Dignidad humana y derecho a los apoyos

No es extraño que el inicio de curso comience con titulares como este: “Es inviable tener una auxiliar de educación especial para cinco alumnos”, publicado el pasado 13 de septiembre en el Heraldo de Aragón. No es extraño para las familias que reivindicar derechos para garantizar la educación inclusiva para sus hijas e hijos sea una lucha constante. No es extraño que la lucha termine en extenuación, agotamiento y desmoronamiento de sueños. Y por desgracia, no es extraña la indiferencia colectiva que sigue permitiendo la injusticia y la exclusión, EN la educación y DESDE la educación.

Consideramos que hemos superado el modelo de la integración en la educación y que avanzamos con paso firme hacia la inclusión. También consideramos que hemos superado el modelo rehabilitador y social y que abogamos por un modelo de la diversidad que contempla la diversidad humana como un valor inherente a la humanidad y que nos enriquece. Pero en educación seguimos en el interregno, transitando entre la integración y la inclusión con tal despropósito que dejamos en los márgenes de la vida a todas las personas que se salen de la norma, son los nadies, los ningunos y los ninguneados, y se nos olvida que la diversidad funcional es una cuestión de dignidad humana y de derechos humanos.

¿Qué significa esto? La dignidad humana está relacionada tanto con el valor de la vida como con los derechos y condiciones de la misma. Negar los apoyos necesarios a estos estudiantes atenta contra esta dignidad. Para estos cinco niños y niñas, y muchos más en otros lugares del mundo, este apoyo de una auxiliar de educación especial es necesario para poder participar plena y efectivamente en la escuela en igualdad de condiciones con sus compañeros y compañeras, participar plena y efectivamente en las actividades extraescolares, en el comedor escolar… No es un capricho, no es un regalo, es un derecho. Y no garantizarlo es discriminarlos por su diferencia.

No estoy hablando de apoyos educativos, ese sería otro tema que abordaré en otro momento. Me estoy refiriendo única y exclusivamente a la dignidad humana, a la vida misma, al derecho a vivir dignamente. Todas las personas, con o sin diversidad funcional, tienen la misma dignidad. Permitir esta pérdida de dignidad, permitir esta discriminación, es lo que Slee (2012) llama indiferencia colectiva. No garantizar los apoyos necesarios para garantizar la dignidad humana es permitir que las personas con diversidad funcional sigan estando en los márgenes, sean población excedente, como diría Baumann y que se las vea como el problema.

La educación inclusiva es un proyecto ético, un convencimiento personal que comienza con el cuestionamiento personal de la exclusión.

Ética de la justicia y ética del cuidado en la educación inclusiva

No es la primera vez que escribo sobre la ética del cuidado, ni sobre la necesidad de atender de forma justa la vulnerabilidad. Tampoco es la primera vez que aprovecho el verano para escribir, para encontrarme conmigo misma, para reflexionar. Este año el libro que estoy escribiendo pretende ayudar a repensar la escuela extraordinaria y uno de sus capítulos me lleva a reflexionar sobre las éticas de la diversidad.

En los años 70 Lawrence Kohlberg expuso su conocida teoría del desarrollo moral que todavía se estudia en las universidades y en las oposiciones de orientación educativa. Para ello utilizó distintos dilemas; la argumentación de las respuestas a los mismos ayudó al autor a determinar que el niño recorre tres niveles a la hora de juzgar moralmente:

  • Un primer nivel, preconvencional, en el que el niño juzga los acontecimientos desde una perspectiva egocéntrica con una visión orientada por el miedo al castigo y el respeto a la autoridad.
  • Un segundo nivel, convencional, en el que prima la respuesta social, de forma que es justo lo que dictan la sociedad y las leyes establecidas.
  • Un tercer nivel, postconvencional, con una respuesta moral propia basada en la convicción personal de principios morales universales. Se reconocen los derechos humanos en la igualdad, la justicia social, el respeto… en todas las personas.

En los años 80, su alumna Carol Gilligan revisó la teoría desde una perspectiva de género y obtuvo una valoración diferente en niños y niñas; mientras que los primeros razonaban en términos de justicia, derechos o reglas, las niñas lo hacían a partir del sentimiento humanitario, empatía y cuidados, de forma que para Kohlberg el niño era más maduro moralmente que la niña y sin embargo para Gilligan ambos. En 1982 escribe su libro In a Different Voice destacando que existe una voz diferente a la ética de la justicia y que es la voz femenina de la ética del cuidado. Existen por lo tanto dos lenguajes para codificar el mundo moral, dos lenguajes que se complementan, de forma que el cuidado es tan importante como la justicia.

