Diseño Universal para el Aprendizaje, una mirada desde la neuroeducación y la inclusión

El pasado viernes 7 de mayo impartí este webinar en la Universidad de Alcalá de Henares.

Adjunto también la presentación que utilicé por si puede ser de vuestro interés.

Para saber más sobre DUA:

Elizondo, C. (2020) Hacia la inclusión educativa en la Universidad: diseño universal para el aprendizaje y la educación de calidad. Octaedro

Entradas blog:

Diseño Universal para el Aprendizaje una respuesta inclusiva (entrada del 8 de enero de 2018).

Tarjetas DUA para descargar (entrada 13 de enero de 2020).

Calendario 2021 DUA y neuroeducación (entrada 2 de enero de 2021).

Enero 2021. Redes afectivas (entrada 3 de enero de 2021).

Febrero 2021. Opciones para el interés (entrada 2 de febrero de 2021)

Marzo 2021. Opciones para el esfuerzo y la persistencia (entrada 7 de marzo de 2021)

Abril 2021. Opciones para la autorregulación (entrada 2 de mayo de 2021)

Abril 2021. Proporcionar opciones para la autorregulación

Ya se ha acabado el mes de abril, un mes centrado en proporcionar opciones para la autorregulación y no quiero empezar mayo sin hablar de la autorregulación. Esta pauta DUA ofrece opciones para lograr una práctica experta, una práctica activa y constructiva que permitirá a la persona interiorizar y hacer suyo el aprendizaje.

La autorregulación es un concepto complejo que combina y conjuga aspectos cognitivos y emocionales, pero también conductuales y ambientales. Esta pauta proporciona opciones para transformar las habilidades mentales en destrezas académicas, como diría Zimmerman (1)

“No es ni una habilidad mental ni una destreza académica; más bien se trata de un proceso autodirigido por el que los aprendices transforman sus habilidades mentales en destrezas académicas”

En esta pauta se habla tanto de autorregulación cognitiva o metacognición, como de autocontrol y autorregulación emocional, habilidades todas ellas necesarias para la meta que se persigue con el DUA que es lograr aprendices expertos decididos y motivados.

Con respecto a la metacognición, Perkins y Ritchhart (2) evidenciaron las relaciones entre el aprendizaje de la metacognición y la autorregulación. La metacognición tiene dos componentes, el conocimiento de la cognición y la regulación de la cognición y para trabajarla en el aula podemos:

  • Crear en el aula una cultura que empodere al alumnado para que sean capaces de “saber sobre”, “saber cómo” y “saber por qué y cuándo” utilizando para ello estrategias como rutinas del pensamiento, destrezas del pensamiento, llaves del pensamiento.
  • Crear en el aula una cultura de pensamiento que permita el diálogo interno, la reflexión y la metacognición gestionando tiempos para ello.
  • Proporcionar rúbricas u otras herramientas que permita al alumnado reflexionar sobre su propio aprendizaje.
  • Utilizar un portafolio que ayude a reflexionar sobre el propio progreso.
  • Promover actividades que lleven a un conocimiento estratégico y reflexivo sobre cómo abordar la resolución de problemas, tareas cognitivas, cómo planificar y organizar una actividad, de forma que sean capaces de seleccionar las estrategias adecuadas, pero también de reflexionar y monitorizar su trabajo.

Pero esta pauta también aborda la autorregulación emocional como factor clave en el aprendizaje, para trabajarla en el aula podemos:

  • Escuchar la voz del alumnado para ayudarles a lograr su proyecto personal de vida.
  • Promover estrategias para lograr su autoconocimiento.
  • Gestión del estrés: mindfulnes, rincón de la calma, actividades cortas y variadas…
  • Asambleas, debates, aprendizaje dialógico.
  • Utilizar pautas, listas y rúbricas de objetivos de autorregulación.
  • Incrementar el tiempo de concentración en la tarea.
  • Proporcionar mentores y apoyo para modelar el proceso de establecimiento de metas personales adecuadas.
  • Facilitar modelos, apoyos y retroalimentación para gestionar la frustración y buscar apoyo emocional externo.
  • Ejercitar habilidades para hacer frente a situaciones conflictivas: convivencia positiva, círculos restaurativos…
  • Usar modelos y situaciones reales sobre habilidades para afrontar problemas: tutorías afectivas.

