Mes de mayo. Orientar para transformar

¿Cómo desde la orientación se puede desarrollar una educación escolar más inclusiva? ¿Cuál es el rol de la orientación para lograr transformaciones reales con incidencia en los procesos de enseñanza aprendizaje de todo el alumnado?

La educación inclusiva es una educación que conjuga aspectos cognitivos, emocionales y éticos. Es una educación centrada en la persona, en sus logros, en su aprendizaje. No es una educación homogeneizadora, que transmite el saber de forma unidireccional y que deja en los márgenes a niños y niñas; es una educación que enfatiza la dimensión social del aprendizaje, que teje redes naturales de apoyo, que promueve el aprendizaje activo que parte de la propia reflexión del aprendizaje y que pone el énfasis en cómo se aprende, en aprender a aprender.

Pero ¿qué entendemos por aprendizaje? ¿Aprobar exámenes? ¿Reproducir fielmente lo que dicen los libros? Desde la psicología del aprendizaje, “el aprendizaje es un cambio relativamente permanente y transferible en los conocimientos, habilidades, actitudes, emociones, creencias…, de una persona como consecuencia de sus prácticas sociales mediadas por ciertos dispositivos culturales” (Pozo, 2016). Aparecen entonces conceptos como cambio, permanente, transferencia, prácticas sociales…, conceptos que deben estar presentes en el aprendizaje y que nos llevan a plantearnos otra pregunta: ¿Cómo aprendemos? Desde finales del siglo pasado, pero fundamentalmente en este siglo, son numerosas las investigaciones para intentar responderla. Hattie (2017) o Martín (2020) visibilizan los resultados que obtienen en sus investigaciones para lograr una enseñanza basada en la evidencia, una enseñanza apoyada en estrategias con alto impacto en el aprendizaje de todo el alumnado.

¿Y cómo debe ser ese diseño, la instrucción? ¿Qué actuaciones realiza el docente en al aula para promover el aprendizaje en todo el alumnado? El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) ofrece respuestas apropiadas a todo el alumnado, con el objetivo de lograr aprendices expertos comprometidos con la tarea, capaces de transferir el conocimiento aprendido y dirigidos a la meta. Se diseña y planifica de forma universal para que todo el alumnado obtenga logros, para que todo el alumnado aprenda, para no dejar a nadie en los márgenes. El DUA ofrece pautas basadas en la evidencia que ayudan a ese diseño (esfuerzo, persistencia, colaboración, feedback, metacognición, transferencia, autorregulación, planificación…).

Las investigaciones nos dicen que los mecanismos de emoción juegan un papel muy relevante en el aprendizaje. Es necesario entonces abordar este aspecto en el aula, desde distintas áreas; por una parte, es necesario incluir la educación emocional en el aula, y por otra, crear ambientes de aprendizajes que tengan en cuenta la dimensión emocional para mejorar el aprendizaje.

La pregunta es entonces: ¿cómo acometemos todo lo expuesto relacionado con el aprendizaje y la enseñanza desde la orientación? ¿Cómo podemos orientar para lograr transformaciones reales con incidencia en los procesos de enseñanza-aprendizaje?

  • Creando ambientes y escenarios para promover la reflexión y el cambio de mirada, desde una ética y compromiso compartido, creando vínculos basados en el cuidado y respeto mutuo, liderando tertulias literarias sobre ética, inclusión, calidad de vida…
  • Creando estructuras sólidas y sostenibles orientadas a la mejora de la educación, a una educación de calidad, liderando círculos de reflexión con docentes abiertos a conocer la evidencia del impacto que las prácticas educativas tienen sobre el alumnado. Docentes que conocen y analizan las evidencias de aprendizaje, que se cuestionan, que se autoevalúan y coevalúan para mejorar su práctica docente.
  • Tejiendo redes de colaboración EN y CON la comunidad, promoviendo la permeabilidad en todas las dimensiones educativas (culturas, políticas y prácticas) y con todos los agentes educativos, liderando comisiones mixtas que lleven a revisar la educación como un bien común que promueve la equidad y la igualdad en la educación, eliminando la brecha educativa.
  • Creando espacios (presenciales, virtuales, mixtos) de formación para docentes y familias, sobre apoyo psicosocial y emocional, sobre las evidencias en la educación, sobre DUA, sobre itinerarios formativos que promuevan el desarrollo de una educación escolar más inclusiva.
  • Difundiendo y visibilizando las prácticas inclusivas que se llevan a cabo en la orientación.

