#RevoluciónInclusiva. Un revolución pendiente en la educación.

1

Montesquieu (1689-1755) escribió

“Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad”.

La Declaración de Salamanca de 1994 y su marco de acción sobre necesidades educativas especiales tuvo como ejes de trabajo: la accesibilidad y la calidad. Han pasado 23 años y estos temas todavía están en el tintero en muchas ocasiones. Es una declaración llena de buenas intenciones que se ha quedado en eso, y es que el tema de la educación inclusiva es algo etéreo y utópico todavía para muchas personas. En ocasiones se equipara a integración (ver entrada integración vs. inclusión) porque ha faltado formación en los centros educativos y porque no hay unas políticas claras al respecto; en ocasiones se asocia solo al alumnado con necesidades educativas especiales y se ve como una modalidad de escolarización dentro del marco general de educación utilizando indistintamente los términos integración e inclusión; y a menudo queda en manos exclusivamente del profesorado de pedagogía terapéutica, audición y lenguaje y orientación. Pero siempre, siempre, es vista como un principio (en las normativas vigentes en educación así consta) y se considera entonces como algo moralmente importante, difícil de llevar a la práctica y que no compromete, porque seguimos haciendo lo mismo: no incluimos, segregamos; no acogemos, aceptamos…

Pero la educación inclusiva es un DERECHO. La Convención de los Derechos de las personas con discapacidad (Unesco, 2006) en su artículo 24 habla de ASEGURAR una educación inclusiva a todos los niveles y a lo largo de la vida. Esta convención sobre los derechos de las personas con discapacidad se firma y se ratifica en España el 3 de mayo de 2008 y también se firma su protocolo; de esta forma, España acepta las obligaciones jurídicas que le corresponden en virtud del tratado y debe adoptar la legislación adecuada para hacerlas cumplir.

El 7 de noviembre de 2011, la Agencia Europea para el Desarrollo de la Educación del Alumnado con Necesidades Educativas Especiales organizó por tercera vez un acto con jóvenes de edades comprendidas entre los 14 y los 19 años; cada país miembro nombró a dos estudiantes de educación secundaria y formación profesional con necesidades educativas especiales y/o discapacidad y a uno sin estas características. “Se trataba de ofrecer a los jóvenes de Europa la oportunidad de ser escuchados, facilitando una plataforma donde exponer sus opiniones sobre educación, explicando sus necesidades y expresando sus aspiraciones. La Audiencia a su vez propició que los delegados compartieran sus vivencias y trataran el significado de la educación inclusiva en su día a día” (1) . Y les hicieron tres preguntas: la primera fue ¿Qué es la educación inclusiva para ti?

Esta reflexión es necesaria para avanzar, piensa ¿Qué es la educación inclusiva para ti? Es importante reflexionar sobre este tema, porque va a condicionar tus actuaciones en el centro educativo, en el aula, en la sociedad en general.

Ya he hablado de esto en otras entradas; a mí me gusta tomar como referencia la definición de la UNESCO, que dice lo siguiente:

“La Educación Inclusiva puede ser concebida como un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los educandos a través de una mayor participación en el aprendizaje, las actividades culturales y comunitarias y reducir la exclusión dentro y fuera del sistema educativo.  Lo anterior implica cambios y modificaciones de contenidos, enfoques, estructuras y estrategias basados en una visión común que abarca a todos los niños en edad escolar y la convicción de que es responsabilidad del sistema educativo regular educar a todos los niños y niñas.  El objetivo de la inclusión es brindar respuestas apropiadas al amplio espectro de necesidades de aprendizaje tanto en entornos formales como no formales de la educación.  La educación inclusiva, más que un tema marginal que trata sobre cómo integrar a ciertos estudiantes a la enseñanza convencional, representa un enfoque que examina cómo transformar los sistemas educativos y otros entornos de aprendizaje, con el fin de responder a la diversidad de los estudiantes.  El propósito de la educación inclusiva es permitir que los maestros y estudiantes se sientan cómodos ante la diversidad y la perciban no como un problema sino como un desafío y una oportunidad para enriquecer el entorno de aprendizaje”  (UNESCO, 2006, pág. 14)

Habla de que es un proceso, por lo tanto no un acto puntual ni una intervención aislada; para responder a la diversidad de las necesidades de TODOS los educandos, el TODOS con mayúsculas, porque todos somos diversos y todos tenemos necesidades, no se asocia solo al alumnado con necesidades educativas especiales; al ser una respuesta para todo el alumnado debemos pensar en respuestas inclusivas generales que además van a permitir que nuestros centros sean inclusivos. A través de una mayor participación en el aprendizaje, otra palabra clave, para participar tienen que estar, es decir, para participar no hay que sacarlos del aula, sino que tienen que estar presentes en el aula; pero habla también de participación en las actividades culturales y comunitarias, ¡qué importante es este aspecto que siempre se nos olvida! ¿Lo tenemos en cuenta? ¿Tenemos en cuenta los entornos no formales para TODO el alumnado o segregamos también en estos entornos?

Ahora que ya tenemos 12claro qué es y qué no es la educación inclusiva, el debate es otro: el debate actual es cómo se va a lograr un educación inclusiva y equitativa de calidad.

Y en este punto del debate es donde todos tenemos algo que aportar (docentes, alumnado, familias, comunidad, administración…), porque está en nuestras manos poder hacerlo, y porque como hemos visto, la educación inclusiva es un DERECHO para todo el alumnado, por lo tanto hay que ponerse en acción y caminar hacia otra educación transformadora.

La misma definición de la UNESCO nos dice que “Lo anterior implica cambios y modificaciones de contenidos, enfoques, estructuras y estrategias basados en una visión común que abarca a todos los niños en edad escolar y la convicción de que es responsabilidad del sistema educativo regular educar a todos los niños y niñas”

¿De qué habla? De la necesidad de hacer ajustes razonables en función de las necesidades individuales, así como de facilitar las medidas de apoyo necesarias. ¿De qué más? De políticas transformadoras de la educación, tanto en los propios centros como a nivel legislativo. ¿De qué más? De cambio; habla de cambios y modificaciones, habla de transformar la educación; no podemos seguir haciendo lo mismo que venimos haciendo y que sabemos que no da una respuesta inclusiva ni una respuesta adecuada a todo el alumnado. Pero, sobre todo, habla de TODOS los niños en edad escolar, no solo de un alumnado concreto, sino de TODOS.

