Cambio de mirada, primer paso en la #RevoluciónInclusiva

Nacho Calderón en su artículo “Ese “Ente” distinto” hablaba de “personas silenciadas y arrojadas a la monstruosidad” cuando se refería a todos los “niños y niñas aislados en aulas específicas, exiliados en centros de educación especial, condenados a no titular, y al desempleo y la pobreza en la edad adulta“. Partiendo de este idea que comparto, y reflexionando sobre la necesidad de una #RevoluciónInclusiva voy a centrarme en lo que considero el primer paso en esta Revolución: EL CAMBIO DE MIRADA.

Sigue Nacho Calderón afirmando: “Necesitamos constituir de otra forma nuestra humanidad. Solo así podríamos conseguir que los colectivos excluidos dejen de ser fagocitados“.  Y yo añado: parémonos a reflexionar y cambiemos nuestra mirada para dejar de ver la diversidad en nuestras aulas, en nuestros centros educativos, en la sociedad en general, como algo negativo, como algo que asusta y segrega.

acosocarei-1En la cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible los estados miembros concretaron 17 objetivos para cambiar el mundo y el número 4 está relacionado con la educación “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos“, este es el objetivo que yo tomo como referencia en la #RevoluciónInclusiva #ODS4 #educación2030 y que marcará el rumbo siempre de todas las actuaciones y reflexiones que haga.

Como en otras ocasiones partiré desde un enfoque proactivo, asumiendo que el control del cambio está en nuestras manos y que debemos empezar con objetivos y compromisos claros que nos permitan crear una sociedad más justa.

Reflexionando sobre este cambio de mirada.

No es necesario que hable ahora del poder transformador de la educación; por todos es sabido que la educación transforma las vidas de las personas y de la sociedad en general. En 2014,  Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi fueron galardonados con el Nobel de la Paz “por su lucha contra la opresión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación“, afirmando ambos que “la educación es el poder que cambiará el mundo“.

Primera reflexión: ¿Permito que en el aula, en el centro educativo, todo el alumnado tenga las mismas oportunidades? ¿Ofrezco actividades ricas y variadas a todo el alumnado? ¿Promuevo entornos de aprendizaje accesibles? ¿Garantizo oportunidades de aprendizaje de calidad para todo el alumnado? ¿Tengo en cuenta las capacidades de todos o solo veo el déficit, lo que no saben hacer, lo que no pueden decir, lo que no ….?

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Este cambio de mirada que empieza reflexionando sobre el poder de la educación supone también un DERECHO a la educación equitativa e inclusiva de calidad. Pero el derecho a una educación equitativa se confunde muchas veces con el derecho al acceso a la educación. Y en realidad supone mucho más: supone eliminar las barreras al acceso, a la participación, a la continuidad, a la finalización; supone que no existan desigualdades en los resultados, supone no cometer injusticias; en definitiva, supone una educación justa.

Segunda reflexión: ¿Cómo acojo al alumnado en el centro, en el aula? ¿Acojo a todo el alumnado de la misma forma? ¿Los apoyos se hacen siempre dentro del aula? ¿Estos apoyos son para todo el alumnado? ¿Permito que todos participen por igual en el aula, en la vida del centro? ¿Tengo siempre altas expectativas para todos? ¿Soy una persona justa en mis decisiones?  ¿El centro tiene objetivos claros y concretos que permitan que la educación inclusiva sea el eje de todas sus actuaciones?

Esta fábula de Miguel Ángel Santos, “El pato en la escuela o el valor de la diversidad” sirve para reflexionar sobre otro aspecto importante en nuestro cambio de mirada, la búsqueda de la homogeneidad como norma.

Tercera reflexión: ¿Hablo de capacidades o sigo hablando de discapacidades? ¿Veo primero la etiqueta y luego la persona o al revés? ¿Personalizo el aprendizaje del alumnado o lo individualizo?  Para saber más sobre este tema recomiendo las entradas de José Blas en INED 21

En una maravillosa entrada de su blog “Si es por el maestro nunca aprendo”, Antonio Márquez reflexiona sobre las Adaptaciones Curriculares. Un debate valiente y necesario, sobre el que hay mucho que hablar y legislar si de verdad queremos que sean una respuesta inclusiva y no segregadora, como viene siendo ahora.

