Un paso a la acción. Líneas de reflexión sobre la educación inclusiva.

 

Apoyo es el acto de prestar ayuda o asistencia a una persona que la requiere para realizar las actividades cotidianas y participar en la sociedad (3)

El uso del adjetivo inclusivo/inclusiva está de moda. Se une indistintamente a educación, centro educativo, actividad, lenguaje, deporte, sociedad… de forma habitual, para dar énfasis en la aceptación de todos, en la no exclusión. Pero la realidad es bien distinta. Ni la educación, ni los centros educativos, ni las actividades, ni el lenguaje, ni el deporte, ni la sociedad serán verdaderamente inclusivos si no somos capaces de cambiar la mirada, de ver capacidades donde otros ven discapacidades; de ofrecer contextos flexibles que permitan que todas las personas puedan participar y obtener logros, contextos donde no existan barreras que les impida estar, participar, sentirse acogidos y poder desarrollar así, su pleno potencial.

Si en educación nos centramos en la discapacidad, si nos fijamos únicamente en lo que las personas no saben hacer, decir o realizar, si la respuesta sigue siendo segregadora y terapéutica, entonces tenemos un problema, un problema conceptual que es necesario aclarar y leer en el post aclarando conceptos, antes de pasar a la acción.

PRIMERA REFLEXIÓN.  El modelo social sobre el que se apoya la educación inclusiva se basa en un cambio de mirada de la discapacidad, poniendo el énfasis en el contexto, en las barreras, en los prejuicios, en las actitudes negativas y en la exclusión por parte de la sociedad de determinadas personas que son distintas a ellos. El modelo inclusivo no niega que haya diferencias individuales, puesto que todas las personas somos únicas y diferentes; este modelo se centra en que es la sociedad la que promueve la exclusión, en que la discapacidad es una construcción social, y que la inclusión no es un premio sino un derecho. De esta forma, la exclusión estaría por lo tanto en nosotros mismos, en nuestra mirada. Nacho Calderón lo explica de una forma muy poética cuando señala que “la discapacidad no está en un cuerpo, sino al menos, entre dos cuerpos”.

Las barreras que pone la sociedad a la discapacidad, las barreras que ponemos los docentes a una educación inclusiva de calidad para todo el alumnado, pueden ser barreras físicas o mentales, visibles o invisibles, conscientes o inconscientes, pero en cualquier caso son barreras que debemos eliminar y que deben constituir por lo tanto nuestra primera reflexión.

¿En mi aula, en mi centro, hay barreras a la participación, a la presencia? ¿Las pongo yo? ¿Todo el alumnado del aula, del centro, participa, está presente? ¿Tengo siempre altas expectativas para todo el alumnado? ¿Ofrezco posibilidades para que los estudiantes se ayuden mutuamente? ¿Fomento la colaboración en el aula? ¿Los estudiantes tienen la seguridad de que recibirán ayuda si tienen dificultades? ¿Fomento la cultura de la colaboración en el aula, en el centro? ¿Cómo es mi mirada, dónde veo las discapacidades? 

PROPUESTAS PEDAGÓGICAS. El cambio de mirada. 

Es importante trabajar en el aula el cambio de mirada con actividades que impliquen reflexionar y dialogar sobre ello, fomentando de esta forma el pensamiento crítico en todo el alumnado, unas actividades que buscan que el alumnado reflexione, comprenda, argumente y contraargumente, emitiendo juicios de valor.

SimplicityUn ejemplo de estas actividades sería el mapa inclusivo de la empatía a partir de libros, vídeos o situaciones que nosotros planteamos como hipotéticas y sobre las que podemos reflexionar; es interesante que en el mapa de la empatía los alumnos descubran las barreras que existen y sobre todo que hagan propuestas sobre cómo derribarlas o eliminarlas; o las siempre interesantes tertulias literarias dialógicas a partir de libros como La lección de August o la película Wonder. En el blog Wonderpeli, encontraréis propuestas de actividades para trabajar en el aula y en la familia después de la lectura del libro o del visionado de la película.

 

Apoyo es el acto de prestar ayuda o asistencia a una persona que la requiere para realizar las actividades cotidianas y participar en la sociedad (1)

Que la educación inclusiva, equitativa y de calidad es un derecho, como también lo es asegurar los ajustes razonables y los apoyos adecuados para fomentar al máximo el desarrollo académico y social en todo el alumnado (1), es algo que ya a estas alturas del siglo XXI debería ser conocido por todos los docentes, y sin embargo la realidad te dice que eso no es cierto.

No solo se utiliza el adjetivo inclusión para asociarlo a prácticas segregadoras, sino que se cometen injusticias abanderadas por el calificativo inclusivo. Estas reflexiones son importantes para comenzar a cambiar, es necesario pararnos a pensar y a repensar para comenzar así a ser conscientes de que en ocasiones no estamos garantizando el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad. Y no lo estamos haciendo cuando retiramos los apoyos, cuando no los ofrecemos o cuando no los gestionamos adecuadamente; cuando pensamos que un aula específica o un aula de educación especial en si mismas ya son una respuesta inclusiva; cuando no hay nada que ajustar porque se piensa que algunos alumnos ni saben, ni pueden ni quieren; cuando solo realizo adaptaciones significativas que condenan al alumnado a una vida de pobreza y miseria. Pero también cometo injusticias cuando asocio el apoyo única y exclusivamente con el profesorado especialista en pedagogía terapéutica y audición y lenguaje o compensatoria y luego en clase estos alumnos tienen currículos paralelos que condicionan su participación en las dinámicas que se hacen en las aulas; o puedo caer también en el error de considerar que apoyo es sinónimo de los recursos que deben ofrecernos las Administraciones y cuando no tenemos esos apoyos decimos que este niño o este joven, estaría mejor en otro centro con más recursos; o… cuando encontramos otras muchas razones para no asegurar ni los apoyos ni los ajustes que por ley les corresponden.