Estas son algunas de las propuestas que se me ocurren, seguro que tú tienes otras más; en cualquier caso, el rol de la orientación en la escuela inclusiva es ayudar a crear nuevos modos de hacer, de sentir y vivir la escuela, transformando no lo solo la educación, sino la vida de las personas.

BIBLIOGRAFÍA

Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Madrid: Paraninfo.

Martín, H. (2020). ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza. Barcelona: Graó.

Pozo, J. (2016). Aprender en tiempos revueltos. La nueva ciencia del aprendizaje. Madrid: Alianza Editorial.

Una educación humanista en momentos de crisis. Una mirada desde la inclusión.

 

El pasado miércoles 22 de abril de 2020, en pleno confinamiento, Innovaedum me invitó a participar en las tardes Innovaedum. En esta abordé la educación inclusiva como un paradigma de apoyos, de calidad de vida y enfoque de derechos humanos, centrándome en el derecho A la educación y diferenciándolo del derecho EN la educación.

Insistí en la mirada desde la inclusión, una mirada para ver a la persona, para eliminar barreras, para conjugar aspectos cognitivos, emocionales y éticos, para tejer alas, para vivir.

Podéis escuchar aquí el vídeo completo:

 

¿Qué educación necesitamos para el siglo XXI? Es momento de replantearnos la educación.

Mes de abril. Ética del cuidado. En voz alta.

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Desde el mes de enero de 2018, formo parte del Consejo Asesor de la revista Graó y colaboro periódicamente con mis reflexiones En voz alta sobre la educación en la revista Aula de Innovación Educativa, junto con mis compañeros José Blas García y Antonio Márquez, con quienes me une amistad y compromiso educativo.

En la revista del mes de marzo reflexioné en voz alta sobre le Ética del cuidado, este tema coincide con el tema del mes de abril de mi calendario 2020 #ObjetivoInclusión.

El artículo puede leerse en la revista 291 (Marzo 20) Escuelas comprometidas con el mundo y aquí, escuchar el vídeo.

 

Aprendiendo a vivir. Agilidad en contextos complejos.

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El pasado sábado 18 de abril, Fiadown me invitó a participar en un webinar dirigido a familias y profesionales para abordar el tema del aprendizaje on line, cómo apoyarlo desde casa y cómo presentar contenidos universalmente.

Antes de abordar las propuestas para docentes y familias, hablé de cómo educar en la incertidumbre y desarrollar la resiliencia en el hogar.

Os dejo aquí el vídeo y la presentación, en ella encontraréis los enlaces a todas las propuestas que os comenté.

Gracias a todo el mundo por el interés y un fuerte aplauso desde este pequeño rinconcito.

Puedes ver el webinar completo en este vídeo:

Puedes ver aquí la presentación que utilicé:

Agilidad educativa en tiempos complejos de COVID-19

Modelo Cynefim

En estos días de confinamiento he tenido el placer de leer el libro Agilidad en cuatro estaciones, de mi amiga Melina Jajamovich. Conocí a Melina hace años en Zaragoza, su dominio de temas desconocidos para mí me abrían nuevas miradas hasta entonces desconocidas y me llevaban a que esas conversaciones con ritmo argentino fuesen siempre breves, a pesar de que el reloj nos dijese lo contrario. Y como siempre ha sucedido con ella, después de la lectura de su libro, mi mente inquieta no deja de pensar, de unir sus conceptos con mis ideas, de dar forma a lo aprendido, de pensar cómo aplicarlo en la educación.

Melina es experta en Agilidad, en “recalcular para sobrevivir al siglo XXI”, y entonces he pensado en los cisnes negros, en el COVID-19, en la fragilidad y en la antifragilidad. Esta situación caótica, que destaca por su rareza y por un impacto difícil de predecir, nos lleva a buscar soluciones ágiles también en la educación.