Llegados a este punto es momento de pensar y reflexionar ¿Qué puedo hacer yo? ¿Cómo voy a lograr en mi aula, en mi centro educativo una educación inclusiva y equitativa de calidad?

  • En mi aula, transformando la metodología y utilizando  metodologías activas donde el alumnado tenga un papel activo en su aprendizaje; cambiando el enfoque de la evaluación, una evaluación en la que todo el alumnado pueda participar, donde se aprende del error; trabajando en grupo, en equipo, en parejas, donde se fomenten las interacciones dialógicas; desarrollando los talentos y las capacidades de todo el alumnado teniendo en cuenta las inteligencias múltiples, donde se consideren y valoren distintas formas de aprender, distintas formas de enseñar; organizando espacios y tiempos, donde no hay alumnado discapacitado, sino contextos discapacitantes; eliminando las barreras al acceso, a la participación y al aprendizaje ofreciendo la información por distintas vías utilizando distintas formas de motivación, presentación y expresión…
  • En mi centro educativo, transformando las políticas y la organización del centro: apoyos dentro del aula, docencia compartida, recreos inclusivos o patios dinámicos, accesibilidad como seña de identidad del centro (física, sensorial y cognitiva), creación de equipos de colaboración y de aprendizaje entre el profesorado…; creando comunidades escolares seguras y acogedoras: Proyecto Educativo de Centro inclusivo, prevención de la convivencia, concepción humanista de la educación, sentimiento de pertenencia…; abriendo la escuela a la comunidad y creando una escuela abierta y participativa: escuelas de familias, tertulias dialógicas, comisiones mixtas, participación en actividades del centro…

Y la Administración, ¿qué puede hacer para lograr una educación inclusiva y equitativa de calidad?

  • Puede legislar normativas claras y concretas sobre el tema, normativas donde la educación inclusiva deje de ser un principio, un criterio orientativo y pase a ser un compromiso firme y una realidad.
  • Puede legislar normativas que huyan del enfoque clínico, del enfoque centrado en la discapacidad, en lo que los alumnos no saben hacer y apuesten claramente por un cambio de modelo.
  • Pueden legislar que los apoyos sean siempre dentro del aula, garantizar que exista profesorado de apoyo a la inclusión y que no se condicione el número de alumnos con necesidades educativas especiales al cupo del profesorado de pedagogía terapéutica.
  • Pueden legislar itinerarios formativos en el tema de la educación inclusiva, itinerarios que yo consideraría obligatorios para todo el profesorado.
  • Pueden contemplar la creación de centros de recursos y de formación permanente para el profesorado en el tema de la educación inclusiva desde donde no solo se de formación sino acompañamiento y asesoramiento.
  • En definitiva, la Administración con sus normas debe ser capaz de que La educación inclusiva, más que un tema marginal que trata sobre cómo integrar a ciertos estudiantes a la enseñanza convencional, represente un enfoque que examine cómo transformar los sistemas educativos y otros entornos de aprendizaje, con el fin de responder a la diversidad de los estudiantes”.

 

5

 

 

 

 

 

 

 

(1) https://www.european-agency.org/sites/default/files/young-views-on-inclusive-education_YoungViews-2012ES.pdf

UNESCO. (2006). Orientaciones para la inclusión: asegurar el acceso a la educación para todos. París: UNESCO.

Cambio de mirada, primer paso en la #RevoluciónInclusiva

Nacho Calderón en su artículo “Ese “Ente” distinto” hablaba de “personas silenciadas y arrojadas a la monstruosidad” cuando se refería a todos los “niños y niñas aislados en aulas específicas, exiliados en centros de educación especial, condenados a no titular, y al desempleo y la pobreza en la edad adulta“. Partiendo de este idea que comparto, y reflexionando sobre la necesidad de una #RevoluciónInclusiva voy a centrarme en lo que considero el primer paso en esta Revolución: EL CAMBIO DE MIRADA.

Sigue Nacho Calderón afirmando: “Necesitamos constituir de otra forma nuestra humanidad. Solo así podríamos conseguir que los colectivos excluidos dejen de ser fagocitados“.  Y yo añado: parémonos a reflexionar y cambiemos nuestra mirada para dejar de ver la diversidad en nuestras aulas, en nuestros centros educativos, en la sociedad en general, como algo negativo, como algo que asusta y segrega.

acosocarei-1En la cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible los estados miembros concretaron 17 objetivos para cambiar el mundo y el número 4 está relacionado con la educación “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos“, este es el objetivo que yo tomo como referencia en la #RevoluciónInclusiva #ODS4 #educación2030 y que marcará el rumbo siempre de todas las actuaciones y reflexiones que haga.

Como en otras ocasiones partiré desde un enfoque proactivo, asumiendo que el control del cambio está en nuestras manos y que debemos empezar con objetivos y compromisos claros que nos permitan crear una sociedad más justa.

Reflexionando sobre este cambio de mirada.

No es necesario que hable ahora del poder transformador de la educación; por todos es sabido que la educación transforma las vidas de las personas y de la sociedad en general. En 2014,  Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi fueron galardonados con el Nobel de la Paz “por su lucha contra la opresión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación“, afirmando ambos que “la educación es el poder que cambiará el mundo“.

Primera reflexión: ¿Permito que en el aula, en el centro educativo, todo el alumnado tenga las mismas oportunidades? ¿Ofrezco actividades ricas y variadas a todo el alumnado? ¿Promuevo entornos de aprendizaje accesibles? ¿Garantizo oportunidades de aprendizaje de calidad para todo el alumnado? ¿Tengo en cuenta las capacidades de todos o solo veo el déficit, lo que no saben hacer, lo que no pueden decir, lo que no ….?

1

Este cambio de mirada que empieza reflexionando sobre el poder de la educación supone también un DERECHO a la educación equitativa e inclusiva de calidad. Pero el derecho a una educación equitativa se confunde muchas veces con el derecho al acceso a la educación. Y en realidad supone mucho más: supone eliminar las barreras al acceso, a la participación, a la continuidad, a la finalización; supone que no existan desigualdades en los resultados, supone no cometer injusticias; en definitiva, supone una educación justa.

