Instrucción directa, una respuesta inclusiva de calidad para todo el alumnado.

¿Qué entendemos por aprendizaje de calidad? ¿Aprendizaje de calidad es impartir una lección de forma uniforme para todo el alumnado? ¿Aprendizaje de calidad es aprobar un examen al repetir fielmente lo que se ha explicado en clase? ¿Garantizamos un aprendizaje de calidad cuando el docente es el dueño del contenido, controla el tiempo, la secuencia de aprendizaje y el ritmo? ¿Se puede ofrecer un aprendizaje de calidad cuando se reducen al mínimo las oportunidades de interacciones dialógicas en el aula y el docente es el que habla, explica, corrige, pregunta…? ¿Se promueve un aprendizaje de calidad cuando el discurso está dominado por el profesorado?

En estas aulas donde el discurso está dominado por el docente, solo un 5 o un 10 por ciento del discurso promueve respuesta por parte del alumnado, pero son respuestas automáticas que implican procesos cognitivos de bajo nivel; se le pide al alumnado que enumere, repita, explique o describa aquello que se acaba de expresar y el aprendizaje es un aprendizaje superficial.

Ofrecer una respuesta inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado en el aula implica cambiar, pero cambiar con evidencias. Cuando los niños y niñas no aprenden, no necesitan más de lo mismo, necesitan algo diferente. ¿Qué evidencias tenemos en la educación con un alto impacto en el aprendizaje? Hattie (2017) analizó más de 50.000 estudios para analizar las influencias que determinados programas, metodologías o técnicas, tenían sobre el aprendizaje  y su conclusión fue que la instrucción directa tiene un tamaño de efecto de 0,82, dos veces el efecto medio del resto de los efectos de la enseñanza, resultando ser uno de los más poderosos mediadores del aprendizaje. No hay que confundir la instrucción directa con la transmisión directa o clase dominada y dirigida por el docente en la que predomina el monólogo.

La instrucción directa tiene bases teóricas en Vygotsky y Bruner, en la construcción social del aprendizaje, en la neurociencia, la psicología cognitiva y la pedagogía y se enmarca dentro del paradigma educativo actual que contempla la concepción humanista de la educación, paradigma basado en un modelo de apoyos, de calidad de vida, accesibilidad y bajo el enfoque de los derechos humanos, justicia social y responsabilidad compartida. La instrucción directa debe ir acompañada por lo tanto de un Diseño Universal para el Aprendizaje que promueva la enseñanza diversificada que permite que todo el alumnado tenga oportunidades para comprender la información y expresar el conocimiento, pero también para lograr el éxito y un aprendizaje de calidad.

 

Los docentes deben tener unas intenciones de aprendizaje claras y compartidas con el alumnado. Para evitar la incertidumbre y para guiar el aprendizaje, se comparten los indicadores de éxito con rúbricas, listas de cotejo o checklist que permitirán además trabajar la perseverancia, el esfuerzo y la autorregulación, y que favorecerá la autonomía en el aprendizaje y en la metacognición, permitiendo aprender del error y diferenciando la evaluación de la calificación.

INSTRUCCIÓN DIRECTA

Se parte de los conocimientos previos y se motiva al alumnado para lograr los indicadores de logro propuestos. La motivación no solo está presente en este momento, sino a lo largo de toda la instrucción. Conocer lo que el alumnado sabe y puede hacer es un poderoso indicador de los resultados de las lecciones; ayudará además a ajustar la estructura de la clase con medidas organizativas diferentes que permitirán que todo el alumnado esté trabajando en su nivel o uno por encima.

Se ofrecerán guías, apoyos y feedback para orientar a todos los estudiantes por el camino del éxito, ofreciendo instrucciones diferentes para cada uno de ellos.

Esta propuesta contrastada empíricamente y con evidencias de su impacto en la educación debe sustituir a las clases magistrales donde predomina la enseñanza memorística y la copia textual de los libros. Debe sustituir también a la enseñanza que se basa en la transmisión y adquisición de contenidos, sin enseñar a pensar. Y sobre todo al modelo que homogeneiza la educación y deja “en los márgenes” a muchos niños y niñas que no alcanzan los objetivos propuestos y para los que no se ofrecen alternativas ni oportunidades de logro, para los que la opción es la repetición o la adaptación curricular.

Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad es un derecho para todo el alumnado, cambiar las prácticas para lograrla, nuestra obligación. 

Escuchar las voces del alumnado (9)

 

 

Trabajos citados:

Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Maximizando el impacto en el aprendizaje. Madrid: Paraninfo Universidad.