SEGUNDA REFLEXIÓN. La relatora de las Naciones Unidas (2) define el apoyo como “el acto de prestar ayuda o asistencia a otra persona para que pueda realizar actividades y pueda participar en el aula”. La educación inclusiva se basa en una concepción humanista de la educación que se centra en la perspectiva de los Derechos Humanos y de la justicia social. El modelo social en el que se mueve la educación inclusiva habla de eliminar barreras para crear contextos acogedores y seguros para todo el alumnado. Tendremos alumnos y alumnas en nuestros centros  educativos que necesiten siempre un apoyo, una ayuda, para participar significativa y plenamente en el aula, otros que necesiten el apoyo puntualmente, otros que no lo necesiten, pero siempre nos basamos en la ayuda, en la colaboración. El apoyo en la educación inclusiva es por lo tanto ayudar, colaborar, construir juntos partiendo de la capacidad. Ofrecer un apoyo de calidad es un derecho y en ocasiones es imprescindible para que todo el alumnado pueda participar activamente en el aula. La falta de apoyos adecuados supone por lo tanto segregar, cometer injusticias y poner barreras a la presencia, participación o aprendizaje, de una forma consciente.

¿Entiendo entonces que apoyo son todas las actuaciones y actividades que el docente pueda realizar para dar una respuesta inclusiva a todo el alumnado y que le permitan entonces participar en el aula? ¿El apoyo es además colaborar, ajustar el contexto, trabajar entre iguales, eliminar barreras o el apoyo es solo estar en el aula junto a un alumnado concreto? ¿El apoyo son solo recursos materiales y personales? ¿Los apoyos ayudan a eliminar barreras?

HACIA UNAPROPUESTAS PEDAGÓGICAS. Apoyos para incluir a todo el alumnado.

Debemos hacer que nuestros centros educativos se constituyan en una verdadera comunidad de apoyo. Que formen una red que se presta ayuda para que todo el mundo pueda participar. De esta forma el apoyo no se centra únicamente en un profesorado concreto, sino que alumnado, profesorado, familias, comunidad educativa en general, colaboran para ayudar con propuestas claras. La cultura de la colaboración impregna de esta forma todas las actuaciones que allí se desarrollan.

La autonomía pedagógica, de gestión y de organización de los centros implica la elaboración de unos documentos institucionales que deberán basarse en el enfoque inclusivo. Estos documentos, como el Proyecto Educativo de Centro desde un enfoque inclusivo, Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo o el Proyecto de Dirección desde un enfoque inclusivo, son documentos que determinan las señas de identidad de un centro y que van a condicionar todas las actuaciones que allí se hagan.

 

Apoyo es el acto de prestar ayuda o asistencia a una persona que la requiere para realizar las actividades cotidianas y participar en la sociedad (2)

En la normativa actual todavía se habla de adaptaciones curriculares y no de diseño universal, se sigue centrando el foco en la discapacidad (cuestionando incluso en ocasiones las capacidades de determinado alumnado), en las necesidades educativas que en ocasiones son “especiales”, en las carencias y deficiencias, para que luego el profesorado, teniendo en cuenta las características individuales del alumnado y su contexto, haga una adaptación al currículo, una adaptación que el niño o niña pocas veces compartirá con el resto del alumnado, tendiendo de esta forma a dar una respuesta individualizada, segregadora y rígida, que ni cambia ni modifica el contexto ni elimina las posibles barreras a la presencia, a la participación y al aprendizaje, ni mucho menos permite la participación activa y significativa en el aula, ni la socialización de este alumnado.

Se observa entonces un baile entre el modelo social por el que aboga la educación inclusiva y el modelo psicopedagógico de la normativa actual. Un modelo este último que nace en la década de los 90 y que prácticamente no ha cambiado nada desde entonces. Un modelo que se basa en las necesidades educativas, que adapta el currículo, que lleva asociado unos recursos personales y cuya intervención, en muchos casos, continúa siendo segregadora. Un modelo que sigue asociando la atención a la diversidad con un profesorado concreto, como si la respuesta educativa solo dependiese de esos profesores, y que lleva la coletilla de “terapéutica” como si de un modelo rehabilitador se tratase.

TERCERA REFLEXIÓN. Desde que en 1985 comenzase de forma experimental el programa de integración, basado en el principio de normalización e integración, hasta ahora, poco o muy poco han cambiado las prácticas y los centros educativos y ¡han pasado más de treinta años!.

Sigue existiendo un profesorado especialista en pedagogía terapéutica y audición y lenguaje para atender a un alumnado con unas necesidades educativas “especiales”. Estas intervenciones suelen realizarse habitualmente fuera del aula, enfatizando así en el término “especiales”. Son apoyos puntuales, con un número de sesiones concretas a la semana. En otros centros existe también la figura de profesorado de compensatoria, que trabaja con el alumnado en situación de desventaja social, pero con la misma dinámica y apoyos que la descrita anteriormente.

Y en el resto de las sesiones… ¿Qué hace este alumnado? ¿Participa de las actividades que se realizan en el aula, hace otras tareas o lleva otro currículo paralelo? ¿Participa en actividades grupales y colaborativas en el aula? ¿Comparte sus conocimientos y habilidades? ¿Se ofrece ayuda a los demás de forma habitual?

Y el profesorado… ¿Cómo atiende la diversidad cuando está en el aula? ¿Asegura los ajustes razonables a todo el alumnado? ¿Qué apoyos les ofrece? ¿Tiene en cuenta un diseño universal para el aprendizaje?

Y el centro… ¿Cómo organiza los apoyos? ¿Sus documentos institucionales son inclusivos? ¿Gestiona la autonomía pedagógica, de gestión y de organización de una forma inclusiva? ¿Existe una verdadera comunidad de apoyo o se centra el apoyo solo en un profesorado concreto?

4PROPUESTAS PEDAGÓGICAS. Diseño Universal para el Aprendizaje.

Desde el modelo social sobre el que se sustenta la educación inclusiva, la rigidez del currículo y el dominio o no de metodologías inclusivas por parte del profesorado suponen una barrera para la participación y el aprendizaje de todo el alumnado.