(1) En Casado, O.; Pérez, A.; Hortigüela, D.; Fernández, J. (2019). Modelo Integral de transición activa hacia la autonomía MITAA. Universidad de León.

(2) Perkins, D.; Ritchhart, R. (2014). «¿Cuándo se piensa bien?». En: Carretero, M.; Asensio, M. Psicología del pensamiento. Teoría y prácticas (pp. 291-326). Alianza.

Videoconferencia Neuroeducación inclusiva

Acostumbramos a identificar al alumnado con necesidades educativas como alumnado de atención a la diversidad y le ofrecemos una respuesta educativa diferente, con medidas y adaptaciones diferentes. La neurociencia nos dice que nuestros cerebros son únicos, que no hay dos cerebros iguales, esta mirada cambia entonces la concepción que tenemos de diversidad y nos permite comenzar a hablar de variabilidad humana, donde lo normal es la diferencia. ¿Qué significa esto en la educación? ¿Qué implicaciones tiene en el aula?

Videoconferencia Online organizada por la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía en colaboración con la Fundación Ibercaja.

Educación inclusiva, currículo y justicia social

Estoy preparando la charla que voy a impartir mañana en el IES Río Gállego de Zaragoza. Mi querido amigo Gabriel Martínez (@gaby4713) me animó a participar en las tertulias pedagógicas que están realizando en su centro, donde, a partir de la lectura de unos textos y una charla con un ponente externo, se debate luego sobre educación. Me dijo que hablase de lo que quisiera; sé que eso solo se pide a las personas con las que se comparte mirada y sabiendo que, hablen de lo que hablen, va a encajar en tu propósito, pero te deja una responsabilidad grande de estar a la altura de la situación.

Abusando entonces de esta amistad, he decidido que voy a hablar de lo que sé, de lo que vengo hablando desde hace tiempo. Voy a hablar de educación inclusiva desde una mirada ética, que nos lleva a compromisos activos para transformar la educación; voy a hablar de esperanza y no de desesperanza, porque solo la primera me invita a caminar y seguir luchando; voy a hablar de justicia social desde una dimensión propiamente educativa, el currículo.

¿Qué relación puede tener entonces la educación inclusiva, el currículo y la justicia social?

La educación inclusiva es mucho más que incluir al alumnado que antes hemos segregado. Es mucho más que apoyar dentro del aula. Es mucho más que escolarizar en centros ordinarios. Es mucho más que tener recursos. Todo esto es necesario, por supuesto, pero la educación inclusiva supone repensar, reflexionar sobre el error y la ilusión, y apuntar al corazón, a las culturas, políticas y prácticas de las escuelas con el fin de garantizar no solo la presencia, sino sobre todo la participación y los aprendizajes exitosos en todo el alumnado.

Esto conlleva hablar primero de una cultura inclusiva. Desde la psicología social y la antropología se coincide en definir la cultura como un estilo de vida. La cultura se entiende como el conjunto de normas, valores, creencias, actitudes e incluso roles que se comparten en un centro educativo. Estas dimensiones pueden y deben tener un componente estático que les aporte una estabilidad y permanencia necesarias, pero sin olvidar una concepción más dinámica de reflexión y creación constante que promueva interacciones con la comunidad y un planteamiento dialógico del aprendizaje. Y este dinamismo es el que provocan en las tertulias del IES Río Gállego.