Segunda reflexión: ¿Cómo acojo al alumnado en el centro, en el aula? ¿Acojo a todo el alumnado de la misma forma? ¿Los apoyos se hacen siempre dentro del aula? ¿Estos apoyos son para todo el alumnado? ¿Permito que todos participen por igual en el aula, en la vida del centro? ¿Tengo siempre altas expectativas para todos? ¿Soy una persona justa en mis decisiones?  ¿El centro tiene objetivos claros y concretos que permitan que la educación inclusiva sea el eje de todas sus actuaciones?

Esta fábula de Miguel Ángel Santos, “El pato en la escuela o el valor de la diversidad” sirve para reflexionar sobre otro aspecto importante en nuestro cambio de mirada, la búsqueda de la homogeneidad como norma.

Tercera reflexión: ¿Hablo de capacidades o sigo hablando de discapacidades? ¿Veo primero la etiqueta y luego la persona o al revés? ¿Personalizo el aprendizaje del alumnado o lo individualizo?  Para saber más sobre este tema recomiendo las entradas de José Blas en INED 21

En una maravillosa entrada de su blog “Si es por el maestro nunca aprendo”, Antonio Márquez reflexiona sobre las Adaptaciones Curriculares. Un debate valiente y necesario, sobre el que hay mucho que hablar y legislar si de verdad queremos que sean una respuesta inclusiva y no segregadora, como viene siendo ahora.

En la actualidad, una adaptación curricular adapta el currículo, lo individualiza, no lo personaliza. Se centra en la enseñanza de los contenidos adaptados y se preocupa por los resultados, habitualmente en aulas separadas, con apoyos segregadores, no permitiendo que el alumnado con adaptación curricular participe e interaccione con el resto de la clase y ofreciendo, por lo tanto, una visión distorsionada de estos niños y niñas, puesto que ven primero su diversidad y luego su persona, porque durante toda la escolarización a ese niño lo sacan de clase porque no sabe…, porque no puede…, porque hay que ayudarle, porque…

Concluyo con la frase ya mencionada de Nacho Calderón: “Necesitamos constituir de otra forma nuestra humanidad. Solo así podríamos conseguir que los colectivos excluidos dejen de ser fagocitados”.  Empecemos cambiando nuestra mirada. Cambia tu mirada y mira al niño, a la niña, al adolescente, al adulto, a la persona que tienes ante ti y ve en ella todo lo que puede aportar, todo lo que te puede enseñar, mira a la persona, nunca a la etiqueta que la estigmatiza, camina a su lado siempre, hazle este camino accesible, pero nunca, nunca la saques del camino.

Otra educación es posible. Únete a la #RevoluciónInclusiva, ¡cada vez somos más!

cambiar-mundo

¿Te unes a la #RevoluciónInclusiva?

educacion-inclusiva-y-equitativa-de-calidad-para-todo-el-alumnado-1

Si queremos “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todo el alumnado”  es necesario cambiar estructuras organizativas y prácticas educativas en nuestros centros, es necesario empezar a actuar, pero es necesario sobre todo, concienciarse con ello.

Esta revolución supone no dejar a nadie atrás, supone que todos tenemos las mismas oportunidades, supone una educación de calidad inclusiva con resultados de aprendizaje equitativos y eficaces para todo el alumnado, supone que se promuevan metodologías activas que permitan aprender juntos a alumnos diferentes, supone por lo tanto que  se eliminen barreras al acceso, a la participación, a la continuidad, a la finalización…

Pero para lograr esta educación de calidad inclusiva y equitativa, es indispensable que las políticas educativas que lleves a cabo en tu centro tengan por finalidad TRANSFORMAR.

En este vídeo explico qué es la #RevoluciónInclusiva y te invito a participar en ella. ¿Te unes?

 

acosocarei-1

Proyecto de dirección desde un enfoque inclusivo.

acosocarei-1El año 2017 va a ser el año de la #RevoluciónInclusiva, el año para pasar a la práctica, el año para comenzar a implementar en los centros educativos actuaciones que lleven a una educación inclusiva y equitativa de calidad. Serán actuaciones sencillas, concretas, fáciles de llevar a cabo y necesarias. Porque una educación inclusiva ES POSIBLE.

Es necesario comenzar a llevar a cabo políticas transformadoras que eliminen barreras, que se basen en propuestas pedagógicas que permitan aprender juntos alumnos diferentes, que potencien la colaboración, que aprendan de la diversidad. En definitiva,  que siempre se tenga en cuenta que la innovación y la inclusión van de la mano, que hablemos de INCLUNOVACIÓN.

La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, establece en el capítulo IV la regulación de la dirección de los centros públicos. En el artículo 134.d se concreta que para participar en el concurso de méritos para ser director de un centro es necesario “presentar un proyecto de dirección que incluya, entre otros, los objetivos, las líneas de actuación y la evaluación del mismo” y se establece que “el nombramiento de director de centro será por un periodo de cuatro años…. Este nombramiento puede renovarse, por períodos de igual duración, previa evaluación positiva del trabajo desarrollado al final de los mismos” (art. 136.1, 136.2).

He preparado una guía para ayudar a las personas interesadas en liderar un centro educativo a elaborar un proyecto de dirección desde un enfoque inclusivo. Será un proyecto que condicionará el devenir del centro y ahí reside su importancia.

 

 

Movimiento maker en educación. Todos somos hacedores.

El creador del movimiento maker es Dale Dougherty. En 2005 creó las Maker Faires y la revista Make, una feria y una revista trimestral para dar visibilidad a los proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo).  En la charla TED de 2011, Dale Dougherty dice que “todos somos hacedores. Nacimos hacedores, tenemos esa habilidad de hacer cosas, de agarrar las cosas con nuestras manos… creamos cosas.

¿Qué supone el movimiento maker en la educación? Supone despertar la curiosidad, fomentar la creatividad, el ingenio; supone explorar y crear. Pero supone, sobre todo, construir conocimiento, compartirlo, desarrollando de esta forma habilidades de pensamiento de orden superior en todo el alumnado, porque “todos somos hacedores, todos tenemos esa habilidad de hacer cosas”. 