La ética de la justicia y la ética del cuidado son dos formas de entender la ética y son dos voces que deben estar presentes en nuestra escuela inclusiva, porque la justicia y la exclusión se construyen y se sostienen por elecciones personales. Pero existen otras voces que deben escucharse también en educación, así, Adela Cortina habla de una ética cordial y Hans Jonas de una ética de la responsabilidad, de forma que este último asegura que “cuando alguien tiene ante sí a un ser vulnerable, y pudiendo protegerlo no lo hace, se comporta de forma inmoral”

La educación inclusiva es un derecho fundamental, es un proyecto ético que rompe con la indiferencia colectiva que permite la exclusión por consentimiento o apatía. La educación inclusiva comienza con un cambio de mirada que reconoce y valora al otro en tanto otro, y que rompe con el capacitismo, que considera que “lo normal” es poseer ciertas capacidades y lo diferente no poseerlas. La UNESCO nos dice que esta educación no es una educación residual centrada en cómo se puede incluir a algún alumnado concreto en el aula, es una educación transformadora que requiere una reforma educativa y social, un cambio de mirada para ver a la persona, una reflexión profunda sobre la concepción de qué es inclusión, y un compromiso ético para pasar a la acción

La educación inclusiva tiene voces de justicia social, de derechos humanos, de universalidad, pero también de cuidados, de ayuda mutua, de responsabilidad compartida. Y todas estas voces son voces humanas que debemos escuchar.

Un camino compartido. Tema del curso Aula Graó.

Este año he tenido el placer de coordinar de nuevo el tema del mes de la revista Aula de Innovación Educativa con un monográfico mensual sobre inclusión que pretendía visibilizar buenas prácticas en el tema, evidenciando que otra educación es posible.

En esta ocasión yo era Tamandúa, conocida cariñosamente como DUA, una detective educativa experta en encontrar pautas y principios que promueven un aprendizaje profundo en todo el alumnado garantizando un aprendizaje de calidad.

Eduardo Galeano nos decía que la utopía está en el horizonte y que sirve para caminar. Ocho maestras y dos maestros nos cuentan su camino de esperanza, de sueños compartidos, y nos marcan la dirección hacia la inclusión. En todas las historias podemos ver un nexo común, el compromiso ético que lleva a la acción.

Os invito a conocer a estas docentes y a profundizar en sus artículos accediendo al hipervínculo que he puesto junto a su nombre.

“Querido diario, escribía Tamandúa (Revista Aula 297) en una calurosa mañana del mes de junio en su ciudad natal. Aprovecho este momento de sosiego para dejar por escrito todas las experiencias vividas este año. Un año de lleno de incertidumbres y desafíos, un año de miradas comunicativas y sonrisas escondidas, un año de retos y superaciones personales. Pero sobre todo un año frenético, vertiginoso y trepidante.

Todas las personas que vais a conocer a continuación son grandes docentes, sobresalientes en su profesión, son personas generosas, complacientes y magnánimas. Y a todas ellas quiero escribir hoy la prosa más anhelada. No serán versos tristes, como diría Neruda, sino palabras llenas de esperanza, palabras que nos invitan a caminar, a pasar a la acción. Es esta la pedagogía de la esperanza de Freire que pone de manifiesto la necesidad de la utopía y de la esperanza. Su autor habla de ella como una necesidad ontológica que nos mueve, y precisamente en este movimiento hacia la inclusión quiero poner el foco.

Comienzo el viaje en Asturias hablando de teatro y de trampantojos en nuestro sistema educativo con Ana Murcia (@AMurciaAsensio). Ana es una activista inclusiva, pedagoga comprometida, para quien “la inclusión es sobre todo actitud, es una forma de ser, de estar, de pensar y de sentir en este mundo” (Revista Aula 298). Ana es vitalidad, dinamismo, potencia, y me habla del papel de los equipos de orientación educativa en la inclusión educativa.

Compartimos mirada, camino, sueños esperanzados y energías para luchar. Su mensaje es claro, desde la orientación “debemos hacer pedagogía y facilitar la construcción de un cambio de mirada colaborativo”, y esta es la clave. La orientación del siglo XXI es una orientación transformadora basada en los principios de prevención, de desarrollo, de acompañamiento y de intervención social, y todas las propuestas que Ana me muestra visibilizan su compromiso con estos principios. Me despido de ella emocionada, me reconozco en sus palabras, en su ánimo, en su entusiasmo. Las dos dejamos atrás lo aprendido, lo habitual, lo segregador e injusto y abrimos el corazón para soltar las redes y seguir aprendiendo. ¡Qué lujo cruzarme en tu camino!