Estas dimensiones también van a determinar que una institución educativa sea garante o no de la inclusión. La educación inclusiva reafirma una serie de principios éticos universales, como el respeto a la vida, la dignidad humana, la igualdad de derechos, la democracia, la justicia social y la responsabilidad compartida de nuestro futuro común.

Al promover y crear culturas inclusivas en los centros educativos se garantiza el derecho a y en la educación, se tienen altas expectativas para todo el alumnado, se crean estructuras y procesos participativos y democráticos en las escuelas, se garantiza la igualdad de oportunidades, se valora y se aprende de la diversidad, se fortalecen los principios y valores éticos en el proceso de aprendizaje; en definitiva, se garantiza una educación inclusiva y equitativa de calidad para todo el alumnado, evitando la exclusión y la marginación en y desde la educación.

Este planteamiento humanista debe abordar el debate sobre la educación más allá de la función utilitaria que cumple en el desarrollo económico (1) y replantear una educación basada en valores democráticos de justicia social, que cuestione el currículo tradicional y que abogue por un nuevo currículo que nos permita lograr la sociedad que queremos: una sociedad moderna, abierta, dialogante, humana, democrática, sostenible.

El currículo actual decide y encorseta los saberes, los organiza, jerarquiza y fragmenta. Determina entonces el éxito y la inclusión del individuo en la sociedad, eres o no eres apto, tienes o no tienes una titulación. Desde el mismo currículo se contribuye a diferenciar y excluir a los nadies como aquellos que no pueden salir de pobres, y se les condena a ser recursos humanos, personas sin nombre y sin cara, replanteándonos entonces dónde quedan los valores humanistas en la educación.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada

(1) UNESCO (2015) Replantear la educación: ¿Hacia un bien común mundial?

Aulas diversificadas. Aulas DUA

“Hay un tema del rol [del equipo directivo] y el hecho de tener claro el norte: que en esta escuela se garantizan los derechos y eso no tiene posibilidad de debate, aunque parezca autoritario lo que voy a decir: No hay debate sobre si puede o no puede estar, sino que es un hecho. Todos pueden estar. Esto deja las cuestiones más claras. […] A partir de ahí, ¿cómo creamos las condiciones?” (Silvana Mabel Corso, Directora de escuela inclusiva)

(Calderón & Tascón, 2020).

¿Cómo creamos las condiciones para que la inclusión llegue al corazón de las escuelas? Este es el principal reto al que nos enfrentamos en la actualidad. La educación inclusiva es un derecho, pero es tanto un derecho A la educación, como un derecho EN la educación, de forma que la pregunta podemos reformularla y cuestionarnos entonces cómo creamos las condiciones para garantizar el acceso, la equidad, la igualdad de oportunidades y una educación de calidad para todo el alumnado.

Será, pues, necesario, hablar de transformaciones en las culturas, en las políticas y en las prácticas, pero hoy aquí me centraré en esta última, y más concretamente en las aulas diversificadas, como las llama Carol Tomlinson. Pero ¿qué entendemos por aula diversificada?

Un aula diversificada es un aula que ofrece una respuesta educativa inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado. Es un aula en la que se utiliza el tiempo de manera flexible, se varían las estrategias de aprendizaje y se ofrecen múltiples formas de compromiso, de representación, de acción y de expresión. 

Hablar de aulas diversificadas es hablar de aulas DUA. Aulas con docentes evaluadores y activadores que conocen las necesidades de todo el alumnado, parten de su nivel y potencian al máximo sus talentos. Docentes que rompen con el mito del estudiante promedio y diversifican la instrucción, de forma que no intentan una instrucción estandarizada producida en serie que les llevaría a hacer la misma actividad, a la misma hora, de la misma forma y en el mismo tiempo. Son docentes que ofrecen los apoyos y los ajustes necesarios para que todo el alumnado alcance un nivel elevado, garantizando la equidad y la calidad en la educación. Son docentes evaluadores que estudian a sus estudiantes para poder personalizar el aprendizaje a su medida.

