

Reflexionando sobre este cambio de mirada.

No es necesario que hable ahora del poder transformador de la educación; por todos es sabido que la educación transforma las vidas de las personas y de la sociedad en general. En 2014,  Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi fueron galardonados con el Nobel de la Paz “por su lucha contra la opresión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación“, afirmando ambos que “la educación es el poder que cambiará el mundo“.

Primera reflexión: ¿Permito que en el aula, en el centro educativo, todo el alumnado tenga las mismas oportunidades? ¿Ofrezco actividades ricas y variadas a todo el alumnado? ¿Promuevo entornos de aprendizaje accesibles? ¿Garantizo oportunidades de aprendizaje de calidad para todo el alumnado? ¿Tengo en cuenta las capacidades de todos o solo veo el déficit, lo que no saben hacer, lo que no pueden decir, lo que no ….?

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Este cambio de mirada que empieza reflexionando sobre el poder de la educación supone también un DERECHO a la educación equitativa e inclusiva de calidad. Pero el derecho a una educación equitativa se confunde muchas veces con el derecho al acceso a la educación. Y en realidad supone mucho más: supone eliminar las barreras al acceso, a la participación, a la continuidad, a la finalización; supone que no existan desigualdades en los resultados, supone no cometer injusticias; en definitiva, supone una educación justa.

Segunda reflexión: ¿Cómo acojo al alumnado en el centro, en el aula? ¿Acojo a todo el alumnado de la misma forma? ¿Los apoyos se hacen siempre dentro del aula? ¿Estos apoyos son para todo el alumnado? ¿Permito que todos participen por igual en el aula, en la vida del centro? ¿Tengo siempre altas expectativas para todos? ¿Soy una persona justa en mis decisiones?  ¿El centro tiene objetivos claros y concretos que permitan que la educación inclusiva sea el eje de todas sus actuaciones?

Esta fábula de Miguel Ángel Santos, “El pato en la escuela o el valor de la diversidad” sirve para reflexionar sobre otro aspecto importante en nuestro cambio de mirada, la búsqueda de la homogeneidad como norma.

Tercera reflexión: ¿Hablo de capacidades o sigo hablando de discapacidades? ¿Veo primero la etiqueta y luego la persona o al revés? ¿Personalizo el aprendizaje del alumnado o lo individualizo?  Para saber más sobre este tema recomiendo las entradas de José Blas en INED 21

En una maravillosa entrada de su blog “Si es por el maestro nunca aprendo”, Antonio Márquez reflexiona sobre las Adaptaciones Curriculares. Un debate valiente y necesario, sobre el que hay mucho que hablar y legislar si de verdad queremos que sean una respuesta inclusiva y no segregadora, como viene siendo ahora.

En la actualidad, una adaptación curricular adapta el currículo, lo individualiza, no lo personaliza. Se centra en la enseñanza de los contenidos adaptados y se preocupa por los resultados, habitualmente en aulas separadas, con apoyos segregadores, no permitiendo que el alumnado con adaptación curricular participe e interaccione con el resto de la clase y ofreciendo, por lo tanto, una visión distorsionada de estos niños y niñas, puesto que ven primero su diversidad y luego su persona, porque durante toda la escolarización a ese niño lo sacan de clase porque no sabe…, porque no puede…, porque hay que ayudarle, porque…

Concluyo con la frase ya mencionada de Nacho Calderón: “Necesitamos constituir de otra forma nuestra humanidad. Solo así podríamos conseguir que los colectivos excluidos dejen de ser fagocitados”.  Empecemos cambiando nuestra mirada. Cambia tu mirada y mira al niño, a la niña, al adolescente, al adulto, a la persona que tienes ante ti y ve en ella todo lo que puede aportar, todo lo que te puede enseñar, mira a la persona, nunca a la etiqueta que la estigmatiza, camina a su lado siempre, hazle este camino accesible, pero nunca, nunca la saques del camino.

Otra educación es posible. Únete a la #RevoluciónInclusiva, ¡cada vez somos más!

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¿Te unes a la #RevoluciónInclusiva?

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Si queremos “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todo el alumnado”  es necesario cambiar estructuras organizativas y prácticas educativas en nuestros centros, es necesario empezar a actuar, pero es necesario sobre todo, concienciarse con ello.

Esta revolución supone no dejar a nadie atrás, supone que todos tenemos las mismas oportunidades, supone una educación de calidad inclusiva con resultados de aprendizaje equitativos y eficaces para todo el alumnado, supone que se promuevan metodologías activas que permitan aprender juntos a alumnos diferentes, supone por lo tanto que  se eliminen barreras al acceso, a la participación, a la continuidad, a la finalización…

Pero para lograr esta educación de calidad inclusiva y equitativa, es indispensable que las políticas educativas que lleves a cabo en tu centro tengan por finalidad TRANSFORMAR.

En este vídeo explico qué es la #RevoluciónInclusiva y te invito a participar en ella. ¿Te unes?

 

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Proyecto de dirección desde un enfoque inclusivo.

acosocarei-1El año 2017 va a ser el año de la #RevoluciónInclusiva, el año para pasar a la práctica, el año para comenzar a implementar en los centros educativos actuaciones que lleven a una educación inclusiva y equitativa de calidad. Serán actuaciones sencillas, concretas, fáciles de llevar a cabo y necesarias. Porque una educación inclusiva ES POSIBLE.