Crear supone combinar elementos en un patrón nuevo, proponer soluciones alternativas. ¿Y qué es eso sino estimular las inteligencias, fomentar el pensamiento crítico y preparar al alumnado para un futuro incierto y cambiante? No olvidemos que uno de los fines de la educación es “la preparación para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento” (LOMCE; art. 2.k)

Existe actualmente una tendencia a nivel global de compartir y crear conocimientos. Habitualmente no solo contamos lo que hacemos, sino cómo lo hacemos. Esta es nuestra sociedad, esta es nuestra realidad. Entonces… ¿Por qué no lo hacemos también en las aulas, en los centros educativos? ¿Por qué no ayudamos a todo nuestro alumnado a construir conocimiento y no solo a consumirlo? ¿Por qué no estimulamos la expresión oral y escrita, pero también el lenguaje de la imagen, los medios y la tecnología con el objetivo de desarrollar el pensamiento crítico y potenciar prosumidores (1) frente a consumidores?Y para ello, ¿por qué no les ayudamos a transformar la información en conocimiento, a pensar con eficacia, a hacer preguntas, a entusiasmarse, a aprender de los errores, a conectarse? …

El movimiento maker debe entrar en la educación para quedarse. El movimiento maker permite tocar el mundo que nos rodea y pasar de conocer y recordar a CREAR y CONSTRUIR. Permite aprender haciendo.

¿Y cómo? ¿Qué puedo hacer en el aula, en el centro educativo, para unirme al movimiento maker en la educación, a un movimiento que supone una revolución, una #RevoluciónInclusiva?

EN EL AULA

  • Uso de metodologías activas que desarrollan habilidades de pensamiento de orden superior que requieren planificar, producir, comprobar, aprender de los errores…, no quedándome solo en la memorización de contenidos. Me refiero fundamentalmente al Aprendizaje Basado en Proyectos del que ya he hablado en entradas anteriores. Los productos que presentamos ante una audiencia son ya una creación.
  • Pasar de un aprendizaje basado en proporcionar respuestas a una instrucción basada en hacer preguntas. No es la primera vez que utilizo los aforismos de Wagensberg para ilustrar algún aspecto concreto; en este caso se apoya en la importancia de la pregunta frente a respuestas cerradas, diciendo: “Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución”.
  • Jeannette M. Wing, vicepresidenta de Microsoft, en su artículo Computational thinking (2006) sobre el pensamiento computacional, explica que este pensamiento “implica resolver problemas, diseñar sistemas y comprender el comportamiento humano, haciendo uso de los conceptos fundamentales de la informática” y destaca también que es una habilidad fundamental utilizada por todo el mundo. Pero ¿qué implica desarrollar este pensamiento en las aulas? Con el pensamiento computacional se estimula el pensamiento lógico, se trabaja por retos, se buscan soluciones eficaces a un problema, se desarrolla la tolerancia a la ambigüedad, la flexibilidad y la persistencia. ¿Cómo? por medio de la programación (Scratch, code.org), de la robótica (arduino, lego, mBot de MakeBlock, estímulos Scratch con Makey Makey), de videojuegos (minecraft) o del mobile learning.
  • El Pensamiento STEAM nace con la idea de potenciar las artes en el movimiento STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), añadiendo aspectos relacionados con la creatividad, el pensamiento divergente, la innovación y el diseño. El objetivo es trabajar las artes y las ciencias de una forma global, fomentando en el aula proyectos interdisciplinares que aúnen todas las disciplinas.

EN EL CENTRO EDUCATIVO

  • Transformemos nuestros centros en verdaderos laboratorios de innovación e investigación educativa, propiciando que las metodologías activas sean una de las señas de identidad del mismo.
  • Transformemos los espacios y creemos verdaderos makerspaces que permitan agrupar al alumnado más allá de su edad cronológica para compartir recursos y conocimientos, trabajar en proyectos, en equipo, intercambiar experiencias y construir cosas. De momento tal vez como actividad extraescolar, pero luego… ahí lo dejo como un reto. En educación es importante pasar de proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo) a proyectos DIT (Do It Together, Hágalos todos), fomentando de esta forma el trabajo en equipo, la solidaridad, la colaboración, el respeto, la aceptación.
  • Compartamos en las redes sociales el conocimiento creado en el centro dando visibilidad a los productos de todo el alumnado.
  • Potenciemos el talento personal del todo nuestro alumnado y creemos una web donde puedan mostrar sus propias creaciones maker, a modo de la web instructables u otras parecidas.
  • Generemos cultura de trabajo y aprendizaje colaborativo y en red con otros centros educativos, a la vez que en el propio centro.

A MODO DE CONCLUSIÓN, ¿qué supone el movimiento maker en educación?

Básicamente, el movimiento maker supone preparar a todo el alumnado para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento, que es uno de los fines de la educación, tal y como he indicado al inicio de este artículo.

Supone desarrollar hábitos de la mente o conductas intelectuales que van a permitir a todo nuestro alumnado ser capaz de enfrentarse a la vida, a tomar decisiones adecuadas, a enfrentarse a las incertidumbres de la sociedad de conocimientos múltiples, pues como dice Edgar Morin  (2) “aprender hoy es dialogar con la incertidumbre“.

Hemos visto que por medio del movimiento maker nuestro alumnado crea, inventa, toca el mundo, prosume, sueña, piensa, explora… y con ello desarrollamos hábitos como la persistencia, el manejo de la impulsividad, la habilidad para escuchar con empatía y entendimiento, el pensamiento flexible, la reflexión sobre el propio pensamiento o metacognición, la búsqueda de la precisión, el cuestionamiento y planteamiento de problemas, la aplicación del conocimiento del pasado a situaciones nuevas, el pensamiento y comunicación con claridad y precisión, la recogida de datos con todos los sentidos, la creación, imaginación, innovación, la reacción con asombro y admiración, la aceptación responsable de riesgos, la capacidad para desarrollar el sentido del humor, el pensamiento interdependiente, así como la apertura al aprendizaje continuo, a un aprendizaje a lo largo de vida.