En 1999, Snowden diseñó un modelo para explicar las cinco situaciones o contextos en los que una organización puede encontrarse. Conocer estos contextos ayuda a decidir cómo actuar.

En un entorno simple la causa-efecto es evidente. Es un entorno automatizado, familiar, conocido y evidente.

En un entorno complicado aparecen las incógnitas, pero estas son conocidas. En este contexto se recurre al experto para buscar la respuesta, la solución.

Cuando todo fluye y cambia continuamente estaríamos en un entorno complejo; es un entorno en el cual es difícil predecir, porque las incógnitas son desconocidas.

Todo se vuelve caótico cuando aparece el cisne negro y nos encontramos entonces en mares turbulentos que requieren respuestas inmediatas para restaurar cierto orden. En este entorno, las incógnitas son absolutas y prima la improvisación, lo importante es solucionar el caos y luego evaluar y buscar la solución más adecuada.

Con el entorno desordenado hay que tener especial cautela, puesto que cuando te encuentras en él es que no sabes ni en qué situación estás y es necesario salir de este estado.

Con la llegada del cisne negro del COVID-19 en educación hemos pasado del entorno caótico al complejo, con propuestas ágiles que promueven la colaboración para asegurar el aprendizaje.

Si nos basamos en el manifiesto ágil (1), las propuestas que buscamos para nuestros centros dan poder a las personas, a las interacciones, a la colaboración…, respuestas ágiles para entornos complejos. La antifragilidad de la que hablaba en otra entrada, donde explicaba que la antifragilidad es más que resiliencia o robustez. Lo robusto aguanta los choques y sigue igual; lo antifrágil los mejora y esta propiedad es la que nos va a hacer salir fuertes de la crisis, del cisne negro. Lo antifrágil en estos momentos es el cuidado, el amor, la ayuda desinteresada, la cooperación, la empatía, la sociedad unida,  porque #JuntosSaldremosAdelante.

Hablaríamos entonces:

  • De inteligencia colectiva.
  • De redes naturales de apoyo.
  • De ética del cuidado, de apoyo mutuo, de colaboración, de compromiso y  de responsabilidad.
  • De emerger los talentos. Se trata de convertir el potencial de todas las personas en poder positivo para abrazar la incertidumbre.
  • De arriesgarnos, de innovar.
  • De promover la creatividad.

Esta es solo una pequeña muestra de docentes ágiles, seleccionada porque pone en evidencia que la inclusión sigue liderando las acciones educativas y que garantizar una educación inclusiva no es una opción.

 

Un aplauso a todos los docentes ágiles, que están demostrando día a día que aunque el contexto sea complejo son capaces de dar una respuesta rápida ante el cambio y ofrecer soluciones creativas, brillantes, inclusivas, equitativas y de calidad.

 

(1) El manifiesto ágil surge en 2001, cuando 17 expertos en informática se juntan a debatir y a buscar alternativas a los procesos tradicionales de desarrollo de software, procesos caracterizados por la rigidez y por una planificación secuencial y detallada previa al desarrollo. Elaboran entonces un manifiesto que valora la entrega rápida, la importancia de las personas, de las interacciones, de los procesos participativos.

La educación inclusiva en tiempos del COVID-19

Los niños perdidos

El domingo 5 de abril, en pleno confinamiento por el COVID-19 y en la puerta de unas vacaciones de Semana Santa diferentes, Ingrid Mosquera nos invitó a María Barceló, José Blas García, Enrique Guerrero, Antonio Márquez, Ramón Rodríguez y a mi, a charlar sobre educación inclusiva y evaluación. El directo y el tiempo hizo que no todas las ideas que llevas en la cabeza se concretasen en la sesión. Con la idea de compartirlas, las escribo aquí. Gracias, Ingrid, y gracias, equipazo de tertulia.