En la actualidad, una adaptación curricular adapta el currículo, lo individualiza, no lo personaliza. Se centra en la enseñanza de los contenidos adaptados y se preocupa por los resultados, habitualmente en aulas separadas, con apoyos segregadores, no permitiendo que el alumnado con adaptación curricular participe e interaccione con el resto de la clase y ofreciendo, por lo tanto, una visión distorsionada de estos niños y niñas, puesto que ven primero su diversidad y luego su persona, porque durante toda la escolarización a ese niño lo sacan de clase porque no sabe…, porque no puede…, porque hay que ayudarle, porque…

Concluyo con la frase ya mencionada de Nacho Calderón: “Necesitamos constituir de otra forma nuestra humanidad. Solo así podríamos conseguir que los colectivos excluidos dejen de ser fagocitados”.  Empecemos cambiando nuestra mirada. Cambia tu mirada y mira al niño, a la niña, al adolescente, al adulto, a la persona que tienes ante ti y ve en ella todo lo que puede aportar, todo lo que te puede enseñar, mira a la persona, nunca a la etiqueta que la estigmatiza, camina a su lado siempre, hazle este camino accesible, pero nunca, nunca la saques del camino.

Otra educación es posible. Únete a la #RevoluciónInclusiva, ¡cada vez somos más!

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Personalizando el aprendizaje con ABP

En el fantástico post “Descubriendo las BARRERAS a la inclusión en el ABP” Antonio Márquez nos explica de una forma muy clara y sencilla no sólo que cuando hablamos de educación inclusiva hablamos de eliminar barreras, sino que concreta mucho más y nos hace reflexionar sobre las barreras cognitivas, comunicativas, sociales, sensoriales y/o físicas que podemos poner a nuestro alumnado en cada una de las fases del ABP. ¡Y no aparecen allí las barreras a la participación que les ponemos si no les damos la oportunidad de participar en las actividades porque han salido del aula o porque llevan un currículo paralelo! sobre las que, por supuesto, también hay que reflexionar.

Yo quiero ir un paso más allá, quiero centrarme en la personalización del aprendizaje con ABP. José Blas en otro estupendo post “La personalización del aprendizaje: individualizar vs. personalizar” nos explicaba la diferencia entre individualizar y personalizar y comparto con él la necesidad de aclarar conceptos para empezar a aterrizar y concretar.

Llevo años reflexionando y estudiando el tema de la inteligencia y el pensamiento, llevo años analizando metodologías inclusivas que den respuesta a todo el alumnado en el aula, y aunque llevo menos tiempo dando formación sobre este tema, en estos últimos años me dedico de lleno a ello.

Si visualizo la metáfora del árbol, la propuesta que hoy hago es el tronco del árbol. Es un Aprendizaje Basado en Proyectos a través de las Inteligencias Múltiples, ¿por qué? porque me permite personalizar el aprendizaje, porque me permite trabajar capacidades, porque me permite hablar de fortalezas, de desarrollar talentos. No me cansaré de decir que la teoría de las Inteligencias Múltiples democratiza la inteligencia, no la cuantifica, ni la mide métricamente. La teoría de las Inteligencias Múltiples habla de potenciales que se activan o no en función del contexto, de ahí la necesidad de estimularlas tanto en casa como en el hogar.

La teoría de las inteligencias múltiples explica que empleamos la inteligencia cuando de manera activa resolvemos un problema o creamos un producto valorado por la sociedad. ¿No conseguimos eso mismo cuando desarrollamos un proyecto con ABP? Si nos paramos a pensar nos daremos cuenta que por medio del Aprendizaje Basado en Proyectos trabajamos de forma activa un contenido significativo, real y cercano siendo de esta forma el alumnado el protagonista de su propio aprendizaje; resolvemos un reto, contestamos a una pregunta, investigamos, revisamos y reflexionamos, pero sobre todo creamos un producto y lo presentamos ante una audiencia, dando la posibilidad de voz y voto a todo el alumnado del aula.

Pero ¿cómo programamos con inteligencias múltiples para personalizar el aprendizaje? ¿qué debemos tener en cuenta? En primer lugar debemos reflexionar sobre las barreras que tan gráficamente ha explicado Antonio Márquez en su blog y luego pasamos a programar, a mi me gusta programar las tareas cruzando las inteligencias múltiples con los procesos cognitivos de la taxonomía de Bloom, de esta forma se obtiene una matriz de 48 casillas que enriquece el aprendizaje de todo el alumnado y que permite personalizar el aprendizaje y marcar la ruta de todos y cada uno de nuestros alumnos y alumnas.

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Cuando programemos una tarea, podemos ir escribiéndola o numerándola en la matriz, así de esta forma y de una manera muy visual no sólo veremos las inteligencias que trabajamos o no, sino también los procesos cognitivos que van a permitir conseguir un pensamiento profundo y eficaz, y esto nos ayudará a ser más conscientes a la hora de enriquecer el aprendizaje, saliendo además de nuestra zona de confort.

Una vez terminada la tarea, habremos pintado un paisaje, un paisaje de aprendizaje con actividades personalizadas y por supuesto no necesariamente todas obligatorias para todo el alumnado, de esta forma no sólo dibujamos un paisaje, sino que marcamos un itinerario, una hoja de ruta personalizada.

ABP a través de las IIMM. Colegio Ánfora

Porque una educación inclusiva en la que todo el alumnado está presente, participando y obteniendo logros, ES POSIBLE.