 

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Aprendizaje de calidad. Taxonomía SOLO

Para ayudarnos en educación utilizamos las taxonomías. Taxonomía tiene su origen etimológico en el griego antiguo ταξις  “ordenamiento”, y νομος, nomos, “norma” o “regla”, una taxonomía es por lo tanto una regla de la ordenación o clasificación. En educación se utiliza para denominar un proceso de clasificación y ordenamiento que sirve para organizar diferentes tipos de conocimiento. La taxonomía de Bloom es una taxonomía muy conocida en el mundo de la educación y muy valorada por los docentes, la taxonomía SOLO tiene mayor aplicación en la enseñanza universitaria y es una gran herramienta que nos puede ayuda a  clasificar los aprendizajes esperados desde los niveles más concretos y cuantitativos, a los niveles más abstractos, cualitativos y complejos, es además una teoría sobre la enseñanza y el aprendizaje que proporciona feedback o retroalimentación. En esta entrada me centraré en esta última.

La taxonomía SOLO (Structure of Observed Learning Outcome) elaborada por Biggs y Collis en 1982, se basa en la importancia de analizar y reflexionar sobre los resultados observables del aprendizaje que los sitúa en niveles de complejidad cognitiva ascendente, tal y como se observa en la imagen. Resulta entonces de gran utilidad tanto para el profesorado como para el alumnado, para el primero porque permite conocer los niveles de pensamiento para trabajar sobre ellos con el andamiaje necesario, y para el segundo porque le permite reflexionar sobre ellos, aprender a aprender y avanzar hacia el aprendizaje profundo.

Los autores establecen cinco niveles: preestructural, uniestructural, multiestructural, relacional, abstracta ampliada (Biggs, 2006, pág. 71) que van de un conocimiento superficial a un conocimiento más profundo. “La comprensión profunda y superficial lleva de forma conjunta a la comprensión conceptual” (Hattie, 2017, pág. 80)

Define

 

¿Cómo puede ayudarnos esta taxonomía para garantizar una educación inclusiva equitativa y de calidad a todo el alumnado?

En primer lugar como docente me ayuda a conocer el nivel en el que se encuentra mi alumnado y poder partir de él. Con el DUA hablamos de captar el interés, de ofrecer diferentes niveles de desafío, de marcar e identificar las metas y objetivos de forma clara y que estos se gradúen. Pero también de activar conocimientos previos, de ofrecer ajustes, estrategias de aprendizaje y apoyos que permitan a todo el alumnado conseguir una comprensión profunda y superficial de los conceptos y lograr el éxito.

Me ayuda también a diseñar un aula diversificada donde todo el alumnado trabaja en su nivel o incluso uno por encima marcando retos y desafíos con agrupamientos diferentes.

Me ayuda a trabajar competencialmente, ofreciendo opciones para la interacción con el conocimiento, ofreciendo múltiples formas para la práctica, me ayuda a conocer qué están aprendiendo y poder ofrecerles el andamiaje necesario para construir el conocimiento con un feedback continuo.

Me ayuda a ser consciente de mis programaciones didácticas y revisar si desarrollan un aprendizaje profundo, si promueven la evaluación auténtica, si integran estrategias de pensamiento, si se desarrolla en el aula un lenguaje para ello, si promueve la reflexión sobre el impacto de mis prácticas.

Pero esta taxonomía también es muy interesante, para el alumnado, porque de una forma sencilla y clara ayuda al alumnado principiante (que no comprende, que se centra en no cometer errores) a avanzar en el aprendizaje. Comienza siendo un aprendiz que identifica, memoriza y recupera la información de la memoria para ofrecer respuestas cuantitativas y de esta forma ir adquiriendo cierta capacidad que permita minimizar los errores y mejorar la práctica hacia la competencia, para finalmente ser capaz de automatizar la ejecución, autorregulándose, relacionando los conceptos aprendidos y utilizándolos en situaciones nuevas. Este aprendiz incrementa cualitativa y cuantitativamente la comprensión de los elementos y la relación entre ellos.  A medida que aumenta el nivel de comprensión aumenta también la complejidad de los procesos cognitivos implicados en el aprendizaje.

También le ayuda a aprender a aprender, utilizado como recurso de autoevaluación, porque le permite identificar el nivel de pensamiento en el que se sitúa, conocer sus fortalezas y debilidades, autorregularse, ser persistente y mantener el esfuerzo.