El impacto de lo altamente improbable, como ha sido un estado de alarma por la crisis sanitaria COVID-19, nos ha obligado a hacer rápidamente y sin estar preparados para ello, una mudanza educativa de las aulas presenciales con paredes, libros de texto, pizarra, amistades, risas, cariño… a unas aulas virtuales, frías e impersonales. Para esta crisis sanitaria tenemos botiquines de tecnología que muchas veces no sabemos utilizar,  y esta y otras barreras se visibilizan en esta transición apresurada. Hay un gran claustro virtual que está ofreciendo ayuda, materiales y conocimiento de forma desinteresada y en un gesto de enorme solidaridad, para que estas y otras barreras se puedan minimizar. Y por supuesto empeño, tesón y esfuerzo de todos los docentes con la mirada puesta en el crecimiento personal de todo su alumnado, desde aquí un aplauso para todos ellos. Pero esta situación es tan difícil que aún son numerosas las barreras que podemos encontrar.

  • MIRADA. Seguimos replicando metodologías del aula presencial en este nuevo escenario, ejercicios y ejercicios, que la mayoría de las veces promueven procesos cognitivos de orden inferior (colorear, copiar, describir, listar, enumerar…), pero ahora sin ayuda ni apoyo. Ejercicios y ejercicios en pdf. No existe en este nuevo escenario un cambio metodológico.
  • PRESCINDIR DE LO IMPRESCINDIBLE. Nos resulta difícil, por lo tanto, prescindir de la seguridad del libro de texto, de los ejercicios escritos, de salir de la zona de confort.
  • BRECHA DIGITAL. Dejamos en los márgenes a niños y niñas que no disponen del botiquín tecnológico; son “niños perdidos” con nombre de pobreza.
  • ACCESIBILIDAD. Formatos poco o nada accesibles que dejan en los márgenes a los nadies, a los ningunos y los ninguneados; eran invisibles antes y son invisibles ahora.
  • COMPETENCIA DIGITAL DEL PROFESORADO, dejando en evidencia la necesidad de un desarrollo profesional docente.
  • COMPETENCIA DIGITAL DEL ALUMNADO, que demuestra que no se trabaja competencialmente y que la tan manida educación del siglo XXI está muy alejada del mundo VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) en el que vivimos.
  • REDES NATURALES DE APOYO. ¿Estaban tejidas estas redes naturales de apoyo? ¿Cuáles son mis redes en este nuevo escenario educativo? ¿Cómo es ahora este apoyo?
  • CENTRARNOS ÚNICAMENTE EN ASPECTOS COGNITIVOS. La educación inclusiva debe conjugar aspectos cognitivos, emocionales y éticos. En estos momentos más que nunca el aspecto emocional es clave, ¿tenemos un Plan de Acción Tutorial Emocional para tiempos de crisis en nuestro botiquín?
  • UN CURRÍCULO QUE RELEGA LAS ARTES. Nuccio Ordine en su libro La utilidad de lo inútil explica que los saberes sin beneficios son inútiles y que por eso se margina a estas disciplinas de los programas escolares.
  • DISTANCIA. Tal vez la barrera más cruel en este confinamiento es no poder jugar, abrazar, hablar…. con amigos y amigas; correr, brincar, sentir, vivir.

Este cisne negro me lleva a hablar de antifragilidad, cuando somos capaces de beneficiarnos de ellos, de rediseñar una escuela transformadora, de crear nuevos ecosistemas de aprendizaje, de ver esta situación como una oportunidad y un desafío. Pero para ello es necesario hackear el disco duro del sistema educativo y tal vez sea el momento de que toda la comunidad educativa hagamos alegaciones a LOMLOE contemplando propuestas diferentes que lleven:

  • A rediseñar el currículo,
  • A abrir las escuelas a espacios virtuales donde se armonice la educación formal e informal,
  • A enfatizar en el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad que rompa con el estudiante promedio, que no deje a los nadies, a los ningunos, a los ninguneados en los márgenes y que desarrolle siempre los talentos de todo el alumnado,
  • A eliminar la brecha digital que dificulta el acceso al conocimiento y la participación,
  • A promover un desarrollo profesional docente que oriente la formación del profesorado hacia la adquisición de nuevas competencias y habilidades blandas para el liderazgo y la ética,
  • A dejarnos de obsesionar por la eficiencia y recuperar la visión humanista de la educación.