Noviembre me lleva a Pontevedra. Rosana y Víctor (@Matefactoría) me esperan en Matefactoría (Revista Aula 299), un lugar mágico. Estas dos personas me enamoran nada más conocerlas, son poderosas, valientes, capaces de hablar de números y de contar palabras de forma locuaz, e incluso a veces atropellada por la emoción. Son capaces también de detener el tiempo y de crear espacios y oportunidades donde todo es posible, porque en “Matefactoría cada día amanece diferente”. No es un cuento de hadas, es la realidad, es el poder de la escuela, que, en palabras de Carlos Magro, debe educar hacia los costados. Esta es la ruta que han elegido y que “pasa por un camino con valles y montañas, cambios de ritmo, pasos mas cortos, mucha observación del itinerario y un inevitable recorrido mas largo”. Y aquí instalaron su factoría, traspasando fronteras, y desde este lugar provocaron a sus estudiantes con palabras y números, y sobre todo con un ritmo y mestizaje propio que solo los grandes pueden hacer.

Es diciembre, es momento de viajar al sur y hago una parada en Granada. Allí conozco a José Manuel (@josegmj), un maestro que me embruja tanto como su ciudad. Él me habla de enseñanza multinivel y lo hace desde una mirada inclusiva con un convencimiento tal, que me lleva a caminar acompasadamente a su lado bajando mi ritmo para escuchar sus palabras. Es un maestro enamorado de su profesión, de mirada profunda y penetrante, pero también de conversación ágil, con una cadencia y acento andaluz propia de su tierra. José Manuel me explica que “para atender a la diversidad es necesario entender la diversidad” y me habla de “la mirada que el profesorado necesita para ir rompiendo barreras, estereotipos y concepciones sobre el alumnado” (Revista Aula 300@). Este maestro comprometido con la educación inclusiva, con sus valores humanos y con profundas raíces teóricas, fundamenta sus prácticas educativas en el DUA y nos explica la instrucción multinivel de una forma magistral. Para este gran maestro “no hay alumnado de refuerzo, hay apoyos, ajustes y refuerzos para todo el alumnado” y yo me voy de esta preciosa ciudad fascinada con su encuentro.

El mes de febrero es un mes de bajas temperaturas, así que decido ir más al sur, concretamente a Valverde del Camino, una localidad de la provincia de Huelva conocida por sus botas camperas fabricadas a mano con cariño y dedicación. Allí conozco a María (@mariabarcelo), quien enseguida me hace escalar altas montañas con desenvoltura y desparpajo, y me habla de tecnología y de amor. ¡Qué afortunada soy por conocerla! Su personalidad me arrolla y cuando me doy cuenta estoy dentro del “aula de tercer ciclo de primaria con 22 personas en un grupo heterogéneo en capacidades y emociones”, concretamente en su DUA cole (Revisa Aula 301). La jornada es intensa y en ella no faltan metodologías activas y multitud de técnicas de enseñanza para desarrollar aprendizajes de calidad en todos los estudiantes. María enseña como una maestra 3.0, una maestra competente digitalmente, pero sobre todo una maestra humana. Termino agotada de la sesión, difícilmente tengo tiempo para ir anotando todas las pautas y principios que ella utiliza a diario, de forma que en mi cuaderno de campo voy esbozando todas las pinceladas pedagógicas que identifico: los vínculos al comenzar el día con el compañero saludador, los roles con imágenes de mujeres ilustres, las rutinas diarias, las herramientas tecnológicas, la metodología, la evaluación… Es maravilloso percibir la delicadeza con la que María planifica, estructura y diseña las tareas para garantizar el éxito para todos los estudiantes siempre con propuestas DUA. Llega el momento del adiós y se despiden de mí con su grito de guerra.