Hattie (2017) con sus investigaciones comprobó que los efectos que el feedback posee en el aprendizaje tiene un tamaño de efecto de 0,79, dos veces el efecto medio del resto de los efectos de la enseñanza, resultando ser uno de los más poderosos mediadores del aprendizaje. Explica que el feedback propone reducir la diferencia entre donde está el alumno, la alumna y dónde se pretende que esté. Si la taxonomía SOLO puede ayudarme a conocer dónde está, ¿te animas a un aprendizaje de calidad?

End of season sale!

 

 

 

 

Libros citados:

Biggs, J. (2006). Calidad del aprendizaje universitario. Madrid: Nacea.

Hattie, J. (2017). “Aprendizaje visible” para profesores. Maximizando el impacto en el aprendizaje. Madrid: Ediciones Paraninfo.

 

Diseño Universal para el Aprendizaje y Aprendizaje Visible.

Metáfora

Hablar de educación inclusiva es hablar de una educación para todos y con todos, de una concepción humanista de la educación donde la persona está en el centro, de altas expectativas para todo el alumnado, de diálogo igualitario, de respeto, de justicia, de compromiso y pasión, de confianza y cuidado. Hablar de educación inclusiva es hablar de eliminar las barreras al aprendizaje, de  ofrecer una educación de calidad a todo el alumnado implementando en el aula prácticas eficaces, de ofrecer recorridos diversificados que permitan “Aprender juntos alumnos diferentes” como decía Pere Pujolàs.

Hablar de educación inclusiva es hablar de EDUCACIÓN con mayúsculas, es hablar de una educación que conjuga aspectos cognitivos, emocionales y éticos donde el clima del aula, los sentimientos, las emociones, las actitudes, la motivación y el interés, son puntos clave, donde los errores son permitidos y donde todas las personas son acogidas.

En una entrada anterior, expliqué que el Diseño Universal para el Aprendizaje es y debe ser el paradigma educativo actual, el marco que nos “ofrece entornos comprensibles, accesibles, utilizables por todas las personas, impulsando la red afectiva en la educación y eliminando las barreras al aprendizaje que muchos niños y niñas tienen”.

En el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) se contemplan varios de los factores investigados por John Hattie durante 15 años a través de más de 900 meta-análisis y que ha demostrado que funcionan en el aula con un impacto alto en la educación (1). En su proyecto titulado Visible Learning explica que “la enseñanza y el aprendizaje visible exigen un compromiso de ir marcándose mayores desafíos” de forma que la vinculación entre reto y feedback es directa y ayuda a mejorar la persistencia, la autorregulación y la motivación.

Otro poderoso indicador es la instrucción directa, que no debe confundirse con la transmisión directa de la clase dirigida. En la instrucción directa hay intenciones de aprendizaje claras, con objetivos y rúbricas compartidas, motivación, guías y apoyos, práctica guiada con feedback, una actividad de cierre que ayude a organizar el aprendizaje, a consolidarlo y reforzar los puntos más importantes y la metacognición que permite reflexionar sobre lo aprendido.

La relación entre el profesor y el alumno tiene también un gran impacto. El desarrollo de un clima socio-emocional en el aula, donde la confianza y los errores estén permitidos, donde exista un clima positivo, respetuoso, que valore el esfuerzo y la implicación de todos alumnos es uno de los factores más importantes en la promoción del aprendizaje.

Se comprobó también que los efectos de los compañeros son altos, por lo que promover en el aula las redes naturales de apoyo es una práctica muy efectiva. Como también lo es conocer lo que el alumnado sabe y puede hacer, conocer los conocimientos previos es un poderoso indicador de los resultados de las lecciones. Hablar del DUA es hablar de una enseñanza multinivel, que contemple que se puede comenzar por distintos puntos de partida y progresar de forma diferente a través de distintos recorridos. Recorridos que se diseñan ofreciendo múltiples formas de compromiso, de representación y múltiples formas de acción y expresión.

En esta imagen interactiva se concretan los puntos de verificación del DUA donde aparecen algunos de los factores estudiados por Hattie en su investigación y que aportan evidencias a la educación sobre las estrategias que tienen un mayor impacto.

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(1) Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Maximizando el impacto en el aprendizaje. Madrid: Paraninfo

Febrero. Cambio de mirada

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Cuando Jesús Vidal recoge el premio al mejor actor revelación en los Premios Goya, en su discurso habla de cambio de mirada, de visibilidad, de inclusión y de diversidad:  “Señores de la Academia, han distinguido a un actor con discapacidad, no saben lo que han hecho. Ahora solo se me ocurren tres palabras: inclusión, diversidad y visibilidad. ¡Qué emoción siento!”. Con este premio se ha visibilizado y valorado la capacidad, no la discapacidad, como venimos haciendo habitualmente cuando nos centramos en el déficit, en lo que la persona no sabe o en lo que me molesta.