Es necesario comenzar a llevar a cabo políticas transformadoras que eliminen barreras, que se basen en propuestas pedagógicas que permitan aprender juntos alumnos diferentes, que potencien la colaboración, que aprendan de la diversidad. En definitiva,  que siempre se tenga en cuenta que la innovación y la inclusión van de la mano, que hablemos de INCLUNOVACIÓN.

La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, establece en el capítulo IV la regulación de la dirección de los centros públicos. En el artículo 134.d se concreta que para participar en el concurso de méritos para ser director de un centro es necesario “presentar un proyecto de dirección que incluya, entre otros, los objetivos, las líneas de actuación y la evaluación del mismo” y se establece que “el nombramiento de director de centro será por un periodo de cuatro años…. Este nombramiento puede renovarse, por períodos de igual duración, previa evaluación positiva del trabajo desarrollado al final de los mismos” (art. 136.1, 136.2).

He preparado una guía para ayudar a las personas interesadas en liderar un centro educativo a elaborar un proyecto de dirección desde un enfoque inclusivo. Será un proyecto que condicionará el devenir del centro y ahí reside su importancia.

 

 

Perfil del líder educativo. Promotor del cambio inclusivo.

Es indiscutible la importancia que el director o directora de un centro tiene en el devenir del mismo. Un tipo de liderazgo u otro condiciona el que las culturas, políticas y prácticas de un centro sean inclusivas o segregadoras.

Las competencias que debe desempeñar el director/directora vienen reguladas en el art. 132 de la LOE, y para llevarlas a cabo de forma inclusiva y eficazmente se necesita un liderazgo y un líder con unas características concretas. Esta reflexión forma parte de la Guía para elaborar un proyecto de dirección desde un enfoque inclusivo que estoy preparando y que próximamente verá la luz.

¿Qué perfil tiene un buen líder educativo?  Un director, una directora de un centro educativo se enfrenta diariamente a la incertidumbre, no hay dos días iguales, por lo que se precisan docentes proactivos que sepan gestionar el cambio; docentes eclécticos, conciliadores que actúen de mediadores ante la nueva sociedad global; docentes curiosos con ganas de aprender, de innovar, de transformar; pero sobre todo, docentes éticos firmes defensores de los valores inclusivos.

He preparado un decálogo con todas las características que considero debe tener un buen líder educativo que avala la educación inclusiva y también he relacionado estas características con los hábitos de la mente de  Arthur L. Costa y Bena Kallick, al considerar que el buen líder educativo es una persona que piensa con eficacia y que destaca por sus conductas inteligentes.

DECÁLOGO DEL LÍDER EDUCATIVO INCLUSIVO

Un líder educativo inclusivo: Es capaz de ilusionar, contagiar. Sabe crear equipos, confía en las personas y las motiva. Tiene siempre una actitud proactiva que le va a ayudar a anticiparse, a no decaer. Es persuasivo, empático, escucha y no impone. Es carismático.

decalogo-liderar-centroPlanifica y marca un rumbo, una hoja de ruta conocida por toda la comunidad educativa. Esta planificación aparecerá en su proyecto de dirección y estará acorde con el Proyecto Educativo de Centro.

Promueve siempre un clima de respeto favoreciendo las relaciones de toda la comunidad educativa. Es partidario de una escuela abierta y participativa, una escuela democrática impulsando la participación de las familias y la sociedad en el centro educativo. Es capaz de fomentar la participación de familias y profesorado en el centro, creando redes de colaboración.

Gestiona la presión no permitiendo que situaciones adversas le superen. Es capaz de guiar en momentos de crisis. Elabora planes alternativos y utiliza la proactividad para ello. Es capaz de adaptarse a nuevos entornos, nuevas situaciones o problemas.

Sabe organizar el tiempo, gestionando reuniones eficaces. Es claro y asertivo en el mensaje. Expresando las ideas de forma clara y concreta, evitando las ambigüedades.

Actúa como mediador favoreciendo la convivencia en el centro, garantizando la mediación en la resolución de los conflictos. Posee habilidades comunicativas de escucha activa, conoce y gestiona la diversidad del centro y es una persona ética.

Es promotor de ideas innovadoras, actúa como líder pedagógico. Es curioso y se interesa por conocer nuevas estrategias, recursos, tecnologías…

Hábitos de la mente en el líder educativo

Ya he comentado que un buen líder es una persona que piensa con eficacia, es una persona que destaca por conductas inteligentes y por unos hábitos muy concretos, me refiero a los hábitos de la mente de Arthur L. Costa y Bena Kallick. Podríamos decir por lo tanto que un líder sobresale en cada uno de esos hábitos. Destaca por:

  • Ser persistente. No se da por vencido, el buen líder sigue actuando, es proactivo, gestiona bien la presión.
  • Maneja la impulsividad. Piensa antes de actuar, promueve climas de respeto y actúa de mediador. Un buen líder considera las posibilidades antes de actuar, elabora un plan, anticipa los problemas.
  • Escucha a los demás con empatía y comprensión puesto que posee habilidades de escucha activa.
  • Piensa flexiblemente. Son capaces de cambiar y ofrecer nuevas alternativas cuando aparece nueva información. Ven y comprenden otras relaciones, consideran puntos de vista alternativos.
  • Piensa sobre el pensamiento. El buen líder reflexiona y evalúa sus propias destrezas y estrategias del pensamiento. Es consciente de sus acciones, del efecto sobre los demás, sobre toda la comunidad educativa. Pero también es capaz de autoevaluarse, de evaluar su hoja de ruta para corregir y modificar el plan si es necesario. Reflexiona sobre educación, sobre qué estrategias, planifica, organiza, reflexiona y evalúa.
  • Se esfuerza por lograr la precisión. Es cuidadoso, se esfuerza por trabajar con precisión, aprende del error y revisa las reglas para mejorar. El buen líder conoce los criterios de calidad y se esfuerza por lograrlos.
  • Cuestionamiento y planteamiento de problemas. Einstein decía que “la formulación de un problema importa más que su solución” un buen líder es capaz de resolver con eficacia los problemas, de plantearse preguntas y posibilidades nuevas a problemas conocidos.
  • Aplicación de conocimiento anterior a situaciones nuevas. El buen líder aprende de la experiencia, aprende de los errores, es capaz de transferir significado de una experiencia y llevarla a otra. Actúa para crear oportunidades.
  • Pensar y comunicarse con claridad y precisión. Posee habilidades comunicativas, expresa de forma clara y asertiva sus ideas.
  • Conseguir datos con todos los sentidos. Tienen en cuenta el contexto, el entorno y son capaces de crear entornos acogedores que creen sentimientos de pertenencia a toda la comunidad educativa.
  • Creación, imaginación e innovación. El buen líder es creativo, curioso, lidera la innovación.
  • Responder con asombro y admiración. Disfrutan aprendiendo, compartiendo con los demás. Les gusta resolver cosas y siguen aprendiendo durante toda su vida.
  • Aceptación de riesgos responsables. Toleran la confusión y la incertidumbre. Asumen riesgos que les llevan a generar nuevas ideas.
  • El humor es una herramienta útil en las relaciones humanas, suavizan situaciones tensas y hacen más amenas las intervenciones.
  • Pensamiento interdependiente. Es capaz de trabajar con otros, de crear equipos, de fomentar la participación del profesorado y de las familias en la vida escolar, de crear redes de colaboración.
  • Apertura al aprendizaje continuo. El buen líder es curioso, con ganas de aprender, creativo. Aprende de las experiencias.

 

En uno de sus aforismos, Jorge Wagensberg dice: “La grandeza del concierto de violín en re de Beethoven está en el contraste que existe entre la evidente complejidad del sonido y la simplicidad aparente de la partitura“. Para mí un buen líder es aquél que es capaz de hacer simple lo que es complejo ¿Y para ti?

Movimiento maker en educación. Todos somos hacedores.

El creador del movimiento maker es Dale Dougherty. En 2005 creó las Maker Faires y la revista Make, una feria y una revista trimestral para dar visibilidad a los proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo).  En la charla TED de 2011, Dale Dougherty dice que “todos somos hacedores. Nacimos hacedores, tenemos esa habilidad de hacer cosas, de agarrar las cosas con nuestras manos… creamos cosas.

¿Qué supone el movimiento maker en la educación? Supone despertar la curiosidad, fomentar la creatividad, el ingenio; supone explorar y crear. Pero supone, sobre todo, construir conocimiento, compartirlo, desarrollando de esta forma habilidades de pensamiento de orden superior en todo el alumnado, porque “todos somos hacedores, todos tenemos esa habilidad de hacer cosas”. 

Crear supone combinar elementos en un patrón nuevo, proponer soluciones alternativas. ¿Y qué es eso sino estimular las inteligencias, fomentar el pensamiento crítico y preparar al alumnado para un futuro incierto y cambiante? No olvidemos que uno de los fines de la educación es “la preparación para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento” (LOMCE; art. 2.k)

Existe actualmente una tendencia a nivel global de compartir y crear conocimientos. Habitualmente no solo contamos lo que hacemos, sino cómo lo hacemos. Esta es nuestra sociedad, esta es nuestra realidad. Entonces… ¿Por qué no lo hacemos también en las aulas, en los centros educativos? ¿Por qué no ayudamos a todo nuestro alumnado a construir conocimiento y no solo a consumirlo? ¿Por qué no estimulamos la expresión oral y escrita, pero también el lenguaje de la imagen, los medios y la tecnología con el objetivo de desarrollar el pensamiento crítico y potenciar prosumidores (1) frente a consumidores?Y para ello, ¿por qué no les ayudamos a transformar la información en conocimiento, a pensar con eficacia, a hacer preguntas, a entusiasmarse, a aprender de los errores, a conectarse? …

El movimiento maker debe entrar en la educación para quedarse. El movimiento maker permite tocar el mundo que nos rodea y pasar de conocer y recordar a CREAR y CONSTRUIR. Permite aprender haciendo.

¿Y cómo? ¿Qué puedo hacer en el aula, en el centro educativo, para unirme al movimiento maker en la educación, a un movimiento que supone una revolución, una #RevoluciónInclusiva?