Por lo que para facilitar una respuesta inclusiva es necesario que  todo el profesorado conozca y domine medidas curriculares y metodológicas que faciliten el mayor grado de participación y aprendizaje de todos en el aula. Estas medidas para dar respuesta al derecho a la inclusión deben formar parte de los itinerarios formativos y de los documentos institucionales de los propios centros educativos.

Una propuesta sustentada en el Diseño Universal de Aprendizaje se basa en la necesidad de tener en cuenta a todo el alumnado desde el mismo momento de la programación, para poder así hacer los ajustes necesarios que eviten posteriores adaptaciones.

Un paso a la acción es un compromiso de todos, no únicamente de la Administración con sus normativas, ¡que, por supuesto, son importantes! sino también del propio profesorado. No olvidemos que la respuesta educativa inclusiva es un tema que atañe a todo el profesorado y que “atender la diversidad”, es atender a todo el alumnado, no solo al que tiene necesidades educativas.

Un cambio de mirada que ponga el énfasis en el contexto discapacitante y no en la persona con discapacidad y un cambio en la concepción del apoyo son dos aspectos necesarios e imprescindibles para esta #RevoluciónInclusiva que ya está en marcha. Esta respuesta educativa inclusiva debe poner el punto de vista en la colaboración, en la ayuda mutua, debe tejer redes naturales de ayuda que se apoyen en el vínculo y el cuidado, en el aprendizaje dialógico, en el respeto, en los derechos humanos y en la justicia social.

La #RevoluciónInclusiva supone una concepción holística y humanística de la educación, donde todo el mundo es acogido y siente que pertenece al grupo, donde todas las personas pueden ser y estar sin necesidad de tener que incluirse, porque ya son personas y ya están participando, donde todo el mundo aporta, participa y brilla, donde se valora y se aprende de la diferencia. Una educación para todos y con todos. 

 

 

 

(1) Artículo 24 de la Convención Internacional de los Derechos de las personas con discapacidad, que España aprueba y ratifica pasando a formar parte de su ordenamiento jurídico. España se compromete así a cumplirla, observarla y hacer que se cumpla.

(2) Naciones Unidas (2016). Informe de la Relatora Especial sobre los derecho de las personas con discapacidad. Número de publicación A/HRC/34/58. Recuperado de https://www.dropbox.com/s/qa7cjpn9cvcyhq2/INFORME%20RELATORA%20APOYOS.pdf?dl=0

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Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo

Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo, Ley 1/90 de 3 de octubre (LOGSE), se contempló por primera vez la autonomía pedagógica, de organización y de gestión de los centros educativos, que desde ese momento debían desarrollar y concretar el currículo en el marco de su programación. Estas concreciones pedagógicas, organizativas y gestoras se recogen en documentos institucionales contemplados también normativamente y cuya concreción se explicita todos los años en la Programación General Anual.

El Plan de Atención a la Diversidad es uno de esos documentos, junto con el Proyecto Educativo de Centro, que se contempla en el artículo 121 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación y en la posterior redacción dada en la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa. Se especifica que se recogerá la forma de atención a la diversidad del alumnado… respetando el principio de no discriminación y de inclusión educativa como valores fundamentales.

¿Pero realmente en la elaboración y posterior aplicación del Plan de Atención a la Diversidad se tiene en cuenta el principio de no discriminación y de inclusión educativa? ¿Lo hacemos cuando nuestra práctica habitual es la segregación? ¿Lo hacemos cuando los apoyos son fuera del aula con adaptaciones curriculares significativas? ¿Lo hacemos cuando nuestro alumnado está en aulas preferentes sin apenas interacción con su grupo de referencia? ¿Lo hacemos cuando tenemos bajas expectativas para un alumnado concreto? ¿Lo hacemos cuando no implementamos habitualmente en las aulas, en los centros educativos, medidas organizativas, curriculares y metodológicas inclusivas? Antonio Márquez (@AMarquezOrdonez) tiene en su blog “Si es por el maestro nunca aprendo” interesantes reflexiones al respecto que os invito a leer.

Estos documentos institucionales que en muchas ocasiones son solo “papel mojado” representan la cultura del centro. Las señas de identidad inclusivas, con unos valores que vertebren y lleven la inclusión al corazón, producen cambios organizativos y metodológicos en otras dimensiones del centro, que se mantienen aun cuando cambien los docentes o el alumnado. Por eso hay que insistir en la importancia de que sea el centro el garante de una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todo el alumnado.

1

¿Qué supone reflexionar y elaborar un Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo?

Supone en primer lugar un cambio de mirada, un cambio de foco de atención; dejamos de hablar de personas con discapacidad y hablamos de contextos discapacitantes, poniendo el énfasis en el contexto, no en el individuo, en cómo eliminar las barreras al aprendizaje, a la participación y a la presencia, en lugar de fijarnos en lo que no saben hacer, que viene de un modelo clínico basado en el déficit y que en la actualidad todavía no hemos superarado.

Aun sin proponérnoslo, cometemos injusticias diariamente cuando no garantizamos el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todos los alumnos, cuando la queja es la única solución que encontramos a la diversidad del aula, cuando perpetuamos prácticas segregadoras, puesto que no cambiamos y seguimos haciendo lo mismo. Es  necesario entonces, más que nunca,  hablar de ética, de alfabetización ética, e incluso de la ética del cuidado (1). El daño que hacemos a los niños y niñas en los centros educativos, en las aulas, cuando los discriminamos, cuando les ponemos barreras, cuando tenemos pocas expectativas, cuando los sacamos fuera del aula y les damos el apoyo fuera de ella, cuando los invisibilizamos y no les permitimos participar; ese daño es irreparable. La ética del cuidado nos invita a reflexionar sobre estas interacciones; se trata de pensar, sentir y actuar cuidadosamente, basándose en la consideración del afecto como una necesidad básica para el ser humano.