La pregunta es ¿cómo lograr estas aulas diversificadas?

  • Para diversificar o ofrecer opciones para el aprendizaje, es necesario conocer a la persona y al grupo. Una propuesta interesante para ello es trabajar con el portafolio de los talentos y elaborar posteriormente un perfil de aula que ayude a tomar decisiones para la intervención e instrucción.
  • Se necesitan docentes activadores y evaluadores, que conozcan cómo aprenden sus estudiantes desde una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza, para poder generar “en todo su alumnado conocimiento superficial, profundo y comprensión conceptual” (Hattie, 2017, pág. 34). Esto nos lleva a hablar de instrucción directa, de guiar el aprendizaje, de anclajes cognitivos, de construcción del conocimiento a partir de los conocimientos previos, pero sobre todo del carácter explícito en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • En el aula diversificada la evaluación debe ser formativa, una evaluación para el aprendizaje con objetivos claros y compartidos que señalan la ruta del aprendizaje y con un feedback óptimo que conteste a tres preguntas: ¿Hacia dónde voy? ¿Cómo voy a llegar allí? ¿Cuál es el siguiente paso? El feedback efectivo es uno de los más poderosos mediadores del aprendizaje, con un tamaño del efecto medio de 0,79 que es dos veces el efecto medio del resto de los efectos de la enseñanza (Hattie, 2017).
  • Es fundamental diseñar de forma universal para no dejar a ningún estudiante en los márgenes. En las aulas tenemos niños y niñas que necesitan apoyos para cubrir lagunas en su aprendizaje, pero tenemos también otros que ya las dominan y que requieren saltarse la práctica de esos conocimientos y compactar el currículo. Hay estudiantes con un ritmo de aprendizaje pausado y otros con ritmos de trabajo rápidos. Hay quien requiere una instrucción directa con actividades estructuradas y quien necesita una mayor profundidad en la exploración de un tema. Este diseño nos ofrece un marco DUA que lleva implícito ofrecer niveles de apoyo graduados para la práctica y el desempeño, garantizando la igualdad de oportunidades y la equidad en la educación, porque solo de esta forma el alumnado podrá participar en actividades adecuadas para ellos.

Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad no es una opción, es un derecho.

Coral Elizondo

Bibliografía

Calderón, I., & Tascón, M. T. (2020). Análisis y propuestas para un nueva Ley Educativa. Conversaciones de la ciudadanía sobre la escuela inclusiva. Barcelona: Octaedro.

Elizondo, C. (2020). Hacia la educación inclusiva en la Universidad: Diseño Universal para el Aprendizaje y la educación de calidad. Barcelona: Octaedro.

Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Madrid: Paraninfo.

Fotografía de la esperanza.

Freire pone de manifiesto la necesidad de la utopía y de la esperanza. Desde aquel «Maestro, ¿qué es la utopía?», palabras con las que empezaba el artículo del mes de septiembre de la revista Aula de Innovación Educativa de la primaria de la editorial Graó, hasta ahora, ha pasado todo un curso escolar. Un curso que, a modo de álbum fotográfico, nos deja imágenes reales de escuelas transformadoras que promueven cambios en la educación, basados en el diálogo y en la reflexión, y que nos llevan a tener esperanza. No hay diálogo sin esperanza, decía Freire, ya que esta es la que moviliza a las personas en permanente búsqueda; el diálogo y la búsqueda de modelos inclusivos han sido el punto de partida de este camino.

Como si de un daguerrotipo se tratase, se han estado exponiendo a la luz a lo largo de todo el curso escolar distintas experiencias inclusivas que se abordan en centros educativos de educación infantil y primaria de toda España. Centros que comparten su camino hacia la inclusión, se han compartido sus ilusiones y fortalezas, pero también sus debilidades y amenazas, como si de una imagen delicada se tratase.