Parafraseando a Lewis Carroll en Alicia en el País de las maravillas, “El secreto, querida Coral, es rodearte de personas que te hagan sonreír el corazón”. Gracias, Ingrid Mosquera, por crear espacios y tiempos para reflexionar sobre el tema. Gracias Antonio, María, José Blas, Profe Ramón y Kike, por vuestras maravillosas aportaciones, y gracias a todas las personas que estuvisteis  participando por vuestro compromiso con la educación.

 

 

Cisnes negros y ética del cuidado

Cisne negro

En estos momentos actuales recordaba el libro Los patitos feos y los cisnes negros, de Jordí Grané y Anna Forés (1) donde se plantea el tema de la resiliencia en un mundo VICA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo), en un mundo de cisnes negros. Los autores consideran la resiliencia desde el punto de vista de Los patitos feos, de Boris Cyrulnik (2), y consideran que la resiliencia es iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma; de esta forma, la resiliencia está entonces relacionada con la capacidad que tenemos las personas para afrontar con éxito unas condiciones de vida adversas, para recuperarnos después de afrontar una crisis.

Pero los autores abordan el mundo VICA desde la Teoría de los cisnes negros de Nassim Taleb, quien en su libro El cisne negro, el impacto de lo altamente improbable (3) explica que un cisne negro se caracteriza por los siguientes atributos:

  1. Es una rareza, está fuera de las expectativas normales.
  2. Produce un impacto tremendo difícil de predecir.
  3. La naturaleza humana hace que inventemos explicaciones de su existencia después del hecho, con lo que, erróneamente, se hace explicable y predecible.

La crisis actual del Coronavirus es, por lo tanto, un cisne negro. Un cisne negro inesperado; un cisne negro con un tremendo impacto mundial, que nos obliga a repensar, a ralentizar nuestras vidas, a parar; un cisne negro que nos hace recuperar el diálogo, las relaciones, la cultura; un cisne negro que nos lleva a crear alternativas para afrontarlo, alternativas resilientes que conllevan aprender a vivir en la incertidumbre, a generar vida y a vivirla, de forma que nos aprovecharíamos de las actitudes positivas y a la vez que reconstruimos, construimos.

Nassim Taleb también habla de antifragilidad (4) en uno de sus libros; para él, la antifragilidad es más que resiliencia o robustez. Lo robusto aguanta los choques y sigue igual; lo antifrágil los mejora y esta propiedad es la que nos va a hacer salir fuertes de la crisis, del cisne negro. 

Lo antifrágil en estos momentos es el cuidado, el amor, la ayuda desinteresada, la cooperación, la empatía, la sociedad unida,  porque #JuntosSaldremosAdelante.

 

 

Libros citados:

(1) Grané, J.; Forés, A. (2019) Los patitos feos y los cisnes negros: Resiliencia y neurociencia. Plataforma editorial: Barcelona

(2) Taleb, N. (2010) El cisne negro, el impacto de lo altamente improbable. Paidós: Barcelona.

(3) Cyrulnik, B. (2002) Los patitos feos: una infancia infeliz no determina la vida. Gedisa Editorial: Barcelona.

(4) Taleb, N. (2012) Antifrágil. Paidós: Barcelona

Educación sin barreras. Accesibilidad.

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La educación inclusiva es un paradigma de apoyos, un modelo de calidad de vida y un enfoque de derechos humanos. En el calendario #ObjetivoInclusión_2020 está en tus manos, el mes de enero se centró en el tema de los apoyos y la calidad de vida, diferenciando entre estos conceptos e insistiendo que es la exigencia del entorno quien impide a las personas poder interactuar con facilidad con el mismo. Dentro de este paradigma de apoyos se concibe la discapacidad como el resultado de un mal ajuste entre las capacidades de la persona y las demandas del entorno. Esto nos lleva entonces a hablar de barreras y accesibilidad.