2En segundo lugar, y relacionado con el discurso anterior, reflexionar y elaborar un Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo supone hablar de justicia social, de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos, con propuestas metodológicas, organizativas y curriculares que eliminan las barreras reales, físicas o mentales, conscientes e inconscientes, que ponemos al alumnado más vulnerable.

Pero supone también hablar de una educación de calidad. Una calidad que no se garantiza redistribuyendo al alumnado, ni con más apoyos y recursos, que, por supuesto, son bienvenidos, sino que se garantiza transformando los centros en centros inclunovadores donde no se haga siempre lo mismo, centros en movimiento, centros transformadores que haenn cosas mejores. Centros con compromisos unánimes de colaboración entre todos los miembros de la comunidad educativa, con reflexiones propias y compartidas, con actuaciones éticas sobre la inclusión donde se cuestionan y se consideran distintos puntos de vista y se actúa para conseguir, como nos dice el Objetivo de Desarrollo numero 4 de la Agenda 2030, una educación  inclusiva, equitativa y calidad para TODO el alumnado.

En esta imagen interactiva podemos encontrar todas las medidas organizativas, curriculares, metodológicas y sociales que van a formar parte del Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo.

El documento completo puede descargarse AQUÍ

Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo. Coral Elizondo

 

 

(1) Concepto introducido por Carol Gilligan, catedrática de Humanidades y Psicología Aplicada en la Universidad de Nueva York en contraposición a la ética de  la justicia sobre la cual se basa, por ejemplo, la propuesta de desarrollo del pensamiento moral de Kolhberg.

Medidas para dar respuesta al derecho a la inclusión. La #RevoluciónInclusiva está en marcha.

Todavía hablamos habitualmente del principio de inclusión, cuando deberíamos hablar ya siempre del derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad. La diferencia es grande, puesto que si yo leo principio, lo entiendo como una norma o una regla que orienta la educación, pero que no me compromete; es un aspecto ético, moral, que no me obliga.  Sin embargo, si veo que es un derecho, hay ya una obligación, un deber de cumplimiento y un compromiso jurídico.

Partiendo del derecho a la educación inclusiva, a una educación inclusiva equitativa y de calidad, porque no podemos separar estos tres principios (derechos), la cuestión es: ¿Qué podemos hacer en el centro educativo, en el aula, para Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todo el alumnadoPara facilitar la reflexión, voy a hablar de medidas curriculares, medidas metodológicas, medidas organizativas y medidas sociales, si bien todas ellas forman parte de un todo, que es nuestro centro educativo. Un lugar acogedor y seguro para todo el alumnado, para toda la comunidad educativa; un lugar donde todo el mundo participa plenamente, obtiene logros y está presente; un lugar en movimiento, donde se innova para incluir a todo el alumnado, no solo para mejorar procesos de enseñanza-aprendizaje, que también, por supuesto; un lugar que se basa en una concepción humanista de la educación y cuyos valores impregnan todos y cada uno de los programas, proyectos, planes… que se llevan a cabo; un lugar vivo, un lugar…. en movimiento.

MEDIDAS CURRICULARES. Objetivo inclusivo: que todo el alumnado obtenga logros. Las medidas curriculares que llevemos a cabo tienen que ir encaminadas a la personalización del aprendizaje para que todo el alumnado progrese y tenga la educación de calidad a la que tiene derecho.

Están relacionadas con el Diseño Universal de Aprendizaje, la enseñanza multinivel, los paisajes de aprendizaje, de lo que ya he hablado en otras entradas. De esta forma nos garantizamos que todo el alumnado adquiera conocimientos, habilidades y motivación para aprender.

MEDIDAS METODOLÓGICAS. Objetivo inclusivo: que todo el alumnado participe en las actividades del aula. Buscaremos metodologías didácticas que permitan la personalización del aprendizaje, como se ha comentado anteriormente; metodologías que den una respuesta inclusiva a la diversidad y que logren rendimientos, logros, y progresos auténticos en todo el alumnado; pero sobre todo, metodologías motivadoras.

Estas metodologías son variadas y no necesariamente hay que ceñirse a una de ellas; la actividad, el alumnado, la tarea… me determinarán el uso de una u otra, o de varias, pero todas ellas deben favorecer el desarrollo competencial de todo el alumnado y el objetivo que perseguimos, la participación de todo el alumnado en el aula.

Metodologías, modelos pedagógicos, técnicas o estrategias: Aprendizaje Basado en Proyectos, Aprendizaje Basado en Retos,  Aprendizaje Basado en Problemas, Aprendizaje Servicio, Tareas competenciales, Trabajo por ambientes o rincones, Aprendizaje cooperativo, Simulación, Flipped classroom, Cultura del Pensamiento, Pensamiento computacional, Realidad Aumentada…

MEDIDAS ORGANIZATIVAS. Objetivo inclusivo: que todo el alumnado esté presente en el aula. Para conseguir este objetivo los apoyos deben realizarse dentro del aula. Tendremos en ese caso dos docentes para atender a todo el alumnado; no es un apoyo individualizado a un niño o niña, tampoco es un apoyo al profesorado, sino que son dos docentes los que apoyan a todo el alumnado, a toda el aula; es docencia compartida. Esta docencia compartida puede ser realizada por el profesorado de apoyo especializado (Pedagogía Terapéutica, Audición y Lenguaje…) o no, porque también se pueden planificar los apoyos con restos horarios de otros profesores o con otros colaboradores o voluntarios. El equipo directivo debe, inicialmente, proponer y planificar estos tiempos de docencia.