Se escogió como tema del curso 2019/2020 la Educación Inclusiva, de forma que cada escuela ha ido mostrando en un álbum con ese título y tejido bajo el ODS número 4, cómo es posible garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

Los centros que aparecen en estas fotografías para la esperanza son:

CRA Benavites, de de Quart de les Valls, de Valencia. Que abordó el tema de la Investigación educativa en la revista del mes de octubre 2019.

CEIP Puerta de Sancho, de Zaragoza. PEC inclusivo. Noviembre 2019

Bastidaeskola, de Bastida (Araba) Identidad y pertenencia. Diciembre 2019

CEIP Ramiro Solans, de Zaragoza Participación familias. Febrero 2020

CEIP Santa Bárbara, Lugones, en Asturias Participación alumnado. Marzo 2020

CEIP Mestre Martínez Alonso, de Mos, Pontevedra. Patios inclusivos. Abril 2020

EOEP de Grado, Asturias Proyecto colaborativo de acción tutorial en tiempos de confinamiento. Mayo 2020

CEIP Carlos Cano, de Madrid Diseño Universal para el Aprendizaje. Junio 2020

Estas ocho escuelas nos muestran una fotografía nítida de que otra educación es posible y que la mirada puesta en las fortalezas, en el equipo, en el compromiso, es una mirada capaz de transformar la educación. Freire decía que la educación no cambia el mundo, la educación cambia a las personas que van a cambiar el mundo y en esta foto se percibe un modelo basado en las personas como agentes de cambio, personas capaces de transformar el mundo.

¿Cuáles son las fortalezas, oportunidades, aspiraciones y resultados de estos 8 centros?

Para leer el artículo completo: https://www.grao.com/es/producto/revista-aula-295-julio-20-patios-con-una-mirada-feminista-au295

Repensar el currículo en la educación. Una oportunidad para transformar.

À quoi serviraient en effet des connaissances qui ne seraient bonnes qu’à être restituées dans le cadre d’un examen?

Philippe Perrenoud

Comparto espacio de reflexión en la revista Aula de Innovación con mis amigos José Blas García (@jblasgarcia) y Antonio Márquez (@AMarquezOrdonez). Alternándonos, para apoyarnos mutuamente, reflexionamos todos los meses En voz alta para que se nos oiga bien. En la revista 295, la reflexión es sobre el currículo, y quiero que ahora más que nunca, se oiga mi voz.

“El estado de alarma crisis sanitaria COVID-19 debe ofrecernos oportunidades para replantearnos la educación en el contexto actual de transformación social. ¿Qué educación necesitamos en la actualidad? ¿Es necesario un nuevo diseño curricular?

Este confinamiento debido a la alarma sanitaria que ha dejado a casi 10 millones de estudiantes españoles sin poder asistir a los centros educativos, ha visibilizado muchas brechas en educación: una brecha digital que ha impedido el acceso a la educación de muchas personas durante estos meses; una brecha de uso que evidenciaba la escasa competencia digital tanto de alumnado como de profesorado; una brecha de origen socioeconómico que aunque siempre ha estado ahí, ahora deja entrever una realidad punzante que no hace sino corroborar la inequidad y la desigualdad de oportunidades en pleno siglo XXI y la sempiterna brecha de los nadies, ningunos y ninguneados.

Pero si bien estas han sido las brechas más manifiestas, el nuevo escenario ha puesto sobre la mesa numerosos aspectos del sistema educativo actual que deben replantearse, todos ellos relacionados con el currículo educativo. No es la primera vez que hablo de la rigidez del currículo, un currículo extenso con poca profundización y muchos contenidos, muy academicista y fragmentado, competencial solo en la teoría, que no valora los aspectos emocionales ni las habilidades blandas, que constriñe y encorseta, que no prepara al alumnado para un mundo VICA volátil, incierto, complejo y ambiguo como es el mundo actual, un currículo que solo contempla la diversidad desde la diferencia con adaptaciones curriculares que todavía segregan más.