La primavera se acerca y la suave orografía de Vall d’Alba en Castellón me espera. Compartiendo docencia desde el corazón (Revista Aula 302) están Celia (@CeliaAlcon2) y Diana (@diana.montserrat.ferrer), dos maestras de apoyo en un centro inclusivo dispuestas a liderar el proyecto Conviu. Estas dos maestras de voz dulce y sosegada, y modales pausados y discretos me demuestran la importancia de la paciencia, la suavidad, la aceptación y el amor para caminar hacia un modelo inclusivo real. Redefinen sus roles como maestras de apoyo a la inclusión y se convierten en figuras dinamizadoras del centro, acompañando y asesorando a docentes a poner en práctica diferentes metodologías inclusivas basadas en evidencias. Hablan de docencia compartida, aprendizaje cooperativo, aprendizaje dialógico y de inteligencias múltiples. Su convicción personal, el apoyo del profesorado del claustro y las evidencias que están recogiendo en las aulas, les hacen no desfallecer e incidir en la importancia de la educación emocional e inclusiva para la convivencia y el éxito escolar. 

Viajo a Pamplona en el mes de abril, el tiempo todavía es fresco y se agradece la chaqueta. Maite (@maitedms) me espera como siempre con esa apariencia serena, cauta y silenciosa que le caracteriza y hablamos de autorregulación (Revista Aula 303). Este es un concepto complejo, un proceso autodirigido que ofrece estrategias para transformar las habilidades mentales en destrezas académicas. Con esta propuesta Maite acompaña y guía a sus estudiantes de primero de primaria en la planificación y el desarrollo de estrategias como la autonomía, la monitorización de su propio progreso, el establecimiento de metas, el desarrollo de la autoevaluación y la metacognición, pero también promueve el trabajo colaborativo y la comunicación. Divide el día en tres bloques de trabajo alternando gran grupo, con trabajo autorregulado en parejas e individualmente y diseña planes de trabajo personalizados. ¡Qué gran trabajo y qué necesario! Me quedo con ganas de seguir profundizando en el tema, volveré Maite, le digo al despedirnos.

En Zaragoza me espera Ana (CPRamiroSolans), con los salvadores del planeta ¡en acción! (Revista Aula 304). Ana está en una escuela diversa, una escuela de esperanza. Una escuela con ventanas y puertas abiertas que permiten la entrada a raudales de luz e innovación. Una escuela de conversaciones infinitas. Una escuela que permite soñar. Ana es amable, igual que lo es todo el ambiente que le rodea y me explica cómo consigue construir un proyecto formado por diferentes piezas: inclusión, aprendizaje significativo, motivación, interés grupal, medio ambiente, ambiente amable, cohesión grupal, educación emocional, pensamiento crítico y evaluación multinivel. Ana me demuestra que la participación del alumnado, la creación y diseño de ecosistemas de aprendizaje reales, y las altas expectativas depositadas en todos los estudiantes, son el motor de cambio necesario en esta revolución DUA. Me quedo enamorada del proyecto de escuela y me despido de ella para poner rumbo a la comunidad valenciana, allí me espera Sara.

Sara (@saracortesamador) está en Natursenda, (Revista Aula 305) situada en los alrededores del Parador del Saler, en pleno paraje Natural de la Devesa de El Saler Valencia, Natursenda es un recorrido interpretativo de 2 kilómetros de longitud. Una ruta diseñada bajo las pautas DUA que cuenta con 15 paneles explicativos en lo que podemos aprender sobre animales y plantas. Me fascina escuchar a Sara, su pasión se percibe en cada palabra. Yo sonrío y recuerdo que la educación inclusiva es una visión humanista de la educación que habla de derechos humanos, de justicia social, de mejora de la calidad de vida y valores compartidos, pero también es una visión humanista del desarrollo sostenible que nos lleva a corresponsabilizarnos del cuidado de la naturaleza, y a vivir con ella en paz y armonía, tal y como Sara me está contando.

Estoy cansada, este año ha sido muy intenso. Ahora, en la paz del hogar y echando la vista atrás descubro la grandeza de las personas pequeñas que son capaces de cambiar el mundo y sonrío. Gracias Ana, Víctor, Rosana, José Manuel, María, Celia, Diana, Maite, Ana y Sara por hacerlo posible.

Trabajos citados:

Magro, C. (2021, junio). Educar por los cuatro costados. Recuperado de https://www.escuelasinclusivas.com/educar-hacia-los-costados/

DESCUBRE LA REVISTA

Desde hace dos años formo parte del consejo asesor de la revista Aula de Innovación Educativa de la editorial Graó y en breve también lo haré del consejo de redacción.