MEDIDAS  SOCIALES. Objetivo inclusivo: empoderar a todo el alumnado. Entre las medidas sociales que adoptemos, debemos tener en cuenta todas las relacionadas con la creación de entornos acogedores y seguros (planes de convivencia proactivos; valores inclusivos compartidos, conocidos y visibles; actuaciones educativas de éxito que favorecen un buen clima de convivencia; mayor participación de todo el alumnado, de toda la comunidad en la vida del centro; eliminar barreras visibles e invisibles; altas expectativas para todo el alumnado; educación emocional…) y con la escuela abierta y participativa (aprendizaje servicio, que permite unir aprendizaje y compromiso social; compromisos y responsabilidades en el aula, en el centro: alumnos ayudantes, mediadores, hermanamientos…; makerspaces, que permiten agrupar al alumnado más allá de su edad cronológica para compartir recursos y conocimientos, trabajar en proyectos, en equipo, intercambiar experiencias y construir cosas, pasar de proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo) a proyectos DIT (Do It Together, Hágalos todos), fomentando de esta forma el trabajo en equipo, la solidaridad, la colaboración, el respeto y la aceptación… son algunas de las propuestas).

Por último, y para concluir, ¿qué formación necesitamos en el centro para conseguir que esas medidas que queremos abordar sean una realidad? Es necesario trazar itinerarios formativos que persigan objetivos claros, concretos y ambiciosos.

 

 

Transformar la educación, llevar a cabo actuaciones inclusivas que lleven la inclusión al corazón, tomar medidas inclusivas, está en tus manos, está en nuestras manos. No es un principio orientativo o algo que se recomiende, es hacerlo, es un derecho (1), y con los derechos no se negocia.

Aclarando conceptos (4)

 

 

(1) Derecho a una educación inclusiva, no discriminatoria y de calidad para todo el alumnado, artículo 24 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. España firmó y ratificó esta Convención en el año 2008 y desde entonces, este cuerpo normativo internacional forma parte del ordenamiento jurídico español.

Empatía e inclusión. Un tándem necesario.

Había dos August, el que yo veía ciegamente y el que veían los demás”

La lección de August, de R. J. Palacio

 

Si el cambio de mirada era el primer paso para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad en todo el alumnado, la empatía, esa capacidad innata que tenemos las personas para ponernos en el lugar del otro, debe ir necesariamente asociada a ese cambio de mirada. Un cambio de mirada y una empatía que deben trabajarse en el aula y en el hogar, que deben trabajar los docentes y las familias, que debe trabajarse con el alumnado y con los adultos.

En 1993, la OMS incluye la empatía entre las diez habilidades necesarias para la vida, junto con el autoconocimiento, la comunicación asertiva, las relaciones interpersonales, la toma de decisiones, la solución de problemas y conflictos, el pensamiento creativo, el pensamiento crítico, el manejo de emociones y sentimientos y el manejo de tensiones y estrés. Indispensables todas ellas para conseguir estilos de vida saludables.

Y yo me pregunto: ¿No favorecen estas habilidades una convivencia pacífica? ¿No son estas habilidades fundamentales para poner en acción valores como el respeto, la igualdad, la justicia social? ¿No son estas habilidades necesarias para desarrollar una educación basada en la concepción humanista? ¿No lleva el desarrollo de estas habilidades a la eliminación de barreras, a un diálogo igualitario, a una responsabilidad compartida? ¿No permiten estas habilidades hablar de cambio de mirada y educación inclusiva?

Poner estos valores en acción es responsabilidad de toda la comunidad educativa. Nuestros centros educativos deben ser centros acogedores y seguros para todo el alumnado, sin excepciones, dicho de forma tajante y precisa. Deben ser centros abiertos al entorno, a la participación, centros que inviten al diálogo, centros donde todos los alumnos se sientan valorados por igual y donde se respeten siempre los derechos de todo el alumnado.

¿Nuestros documentos de centro plasman esta idea? ¿Cuáles son las señas de identidad de nuestro centro?

 

MAPA INCLUSIVO DE LA EMPATÍA

En el mundo del marketing, la empresa XPLANE, diseñó una herramienta que ayudaba a personalizar el producto o servicio. Esta herramienta, llamada Mapa de la empatía, permite contemplar el punto de vista del cliente en el propio proyecto al tenerlo en cuenta en el diseño del producto.

Considerando el potencial de esta herramienta para ayudar a ponerse en el lugar de los demás, he adaptado este organizador gráfico al mundo de la educación, convirtiéndola en el Mapa inclusivo de la empatía.

Simplicity

¿Cómo podemos utilizar este mapa de la empatía en el aula, en casa, en una formación?

Después de leer un libro, de ver una película, de trabajar una situación real o una situación ficticia, y siempre con la idea de propiciar y favorecer la reflexión y trabajar la empatía, se puede trabajar con este organizador.

¿Cómo? Si los niños son pequeños (etapa de Infantil), sus ideas sobre lo leído o visto pueden ponerse en común de forma oral en el grupo-clase.  En el caso de alumnos de más edad (Primaria y Secundaria), se reflexionará primero de forma individual, favoreciendo el desarrollo de la metacognición, y luego se pondrán en común por parejas y por grupos las reflexiones propias.

Se propone seguir el siguiente orden:

Simplicity (1)¿Qué oye? Nos ponemos en el lugar de… y vamos anotando de forma individual, qué es lo que oye esa persona. Oye comentarios despectivos, oye ataques, oye reproches, oye gritos, oye palabras de apoyo, de ánimo.

¿Qué ve? ¿Qué ve esa persona? Ve malas caras, ve desprecio, ve indiferencia.

¿Qué piensa y siente? ¿Qué emociones utiliza la persona para expresarse? Estas cuestiones ayudan a pensar cómo se siente, cómo es su lenguaje corporal, su tono de voz, a fijarse en el lenguaje no verbal.

¿Qué dice? ¿Cómo se comporta? Qué cosas dice y cómo lo dice es importante para ponernos en su lugar.

Estas preguntas tienen un gran potencial para empatizar con la persona, puesto que habla de emociones y sentimientos, propiciando un debate muy rico sobre el tema. Empatía no es solo ponerse en su lugar, es comprender cómo se siente.

La propuesta va más allá e invita a reflexionar sobre las barreras que tiene esa persona y que le impiden participar en actividades colectivas, que le impiden compartir momentos de aprendizaje o de diversión, que le impiden tener una vida plena y digna. El objetivo de esta casilla es comenzar a visibilizar todas estas barreras, barreras que existen y que ponemos nosotros, barreras visibles o invisibles, barreras conscientes o inconscientes, barreras físicas o mentales.