EN EL AULA

  • Uso de metodologías activas que desarrollan habilidades de pensamiento de orden superior que requieren planificar, producir, comprobar, aprender de los errores…, no quedándome solo en la memorización de contenidos. Me refiero fundamentalmente al Aprendizaje Basado en Proyectos del que ya he hablado en entradas anteriores. Los productos que presentamos ante una audiencia son ya una creación.
  • Pasar de un aprendizaje basado en proporcionar respuestas a una instrucción basada en hacer preguntas. No es la primera vez que utilizo los aforismos de Wagensberg para ilustrar algún aspecto concreto; en este caso se apoya en la importancia de la pregunta frente a respuestas cerradas, diciendo: “Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución”.
  • Jeannette M. Wing, vicepresidenta de Microsoft, en su artículo Computational thinking (2006) sobre el pensamiento computacional, explica que este pensamiento “implica resolver problemas, diseñar sistemas y comprender el comportamiento humano, haciendo uso de los conceptos fundamentales de la informática” y destaca también que es una habilidad fundamental utilizada por todo el mundo. Pero ¿qué implica desarrollar este pensamiento en las aulas? Con el pensamiento computacional se estimula el pensamiento lógico, se trabaja por retos, se buscan soluciones eficaces a un problema, se desarrolla la tolerancia a la ambigüedad, la flexibilidad y la persistencia. ¿Cómo? por medio de la programación (Scratch, code.org), de la robótica (arduino, lego, mBot de MakeBlock, estímulos Scratch con Makey Makey), de videojuegos (minecraft) o del mobile learning.
  • El Pensamiento STEAM nace con la idea de potenciar las artes en el movimiento STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), añadiendo aspectos relacionados con la creatividad, el pensamiento divergente, la innovación y el diseño. El objetivo es trabajar las artes y las ciencias de una forma global, fomentando en el aula proyectos interdisciplinares que aúnen todas las disciplinas.

EN EL CENTRO EDUCATIVO

  • Transformemos nuestros centros en verdaderos laboratorios de innovación e investigación educativa, propiciando que las metodologías activas sean una de las señas de identidad del mismo.
  • Transformemos los espacios y creemos verdaderos makerspaces que permitan agrupar al alumnado más allá de su edad cronológica para compartir recursos y conocimientos, trabajar en proyectos, en equipo, intercambiar experiencias y construir cosas. De momento tal vez como actividad extraescolar, pero luego… ahí lo dejo como un reto. En educación es importante pasar de proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo) a proyectos DIT (Do It Together, Hágalos todos), fomentando de esta forma el trabajo en equipo, la solidaridad, la colaboración, el respeto, la aceptación.
  • Compartamos en las redes sociales el conocimiento creado en el centro dando visibilidad a los productos de todo el alumnado.
  • Potenciemos el talento personal del todo nuestro alumnado y creemos una web donde puedan mostrar sus propias creaciones maker, a modo de la web instructables u otras parecidas.
  • Generemos cultura de trabajo y aprendizaje colaborativo y en red con otros centros educativos, a la vez que en el propio centro.

A MODO DE CONCLUSIÓN, ¿qué supone el movimiento maker en educación?

Básicamente, el movimiento maker supone preparar a todo el alumnado para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento, que es uno de los fines de la educación, tal y como he indicado al inicio de este artículo.

Supone desarrollar hábitos de la mente o conductas intelectuales que van a permitir a todo nuestro alumnado ser capaz de enfrentarse a la vida, a tomar decisiones adecuadas, a enfrentarse a las incertidumbres de la sociedad de conocimientos múltiples, pues como dice Edgar Morin  (2) “aprender hoy es dialogar con la incertidumbre“.

Hemos visto que por medio del movimiento maker nuestro alumnado crea, inventa, toca el mundo, prosume, sueña, piensa, explora… y con ello desarrollamos hábitos como la persistencia, el manejo de la impulsividad, la habilidad para escuchar con empatía y entendimiento, el pensamiento flexible, la reflexión sobre el propio pensamiento o metacognición, la búsqueda de la precisión, el cuestionamiento y planteamiento de problemas, la aplicación del conocimiento del pasado a situaciones nuevas, el pensamiento y comunicación con claridad y precisión, la recogida de datos con todos los sentidos, la creación, imaginación, innovación, la reacción con asombro y admiración, la aceptación responsable de riesgos, la capacidad para desarrollar el sentido del humor, el pensamiento interdependiente, así como la apertura al aprendizaje continuo, a un aprendizaje a lo largo de vida.

Como docentes comprometidos con la educación, ésta sería nuestra aportación a la #RevoluciónInclusiva, porque en este cambio cuento con TODO el alumnado. Porque innovo para incluir. ¿Te unes?

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(1) Alvin Toffler habló por primera vez de prosumidores en 1980 en su libro La tercera ola. Define prosumidor a una persona que consume lo que él mismo produce y en lugar de venderlo es para su consumo o para darlo gratuitamente.

(2) MORIN, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona: (Paidós)

La revolución inclusiva: ¿Qué pido a la Administración y qué voy a hacer yo?

Ya he hablado en alguna ocasión del documento “Replantear la educación. ¿Hacia un bien común mundial?” Hoy os invito a leer la Declaración de Incheon y Marco de Acción para la realización del Objetivo del Desarrollo Sostenible 4. Ambos documentos se aprobaron en el Foro Mundial de la Educación celebrado en Incheon, República de Corea, en mayo de 2015, promovido por la UNESCO. El lema de este foro fue “Educación de calidad, equitativa e inclusiva, así como un aprendizaje durante toda la vida para todos en 2030. Transformar vidas mediante la educación.