Barreras y accesibilidad son dos conceptos antagónicos, dos conceptos opuestos, dos conceptos relacionados, porque uno es, cuando no es el otro. Una barrera es un obstáculo, una traba, un impedimento. Accesibilidad es la característica que deben cumplir los entornos, bienes, productos y servicios y que va a permitir a todas las personas su acceso, comprensión, utilización y disfrute de manera normalizada, cómoda, segura y eficiente. Podemos pensar entonces que eliminando las barreras garantizamos la accesibilidad.

¿Pero eso realmente es así? ¿Eliminando las barreras reducimos todas las formas de exclusión y aumentamos la participación de todo el alumnado en la vida escolar? Porque no olvidemos que este es el objetivo que pretendemos: “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todo el alumnado y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida” (ODS 4). Si la mirada sigue puesta únicamente en las barreras personales del niño o la niña, seguiremos centrados en el modelo del déficit. Si seguimos considerando que es la persona la que debe adaptarse al entorno, la que tiene barreras, y no el entorno el que debe transformarse, hacerse accesible, seguiremos anclados en el interregno, seguiremos transitando con despropósito entre la integración y la inclusión.

¿Qué barreras impiden garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad? 

  • Conceptuales. Considerar que integración e inclusión son sinónimos y seguir realizando prácticas segregadoras en los centros educativos, sin comprender ni implementar el paradigma actual de la educación (apoyos, ajustes, calidad de vida, derechos humanos).
  • Éticas. Falta de voluntad personal, de compromiso. Seguir considerando únicamente, que para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad hace falta otra normativa, más docentes, otro currículo…. Es cierto que estas variables deben tenerse en cuenta, pero es necesaria una responsabilidad, un compromiso ético para pasar a la acción, para empezar a cambiar y a transformar las prácticas educativas.
  • En la mirada. Una mirada centrada en la discapacidad, en lo que la persona no puede o no sabe. Una mirada que justifica la segregación, el aislamiento, la exclusión. Una mirada que no nombra, que etiqueta. Una mirada homogeneizadora que diseña propuestas iguales en aulas diversas. Una mirada que condiciona las expectativas, que pone techos de cristal. Un mirada que corta las alas e impide volar. Una mirada que hace que los prejuicios y los miedos crezcan.
  • Económicas. Con recortes, saturación y masificación en las aulas, con ratios que sobrepasan muchas veces las establecidas normativamente y que provocan situaciones que desbordan a los docentes con sentimientos de soledad y abandono.
  • Culturas. Centros educativos con culturas individualistas, que no promueven una cultura de colaboración ni la creación de redes naturales de apoyo; con culturas etiquetadoras que encasillan al alumnado; con valores que impiden el derecho a una educación inclusiva; con políticas que no apoyan la inclusión; con equipos directivos que no lideran la inclusión; con culturas que no brindan oportunidades equitativas a todos los estudiantes; con centros que no escuchan la voz de las familias, del alumnado, ni promueven su participación; con centros que no reflexionan sobre educación, que no se cuestionan lo que hacen.

Os invito a reflexionar sobre estas y otras barreras, pero sobre todo debemos reflexionar sobre nuestras propias barreras mentales que levantan muros y cierran puertas.

INCLUNOVACIÓN (3)

 

Tarjetas rutinas del pensamiento #2020_ObjetivoInclusión

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Freire decía que somos seres en transformación, no seres de adaptación. “Enséñame a pensar y no a obedecer” es una de las frases que más me gustan de este gran pensador.

Se habla mucho ahora de las habilidades blandas, transferibles, no cognitivas o incluso, habilidades del siglo XXI. Estas habilidades sociales, de comunicación que permiten interactuar de forma positiva, están relacionadas con el liderazgo, la negociación, la toma de decisiones, la comunicación. Estas habilidades son necesarias en el contexto actual de transformación social en el que vivimos. Vivimos en un mundo VICA, un mundo Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo, un mundo cambiante y líquido, en palabras de Zygmunt Bauman. En este mundo es necesario replantearse la Educación (1) y recuperar la visión humanista de la educación como bien común esencial, “una educación básica de calidad sienta las bases necesarias para el aprendizaje a lo largo de toda la vida en un mundo complejo y en rápida mutación (pág.4)”.