Las propuestas de valor se basan en un enfoque proactivo que favorece la participación activa en la búsqueda de soluciones, con la eliminación de las barreras que se hayan detectado.

Quiero terminar con las preciosas palabras de Belén Jurado, @DeAutismo, y su texto Imagina, que invita a empatizar, entender y visibilizar el autismo.

 

Aclarando conceptos para una #RevoluciónInclusiva real

A veces hablo con familias, docentes, técnicos y responsables de la administración educativa, escucho sus opiniones, leo sus ideas y comentarios… y observo errores de base que condicionan enormemente todas aquellas actuaciones educativas que podemos hacer después. Son errores conceptuales que se expresan como ideas persistentes que nos llevan al error y que es necesario clarificar.

Aclarando conceptos (1)

El primer error que escucho habitualmente es asociar la educación inclusiva a un alumnado muy concreto, y por ende a un profesorado también muy concreto, cuando la educación inclusiva supone una educación para TODOS. 

El término educación inclusiva surge en el año 1990 en el foro internacional de la UNESCO, donde, en la Conferencia Internacional de Jomtiem (Tailandia, 1990), se promovió la idea de una educación para todos, dando respuesta a toda la diversidad dentro del sistema de educación formal. Se habla en ese momento también de equidad, de conocer los obstáculos con los que los niños se encuentran para acceder a las oportunidades educativas (1) y de determinar cuáles son los recursos necesarios para superar estos obstáculos.

Consecuencias pedagógicas: 

  • Todo el profesorado deberá ser capaz de dar respuesta a toda la diversidad de su aula; para ello, será necesario insistir en este aspecto tanto en la formación inicial del profesorado como en la permanente.
  • El profesorado de pedagogía terapéutica pasará a ser profesorado de apoyo a la inclusión y no se asociará única y exclusivamente a un alumnado concreto. En la actualidad, este profesorado viene determinado por el número de alumnado con necesidades educativas que tiene un centro, y no por el número total de alumnos del centro, como debería ser.
  • Responsabilidad compartida, que llevará implícita una colaboración entre todos los miembros de la comunidad educativa. Importante el papel de las familias en la educación inclusiva.

El segundo error es considerar la educación inclusiva como sinónimo de integración, cuando la educación inclusiva supone acoger la diferencia y aprender de ella, eliminar barreras, fijarse en las capacidades y potenciarlas; supone también presencia, participación y logros en todo el alumnado. Todo ello está explicado en anteriores entradas.

La educación inclusiva es algo más que un cambio organizativo en el centro, es un cambio ético y moral.  Se habla de políticas inclusivas, pero también de culturas y valores inclusivos. La educación inclusiva pasa por una alfabetización ética de todos los miembros de la comunidad educativa, por unos valores inclusivos como el respeto a la diversidad, altas expectativas para todo el alumnado, solidaridad, responsabilidad compartida, cambio de mirada…

Consideraciones pedagógicas:

  • Los apoyos se realizarán dentro del aula, hablando entonces de docencia compartida, dos docentes dentro del aula para apoyar a todo el alumnado; no será un apoyo individualizado a un niño o niña en concreto, tampoco un apoyo al profesor o profesora que está impartiendo la clase, sino que dos docentes juntos apoyarán a todo el alumnado.
  • En el aula utilizaremos metodologías centradas en el aprendizaje, no en la mera transmisión de conocimientos. Este cambio metodológico implicará una participación activa del alumnado en el aprendizaje, fomentando por lo tanto la autonomía y el pensamiento crítico en todos los alumnos. Se debe asociar este cambio metodológico con un cambio en la cultura de la evaluación del que ya he hablado en otras ocasiones. Esta es la línea en la que más se está trabajando actualmente en la formación permanente del profesorado.
  • Personalización del aprendizaje frente a individualización. Fruto del modelo imperante basado en el déficit, seguimos hablando aún de dificultades de aprendizaje en lugar de hacerlo de posibilidades de mejora; esta visión educativa se centra en la enseñanza del apoyo individualizado y segregador frente a la personalización del aprendizaje por la que aboga la educación inclusiva; esta personalización implicará propuestas ajustadas a las necesidades e intereses individuales del alumnado, con apoyos inclusivos dentro el aula. El tema de la personalización estaría relacionado con el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) y los ajustes razonables, pero también con la enseñanza multinivel, de la que falta formación tanto inicial como permanente.

El tercer error es considerar la educación inclusiva como un criterio orientativo, moralmente aceptable pero que no me compromete, cuando la educación inclusiva es un DERECHO, y con los derechos no se negocia.

En el artículo 24 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006) (2) se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a la educación, asegurando para ellas el acceso a una educación inclusiva de calidad; asegurando que no queden excluidas del sistema general de educación por motivos de discapacidad; asegurando que puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con los demás; asegurando que se hagan ajustes razonables en función de las necesidades individuales…, entre otros aspectos. Esta Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad se firma y se ratifica en España (3) el 3 de mayo de 2008 y también se firma su protocolo; de esta forma, en España se aceptan las obligaciones jurídicas que le corresponden en virtud del tratado. La educación inclusiva es por lo tanto un derecho, no un principio orientativo, una aspiración o una guía, como venía regulado en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo de educación.

Consecuencias pedagógicas:

  • El Diseño Universal de Aprendizaje deberá estar en la base de todas nuestras actuacione. Cuando en el aula se programe una unidad didáctica, el DUA marcará las pautas para un aprendizaje profundo en todo el alumnado, eliminando así barreras al aprendizaje.
  • Importancia de ajustes razonables para el alumnado que lo necesite. Estos ajustes solo se llevarán a cabo cuando existan necesidades singularizadas y serán siempre para transformar el entorno adaptándolo o acomodándolo.
  • Evidentemente, también en este caso será necesario que tanto la formación inicial del profesorado como la permanente tenga en cuenta estas cuestiones.