¿Por qué os invito a leer estos informes? Porque hablan de educación inclusiva, pero sobre todo, porque al igual que ocurrió en el momento en que se editaron las otras dos publicaciones de la UNESCO “Aprender a ser: la educación del futuro” (informe Faure, 1972) y “La educación encierra un tesoro” (Informe Delors, 1996), hoy es necesario reflexionar sobre educación.

Continuamente estamos escuchando que es imprescindible un Pacto Social por la educación en España; es, pues, el momento de reflexionar y repensar la educación para avanzar hacia la educación que queremos. Os dejo aquí mis reflexiones y desde aquí os invito a vosotros a reflexionar también. Y aunque solicito a las administraciones cambios, por supuesto, yo, como docente, también puedo y debo hacerlos.

En la Declaración de Incheon y Marco de Acción para la realización del Objetivo del Desarrollo Sostenible 4 (ODS4), que ya he citado antes, se precisan metas y acciones muy concretas, entre ellas: “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”. Y está en nuestras manos poder hacerlo.

La recaptura-de-pantalla-2016-11-01-a-las-15-49-22volución inclusiva #revolucióninclusiva supone un cambio de mirada, pero, sobre todo, supone una concepción humanista de la educación: principios de derechos humanos, justicia social, paz, inclusión, diversidad, dignidad… Son valores que deben impregnar nuestros centros educativos y que deben formar parte de nuestras señas de identidad, que marcan el devenir del centro y ponen la educación inclusiva en el corazón de todas sus actuaciones.

Este cambio de mirada supone una visión de la educación que transforma la vida no solo del alumnado sino de toda la comunidad educativa. Transformar la vida mediante la educación es la premisa que debe guiar nuestras prácticas y esta transformación no debe dejar nunca a nadie rezagado.

La definición de INCLUNOVACIÓN o INNOVAR PARA INCLUIR, que yo abogo, lleva implícita esta transformación, estos valores humanos que deben calar en nuestras culturas, políticas y prácticas, pero especialmente esa transformación humana y social.

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¿Qué debemos pedir a la Administración en esta #revolucióninclusiva?

Primero, compromiso serio con la educación inclusiva. La educación inclusiva es un derecho, así como también lo es el derecho a una educación inclusiva justa. Eso pasa por regular y, sobre todo, concretar aspectos que se señalan en los principios y fines de la educación, haciéndolo con otra mirada, con una visión inclusiva y transformadora de la educación. Por ejemplo:

  • Se habla de garantizar la equidad y la inclusión, pero no se habla de eliminar las barreras al acceso, a la participación, a la continuidad, a la finalización, a las desigualdades en los resultados académicos.
  • No se concretan políticas públicas transformadoras que respalden metodologías activas, que potencien los talentos personales y la personalización del aprendizaje; que apoyen organizaciones flexibles en tiempos y espacios para eliminar las barreras al aprendizaje, a la participación, al éxito y pongan los centros al servicio del que aprende.
  • El aprendizaje a lo largo de la vida, ¿cómo se concreta?, ¿es igual para todas las personas?
  • Cuando se habla de investigación, de innovación, nunca se habla de inclusión. Es necesario invertir en investigación, por supuesto, porque es necesario que los educadores pongamos en marcha enfoque innovadores basados en investigaciones, en evidencias, enfoques que sepamos que son eficaces; pero la idea de inclusión debe estar presente en cualquier investigación que se haga.

    Siempre deberíamos unir innovación con inclusión, innovamos para incluir a TODO el alumnado.

  • Cuando se habla de equidad en la educación se refiere a que la escolarización se rige “por los principios de normalización e inclusión y se asegurará su no discriminación y la igualdad efectiva en el acceso y permanencia en el sistema educativo”. En este punto no deberíamos conformarnos solo con el acceso, sino que deberíamos defender que TODO el alumnado tenga acceso a una educación de calidad inclusiva y equitativa; no es lo mismo derecho a una educación inclusiva justa que derecho a la escolarización, sin más.

    El derecho a una educación equitativa no debe referirse nunca exclusivamente al acceso (presencia), sino también a la participación y a los logros de TODO el alumnado. Una educación inclusiva de calidad implica siempre presencia, participación y logros, y estos tres aspectos nunca deben separarse.

  • “Corresponde a las Administraciones educativas asegurar los recursos necesarios para que los alumnos y alumnas que requieran una atención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, TDAH, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar, puedan alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales y, en todo caso, los objetivos establecidos con carácter general para todo el alumnado”. ¿Qué recursos son éstos? Pues casi exclusivamente, profesorado de apoyo: de pedagogía terapéutica, de educación compensatoria, de audición y lenguaje… que apoyan únicamente a un alumnado muy concreto. Este es un modelo reduccionista y segregador, que individualiza la enseñanza y que diagnostica necesidades de apoyo individualistas. ¿Por qué no abogar por la figura del profesor de apoyo a la educación inclusiva, que permitiría a dos docentes trabajar juntos en el aula, apoyando a TODO el alumnado y defendiendo de esta forma la personalización frente a la individualización?