En este contexto actual debemos replantearnos sobre cuál es la finalidad de la educación. ¿Adquirir conocimientos y memorizar datos que solo sirven para responder en un examen? ¿Cómo debería ser el nuevo currículo 3.0? Yo abogo por un currículo abierto, flexible, universal, competencial, globalizado, como el mundo. Un currículo innovador y vanguardista, acorde a los tiempos actuales. Un currículo con todos y para todos, que garantice la inclusión, la equidad y la calidad en y desde la educación”.

Texto original en la revista Aula de Innovación Educativa número 295, julio 2020 https://www.grao.com/es/producto/revista-aula-295-julio-20-patios-con-una-mirada-feminista-au295

Repensar la educación para recuperar la humanidad

En la revista digital de educación del FEAE-Aragón, número 30 de junio de 2020, aparece el artículo que escribí educación en tiempos de COVID-19 con el título Repensar la educación para recuperar la humanidad, os dejo aquí un fragmento:

“El COVID-19 aparece en nuestras vidas de forma inesperada e imprevista a mediados del mes de marzo. Se cierran entonces todos los centros escolares, y a partir de ese momento, estos espacios, que eran los responsables de una educación formal, intencionada, planificada y reglada, deben convivir, sin conciliación previa, con una educación informal, la educación que se ofrece de forma casual, sin planificación, en la cotidianidad del día a día en casa. Miles de estudiantes permanecen recluidos en sus hogares y no pueden asistir a sus centros educativos, y miles de docentes están obligados a hacer una mudanza virtual de la educación formal.

Nassim Taleb, en su libro El cisne negro, el impacto de lo altamente improbable, asigna al cisne negro los siguientes atributos:

  1. Es una rareza que está fuera de las expectativas normales.
  2. Produce un impacto tremendo difícil de predecir.
  3. La naturaleza humana hace que inventemos explicaciones de su existencia después del hecho, con lo que, erróneamente, se hace explicable y predecible.

Este coronavirus o cisne negro en la educación, produce la necesidad de reconciliar los espacios de aprendizaje informales ajenos a la escuela con la educación formal encerrada hasta entonces entre cuatro paredes. Ha sido esta una conciliación difícil de asumir, porque eran necesarios conocimientos y competencias que en muchos casos no se tenían; porque era necesario disponer de tecnología y acceso a internet, que muchas familias no poseían; porque implicaba salir obligatoriamente de un escenario seguro, el escolar, un espacio conocido, de confort, y el solo hecho de hacerlo, asustaba; porque descubría y evidenciaba brechas que si bien ya existían en la educación, se mostraban ahora al descubierto con brusquedad y toda su crueldad: brechas digitales, brechas de uso de las tecnologías, brechas socioeconómicas, brechas de género, brechas relacionadas con la diversidad en general y las necesidades educativas en particular.

Pero, sobre todo, esta conciliación ha sido difícil de asumir porque no estábamos preparados, porque no habíamos visto esas brechas. Unas brechas evidentes que no eran visibles a nuestros ojos y que siempre habían estado. Unas brechas normalizadas que asumíamos con hipocresía y un buenismo tolerado.

Este es un error y una ilusión muy común en la educación y que producen ceguera porque no se ven. El error normaliza las injusticias, y la ilusión hace pensar que se están haciendo las cosas bien, aunque no sea así.

Edgar Morin en su informe Los siete saberes necesarios para la educación del futuro (1999) hacía referencia al error y la ilusión como una ceguera del conocimiento. Ahora, en este momento, se vuelve necesario reflexionar sobre esta ceguera, sobre la vulnerabilidad, las desigualdades, la imperfección, el fracaso…”

Puedes leer este artículo completo en http://feae.eu/wp-content/uploads/2020/06/Forum-Arag%C3%B3n-30-Entorno-a-la-escuela-del-covid-19.pdf

La evaluación como herramienta de aprendizaje

El pasado mes de mayo en pleno confinamiento estuve trabajando con el CEP de Almería distintos Escenarios Visibles en el marco DUA, relacionando las evidencias de Hattie con las pautas DUA. Una de estas sesiones estuvo referida a la evaluación y al feedback.

