Educación inclusiva y justicia social

Acaba de publicarse el número 32 de la revista Forum Aragón con un monográfico sobre los centros públicos integrados de educación infantil, primaria y secundaria. Yo he participado en la misma con un artículo sobre Educación inclusiva y justicia social que empieza así:

“A lo largo de toda su obra, Freire presenta una educación justa, democrática, basada en la pedagogía crítica y la esperanza. Una educación transformadora, una educación ética y solidaria que siempre alberga posibilidades de cambio y transformación y donde, precisamente es la esperanza, la que invita al cambio. Esta pedagogía crítica debe promover la reflexión sobre el significado histórico de democracia, pero sobre todo debe ser capaz de crear conexiones entre los distintos saberes promoviendo un currículo inclusivo, democrático e integrado y promoviendo también centros garantes de la inclusión.

Currículo integrado. Barreras para el aprendizaje y la participación.

Hablamos de centros integrados, pero en este momento actual con un cambio normativo y reflexionando sobre el currículo educativo, debemos también hacerlo de currículo integrado. Para Moya (2008) un currículo integrado supone “la combinación de temáticas, unidades en un solo proyecto, pluralidad de tareas y fuentes documentales, trabajo en equipos y agrupamiento flexibles”. Esta forma de concebir el currículo evita la hiperespecialización, la parcelación y la fragmentación del saber en disciplinas aisladas y promueve el desarrollo de habilidades blandas para la vida y la colaboración no solo entre los estudiantes, sino también entre los docentes.

Un currículo integrado pone en contacto al estudiante con su contexto cercano, con su realidad favoreciendo una educación de calidad. Sabemos que la realidad se percibe de forma global, no fragmentada en disciplinas como nos marca y guía el currículo actual. Esta forma de concebir la realidad persigue la transferencia en el aprendizaje, pues logra la conexión entre conceptos de distintas asignaturas y su aplicación en nuevos contextos o situaciones. En un mundo VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo), un mundo cambiante, es necesario preparar a los estudiantes para el desarrollo de una ciudadanía libre y un currículo integrado, en el que el trabajo por ámbitos integre las asignaturas en espacios de aprendizaje que permitan hablar de una nueva ecología del aprendizaje, lo permitiría. Esta nueva ecología se refiere a los “espacios donde se comparten destrezas, conceptos y actitudes interdisciplinarmente, creando nuevo conocimiento que facilita la conexión y transferencia entre los saberes, donde el alumnado investiga, crea, reflexiona, interactúa, comparte, desarrolla, planifica, examina, descubre, escucha, debate, pregunta, imagina, edita, explora, indaga y el docente le guía y acompaña en este aprendizaje” (Elizondo, 2020), pero principalmente un currículo definido democráticamente que plantee contenidos democráticos, un currículo para todos y con todos, un currículo flexible que rompa con las barreras para el aprendizaje y la participación, un currículo para todos y con todos, un currículo ético.

En la actualidad, la nueva Ley Orgánica de Educación LOMLOE conlleva una reforma del currículo y a finales del 2020 se abrió un foro virtual para el debate centrado en un currículo de una sociedad que avanza. En el currículo no solo se concretan los distintos elementos curriculares que determinan los procesos de enseñanza y aprendizaje, sino que también se responde a la pregunta de qué sociedad queremos, qué sociedad construimos, qué sociedad necesitamos, y esta es una sociedad que habla de inclusión, de justicia social, de derechos humanos, de sostenibilidad, de democracia. Justicia social y democracia en el currículo y como contenido curricular en sí mismos”.

Puedes leer el artículo entero en este enlace: http://feae.eu/wp-content/uploads/2021/03/Forum-Aragon-32-Centros-Integrados.pdf