Esta revista desarrolla una labor divulgativa entre el profesorado y los especialistas de educación primaria, identificándose con una línea de reflexión plural y abierta. Es una herramienta profesional de conocimiento, comunicación y de acción que debes conocer, puesto que te permite estar al día y resolver los problemas prácticos y teóricos en el aula.

En la revista encontrarás el retrato de una persona relacionada con la educación, artículos sobre didáctica general, reflexiones en voz alta, una ventana abierta a temas candentes, recursos, bibliografía recomendada y conocerás experiencias en diferentes ámbitos: STEAM, Visual Thinking, activismo climático, tecnología, escuela-familia, cuidado y acción comunitaria, entre otros.

Diseño Universal para el Aprendizaje, una mirada desde la neuroeducación y la inclusión

El pasado viernes 7 de mayo impartí este webinar en la Universidad de Alcalá de Henares.

Adjunto también la presentación que utilicé por si puede ser de vuestro interés.

Para saber más sobre DUA:

Elizondo, C. (2020) Hacia la inclusión educativa en la Universidad: diseño universal para el aprendizaje y la educación de calidad. Octaedro

Entradas blog:

Diseño Universal para el Aprendizaje una respuesta inclusiva (entrada del 8 de enero de 2018).

Tarjetas DUA para descargar (entrada 13 de enero de 2020).

Calendario 2021 DUA y neuroeducación (entrada 2 de enero de 2021).

Enero 2021. Redes afectivas (entrada 3 de enero de 2021).

Febrero 2021. Opciones para el interés (entrada 2 de febrero de 2021)

Marzo 2021. Opciones para el esfuerzo y la persistencia (entrada 7 de marzo de 2021)

Abril 2021. Opciones para la autorregulación (entrada 2 de mayo de 2021)

Abril 2021. Proporcionar opciones para la autorregulación

Ya se ha acabado el mes de abril, un mes centrado en proporcionar opciones para la autorregulación y no quiero empezar mayo sin hablar de la autorregulación. Esta pauta DUA ofrece opciones para lograr una práctica experta, una práctica activa y constructiva que permitirá a la persona interiorizar y hacer suyo el aprendizaje.

La autorregulación es un concepto complejo que combina y conjuga aspectos cognitivos y emocionales, pero también conductuales y ambientales. Esta pauta proporciona opciones para transformar las habilidades mentales en destrezas académicas, como diría Zimmerman (1)

“No es ni una habilidad mental ni una destreza académica; más bien se trata de un proceso autodirigido por el que los aprendices transforman sus habilidades mentales en destrezas académicas”

En esta pauta se habla tanto de autorregulación cognitiva o metacognición, como de autocontrol y autorregulación emocional, habilidades todas ellas necesarias para la meta que se persigue con el DUA que es lograr aprendices expertos decididos y motivados.

Con respecto a la metacognición, Perkins y Ritchhart (2) evidenciaron las relaciones entre el aprendizaje de la metacognición y la autorregulación. La metacognición tiene dos componentes, el conocimiento de la cognición y la regulación de la cognición y para trabajarla en el aula podemos:

  • Crear en el aula una cultura que empodere al alumnado para que sean capaces de “saber sobre”, “saber cómo” y “saber por qué y cuándo” utilizando para ello estrategias como rutinas del pensamiento, destrezas del pensamiento, llaves del pensamiento.
  • Crear en el aula una cultura de pensamiento que permita el diálogo interno, la reflexión y la metacognición gestionando tiempos para ello.
  • Proporcionar rúbricas u otras herramientas que permita al alumnado reflexionar sobre su propio aprendizaje.
  • Utilizar un portafolio que ayude a reflexionar sobre el propio progreso.
  • Promover actividades que lleven a un conocimiento estratégico y reflexivo sobre cómo abordar la resolución de problemas, tareas cognitivas, cómo planificar y organizar una actividad, de forma que sean capaces de seleccionar las estrategias adecuadas, pero también de reflexionar y monitorizar su trabajo.

Pero esta pauta también aborda la autorregulación emocional como factor clave en el aprendizaje, para trabajarla en el aula podemos:

  • Escuchar la voz del alumnado para ayudarles a lograr su proyecto personal de vida.
  • Promover estrategias para lograr su autoconocimiento.
  • Gestión del estrés: mindfulnes, rincón de la calma, actividades cortas y variadas…
  • Asambleas, debates, aprendizaje dialógico.
  • Utilizar pautas, listas y rúbricas de objetivos de autorregulación.
  • Incrementar el tiempo de concentración en la tarea.
  • Proporcionar mentores y apoyo para modelar el proceso de establecimiento de metas personales adecuadas.
  • Facilitar modelos, apoyos y retroalimentación para gestionar la frustración y buscar apoyo emocional externo.
  • Ejercitar habilidades para hacer frente a situaciones conflictivas: convivencia positiva, círculos restaurativos…
  • Usar modelos y situaciones reales sobre habilidades para afrontar problemas: tutorías afectivas.