 

Y ahora…..

 

#revolución inclusiva

 

 

(1) UNESCO, 2009. Directrices sobre políticas de inclusión en la educación. Declaración Mundial sobre educación para todos. Satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje (Jomtiem, Tailandia). Artículo 3.3. París, UNESCO.

(2) Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

(3) Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecho en Nueva York el 13 de diciembre de 2006 (BOE núm. 96, Lunes 21 de abril de 2008).

 

 

 

 

¡Cuidado, no vayas a pensar! Centros inclunovadores.

¡Cuidado, no vayas a pensar! es una de las frases que oí en el vídeo que la plataforma de estudiantes universitarios Actúa por la Educación ha difundido para explicar su compromiso con la educación y que comparto totalmente.

En la entrada Nuevas culturas en educación, ¿una moda o una necesidad? yo explicaba el cambio cultural que debe acompañar la transformación de la educación, una transformación necesaria y urgente. Una transformación que debe ir acompañada de normativas rompedoras y valientes que no segreguen, etiqueten, clasifiquen.., que no pongan parches, que sean transgresoras, pero, por supuesto, de un cambio de mirada de toda la sociedad y de un profesorado comprometido con el cambio.

En todos los centros innovadores subyace un compromiso de toda la Comunidad Educativa por superar las prácticas que se vienen haciendo tradicionalmente, un compromiso por innovar para incluir, un compromiso compartido, con un profesorado cohesionado que lidera esta transformación. Los cambios efectivos son los que vienen desde abajo, los que parten de una propia reflexión y un deseo de modificar las prácticas.

Quedémonos ahora con esta idea.  REFLEXIÓN.

CURLY BRACKETS TOLos centros inclusivos son centros innovadores, porque todas las prácticas y actuaciones inclusivas que allí se desarrollan, son innovadoras, son prácticas que transforman, que superan el paradigma memorístico tradicional de clases magistrales, calificaciones, competitividad, segregación, espacios y tiempos rígidos… y rompe con la idea de scriptoriu de la Edad Media, puesto que hasta ahora para aprobar el alumnado debe reproducir fielmente lo que explica el profesor y lo que está escrito en los libros, copiándolo en los cuadernos, en el examen, a semejanza de los fieles monjes copistas medievales.  Enseñanza que no solo no desarrolla las competencias del siglo XXI, sino que deja fuera a muchos niños y niñas del sistema educativo.

Vemos entonces que la clave de todo este proceso de cambio es la REFLEXIÓN. Seamos los docentes reflexivos capaces de transformar la educación y lograr que todos y cada uno de nuestros alumnos y alumnas sean también pensadores eficaces, capaces de desarrollar el pensamiento crítico, con la idea de romper con el paradigma memorístico actual. No quiero decir con esto que rompamos con la memoria, sino que superemos ese modelo con actuaciones organizativas y pedagógicas acordes con la nueva cultura.
FLIPPED

¿Cómo podemos transformar la educación? ¿Cómo podemos transformar nuestros centros en centros inclunovadores?

A modo de decálogo:

  1. Reflexionando junta toda la comunidad educativa para perfilar las señas de identidad que marcarán TODAS las actuaciones.
  2. Haciendo un diagnóstico real y actualizado del centro y del contexto para adaptar el proyecto de centro a los cambios sociales y culturales.
  3. Creando centros acogedores y seguros donde toda la comunidad sienta que forma parte de él y donde a todo el alumnado se le respete, se le valore, se le tenga en cuenta para tomar decisiones; donde siempre se tengan altas expectativas y se valoren sus capacidades.
  4. Abriendo los centros a la sociedad, con prácticas como Aprendizaje Servicio uniendo de esta forma el aprendizaje con el compromiso social.
  5. Fomentando la colaboración entre todos los agentes de la comunidad educativa. Colaboración con las familias (escuelas de familias, comisiones, leer juntos…), colaboración entre el profesorado (Grupos de apoyo, docencia compartida…) y colaboración entre el alumnado (aprendizaje cooperativo, tutorías entre iguales, círculo de amigos…).
  6. Reestructurando espacios y tiempos, cambiando la rígida estructura de espacios (solo el aula) y tiempos (sesiones de 50/60 minutos) para crear ambientes de aprendizaje pensados para trabajar en equipo (profesorado/alumnado).
  7. Favoreciendo la metacognición como parte inherente del propio proceso de aprendizaje, aprender del error, de la reflexión. Transformando así la calificación en evaluación auténtica y hablando de una verdadera cultura de la evaluación.
  8. Introduciendo en el aula metodologías activas que van a permitir personalizar el aprendizaje y trabajar habilidades de pensamiento de orden superior.
  9. Desarrollando el pensamiento crítico de TODO el alumnado con una cultura del pensamiento instaurada en las aulas, consiguiendo pensadores eficaces capaces de, como dice Perkins (1) “preparar a los alumnos para que en un futuro puedan resolver problemas con eficacia, tomar decisiones bien meditadas y disfrutar de toda una vida de aprendizaje
  10. Dibujando itinerarios formativos que permita a familias y docentes caminar juntos.

El canvas para los centros inclusivos del artículo Centros inclusivos, el desafío actual puede ayudaros en esta reflexión.

 

Termino con una frase de Paulo Freire que nos sirve para la #RevoluciónInclusiva: “Lucho por una educación que nos enseñe a pensar, no por una educación que nos enseñe a obedecer”

 

 

(1) Tishman, S.; Perkins, D.; Jay, E. (2001). Un aula para pensar (aprender y enseñar en una cultura del pensamiento). Buenos Aires: Aique.

 

 

 

 

Centros inclusivos, el desafío actual.