Hattie (2017) con sus investigaciones comprobó que el efecto que la evaluación formativa posee en el aprendizaje tiene un tamaño de efecto de 0,90 y que el tamaño de efecto del feedback es de 0,79. Es decir, tanto la evaluación formativa como el feedback tienen dos veces el efecto medio (d=0,40) del resto de los efectos de la enseñanza, resultando ser ambas uno de los más poderosos mediadores del aprendizaje. En el marco DUA el feedback y la metacognición ofrecen opciones para el esfuerzo, la persistencia, la autorregulación y la comprensión, mejorando la capacidad de monitorear el progreso y logrando de esta forma un aprendizaje profundo que tiene como meta lograr aprendices expertos motivados y decididos, ingeniosos y conocedores, estratégicos y dirigidos a la meta.

No cabe la menor duda que la evaluación es un proceso clave en el aprendizaje, Miguel Ángel Santos Guerra habla de evaluar con el corazón y de la evaluación como aprendizaje; Neus Sanmartí habla de evaluar para aprender y de la evaluación como motor del aprendizaje,  y sin embargo en las aulas hablamos de evaluar para calificar y suspendemos en la evaluación formativa.

¿Por qué suspendemos en evaluación? Podríamos dar muchas respuestas, todas ellas suponen perpetuar el paradigma tradicional de la evaluación, un paradigma que penaliza los errores. Suspendemos porque consideramos evaluación como sinónimo de calificación, de comparación y de medición. Suspendemos porque la evaluación está más centrada en el profesorado con poca, escasa o nula participación del alumnado. Suspendemos porque evaluamos contenidos, no competencias. Suspendemos porque la evaluación se apoya en aspectos lingüísticos que no todo el mundo domina y que suponen una barrera al aprendizaje. Suspendemos porque la evaluación habitualmente no ofrece opciones para la expresión.

No voy a hablar aquí de las repercusiones psicológicas que la evaluación tiene en el alumnado, que son muy importantes, ni tampoco de las creencias de los docentes (obtienen calificaciones excelentes las personas inteligentes), puesto que eso supondría hablar de ética en la educación y más concretamente en la evaluación, hoy voy a centrarme en la evaluación como herramienta de aprendizaje.

La evaluación tiene un doble carácter:

  • Por una parte, un carácter social, que emite un juicio final y que se refiere a la calificación; hablamos entonces de una evaluación sumativa, una evaluación que evalúa el aprendizaje al finalizar la unidad didáctica, que compara resultados y que habitualmente se transforma en número,
  • Por otra, un carácter pedagógico regulador del aprendizaje, que se refiere a la evaluación formativa. Desde esta perspectiva, la evaluación es un proceso que recaba información sobre el progreso del aprendiz con el fin tomar decisiones para ayudarlo a mejorar.

La evaluación formativa es un proceso que recoge datos, los analiza y permite tomar decisiones para mejorar tanto la enseñanza como el aprendizaje, en este proceso deben participar docentes y estudiantes. De esta forma, una evaluación sumativa, una evaluación que nos sirve para emitir un juicio final, puede ser formativa si es empleada por ambos para recoger y analizar datos y evidencias, y posteriormente tomar decisiones acerca del nivel de desempeño alcanzado y de cómo mejorarlo. Queda claro por lo tanto, que la evaluación sumativa y la evaluación formativa no son dos tipos de evaluación en oposición sino que se realizan en distintos momentos pero ambas con un propósito formativo.

¿Cuándo hablamos de evaluación formadora?