Reafirmar la concepción humanista de la educación y del desarrollo sostenible conlleva conjugar aspectos cognitivos, emocionales y éticos en la educación que promuevan el desarrollo de un pensamiento crítico, un juicio independiente, de la resolución de problemas, en todo el alumnado. En la carrera de psicología, mi asignatura favorita fue Psicología del pensamiento.

“La psicología del pensamiento ha ido evolucionando a la vez que lo hacía la psicología como ciencia. El hecho de ser un proceso inobservable hizo que el estudio del pensamiento se viese en ocasiones relagado a un segundo plano. En la mitad del siglo XX, la psicología cognitiva introdujo el estudio de los procesos mentales y supuso por lo tanto dar una visibilidad al estudio del pensamiento descartando el método introspectivo como única metodología. En ese momento, estudiosos del pensamiento se plantearon estudiar todas las formas de razonamiento posible, entendiendo que el razonamiento es uno de los procesos cognitivos básicos por medio del cual utilizamos y aplicamos nuestro conocimiento previo permitiendo por lo tanto pasar de una información a otra realizando inferencias, si bien se evidenció que no todas las inferencias eran igual de válidas.

Los estudios psicológicos sobre el pensamiento siguieron las dos ramas de la lógica sobre razonamiento deductivo (parte de unas premisas para alcanzar una conclusión que sigue necesariamente a las mismas) y sobre el razonamiento inductivo (se alcanza la conclusión que está más o menos apoyada por las premisas). Un argumento deductivo es válido, mientras que un argumento inductivo es más o menos probable. Los resultados experimentales sobre el razonamiento mostraron que las respuestas de los sujetos no se ajustaban a las marcadas por los modelos normativos (teoría de la lógica formal para el razonamiento deductivo y teorema de Bayes para el razonamiento inductivo) apareciendo errores de razonamiento sistemáticos o sesgos que ponían de manifiesto que los humanos somos un sistema con unos recursos de procesamiento limitados y evidenciando también que las personas utilizamos heurísticos o atajos mentales del pensamiento en una gran variedad de tareas.

A principios de los años 70 se empieza a hablar de lógica informal o de razonamiento informal, estudios que constituirán la base para el pensamiento crítico, y se hace desde tres campos: la filosofía, la psicología y la educación. En este último campo es donde Perkins, Costa, Swartz… entre otros, han desarrollado su labor hacia la enseñanza de un pensamiento profundo y eficaz en las aulas, a enseñar a comprender y pensar sobre los contenidos. Perkins persigue además “unas escuelas que brinden conocimientos y comprensión a un gran número de personas con distintas capacidades e intereses y provinientes de medios culturales y familiares distintos” (Perkins 2008, pág. 16)

Para Swartz y colaboradores, “el pensamiento eficaz se refiere a la aplicación competente y estratégica de destrezas de pensamiento y hábitos de la mente productivos que nos permiten llevar a cabo actos meditados de pensamientos, como tomar decisiones, argumentar y otras acciones analíticas, creativas o críticas. Los individuos que son capaces de pensar con eficiencia pueden emplear, y de hecho emplean, esas destrezas y hábitos por iniciativa propia, y son capaces de monitorizar su uso cuando les hace falta” (Swartz, Costa, Beyer, Reagan, & Kallick, 2013, pág. 15)”

Captura de pantalla 2020-02-16 a las 8.43.56Descargar la guía Cultura del pensamiento. 

Cultura del pensamiento. Coral Elizondo

 

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Descargar las tarjetas de las rutinas del pensamiento.

Rutinas para introducir ideas

Rutinas. Sintetizar y organizar ideas

 

Pensar

 

Libros citados: 

(1) Replantear la educación. ¿Hacia un bien común? (2015) UNESCO

Perkins, D. (2008). La escuela inteligente. Del adiestramiento de la memoria a la educación de la mente. Barcelona: Gedisa. Saiz, C. (2002). Pensamiento crítico. Conceptos básicos y actividades prácticas. . Madrid: Síntesis.