Este cambio de mirada, necesario para avanzar hacia la inclusión, se basa en eliminar el sistema binario normalidad/diversidad por el que nos regimos: o eres normal o no lo eres y te pongo una etiqueta que habitualmente conlleva bajas expectativas. Hablar de una visión humanista de la educación es hablar de capacidades, de fortalezas, con propuestas que pongan siempre en el centro de la intervención a la persona; es basarse en un modelo de calidad de vida y de apoyos, en un enfoque centrado en los derechos humanos.

Cuando escribí la entrada “Mirada DUA, una mirada necesaria”, propuse estrategias para  conseguir esta mirada en los docentes, pero esa mirada debe impregnar todos los documentos de centro y, por supuesto, también los documentos derivados de una evaluación psicopedagógica. Así que yo me pregunto: ¿cómo sería esa mirada DUA en esta evaluación, cómo serán los informes psicopedagógicos DUA? 

Esta reflexión la comparto con más personas dedicadas a la orientación educativa y que como yo se replantean y cuestionan el modelo psicopedagógico actual, un modelo que apenas ha cambiado desde los años 90, con etiquetas basadas en clasificaciones clínicas que tienen consecuencias y medidas específicas discriminatorias; un modelo de apoyos segregadores, que elimina barreras, pero no se basa en la accesibilidad universal ni en el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad. Si las evaluaciones y los informes nos impiden avanzar hacia la inclusión, si no están basadas en el modelo de calidad de vida, si no garantizan ni la igualdad de oportunidades ni la accesibilidad universal, si no valoran la autodeterminación de la persona, si se centran en el déficit, si los dictámenes no garantizan los derechos humanos, si la intervención no es transformadora… ¿qué hacemos? Revolucionemos este modelo, es el momento de pasar a la acción.

Para llevar la #RevoluciónInclusiva al corazón de nuestro sistema educativo debemos reflexionar sobre todo ello analizando cómo debe ser esa evaluación, con qué apoyos cuento, cuáles son las barreras y sobre todo qué pasos valientes voy a empezar a hacer.

Mis cinco pasos valientes son:

  • Contribuir a eliminar la segregación de los informes excluyentes que centran la intervención exclusivamente en el alumnado, con pruebas descontextualizadas que miden aspectos que no tienen en cuenta el modelo social de la discapacidad. Informes que enumeran las dificultades del niño, de la niña, de la persona, para justificar una respuesta segregadora.
  • No cuestionar a la persona, no centrarme en su déficit, sino en entender las interacciones y transformarlas para pueda ser ella misma y estar presente ,participando y obteniendo logros en su contexto natural.
  • Cambiar el lenguaje del “tiene dificultad“, “le cuesta“, “incapacidad para“, por el lenguaje de “es capaz de“, “tiene potencial para“, con una mirada puesta siempre en la capacidad y en las fortalezas.
  • Transformar los contextos discapacitantes en oportunidades de aprendizaje para todo el alumnado, con prácticas inclusivas y modelos organizativos que garanticen una educación inclusiva, equitativa y de calidad, así como la participación plena de todos, asegurando la justicia social.
  • Cuestionarme el rol técnico de experta etiquetadora y pasar a ser asesora pedagógica para la inclusión, que acompañe en la transformación de los centros como explico en el papel de la orientación en la inclusión.

Evaluación psicopedagógica. 5 pasos valientes (1)

 

Hablar de educación inclusiva es hablar de ética y de justicia social; como escribí en una entrada anterior “frente al desarrollo moral de Kohlberg que se centra en determinar conductas adecuadas, que nos dice lo que está bien y lo que no lo está, me quedo con la ética del cuidado de Carol Gilligan, que aboga por la responsabilidad compartida y la solidaridad. Dos contraposiciones, la justicia y el cuidado; dos ideas, moral y ética”. Dos ideas que debemos tener en cuenta para repensar la evaluación psicopedagógica,

¿Te unes a esta #RevoluciónInclusiva en la orientación?

 

Docente DUA, ¿cómo es su mochila?.