La evaluación formadora (Nunziati 1990) tiene en común con la evaluación formativa en que es un proceso que ayuda a la toma de decisiones desde las evidencias y que permite conocer la brecha de aprendizaje, si la hubiese, pero difieren en que mientras que la evaluación formativa es un proceso compartido de maestros y alumnos, en la evaluación formadora es el alumno o alumna el que se responsabiliza de su propia evaluación proporcionando el docente de esta forma, opciones para la autorregulación, la autoevaluación y la reflexión.

La evaluación formadora está relacionada con la corriente francófona y supone una concepción amplia de la evaluación formativa, con autores como Linda Allal, Jean Cardinet, Philippe Perrenoud, Lucie Mottier López…, se enfatiza en la regulación del aprendizaje frente a la retroalimentación.

En Perrenoud (1991) “Il ne s’agit plus alors de multiplier les feed-back externes, mais de former l’élève à la régulation de ses propres processus de pensée et d’apprentissage, partant du principe que l’être humain est dès la prime enfance capable de se représenter au moins partiellement ses propres mécanismes mentaux” (1).

¿Cuáles son las tres preguntas que nos guían en la evaluación formativa?

Compartir los criterios de evaluación con el alumnado y clarificarlos permite al estudiante conocer hacia dónde va. Recoger y analizar datos y evidencias ayuda a docentes y aprendices a saber dónde están. Tomar decisiones permite a ambos reflexionar sobre cómo seguir avanzando.

“Sadler (1989) introduce la noción de brecha o diferencia cognitiva y define feedback en función a ese concepto. El feedback propone reducir la diferencia entre dónde está el alumno y dónde se pretende que esté, es decir, entre los conocimientos previos o actuales y los criterios de éxito” (Hattie, 2017). Se comprueba entonces que el feedback va a estar asociado a una evaluación formativa y será un poderoso mediador del aprendizaje, pero este tema se abordará con más detenimiento en otra entrada.

“La evaluación es como un cuchillo. Se puede utilizar para salvar a las personas y liberarlas de las cuerdas de la ignorancia y de la opresión, pero también puede utilizarse para herir y matar. Por eso es necesario ahondar en el sentido ético de la evaluación” (Santos, 2019).

Trabajos citados

Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Madrid: Paraninfo.

Nunziati (1990). Pour construire un dispositif d’évaluation formatrice, document de travail. Cahiers Pédagogiques, N°280, pp. 47-64

Perrenoud, Ph. (1991) Mesure et évaluation en éducation, vol. 13, n° 4

Santos, M. (2019). Evaluar con el corazón. De los ríos de las teorías al mar de la práctica. . Rosario: Homo Sapiens Ediciones.

(1) “No se trata de multiplicar la retroalimentación externa, sino de entrenar al alumno en la regulación de sus propios procesos de pensamiento y aprendizaje, basado en el principio de que el ser humano es capaz desde la primera infancia, de al menos parcialmente, representar sus propios mecanismos mentales“.

Activando la inclusión desde la orientación.

En la Jornada formativa virtual Actívate organizadas por la Dirección General de Innovación e Inclusión Educativa de la Junta de Extremadura celebrada el 4 de junio de 2020, estuve impartiendo una charla sobre el papel de la orientación como agentes de cambio y activadores de la inclusión.

Comparto aquí el genially que aborda este rol ofreciendo propuestas concretas para el aula desde la inclusión:

  • Portafolio de talentos.
  • Enseñanza informada por la evidencia.
  • Medidas metodológicas, organizativas y curriculares.
  • Crear estructuras sólidas, sostenibles para promover la reflexión, orientadas a la mejora.
  • Grupos de apoyo mutuo.
  • Ética del cuidado.
  • Tejer redes de colaboración.
  • Crear espacios de formación.
  • Difusión y visibilización.

Y aquí podéis ver la sesión en diferido.