Como docentes comprometidos con la educación, ésta sería nuestra aportación a la #RevoluciónInclusiva, porque en este cambio cuento con TODO el alumnado. Porque innovo para incluir. ¿Te unes?

movimiento-maker

 

(1) Alvin Toffler habló por primera vez de prosumidores en 1980 en su libro La tercera ola. Define prosumidor a una persona que consume lo que él mismo produce y en lugar de venderlo es para su consumo o para darlo gratuitamente.

(2) MORIN, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona: (Paidós)

Innovación e inclusión van de la mano

Si soy una persona enamorada de la educación, si soy una persona activista de la educación inclusiva y considero además que cuando implementamos prácticas inclusivas en la educación estamos innovando ¿puedo considerarme también una persona innovadora?

Comencemos por la definición.

¿Qué es innovación? La RAE define Innovar como Mudar o alterar algo, introduciendo novedades. Aunque las novedades para un centro pueden no serlo para otro, sí que es cierto que para innovar hay que dejar de hacer siempre lo mismo, hay que cambiar y transformar, y partir de una reflexión previa.

Pero voy a buscar una definición más personal, más relacionada con la educación inclusiva que defiendo y que recoja en tres ideas fundamentales qué entiendo por innovación educativa.

Innovar es cambiar, pero es cambiar con evidencias. Será por lo tanto un cambio basado en el conocimiento, un cambio con fundamento teórico, con raíces en la educación inclusiva (metáfora del árbol), pero sobre todo un cambio que sea capaz de transformar personas, de aportar valores humanos desde la perspectiva humanista de la educación que defiendo.

Ahora que ya tenemos más o menos claro que si queremos hablar de innovación educativa tenemos que hablar de un cambio basado en el conocimiento que aporte valor a lo que ya hacemos, ahora que ya tenemos claro que nuestro marco conceptual es la educación inclusiva con todo el alumnado presente en las aulas participando y progresando con todo lo que allí se hace, ahora que ya tenemos claro que queremos innovar….

 Sigamos por la transformación.

Ya he comentado que primero tenemos que desear el cambio, tenemos que imaginarlo y soñarlo, que además debemos conocer nuestra realidad para saber por dónde empezar a construir y a dónde queremos llegar, pero sobre todo, que tenemos que tener voluntad de actuar.

Ahora que ya lo tenemos claro, sigamos estos tres sencillos pasos:

1. Desear el cambio. 

Este primer paso es fundamental, si no deseamos el cambio difícilmente vamos a transformar, a innovar.

Si queremos que la escuela sea el centro del aprendizaje, que todo el mundo participe en el mismo, que sea además el corazón del barrio, de la sociedad, debemos pensar en cambios inclusivos que abarquen a toda la comunidad educativa dando voz, voto y participación a todos y cada uno de sus miembros.

Es importante por lo tanto encontrar momentos, espacios y tiempos para la reflexión. Espacios, momentos y tiempos que nos ayuden a redefinir objetivos claros hacia los que debemos caminar y esa será nuestra innovación. Partiremos de lo que ya hacemos para hacer cosas mejores con las que conseguir estos nuevos objetivos.

Y esta reflexión será conjunta, porque si queremos crear centros inclusivos, centros acogedores y seguros, debemos reconocernos todos como miembros de este proceso de transformación.

2. Voluntad de actuar.

Ya tenemos claros los objetivos que queremos conseguir, es hora de trabajar en equipo,  de trabajar como un solo cerebro. Me refiero al trabajo colaborativo, al liderazgo compartido, a equipos docentes autoorganizados, a la participación del alumnado, de la comunidad educativa, me refiero a construir entre todos culturas y políticas inclusivas.

3. Construir, crear.

Es el momento de la acción, de comenzar a implementar toda la innovación educativa que hemos acordado. Transformación en:

  • Las prácticas en el aula con actuaciones más inclusivas: metodologías activas, aprendizaje cooperativo y/o colaborativo, cultura de la evaluación, enriquecimiento para todo el alumnado…
  • En el rol profesorado/alumnado, otorgando un papel más activo al alumnado pasando a ser protagonista de su propio aprendizaje.
  • Las culturas del centro, creando no sólo ciudadanos del siglo XXI, sino ciudadanos mejores. Hablo de una alfabetización ética fundamentalmente.
  • Las políticas del centro, reorganizando los apoyos, no condicionándolos sólo al número de acnnee que hay en el mismo, sino como señala Antonio Márquez en su blog, redefiniendo el papel del profesorado de Pedagogía Terapéutica.
  • Los espacios, conquistando no sólo el espacio, sino también el tiempo con flexibilidad horaria y sesiones de 90 minutos, con un uso pedagógico de los recreos, con colegios ECOeducativos o ECOsociales donde se empodera al alumnado para resolver problemas sociales…

 

Y ahora, ¿tú también crees que la innovación y la inclusión van de la mano?

 

De la integración a la inclusión: evolución del concepto.

El informe Warnock (DES, 1978) y la Declaración de Salamanca (UNESCO, 1994) supusieron un cambio de perspectiva en el enfoque educativo de la educación especial en aquel momento. El primero supuso un avance en cuanto al concepto, se habla por primera vez de necesidades educativas especiales que forman un continuo y con el segundo se habla de integración, de pedagogías centradas en el alumnado con currículos amplios que se adapten a las necesidades de cada individuo.

Hacia finales de los años 80 del siglo XX, aparecen centros pioneros que van a desarrollar en España el programa de integración y con el fin de conseguir una escuela para todos, acogen en sus aulas a alumnado con necesidades educativas especiales, comúnmente llamado alumnado de integración.

El término educación inclusiva surge casi paralelamente, concretamente en el año 1990 en el foro internacional de la UNESCO, donde, en la Conferencia Internacional de Jomtiem (Tailandia) (1990), se promovió la idea de una educación para todos, dando respuesta a toda la diversidad dentro del sistema de educación formal. Se habla en ese momento también de equidad, de conocer los obstáculos con los que los niños se encuentran para acceder a las oportunidades educativas [1] y de determinar cuáles son los recursos necesarios para superar estos obstáculos. Pero no será hasta el año 2000, en la Conferencia Internacional de Educación de Dakar, donde se hablaría por primera vez de educación inclusiva en los compromisos del Marco de Acción [2].