    Seguimos con el modelo rehabilitador que tiende a “normalizar”, cuando debemos ir hacia un modelo social, un modelo transformador, un modelo inclusivo que cambie contextos, que elimine barreras no solo físicas y que promueva oportunidades de aprendizaje para todo el alumnado, no dejando a nadie atrás.

Pero he dicho al principio que avanzar hacia una educación inclusiva está también en nuestras manos, que los docentes y las familias podemos y debemos unirnos a la #revolucióninclusiva. Así pues…

¿Qué debemos hacer nosotros?

Este tema lo he desarrollado en anteriores entradas cuando hablaba de las condiciones que deben darse en un centro, de las culturas inclusivas, o cuando explicaba qué podemos hacer en el centro para caminar hacia una educación inclusiva, qué políticas deben cambiar en nuestros centros o incluso cuando hablé de cómo serían las aulas inclusivas y qué prácticas debemos desarrollar para caminar hacia la educación inclusiva.

En este artículo me centraré en el Proyecto Educativo de Centro como promotor de cambio en los centros educativos. El Proyecto Educativo de Centro (PEC) es un documento público que marca las líneas de actuación de un centro y que se elabora teniendo en cuenta a toda la comunidad educativa.

  • El PEC es un documento público, es el ideario del centro y en él se recogen los “valores, objetivos y prioridades de actuación” donde deben aparecer los principios de la educación inclusiva.

    Comencemos reflexionando sobre nuestras barreras. Barreras que ponemos a la participación, al aprendizaje, a la continuidad… Barreras que impiden participar, aprender o continuar todos por igual. Barreras no solo físicas, muchas veces barreras invisibles que no somos conscientes que están ahí. Pensemos en ellas y busquemos propuestas para eliminarlas.

  • El PEC no es un documento cerrado, es un proyecto abierto que puede modificarse y adecuarse a una sociedad y a un contexto que cambian con rapidez.

    Comencemos reflexionando sobre este documento, unámonos toda la comunidad educativa para ello. ¿Qué educación queremos, cómo podemos hacerlo, qué necesitamos, por dónde empezamos…? Éstas serían algunas de las cuestiones sobre las que podríamos empezar a trabajar.

  • En el PEC deben aparecer también la concreción curricular y el tratamiento transversal de las áreas.

    Es el momento de políticas transformadoras, de modelos centrados en el aprendizaje, en el movimiento maker, de metodologías que empoderen al alumnado, que personalicen la educación, es el momento de huir de prácticas segregadoras e individualizadas.

  • En el PEC se concretan también  las líneas generales de actuación. Son medidas pedagógicas, organizativas y de funcionamiento que van a permitir que el centro sea un centro inclusivo.

    Estas medidas son fundamentales para crear centros educativos inclusivos e innovadores que sean capaces de transformar las vidas, no dejando nunca a nadie atrás.

  • En el PEC se incluyen también documentos muy importantes desde el enfoque de la educación inclusiva: el Plan de Orientación y Acción Tutorial, el Plan de Atención a la Diversidad y el Plan de Convivencia.

    Estos documentos van a determinar si nuestro centro es un centro inclusivo, con actuaciones que incluyan a todo el alumnado.

 

NO DEBEMOS OLVIDAR:

  • Que debe ser un documento consensuado, de forma que todos los aspectos incluidos en él tienen que haber sido acordados, conocidos y aceptados. Es fruto de una reflexión conjunta entre todos los miembros de la comunidad educativa. Es un documento generado a partir de procesos participativos.
  • Que parte de una realidad concreta (contexto) y de una normativa que lo regula y legisla.

Una escuela inclusiva es una escuela abierta y participativa. La participación de todos los miembros de la comunidad educativa debe estar contemplada también en este documento, así como su evaluación y propuestas de mejora.

Si de verdad queremos una escuela inclusiva, en la elaboración del PEC deben estar implicados todos los sectores de la comunidad educativa.

Desde aquí os podéis descargar la Guía para la elaboración de un Proyecto Educativo de centro desde un enfoque inclusivo.

 

¿Te unes a la revolución inclusiva? #revolucióninclusiva

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Innovar para incluir. ¿Qué supone trabajar por inteligencias múltiples?

 

Me gusta hablar de INCLUNOVACIÓN como la unión de dos palabras “incluir e innovar” para referirme a la innovación en la educación. No tiene sentido innovar si esa innovación sirve para excluir, no tiene sentido innovar si no es para incluir a todo el alumnado. La educación inclusiva es un derecho, no lo olvidemos nunca cuando llevemos a cabo distintas prácticas educativas.

En otra entrada anterior en la que hablaba de que la Innovación y la inclusión van de la mano, definía la innovación de la siguiente forma:

Innovar es cambiar, pero es cambiar con evidencias. Será, por lo tanto, un cambio basado en el conocimiento, un cambio con fundamento teórico, con raíces en la educación inclusiva (metáfora del árbol), pero sobre todo un cambio que sea capaz de transformar personas, de aportar valores humanos desde la perspectiva humanista de la educación que defiendo.

El número de noviembre de la Revista Fórum Aragón se dedicó exclusivamente a este aspecto y bajo el título “Innovación, entre el reto y la práctica“, distintos profesionales fueron desagranando este tema con artículos, experiencias y entrevistas muy acertadas que os invito a leer. Yo hablé de inteligencias múltiples, de las implicaciones educativas de la teoría de las inteligencias múltiples, igual que ahora; pero en esta ocasión voy a insistir más en qué supone trabajar por inteligencias múltiples en el aula.