(1) En Casado, O.; Pérez, A.; Hortigüela, D.; Fernández, J. (2019). Modelo Integral de transición activa hacia la autonomía MITAA. Universidad de León.

(2) Perkins, D.; Ritchhart, R. (2014). «¿Cuándo se piensa bien?». En: Carretero, M.; Asensio, M. Psicología del pensamiento. Teoría y prácticas (pp. 291-326). Alianza.

Videoconferencia Neuroeducación inclusiva

Acostumbramos a identificar al alumnado con necesidades educativas como alumnado de atención a la diversidad y le ofrecemos una respuesta educativa diferente, con medidas y adaptaciones diferentes. La neurociencia nos dice que nuestros cerebros son únicos, que no hay dos cerebros iguales, esta mirada cambia entonces la concepción que tenemos de diversidad y nos permite comenzar a hablar de variabilidad humana, donde lo normal es la diferencia. ¿Qué significa esto en la educación? ¿Qué implicaciones tiene en el aula?

Videoconferencia Online organizada por la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía en colaboración con la Fundación Ibercaja.

Educación inclusiva, currículo y justicia social

Estoy preparando la charla que voy a impartir mañana en el IES Río Gállego de Zaragoza. Mi querido amigo Gabriel Martínez (@gaby4713) me animó a participar en las tertulias pedagógicas que están realizando en su centro, donde, a partir de la lectura de unos textos y una charla con un ponente externo, se debate luego sobre educación. Me dijo que hablase de lo que quisiera; sé que eso solo se pide a las personas con las que se comparte mirada y sabiendo que, hablen de lo que hablen, va a encajar en tu propósito, pero te deja una responsabilidad grande de estar a la altura de la situación.

Abusando entonces de esta amistad, he decidido que voy a hablar de lo que sé, de lo que vengo hablando desde hace tiempo. Voy a hablar de educación inclusiva desde una mirada ética, que nos lleva a compromisos activos para transformar la educación; voy a hablar de esperanza y no de desesperanza, porque solo la primera me invita a caminar y seguir luchando; voy a hablar de justicia social desde una dimensión propiamente educativa, el currículo.

¿Qué relación puede tener entonces la educación inclusiva, el currículo y la justicia social?

La educación inclusiva es mucho más que incluir al alumnado que antes hemos segregado. Es mucho más que apoyar dentro del aula. Es mucho más que escolarizar en centros ordinarios. Es mucho más que tener recursos. Todo esto es necesario, por supuesto, pero la educación inclusiva supone repensar, reflexionar sobre el error y la ilusión, y apuntar al corazón, a las culturas, políticas y prácticas de las escuelas con el fin de garantizar no solo la presencia, sino sobre todo la participación y los aprendizajes exitosos en todo el alumnado.

Esto conlleva hablar primero de una cultura inclusiva. Desde la psicología social y la antropología se coincide en definir la cultura como un estilo de vida. La cultura se entiende como el conjunto de normas, valores, creencias, actitudes e incluso roles que se comparten en un centro educativo. Estas dimensiones pueden y deben tener un componente estático que les aporte una estabilidad y permanencia necesarias, pero sin olvidar una concepción más dinámica de reflexión y creación constante que promueva interacciones con la comunidad y un planteamiento dialógico del aprendizaje. Y este dinamismo es el que provocan en las tertulias del IES Río Gállego.

Estas dimensiones también van a determinar que una institución educativa sea garante o no de la inclusión. La educación inclusiva reafirma una serie de principios éticos universales, como el respeto a la vida, la dignidad humana, la igualdad de derechos, la democracia, la justicia social y la responsabilidad compartida de nuestro futuro común.

Al promover y crear culturas inclusivas en los centros educativos se garantiza el derecho a y en la educación, se tienen altas expectativas para todo el alumnado, se crean estructuras y procesos participativos y democráticos en las escuelas, se garantiza la igualdad de oportunidades, se valora y se aprende de la diversidad, se fortalecen los principios y valores éticos en el proceso de aprendizaje; en definitiva, se garantiza una educación inclusiva y equitativa de calidad para todo el alumnado, evitando la exclusión y la marginación en y desde la educación.