El Diseño Universal para el Aprendizaje es y debe ser el paradigma educativo actual, implica un cambio de mirada y una nueva visión en la educación; situarnos en este paradigma y conocerlo es una necesidad urgente para poder garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado. El Diseño Universal para el Aprendizaje permite hablar de accesibilidad universal en la educación, ofreciendo entornos comprensibles, accesibles, utilizables por todas las personas, impulsando la red afectiva en la educación y eliminando las barreras al aprendizaje que muchos niños y niñas tienen. Bajo este paradigma se sitúa la educación inclusiva, una educación que reduce la exclusión en y desde la educación y que promueve la participación en el aprendizaje de todo el alumnado.

Este paradigma educativo nos ofrece el marco teórico donde asentar las actuaciones y las respuestas inclusivas que demos a todo el alumnado, permitiendo crear desde el inicio programaciones didácticas y entornos de aprendizaje universales y accesibles que evitan modificaciones y adaptaciones posteriores y que eliminan las barreras a la presencia, al aprendizaje y a los logros.

No se trata de una moda ni de un capricho. El Diseño Universal para el Aprendizaje es el paradigma de la educación del siglo XXI que aglutina diferentes modelos y propuestas pedagógicas que permiten dar y garantizar una respuesta inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado en el aula. Pero… ¿cómo es la maestra, el profesor, el docente DUA? ¿Cómo es, cómo debe ser el profesorado que utiliza el Diseño Universal para el Aprendizaje en su aula, ese profesorado que piensa siempre en todo su alumnado, que ve sus fortalezas y capacidades, que los hace brillar?

Todo el profesorado llevamos nuestra mochila (1), en ella guardamos nuestra forma de enseñar, nuestra forma de mirar y entender la educación, nuestras creencias y valores, nuestros juicios y prejuicios, nuestras barreras, nuestras fortalezas… Esta mochila, fruto de la experiencia, es difícil de cambiar y en ocasiones contiene prácticas basadas en el error y la ilusión, que producen ceguera, tal y como ya hablé en otra entrada. Cambiar esta mochila, llenarla de propuestas e ideas nuevas, reflexionar sobre ella, es prioritario para caminar hacia la inclusión.

¿Cómo es mi mochila? ¿Cómo es mi metodología? ¿Cómo son mis prácticas educativas? ¿Cómo es mi mirada? ¿Qué es lo que más pesa en mi mochila? ¿Es necesario cambiarlo, modificarlo, quitarlo…? ¿Es necesario mejorarlo, ampliarlo? ¿Sé hacerlo, necesito formación, estoy dispuesta a hacerlo?

¿Cómo debe ser la mochila docente en el paradigma educativo actual? ¿Qué debe contener? ¿Qué lleva en su mochila un docente, una docente DUA?

El o la docente DUA es aquel que lleva en su mochila todo lo necesario para garantizar en las aulas una educación inclusiva, equitativa y de calidad y que conoce y comparte el nuevo paradigma de la educación. 

profesorado del presente y del futuro (2)

Lleva unas gafas para el cambio de mirada, para ver capacidades y fortalezas, no centrarse solo en el déficit y la discapacidad. Unas gafas que permiten eliminar barreras, cambiar contextos discapacitantes, conjugar aspectos cognitivos, emocionales y éticos.

Unas gafas que permiten tener una visión humanista de la educación, que se centran en la persona, en  su calidad de vida, permitiendo ofrecer los ajustes y los apoyos necesarios para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

Lleva empatía, ética, inclusión, diálogo igualitario… Este docente concibe la EDUCACIÓN con mayúsculas, sin adjetivos que la describan o especifiquen, porque la educación debe ser para todos y con todos.

Tiene una visión humanista del desarrollo sostenible y promueve en el aula y en el centro actuaciones encaminadas a empoderar al alumnado, a reflexionar sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, con una visión ecoeducativa que conciencie al alumnado y lo haga reflexionar sobre la necesidad de compromisos personales y de compartir una responsabilidad con un futuro sostenible.

Trabaja de forma colaborativa y promueve la colaboración, tanto en el aula como en el centro educativo, creando redes naturales de apoyo que originen la inclusión y la pertenencia de todo el alumnado en el aula.

Pero por encima de todo es una persona comprometida y dispuesta a empezar a caminar. ¿Me acompañas?

(1) Malpica, F. (2013). Calidad de la práctica educativa. 8 Ideas Clave. Barcelona: Graó

 

Enero. Derecho a la educación inclusiva.

2

El modelo social de la discapacidad es el paradigma en el que se enmarca la educación inclusiva, una educación que supera el modelo integrador del sistema educativo y que se centra en la persona, en su calidad de vida (1) y en la necesidad y obligación de ofrecer los apoyos y los ajustes razonables necesarios al alumnado que lo requiera (2).