Comencemos aclarando conceptos, la teoría de las inteligencias múltiples es una teoría de inteligencia, no una metodología. Una teoría que nos ofrece una visión más amplia de la inteligencia, que habla desde el paradigma del crecimiento y no del déficit, y que tiene unas aplicaciones directas en la práctica inclusiva educativa que voy a tratar de explicar en esta entrada.

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Cuando Gardner publica en 1983 su teoría de las Inteligencias Múltiples, recibe numerosas críticas por parte de los psicólogos; sin embargo esta teoría es muy bien acogida desde el campo de la educación, y lo sigue siendo ahora. ¿Pero por qué, si no es una metodología? Básicamente porque permite abrir nuevos espacios de intervención educativa a la personalización del aprendizaje, al Aprendizaje Basado en Proyectos, a la evaluación auténtica, al aprendizaje cooperativo, a la metacognición…, entre otros.

Pero veamos estos aspectos con más detenimiento.

Exactamente ¿qué aportaciones hace la teoría de las inteligencias múltiples a la educación?

En 1999, en su libro “La inteligencia reformulada. Las inteligencias múltiples en el siglo XXI” Gardner habla de ocho inteligencias: inteligencia lingüística, lógico-matemática, musical, cinestésico-corporal, visual-espacial, naturalista, intrapersonal e interpersonal, que interactúan unas con otras y que son independientes. Habla también de perfiles únicos de inteligencia; habla, por lo tanto, de muchas maneras de ser inteligente poniendo de relieve la variabilidad interindividual. Además, no destaca una sobre otra; para Gardner todas las inteligencias tienen el mismo valor, de tal forma que igual de inteligente es la persona con inteligencia lógico-matemática, que con inteligencia visual-espacial o cinestésico-corporal.

Primera reflexión: Pensemos ahora en nuestro alumnado: ¿Nosotros también consideramos que todos son inteligentes? ¿Tenemos en cuenta que todos somos diversos?  ¿Creemos que la diversidad es una oportunidad para aprender?

En este mismo libro, Gardner define la inteligencia como “un potencial biopsicológico  para procesar información que se puede activar en un marco cultural para resolver problemas o crear productos que tienen valor para una cultura. Este modesto cambio en la formulación es importante porque indica que las inteligencias no son algo que se pueda ver o contar: son potenciales –es de suponer que neurales– que se activan o no en función de los valores de una cultura y de las decisiones tomadas por cada persona y/o su familia, sus enseñantes u otras personas” (Gardner, 1999, pág. 44). En esta definición de inteligencia, Gardner da mucha importancia a la cultura, al ambiente, al contexto, por lo que la inteligencia va a ser siempre una interacción entre el potencial biopsicológico y las oportunidades de aprendizaje que le brindemos a nuestro alumnado. No olvidemos que un aprendizaje significativo, un aprendizaje situado debe partir siempre de un contexto.

Segunda reflexión: ¿Nuestras prácticas están contextualizadas?  ¿Tienen sentido para todo nuestro alumnado?  ¿Partimos de situaciones reales?  ¿Permitimos que busquen respuestas a problemas reales?  ¿Les planteamos retos, enigmas, problemas?  ¿Les ofrecemos experiencias diversas para que todo el alumnado brille o nos limitamos a memorizar?

Al igual que las competencias, las inteligencias tienen un desarrollo ontogenético, siendo este uno de los ocho criterios utilizados por Gardner para definirlas. En ambos casos implican un proceso de desarrollo por el que se van adquiriendo mayores niveles de desempeño en el uso de las mismas, de novel a aprendiz. De nuevo las interacciones con el ambiente jugarán un papel fundamental.

Tercera reflexión:  ¿Personalizamos el aprendizaje de nuestro alumnado?

Acabamos de ver que Gardner habla de interacciones; habla, por lo tanto, de un aprendizaje dialógico. Recordemos que en el momento en que nos comunicamos, que dialogamos, en ese momento ya construimos conocimiento. Primero desde un plano intersubjetivo, que es un plano social, para luego interiorizarlo como un conocimiento propio, intrasubjetivo. Se debe favorecer en el aula tanto el trabajo en equipo que fomente las interacciones dialógicas (inteligencia interpersonal) como el trabajo individual y reflexivo que nos lleve a interiorizar el conocimiento (inteligencia intrapersonal).

Cuarta reflexión: ¿Propiciamos momentos para la reflexión en el aula?  ¿Potenciamos en el aula el desarrollo de la metacognición?  ¿Trabajamos en equipo?  ¿Fomentamos las interacciones dialógicas?  ¿Favorecemos la expresión oral?  ¿Trabajamos la empatía?  ¿Procuramos fomentar los valores humanos?  ¿Lo hace todo el alumnado?

De la definición de inteligencia se desprende además que el individuo es alguien capaz de revolver problemas y crear productos en varios contextos. Gardner huye de esta forma del aprendizaje memorístico y se apoya en metodologías activas, que defienden un profesorado que evalúa cómo aprende el alumnado (Gardner no acepta una evaluación psicométrica) y un alumnado con un papel activo, autónomo y proactivo. Se valoran también habilidades de pensamiento de orden superior, como evaluar, juzgar, resolver problemas, crear…, todas ellas relacionadas con un Aprendizaje Basado en Proyectos, donde la creación de un producto va asociada de forma implícita al aprendizaje.