Se pasa de esta forma de un modelo rehabilitador que tiende a “normalizar” al alumnado, a un modelo social que defiende y se apoya en una educación inclusiva, “entendida como respeto por la diversidad del alumnado”  (Echeita, 2006, pág. 91) en contrapartida al de exclusión del alumnado “especial”.

Mel Ainscow y Tony Booth, llevan desde 1998 con la publicación From Them to Us: An International Study of Inclusión in Education, evidenciando la necesidad de un cambio en la educación, de un camino hacia otro concepto mucho más amplio como es la inclusión.

Os dejo este sencillo vídeo donde se concretan las ideas clave que debes conocer sobre qué es la educación inclusiva:

 

Trabajos citados:

Echeita, G. (2006). Educación para la inclusión o educación sin exclusiones. Madrid: Narcea.

[1] UNESCO 2009. Directrices sobre políticas de inclusión en la educación. París Declaración Mundial sobre educación para todos. Satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje (Jomtiem, Tailandia). Artículo 3.3

[2] Ver Marco de Acción de Dakar. Educación para Todos: cumplir nuestros compromisos comunes. Punto 5 de los compromisos del Marco de Acción

Imagina, de Belén Jurado.

En septiembre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una nueva agenda, Agenda 2030, con unos Objetivos de Desarrollo Sostenible muy claros y concretos que abogan por una educación inclusiva. El cuarto objetivo “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” está relacionado con las entradas que he venido escribiendo estos días, sobre la necesidad de transformar la educación y caminar todos hacia una educación inclusiva, porque es posible y está en nuestras manos.

Desde el años 2008, hoy 2 de abril, se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo (A/RES/62/139) para poner de relieve la necesidad de contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas con autismo, para que puedan llevar una vida plena y gratificante como parte integrante de la sociedad.

Hoy en mi pequeño rincón de educación, quiero dar visibilidad al autismo con un texto precioso escrito Belén, @DeAutismo, una mamá maravillosa que lucha por un mundo mejor para su hija Lucía, no otro mundo, sino nuestro mundo. De todos nosotros depende, está en nuestras manos.

Os dejo en mis palabras toda la ternura de Belén Jurado.

¿Qué podemos hacer en el centro para caminar hacia la educación inclusiva?

De nuevo una pregunta con respuesta, y como casi todo lo que explico, más sencilla de lo que pensamos y que está en nuestras manos poder implementarla en los centros educativos. Pero vayamos por pasos. Si en otra entrada hablaba de impregnar el centro de una cultura inclusiva, en esta me centraré en las políticas inclusivas, entendidas como las decisiones organizativas y de funcionamiento que van a condicionar que nuestro centro educativo sea innovador e inclusivo o no. ¿Por qué asocio innovación con inclusión?, porque considero que todas las actuaciones que llevemos a cabo a nivel de culturas, políticas o prácticas inclusivas que permitan la presencia, participación y logro de todos y cada uno de nuestros alumnos son actuaciones innovadoras (planes de convivencia abiertos, preventivos, participativos; alumnos ayudantes, mediadores; uso pedagógico de los espacios; apoyos inclusivos; liderazgo compartido; diálogo igualitario; desarrollo de capacidades, de talentos, enriquecimiento en todo el alumnado; trabajo colaborativo, cooperativo; metodologías activas…), si bien la innovación no necesariamente tiene que estar relacionada con la inclusión.

En la Facultad de Educación de Zaragoza soy profesora del Departamento de Didáctica y Organización Escolar y tengo el privilegio de impartir la asignatura de La escuela como espacio educativo donde se aprende cómo se organizan y funcionan los centros educativos, así que por supuesto hablamos de documentos, igual que voy a hacer en esta entrada. Porque lo que escribamos en ellos va a condicionar nuestras señas de identidad y nuestras actuaciones educativas.

politicas-inclusivas

El término políticas inclusivas, referido a todos los cambios organizativos y de funcionamiento que un centro debe realizar para mejorar el aprendizaje y la participación de todo el alumnado, se debe a Tony Booth, Catedrático del Centro de Investigación Educativa de Canterbury y a Mel Ainscow, del Centro de Necesidades Educativas de la Universidad de Manchester, que lo emplearon por primera vez en el año 2000 en el Index for Inclusion, un conjunto de materiales diseñados para facilitar el desarrollo de una educación inclusiva en los centros escolares y que en la actualidad está por la tercera edición como “Guía para la educación inclusiva. Desarrollando el aprendizaje y la participación en los centros escolares”.

Si nuestro centro educativo ya está impregnado de esa cultura inclusiva que hace que cuando entre en él huela a concepción humanista que implica un planteamiento más abierto y flexible de la educación, es hora de plasmarlo en los documentos de centro. Revisemos pues estos documentos desde esta nueva mirada, sentémonos a reflexionar, a dialogar sobre lo que queremos que sean nuestras señas de identidad y que van a condicionar nuestras prácticas y nuestro quehacer diario.

En esta entrada hablo de tres aspectos sencillos que pueden ayudar a los centros a ser inclusivos.

En primer lugar me refiero a los apoyos.  La RAE define apoyo como:

Apoyo.  De apoyar.

1. m. Cosa que sirve para apoyar o apoyarse. 2. m. Protección, auxilio o favor. 3. m. Fundamento, confirmación o prueba de una opinión o doctrina.

En educación lo asociamos a ayuda; el apoyo será pues un sinónimo de ayuda, una ayuda que habla de relaciones naturales y de apoyo en las que las personas se ayudan y apoyan pero que también se refiere a las distintas fórmulas de cooperación dentro de la comunidad educativa, entre alumnos, profesores y familias, a las que me refería en la entrada anterior sobre culturas inclusivas, cuando hablaba de colaboración y de escuela abierta y participativa con la creación de redes de apoyo y aprendizaje compartido.