Este marco teórico implica adoptar el enfoque socioecológico que pone el énfasis en las interacciones entre las capacidades de la persona y el contexto, destacando con urgencia que es el centro educativo el que debe adaptarse y ofrecer los apoyos y los ajustes razonables para garantizar una respuesta educativa inclusiva a todos los niños y niñas, y no al revés, como se viene haciendo.

La inclusión educativa habla de barreras a la presencia, al aprendizaje, a la participación…, y no se habla, o no debería hablarse ya, de necesidades educativas especiales.  Con la integración se intentaba que el individuo fuese “normal” y actuase de un manera “normalizada”, de forma que todos los niños y niñas que no estaban dentro de esta norma, debían cambiar y adaptarse a un sistema rígido e inflexible que no ofrecía oportunidades, sino que compensaba las desigualdades concibiendo las diferencias y las bajas expectativas desde el mismo inicio del aprendizaje. Las necesidades eran del alumno o de la alumna, nunca del contexto o del centro educativo.

La educación inclusiva proporciona igualdad de oportunidades a todo el alumnado por medio de la accesibilidad, la personalización, la mirada… La educación inclusiva es una educación que transforma vidas, es un bien común de la sociedad capaz de lograr una transformación social y prosperar hacia sociedades más inclusivas. Se basa en una visión humanista de la educación que centra la mirada en la persona, en su desarrollo, concibiendo en el alumnado no solo necesidades educativas curriculares, sino también emocionales y éticas, siempre vinculadas con su bienestar personal y orientadas a la mejora de su calidad de vida. Esta educación exige como derecho los apoyos y los ajustes necesarios para ofrecer la respuesta educativa tal y como determina la Convención (2).

La educación inclusiva es un modelo de apoyos y calidad de vida que toma como referencia el enfoque de los derechos humanos asumido por la ONU con la Convención. Entender este trasfondo teórico y su alcance es fundamental para pasar a la acción y poder abordar con equidad y calidad la respuesta educativa inclusiva a todo el alumnado.

#2019inclusivo  #12 temas  #2019porlaInclusión

 

(1) La OMS define calidad de vida como:  «La percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los que vive y en relación con sus objetivos, expectativas, normas y preocupaciones» (1966)

(2) Artículo 24 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

El talón de Aquiles de la educación.

Desde el mes de enero de 2018, formo parte del Consejo Asesor de la revista Graó y colaboro periódicamente con mis reflexiones En voz alta sobre la educación en la revista Aula de Innovación Educativa, junto con mis compañeros José Blas García y Antonio Márquez, con quienes me une amistad y compromiso educativo.

Acabo el primer trimestre del curso escolar reflexionando En voz alta sobre El talón de Aquiles de la educación, esta reflexión aparece en el número 278 de Aula de Innovación Educativa.

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Reconocer el talón de Aquiles en la educación obliga a dialogar sobre ética, a escuchar todas las voces, a sentirlas, a diseñar una hoja de ruta consensuada y dialogada que nos p

Documentos para un centro inclusivo

Con la LOE (2006) se consolida el principio de autonomía de los centros educativos, tanto en lo pedagógico como en lo relativo a la gestión económica y a la organización. Se contempla que “los centros dispondrán de autonomía pedagógica, de organización y de gestión en el marco de la legislación vigente y en los términos recogidos en la presente Ley y en las normas que la desarrollen. Los centros docentes dispondrán de autonomía para elaborar, aprobar y ejecutar un proyecto educativo y un proyecto de gestión, así como las normas de organización y funcionamiento del centro” (art. 120.1 y 120.2). Esta autonomía se hace efectiva a través de distintos documentos de centro, que organizaré en las distintas dimensiones contempladas por Booth y Ainscow en el Index for Inclusion, con el fin de tener una visión más global y humanista de la educación.

Con la LOE se concretan también los principios que conllevan planteamientos importantes para la educación inclusiva. Destaco dos de ellos: “la equidad, que garantice la igualdad de oportunidades, la inclusión educativa y la no discriminación y actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales, con especial atención a las que deriven de discapacidad” “la autonomía para establecer y adecuar las actuaciones organizativas y curriculares en el marco de las competencias y responsabilidades que corresponden al Estado, a las Comunidades Autónomas, a las corporaciones locales y a los centros educativos”.  Así pues, esos documentos deben guiar el camino para que los centros sean garantes de la inclusión y dirijan todas sus actuaciones hacia una educación inclusiva, equitativa y de calidad; para ello hacen falta docentes comprometidos que lideren estos centros, con un perfil muy concreto, como expliqué en el blog en una entrada anterior. Aquí puedes descargar la Guía para elaborar un Proyecto de dirección de centro desde un enfoque inclusivo. desde el enfoque inclusivo.