Para Gardner, la inteligencia no es algo estático, sino que se activa o no en función de las experiencias que se tengan a lo largo de la vida. Ofrezcamos, por lo tanto, a TODO nuestro alumnado posibilidades de aprendizaje ricas y estimulantes que permitan desarrollar todos sus talentos.

Terminaré citando un aforismo de Jorge Wagensberg,

Hay dos clases de innovación:

  • Una  horizontal que consiste en cambiar la respuesta (evolución)
  • Otra vertical que consiste en cambiar la pregunta (transformación)”

¿Dónde estás tú?

 

 

Bibliografía: 

Elizondo, C. (2016). Implicaciones educativas en la teoría de las inteligencias múltiples desde un enfoque inclusivo. Forum Aragón (19), 14-18.

Gardner, H. (1999). La inteligencia reformulada. Las inteligencias múltiples en el siglo XXI. Barcelona: Paidós.

Efecto Mateo: la invisibilidad de la diversidad.

No es la primera vez que hablo del efecto Mateo en este blog. El efecto Mateo, utilizado por primera vez por el sociólogo Robert Merton en su artículo de Science de enero de 1968, se ha utilizado e1n distintos campos para referirse siempre a la cita de San Mateo “Porque cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (13: 11-13), de forma que como dijo Keith Stanovich, solo los más capaces pueden aprender.

Si preguntásemos a los docentes si creen que esto es cierto, que solo los capaces pueden aprender, ¿qué nos dirían? Que, por supuesto, eso no es así, dirían que todo el alumnado puede aprender. E incluso dirían, ¡qué cosas tienes, Coral! Y es cierto que ¡claro qué todo el alumnado aprende! Digamos que todo el alumnado obtiene logros, pero no de una forma inclusiva.  De las tres palabras mágicas de la inclusión nos faltan dos: estando presente en el aula y participando de lo que allí se hace. Hacemos currículos paralelos y segregamos al alumnado en pleno siglo XXI, pero no olvidemos nunca que la educación inclusiva es un derecho. Ángel Gabilondo (1) habla del “Derecho a la diferencia, sin diferencias de derechos”, pues exactamente de eso me gustaría reflexionar en este artículo.

Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Aunque pensemos que no, ésta es una de las prácticas más habituales en los centros educativos españoles, y ésta es una práctica integradora, no inclusiva; es una práctica que segrega al alumnado que necesita apoyos educativos recibiendo el apoyo fuera del aula; es una práctica que pone barreras a la participación impidiendo que puedan participar en las conversaciones e interacciones dialógicas que se producen en el aula y que permiten construir conocimiento; es una práctica que en ocasiones conlleva a currículos paralelos; es una práctica individual cuando hablamos de un modelo social; es una práctica opresora porque aun lo que tiene, le será quitado;  en definitiva, es el Efecto Mateo en pleno siglo XXI.

Cuando hablamos de que es necesario cambiar las formas de pensar y concebir el aprendizaje y la enseñanza, que estamos en una sociedad cambiante que conlleva nuevas formas de aprender y pensar, que uno de los retos de la educación en el siglo XXI es que nuestro alumnado sea capaz de transformar la información en conocimiento a través de estrategias de pensamiento… ¿a quién nos referimos? Yo siempre a TODO el alumnado.

Es necesario reflexionar sobre nuestras prácticas en el aula para cambiar. Es necesario repensar la educación para avanzar. Es necesario pensar sobre nuestros valores inclusivos para cambiar la mirada. Para ello os dejo este vídeo donde pongo voz a la fábula El pato en la escuela o el valor de la diversidad, escrito por  Miguel Ángel Santos y que sirve para reflexionar sobre el tema.

Y ahora:

  • ¿Seguimos pensando que todas las personas podemos hacer lo mismo y de la misma manera?
  • ¿Seguimos pensando que la homogeneización es la solución a la heterogeneidad?
  • ¿Seguimos pensando que no segregamos cuando estamos homogeneizando?
  • ¿Seguimos pensando que debemos uniformar el aprendizaje?
  • ¿Seguimos pensando que las respuestas individualizadas son la solución?

 

Permitamos que en nuestras aulas:

  • La inteligencia y el saber se democraticen.
  • Todo el alumnado construya el conocimiento por medio de las interacciones dialógicas, fomentando de esta forma el aprendizaje colaborativo y/o cooperativo.
  • La diversidad sea un valor, se aprenda de la diferencia, porque todos tenemos algo que aportar.
  • Brillen todos y cada uno de nuestros alumnos y alumnas.
  • Primen los valores inclusivos.
  • Se hable del paradigma del crecimiento, no del paradigma del déficit.
  • Cambie la mirada.
  • Exista una alfabetización ética que impregne todas y cada una de las propuestas de aula.
  • Se aprenda del error y no se reprenda.
  • Se enseñe a hacer preguntas, a gestionar la metacognición, a ser pensadores eficaces… a TODO el alumnado.

(1) En la conferencia que impartió en el Congreso de Educación Inclusiva celebrado en Valencia el 13 y 14 de mayo de 2016 #Eduinclusiva16