Swartz, R., Costa, A., Beyer, B., Reagan, R., & Kallick, B. (2013). El aprendizaje basado en el pensamiento. Cómo desarrollar en los alumnos las competencias del siglo XXI. Madrid: sm.

Ajustes, sí. Promedio, no.

Febrero 2020

Todd Rose en su libro Se acabó el promedio (1), nos cuenta la historia de la aviación de la fuerza aérea de los Estados Unidos.  En 1926, el ejercito americano diseñó sus primeros aviones, y durante los siguientes veinticinco años surcaron los cielos sin ningún contratiempo. Pero a finales de la década de los 40, estos aviones empezaron a tener serios problemas: los pilotos no podían mantener el control de sus aparatos y esto provocó numerosos fallos y accidentes. Los militares comenzaron a investigar si estos fallos podían ser debidos a un error humano, o si, por el contrario, eran problemas de mecánica o electrónicos, pero realmente no lograron averiguar qué pasaba, puesto que técnicamente los motores habían avanzado y mejorado de forma evidente. Después de múltiples estudios, los oficiales de la aviación centraron su atención en el diseño de la propia cabina, un diseño que no se había modificado desde que se proyectó la primera, en 1926. En aquella ocasión, los ingenieros habían tomado las medidas y dimensiones físicas de cientos de pilotos y utilizaron esos datos para estandarizar las dimensiones de la cabina. Durante las tres décadas siguientes, ni el tamaño, ni la forma del asiento, ni tampoco la distancia a los pedales, ni a la palanca, ni el peso del parabrisas, ni la forma de los cascos de vuelo, se modificaron. De modo que se decidió hacer ahora un nuevo estudio, minucioso y detallado. Este se llevó a cabo en la base área de Wright, en Ohio. Se trataba de buscar la cabina promedio, a la que se ajustase la mayoría de los pilotos; se tomaron medidas a más de 4.000 pilotos con respecto a una escala de 140 dimensiones de tamaño (medidas de la cabeza, del torso, de brazos y piernas, peso…, todas las medidas imaginables). El objetivo era mejorar la cabina para reducir el número de accidentes. El teniente Daniels, escéptico con la búsqueda del hombre promedio, se centró solo en diez dimensiones físicas, las que creía que eran las más relevantes para el diseño; pero, sorprendentemente para todos, comprobó que, de los más de 4.000 pilotos, ninguno encajaba dentro del rango medio de las diez dimensiones; se decidió entonces reducir todavía más el número de dimensiones y se eligieron solamente tres de ellas; y aun así, solo menos del 3,5 de los pilotos encajaban en esta media. Los resultados fueron impactantes, puesto que, si no existía el piloto promedio, estaban diseñando una cabina para un piloto que no existía. Daniels escribió en 1952 en una nota técnica titulada ¿El hombre promedio?, que cualquier sistema diseñado alrededor de la persona promedio estaba condenado a fracasar, y en ella afirmaba que era necesario cambiar el diseño del entorno, que eran los entornos quienes debían adaptarse al individuo, y no el individuo el que tenía que adaptarse a un entorno promedio.

Y llegados a este punto de la historia, yo me pregunto: ¿Y en educación? Seguimos considerando que la respuesta educativa es la atención a la diversidad, considerando diversa solo a la persona que se sale de la norma, la persona que no nombro por su nombre, sino por mi representación, por la representación que yo tengo de ella, anulando de esta forma la alteridad, anulando que sea otro en tanto otro. Dirigimos entonces la respuesta al diverso de una forma perversa y segregadora, queremos que  los niños y niñas se adapten al sistema, en lugar de adaptar el sistema educativo para todos los niños y niñas. Solo cuando consideramos la variabilidad humana como la regla, no como la excepción, veremos al otro desde una mirada que no violenta, una mirada que nombra, una mirada que humaniza, y solo de esta forma tendremos una representación ética del otro.

 

 

 

(1) Rose, T. (2017). Se acabó el promedio. Madrid: Harper Collins.