1

CULTURAS. Comunidades escolares seguras, colaboradoras y acogedoras. 

El Proyecto educativo de Centro (PEC) desde un enfoque inclusivo tiene que ser un documento realista, breve y conciso donde se establecen los valores, las líneas de actuación del centro, la concreción curricular y el tratamiento transversal de las áreas.  Este documento contiene el Reglamento de Régimen Interior y todos los documentos institucionales que van a marcar las directrices de una escuela inclusiva.

Debe ser un documento consensuado, de forma que todos los aspectos sean acordados, conocidos y aceptados, fruto de una reflexión conjunta entre todos los miembros de la comunidad educativa y generado a partir de procesos participativos. En el CEIP Puerta de Sancho el curso pasado llevamos a cabo este proceso y lo reflejamos en el blog http://pecinclusivosancho.blogspot.com/

PEC enfoque inclusivo.  Guía para la elaboración del Proyecto Educativo de Centro desde un enfoque inclusivo

2

POLÍTICAS. Organización de centro para que la inclusión esté en el corazón de las escuelas. 

El Plan de Atención a la Diversidad recogerá las actuaciones generales y específicas, que un centro va a diseñar para dar una respuesta apropiada al amplio espectro de necesidades de aprendizaje, tanto en entornos formales como no formales de la educación, así como las medidas que va a llevar a cabo para lograrlo. Este documento debe estar de acorde con las señas de identidad del propio centro que aparecen en el Proyecto Educativo de Centro, de forma que si los valores que promueve un centro son inclusivos, el Plan de Atención a la Diversidad debe serlo también, abogando en todo momento por medidas generales que deben formar parte del día a día del centro; medidas generales que deben ser ordinarias, habituales, medidas que corresponden básicamente a estrategias organizativas y metodológicas, como se aclarará en otro apartado, si bien también encontraremos medidas curriculares y sociales que respeten los diferentes ritmos de aprendizaje del alumnado, favorezcan la capacidad de aprender por sí mismos y promuevan el trabajo en equipo.

Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo Guía para elaborar un Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo.

3PRÁCTICAS. Personalización del aprendizaje. Eliminación de barreras para el aprendizaje. 

En un centro inclusivo todo el profesorado tiene altas expectativas en todos los estudiantes, se centra en las fortalezas de todos ellos, garantiza siempre una respuesta educativa inclusiva ofreciendo los apoyos y los ajustes necesarios y proporcionando una respuesta educativa ajustada a sus características y necesidades con un diseño universal del currículo. Es necesario crear situaciones de aprendizaje ricas, variadas y flexibles con metodologías que favorezcan la inclusión.

Guía para programar un proyecto con el enfoque del Diseño Universal del Aprendizaje. Aprendizaje Basado en Proyectos y Diseño Universal para el Aprendizaje. Tendiendo puentes para la inclusión.

Hagamos juntos

 

Mirada DUA, una mirada necesaria.

La mirada DUA no conecta con discursos segregadores que parten de posturas bipolares, ni tampoco de discursos que hablan de normalización desde la diferencia. La mirada DUA promueve es

No tendríamos que hablar de inclusión si antes no hubiésemos segregado, si desde el principio nuestra respuesta ante la diversidad hubiese sido otra, si desde el principio hubiésemos entendido que la normalidad es un concepto frágil, relativo, si hubiésemos entendido que normal no es lo opuesto de anormal; no tendríamos entonces que estar hablando de inclusión, sino de educación. Hablar de educación inclusiva, es hablar de una educación equitativa y de calidad para todo el alumnado y con todo el alumnado, es hablar de eliminar el sistema binario normalidad/diversidad y sobre todo, hablar de educación inclusiva supone eliminar la exclusión en y desde la educación, con la participación activa siempre de todo el alumnado.

Hemos normalizado las injusticias y hemos confundido que atención a la diversidad es una atención solo para los que son diversos, para los que no son normales, reduciendo la diversidad a un aspecto concreto que los caracteriza y cometiendo el error de clasificar a los niños y niñas con criterios diagnósticos clínicos que habitualmente conllevan características fijas y estables, agrupándolos por semejanzas comunes o sintomáticas que muchas veces los docentes no conocen y que los etiqueta como algo anormal, diverso y distinto. Esto nos lleva a planteamientos pedagógicos iguales y homogéneos para el alumnado normal, y planteamientos pedagógicos terapéuticos para el alumnado no normal.  Altas expectativas para el alumnado normal y bajas expectativas para el alumnado no normal. Currículo oficial para el alumnado normal y adaptaciones curriculares para el alumnado no normal.