Este planteamiento humanista debe abordar el debate sobre la educación más allá de la función utilitaria que cumple en el desarrollo económico (1) y replantear una educación basada en valores democráticos de justicia social, que cuestione el currículo tradicional y que abogue por un nuevo currículo que nos permita lograr la sociedad que queremos: una sociedad moderna, abierta, dialogante, humana, democrática, sostenible.

El currículo actual decide y encorseta los saberes, los organiza, jerarquiza y fragmenta. Determina entonces el éxito y la inclusión del individuo en la sociedad, eres o no eres apto, tienes o no tienes una titulación. Desde el mismo currículo se contribuye a diferenciar y excluir a los nadies como aquellos que no pueden salir de pobres, y se les condena a ser recursos humanos, personas sin nombre y sin cara, replanteándonos entonces dónde quedan los valores humanistas en la educación.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada

(1) UNESCO (2015) Replantear la educación: ¿Hacia un bien común mundial?

Aulas diversificadas. Aulas DUA

“Hay un tema del rol [del equipo directivo] y el hecho de tener claro el norte: que en esta escuela se garantizan los derechos y eso no tiene posibilidad de debate, aunque parezca autoritario lo que voy a decir: No hay debate sobre si puede o no puede estar, sino que es un hecho. Todos pueden estar. Esto deja las cuestiones más claras. […] A partir de ahí, ¿cómo creamos las condiciones?” (Silvana Mabel Corso, Directora de escuela inclusiva)

(Calderón & Tascón, 2020).

¿Cómo creamos las condiciones para que la inclusión llegue al corazón de las escuelas? Este es el principal reto al que nos enfrentamos en la actualidad. La educación inclusiva es un derecho, pero es tanto un derecho A la educación, como un derecho EN la educación, de forma que la pregunta podemos reformularla y cuestionarnos entonces cómo creamos las condiciones para garantizar el acceso, la equidad, la igualdad de oportunidades y una educación de calidad para todo el alumnado.

Será, pues, necesario, hablar de transformaciones en las culturas, en las políticas y en las prácticas, pero hoy aquí me centraré en esta última, y más concretamente en las aulas diversificadas, como las llama Carol Tomlinson. Pero ¿qué entendemos por aula diversificada?

Un aula diversificada es un aula que ofrece una respuesta educativa inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado. Es un aula en la que se utiliza el tiempo de manera flexible, se varían las estrategias de aprendizaje y se ofrecen múltiples formas de compromiso, de representación, de acción y de expresión. 

Hablar de aulas diversificadas es hablar de aulas DUA. Aulas con docentes evaluadores y activadores que conocen las necesidades de todo el alumnado, parten de su nivel y potencian al máximo sus talentos. Docentes que rompen con el mito del estudiante promedio y diversifican la instrucción, de forma que no intentan una instrucción estandarizada producida en serie que les llevaría a hacer la misma actividad, a la misma hora, de la misma forma y en el mismo tiempo. Son docentes que ofrecen los apoyos y los ajustes necesarios para que todo el alumnado alcance un nivel elevado, garantizando la equidad y la calidad en la educación. Son docentes evaluadores que estudian a sus estudiantes para poder personalizar el aprendizaje a su medida.

La pregunta es ¿cómo lograr estas aulas diversificadas?

  • Para diversificar o ofrecer opciones para el aprendizaje, es necesario conocer a la persona y al grupo. Una propuesta interesante para ello es trabajar con el portafolio de los talentos y elaborar posteriormente un perfil de aula que ayude a tomar decisiones para la intervención e instrucción.
  • Se necesitan docentes activadores y evaluadores, que conozcan cómo aprenden sus estudiantes desde una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza, para poder generar “en todo su alumnado conocimiento superficial, profundo y comprensión conceptual” (Hattie, 2017, pág. 34). Esto nos lleva a hablar de instrucción directa, de guiar el aprendizaje, de anclajes cognitivos, de construcción del conocimiento a partir de los conocimientos previos, pero sobre todo del carácter explícito en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • En el aula diversificada la evaluación debe ser formativa, una evaluación para el aprendizaje con objetivos claros y compartidos que señalan la ruta del aprendizaje y con un feedback óptimo que conteste a tres preguntas: ¿Hacia dónde voy? ¿Cómo voy a llegar allí? ¿Cuál es el siguiente paso? El feedback efectivo es uno de los más poderosos mediadores del aprendizaje, con un tamaño del efecto medio de 0,79 que es dos veces el efecto medio del resto de los efectos de la enseñanza (Hattie, 2017).
  • Es fundamental diseñar de forma universal para no dejar a ningún estudiante en los márgenes. En las aulas tenemos niños y niñas que necesitan apoyos para cubrir lagunas en su aprendizaje, pero tenemos también otros que ya las dominan y que requieren saltarse la práctica de esos conocimientos y compactar el currículo. Hay estudiantes con un ritmo de aprendizaje pausado y otros con ritmos de trabajo rápidos. Hay quien requiere una instrucción directa con actividades estructuradas y quien necesita una mayor profundidad en la exploración de un tema. Este diseño nos ofrece un marco DUA que lleva implícito ofrecer niveles de apoyo graduados para la práctica y el desempeño, garantizando la igualdad de oportunidades y la equidad en la educación, porque solo de esta forma el alumnado podrá participar en actividades adecuadas para ellos.

Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad no es una opción, es un derecho.

Coral Elizondo

Bibliografía

Calderón, I., & Tascón, M. T. (2020). Análisis y propuestas para un nueva Ley Educativa. Conversaciones de la ciudadanía sobre la escuela inclusiva. Barcelona: Octaedro.

Elizondo, C. (2020). Hacia la educación inclusiva en la Universidad: Diseño Universal para el Aprendizaje y la educación de calidad. Barcelona: Octaedro.

Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Madrid: Paraninfo.

Fotografía de la esperanza.

Freire pone de manifiesto la necesidad de la utopía y de la esperanza. Desde aquel «Maestro, ¿qué es la utopía?», palabras con las que empezaba el artículo del mes de septiembre de la revista Aula de Innovación Educativa de la primaria de la editorial Graó, hasta ahora, ha pasado todo un curso escolar. Un curso que, a modo de álbum fotográfico, nos deja imágenes reales de escuelas transformadoras que promueven cambios en la educación, basados en el diálogo y en la reflexión, y que nos llevan a tener esperanza. No hay diálogo sin esperanza, decía Freire, ya que esta es la que moviliza a las personas en permanente búsqueda; el diálogo y la búsqueda de modelos inclusivos han sido el punto de partida de este camino.

Como si de un daguerrotipo se tratase, se han estado exponiendo a la luz a lo largo de todo el curso escolar distintas experiencias inclusivas que se abordan en centros educativos de educación infantil y primaria de toda España. Centros que comparten su camino hacia la inclusión, se han compartido sus ilusiones y fortalezas, pero también sus debilidades y amenazas, como si de una imagen delicada se tratase.

Se escogió como tema del curso 2019/2020 la Educación Inclusiva, de forma que cada escuela ha ido mostrando en un álbum con ese título y tejido bajo el ODS número 4, cómo es posible garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

Los centros que aparecen en estas fotografías para la esperanza son:

CRA Benavites, de de Quart de les Valls, de Valencia. Que abordó el tema de la Investigación educativa en la revista del mes de octubre 2019.

CEIP Puerta de Sancho, de Zaragoza. PEC inclusivo. Noviembre 2019

Bastidaeskola, de Bastida (Araba) Identidad y pertenencia. Diciembre 2019

CEIP Ramiro Solans, de Zaragoza Participación familias. Febrero 2020

CEIP Santa Bárbara, Lugones, en Asturias Participación alumnado. Marzo 2020

CEIP Mestre Martínez Alonso, de Mos, Pontevedra. Patios inclusivos. Abril 2020

EOEP de Grado, Asturias Proyecto colaborativo de acción tutorial en tiempos de confinamiento. Mayo 2020

CEIP Carlos Cano, de Madrid Diseño Universal para el Aprendizaje. Junio 2020

Estas ocho escuelas nos muestran una fotografía nítida de que otra educación es posible y que la mirada puesta en las fortalezas, en el equipo, en el compromiso, es una mirada capaz de transformar la educación. Freire decía que la educación no cambia el mundo, la educación cambia a las personas que van a cambiar el mundo y en esta foto se percibe un modelo basado en las personas como agentes de cambio, personas capaces de transformar el mundo.

¿Cuáles son las fortalezas, oportunidades, aspiraciones y resultados de estos 8 centros?

Para leer el artículo completo: https://www.grao.com/es/producto/revista-aula-295-julio-20-patios-con-una-mirada-feminista-au295