En el Decreto 135/2014, de 29 de julio, por el que se regulan las condiciones para el éxito escolar y la excelencia de todos los alumnos de la Comunidad Autónoma de Aragón desde un enfoque inclusivo se define apoyo educativo como  todas aquellas actuaciones, recursos, estrategias que aumentan la capacidad de los centros escolares para promover el desarrollo, el aprendizaje, los intereses y el bienestar de todo su alumnado; se habla, por lo tanto, de un apoyo inclusivo, de un apoyo dirigido a la totalidad del alumnado, al centro en general. Insiste además en que las actuaciones de apoyo especializados se proporcionen preferentemente en el aula ordinaria; de esta forma estaríamos hablando de eliminación de las barreras para el aprendizaje y la participación del alumnado.

Concretando este punto, debemos dejar de identificar el profesorado de apoyo sólo como profesorado del alumnado con necesidades educativas especiales, como ocurre en la actualidad, y tener una visión más amplia del concepto, ofreciendo apoyos a la totalidad del alumnado y promoviendo en el centro y en las aulas distintas fórmulas de cooperación.

El segundo aspecto que diferencia un centro innovador e inclusivo de uno tradicional, es el liderazgo. Se habla muy poco de ello en la carrera y existe también poca formación al respecto, además se asocia habitualmente con el Equipo Directivo, pero no necesariamente debe ser así. Un liderazgo autocrático y jerarquizado podemos hacerlo desde las aulas, así que de nuevo está en nuestras manos cambiar este liderazgo hacia un enfoque colaborativo, dialogante, en el que se marcan metan comunes, se escucha con empatía y comprensión, se piensa y se comunica con claridad y precisión… por medio de actuaciones que permitan dan voz y visibilidad a todo el alumnado.

Si hablamos de un liderazgo compartido en el centro, hablamos de permitir que todos y cada uno de los miembros de la comunidad educativa puedan asumir en un momento determinado un proyecto común. Peter Senge en 1999, acuña el término ‘ecología de liderazgo’ para referirse al trabajo en colaboración que persigue un objetivo común; habla también de comunidades de liderazgo, de colíderes. Si reflexionamos sobre ello, ¿a qué me estoy refiriendo cuando hablo de liderazgo compartido? Me refiero a COLABORAR, a trabajar en equipo, COLABORACIÓN con mayúsculas; no se trata de fomentar el trabajo individual, sino en equipo, aprendiendo de los demás y destacando los talentos con actuaciones que nos lleven a ello y sobre todo con la búsqueda de espacios y tiempos.

Y aquí enlazamos con el tercer recurso que puede ayudar a los centros para ser inclusivos, y es precisamente el uso pedagógico de espacios y tiempos, tema ya defendido por Giner de los Ríos en la Institución Libre de la Enseñanza, donde ya en 1876 hablaban de arquitectura escolar como una de las premisas clave para la educación; pero no es hasta la mitad del siglo XX, con Loris Magalozzi, cuando se retoma este aspecto: él se refiere al uso pedagógico del espacio como “El espacio, el tercer maestro”.

La arquitectura de los centros educativos en la actualidad nada tiene que ver con la que dominaba en las tres últimas décadas del siglo XX. Ahora se diseñan y se comienzan a construir centros diferentes, más amplios, con espacios diáfanos que permiten reorganizar aulas y reagrupar al alumnado, con grandes ventanales para que la luz entre a raudales, con mobiliario más colorido y atractivo…

Seguro que os preguntáis, eso está muy bien, pero yo ¿qué puedo hacer en mi centro educativo?  La cuestión es muy sencilla, podemos dar un USO PEDAGÓGICO a espacios que ahora no lo tienen, transformado en ocasiones el uso que se le venía dando. Si, por ejemplo, dinamizamos el recreo con una gestión diferente y dinámica, el uso ha cambiado, ahora tiene objetivos pedagógicos; muchos centros están trabajando en esta línea con muy buenos resultados en la mejora de la convivencia. Podemos también abrir las aulas al exterior, con aprendizaje fuera de las cuatro paredes; hay centros con huerto escolar que permite, entre otros aspectos, contextualizar muchos aprendizajes; podemos juntar clases con actividades que promuevan este agrupamiento por medio de la realización de talleres, proyectos… Si en el centro es posible, podemos cambiar también el uso habitual de otros espacios: una biblioteca que sirva para trabajar con proyectos, un amplio pasillo que sirva para trabajar en equipo o un aula de usos múltiples que sirva para realizar un debate o una obra de teatro.

Y, por supuesto, y para concluir, no olvidemos el tema de la accesibilidad, no sólo física, sino también la accesibilidad cognitiva en los centros educativos como un camino hacia la educación inclusiva, que es nuestro objetivo.  Un centro que elimina todo tipo de barreras, es un centro inclusivo, es un centro con una concepción humanista de la educación, abierto y participativo, que defiende el liderazgo compartido que implica colaborar y que todo él tiene un uso pedagógico.

Porque una educación inclusiva ES POSIBLE y está en nuestras manos.

¿Qué condiciones han de darse para que un centro apueste por la educación inclusiva?

El otro día una amiga me hacía esta pregunta, en realidad era más bien una pregunta que le habían hecho a ella y que yo retomo en el blog.

Cuando hablas de educación inclusiva la gente te mira como si fueras una marciana, como diciendo ¿pero qué dice? Parece fácil en el papel, pero luego te das cuenta de que a la hora de llevarlo a cabo, de concretarlo en hechos, el profesorado está perdido y te pregunta: ¿cómo implementarlo en el aula?, ¿cómo pasar de la teoría a la práctica?, ¿qué hacer en el aula para potenciar la educación inclusiva?… Y como éstas, muchas otras preguntas.

Pero comencemos por las culturas inclusivas, puesto que si hablamos de ello responderemos a la cuestión que se nos plantea.

 untitled-infographic-conflict-copy

En 1972 la UNESCO elaboró el Informe Fauré “Aprender a ser: la educación del futuro” que establecía dos nociones interrelacionadas, la sociedad del aprendizaje y la educación permanente. Veinticuatro años más tarde en 1996, se publicó el conocido Informe Delors  “La educación encierra un tesoro” con dos conceptos muy claros, aprender a lo largo de la vida y cuatro pilares fundamentales (aprender a conocer, a hacer, a ser y a vivir juntos) y en mayo de 2015 se presentó un nuevo informe que viene a ahondar en la necesidad de “Replantear la educación, ¿hacia el bien común mundial?” con la idea muy clara de la necesidad replantearse la educación en esta sociedad del siglo XXI donde existe un nuevo contexto mundial de aprendizaje.