Para entender qué es y qué supone la educación inclusiva y sobre todo, para poder pasar a la acción, debemos dejar de llevar a cabo las prácticas excluyentes que se siguen haciendo y que impiden avanzar, cuestionándonos en primer lugar nuestra frontera entre lo normal y lo no normal, reflexionando sobre nuestros límites difusos o marcados donde se encuentran las líneas de fuga, los cuestionamientos personales, los desencuentros con docentes, haciendo de estas fronteras lugares de cambio y transformación.

Para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado es necesario un cambio de mirada que nos interpele, que nos cuestione sobre nuestra propia práctica educativa y que nos haga ser docentes disruptivos dispuestos a llevar a cabo la Revolución Educativa necesaria.

La mirada DUA permite ver a la persona, más allá del diagnóstico que la cosifica, que la segrega y aprisiona. La mirada DUA permite partir de las fortalezas, de las capacidades de la persona, y se convierte entonces en una educación con altas expectativas que no se centra solo en las necesidades y dificultades, una educación personalizada frente a la individualización a la que estamos acostumbrados.

La mirada DUA no conecta con discursos segregadores que parten de posturas bipolares, ni tampoco con discursos que hablan de normalización desde la diferencia. La mirada DUA promueve espacios donde las diferencias se diluyen y donde la intervención se centra en la persona y en su calidad de vida conjugando siempre aspectos cognitivos, emocionales y éticos.

¿Cómo conseguir esta mirada en los docentes? 

  • Poniendo el énfasis en la equidad y en la calidad, como indicadores del DERECHO EN LA EDUCACIÓN INCLUSIVA, un derecho para todo el alumnado y que lleva necesariamente a hablar de Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) y mirar la educación con esos ojos, hablando entonces de mirada DUA, frente a una mirada integradora que excluye y margina.
  • USO PEDAGÓGICO DE LOS ESPACIOS para construir verdaderas aulas DUA que propicien y respeten los diferentes ritmos de aprendizaje, la capacidad de aprender por sí mismos, aulas que promuevan las competencias y que desarrollen el pensamiento crítico y creativo en todo el alumnado. Aulas donde profesorado y alumnado colaboran en el aprendizaje y en la evaluación, frente a aulas tradicionales donde prevalece la respuesta homogénea basada en una concepción estática y rígida de la enseñanza.
  • EDUCACIÓN CENTRADA EN LA PERSONA y partir del portafolio de los talentos para conocer los puntos fuertes de cada niño, niña, joven, adolescente y fortalecerlos siempre. Todas las personas somos diferentes y todas tenemos derecho a la educación y en la educación; las propuestas educativas deben valorar el bienestar de todo el alumnado, respetar su dignidad y eliminar prácticas segregadoras.
  • PERTENENCIA, creando un ambiente de clase saludable, amable, acogedor y seguro; esta es la base para que el alumnado pueda ser y estar, para que la inclusión no sea un premio y para que todo el alumnado sienta que pertenece, que se le tiene en cuenta.
  • FOMENTANDO LA PARTICIPACIÓN de todo el alumnado en el aula con propuestas inclusivas que dan respuesta a todo el alumnado, lo que necesariamente nos hace diseñar las programaciones de forma universal, y presentar la información en formatos distintos, proporcionando opciones para: captar el interés, mantener el esfuerzo, la persistencia, la autorregulación, la percepción, el lenguaje y los símbolos, la comprensión, la acción física, la expresión, la comunicación y la función ejecutiva; todos ellos principios del Diseño Universal para el Aprendizaje.
  • ÉTICA DEL CUIDADO, la mirada DUA implica ayudar a todo el alumnado en su propio proyecto de vida, caminar a su lado, no escribir su final. Implica compartir, guiar, ayudar, cuidar. Implica hacer ajustes y ofrecer apoyos siempre. Implica altas expectativas, cuidar del bienestar de todo el alumnado, respetando y reconociendo las necesidades de cada uno eliminando las barreras a la presencia, la participación y el aprendizaje.

Una mirada DUA es una mirada transformadora y que transforma la vida de los nadies, de los ningunos, de los ninguneados y de sus familias, pero sobre todo es una mirada que logra sociedades más inclusivas.