Este informe parte de una concepción humanista y holística de la educación, lo que implica planteamientos nuevos y distintos de la educación; no podemos seguir haciendo lo mismo que veníamos haciendo hasta ahora en nuestras aulas porque el contexto de aprendizaje es diferente, es necesario realizar planteamientos más abiertos y flexibles que permitan ofrecer respuestas inclusivas a todo el alumnado que tenemos en nuestras aulas, que permitan abrir el centro a la comunidad y que permita sentir a todo el mundo miembro de esta comunidad.

La concepción humanista de la educación aboga por el respeto a la vida, a la dignidad humana, a la igualdad de derechos, a la justicia social; defiende la diversidad al entender que todos y cada uno de los miembros enriquece al grupo, habla de solidaridad y responsabilidad compartida. Esta visión humanista que promueve la convivencia y la resolución pacífica de los conflictos rechazando todas las formas de discriminación persigue, por lo tanto, una alfabetización ética. Y aquí tenemos la primera condición para que nuestro centro educativo sea un centro inclusivo. Es necesario reflexionar sobre los valores que queremos para nuestro centro, valores que van a impregnar toda la práctica docente, las relaciones interpersonales y que deben plasmarse en el Proyecto Educativo de Centro. 

Esta visión humanista de la que venimos hablando es una llamada al diálogo. Freire ya abogaba por el diálogo como principal medio socializador. Debemos, por lo tanto, fomentar en nuestro centro y en nuestras aulas el diálogo con actuaciones concretas que conlleven valorar y aprender dialogando y para ello debemos conseguir o habilitar espacios y tiempos. Pero, ¿qué puedo hacer en el aula para fomentar el diálogo entre mi alumnado? Puedo favorecer las interacciones dialógicas por medio de trabajo en equipo o por parejas, puedo promover debates y argumentaciones o puedo hacer tertulias literarias dialógicas con el alumnado y con las familias. Éstas son algunas de las propuestas que, además de estimular y favorecer el diálogo igualitario, está demostrado que mejoran la convivencia en el aula y en el centro.

Pero un centro inclusivo es también un centro que busca el diálogo igualitario, eliminando el abuso de poder; es un centro que promueve la convivencia y la resolución pacífica de conflictos; es un centro con un plan de convivencia inclusivo y preventivo, con actuaciones concretas y claras, como el desarrollo de patios dinámicos o uso pedagógico de los recreos y donde la acogida de todas las personas de la comunidad educativa es una seña de identidad del centro. En estos centros, todas y cada una de las personas que lo componen tienen un sentimiento de pertenencia que les hace sentirse únicos y valorados. Y ésta sería la segunda condición: es necesario crear escuelas acogedoras, seguras, donde todos sean valorados y donde todos tengan algo que aportar; escuelas que eliminan las barreras a la presencia, la participación  y el progreso con planes de convivencia inclusivos que previenen el absentismo, metodologías activas, apoyos en el aula, enriquecimiento para todos…

Si hablamos de concepción humanista de la educación, si hablamos de diálogo, de convivencia, de principios morales, hablamos también ¡cómo no! de colaboración. Y ésta sería la tercera condición. Es difícil construir comunidad si no dialogamos, si no fomentamos en el centro culturas colaborativas, y ¿cómo lo hacemos? El profesorado debe trabajar colaborativamente, con un liderazgo compartido que permita tomas de decisiones consensuadas y dialogadas sobre políticas inclusivas que van a condicionar las señas de identidad del centro; el profesorado debe también planificar y enseñar en colaboración con tutorías compartidas que vayan mucho más allá del mero hecho de estar dos profesores en el aula; pero también fomentamos la cultura de la colaboración con prácticas que permitan al alumnado participar activamente en la evaluación consiguiendo de esta forma una evaluación dialogada e intensificar su propio aprendizaje. Y, por supuesto, con todas las actuaciones que desde el centro permitan la colaboración de las familias y de la comunidad en general (Escuelas de familias, talleres, seminarios, tertulias…).

Para concluir, es necesario hablar de altas expectativas, la educación inclusiva parte de un planteamiento de la educación basado en fundamentos éticos, en un modelo social que aboga por la eliminación de barreras y que valora a todo el alumnado por igual evitando las “etiquetas” que condicionan su aprendizaje, la educación inclusiva promueve por lo tanto las altas expectativas para todo el alumnado, porque aprendemos de todos y con todos, porque todos tienen algo que aportar, porque se fija en las capacidades del alumnado para desarrollarlas en el aula. Esta sería por lo tanto la última de las condiciones que han de darse para que un centro apueste por la educación inclusiva, para que un centro sea un centro inclusivo debe eliminar las barreras que impidan conseguir estas altas expectativas en todos y cada uno de loa alumnos, el centro debe potenciar la participación, el progreso y la obtención de logros por parte de todo el alumnado. Pero ¿y cómo lo hacemos? en primer lugar reflexionando sobre ello con ayuda del Index for inclusion o del ACADI, pero sobre todo permitiendo que todo el alumnado esté en el aula participando de la actividad que allí se hace, para conseguirlo podemos por ejemplo trabajar por proyectos (ABP), enriquecer el aprendizaje para todo el alumnado, hacer apoyos inclusivos con dos profesores en el aula. Pero sobre todo debemos evitar los currículos paralelos favoreciendo actividades comunes, participativas y colaborativas que permitan hacer brillar a todo el alumnado en su contexto natural que es su aula de referencia.

No olvidemos nunca que la educación inclusiva es un proceso orientado a responder a la diversidad de los estudiantes incrementando su participación y reduciendo la exclusión en y desde la educación, está además relacionada con la PRESENCIA, la PARTICIPACIÓN y los LOGROS de todos los alumnos, con especial énfasis en aquellos que, por diferentes razones están excluidos o en riesgo de ser marginados, si tenemos esto en mente ya sabremos que un centro inclusivo es el que permita de forma natural esta presencia, participación y logros de todo el alumnado.

Porque una educación inclusiva ES POSIBLE.