Si el objetivo que perseguimos es “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, tal y como nos marca el Objetivo de Desarrollo número 4 de la Agenda 2030 (1), en primer lugar tenemos que pararnos a pensar, a reflexionar sobre qué escuela, qué instituto, qué centro educativo queremos; cómo podemos hacerlo; por dónde empezamos… y esta reflexión debe partir de todo el profesorado, de todas las familias, de todo el alumnado, de toda la comunidad educativa. Solo así crearemos y construiremos una visión compartida.

Es el momento de REPENSAR, de volver a pensar, de pensar de otra manera, para TRANSFORMAR. Me gusta la frase de Mario Benedetti  “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Cada vez somos más las personas que pensamos así, que pensamos que las respuestas que teníamos ya no sirven, que es necesario llevar a cabo una TRANSFORMACIÓN EN LA EDUCACIÓN. Una transformación que llegue a todas las dimensiones de la educación, una transformación que modifique las culturas, las políticas y las prácticas, convirtiendo los centros en lugares acogedores, donde TODAS las personas sean bienvenidas; en lugares seguros, donde TODA la comunidad educativa pueda participar activamente y donde TODO el alumnado pueda desarrollar siempre su identidad en positivo; en espacios de aprendizaje para TODOS, donde no se segregue, clasifique y diferencie, sino que se haga lo posible para que crezcan y brillen TODOS Y CADA UNO de nuestros alumnos. Si esta es la escuela que soñamos, si este es el centro educativo que quiero, EMPECEMOS. La #RevoluciónInclusiva es imparable y es una realidad.

Pero el desafío es ¿cómo transformar ese centro segregador que clasifica, homogeneiza, pone barreras, encorseta y delimita en el centro inclusivo que soñamos? ¿Cómo hacer esta transformación cuando la administración con sus normativas y sus decretos no acompaña, cuando considera que equidad es sinónimo de compensar y solo se apoya con programas segregadores? ¿Cómo?

Desgranemos aquí el CANVAS PARA LA INCLUSIÓN y llevemos la revolución a los propios claustros. En el centro del organizador, la visión compartida de la educación, las señas de identidad; a la derecha, el centro educativo, con sus culturas y políticas, con un liderazgo fuerte (ya hablé de este tema en otra entrada de este blog) y distribuido acorde con nuestras señas de identidad; y a la izquierda, las prácticas del aula, nuestras aulas abiertas, sin puertas, donde el aprendizaje fluye. Porque todo debe estar en conexión. No se trata de escribir mucho, sino de reflexionar, de pensar que todos los docentes incidimos en la educación de TODO  el alumnado, porque no son mis niños, mis niñas, mis chicos o chicas, son personas que durante un periodo de nuestras vidas, de sus vidas, comparten, compartimos, aprendizajes, inquietudes, visiones con todas y cada una de las personas que estamos en el centro educativo; porque mis actos, mis actitudes, mi mirada como docente, incide en todo el alumnado del centro; porque es necesario marcar un rumbo como equipo para crear una escuela inclusiva, una escuela humanista que elimina barreras, que acoge y hace brillar a todo el alumnado siempre.

CANVAS PARA

Comenzaremos pensando, dialogando, reflexionando sobre el centro que queremos. Una reflexión compartida, porque esta #RevoluciónInclusiva es de TODOS. Esta reflexión constituirá las SEÑAS DE IDENTIDAD del centro, señas que van a marcar la identidad del centro, sus líneas pedagógicas y su itinerario formativo. Por eso es importante dedicar un tiempo a ello, a pensar en el centro que queremos y soñamos, a debatir, a pensar y repensar.

2La siguiente cuestión es analizar el contexto, debemos contextualizar nuestro proyecto, siendo realistas y no dejando de soñar, de buscar soluciones. Debemos conocer las oportunidades y amenazas que nos ofrece el entorno, así como las fortalezas y debilidades que tenemos en el centro educativo; en el cruce de todas ellas irán surgiendo posibilidades de aprendizaje y transformación. Pero siempre pensando en TODO el alumnado y en unas señas de identidad que abogan por una concepción humanista de la educación.

Porque este es un proyecto de toda una comunidad, respondamos a la pregunta que se hacía Alain Touraine, sociólogo francés: ¿Podremos vivir juntos iguales y diferentes? (1) ¿Cómo? Esta respuesta estará en muchos de los apartados del CANVAS, pero fundamentalmente en la convivencia; una escuela inclusiva es una escuela que valora y acoge a todo el alumnado, que hace que sean personas queridas y estimadas, que trabaja la identidad frente a la homogeneización.

Reflexionemos sobre cómo abrir el centro a la comunidad, cómo hacer un uso pedagógico de los espacios y los tiempos, porque somos diferentes y esta diferencia nos enriquece, porque debemos comenzar a hablar de personalización frente a individualización y debemos repensar en la concreción curricular y el tratamiento transversal de las áreas (artículo 121.1 de la Ley Orgánica 2/2006 de Educación), que supone una poda del currículo y una metodología basada en proyectos integrados.

En la parte de la izquierda del CANVAS está la reflexión sobre las prácticas inclusivas de las que ya hablé más detenidamente en el artículo Pasemos a la acción: prácticas inclusivas  y que refuerzan la identidad del centro.

Esta semana he tenido la ocasión de conocer dos proyectos muy interesantes de personas comprometidas con la educación inclusiva, con ganas no solo de soñar, sino de crearcambiar-mundo y hacer realidad sus sueños, no una quimera, sino un sueño real, compartido, pensado y repensado. Mónica y los 18 maravillosos (2) trabajan para conseguir en Madrid una escuela inclusiva, están convencidos de que otra educación es posible y así nace el Proyecto UNICAP, porque solo uniendo capacidades seremos capaces de crecer. RIES, Reinventando el Instituto de Educación Secundaria (3) son un grupo de profesores y profesoras de Secundaria de la Comunidad Autónoma de Aragón que quieren reinventar los institutos públicos. Dos ejemplos muy claros de que la educación inclusiva es posible… si nos lo proponemos.

Para saber más:

(1) Touraine, A. (2006). ¿Podremos vivir juntos? Iguales y diferentes. Madrid: Fondo de Cultura Económica.

(2) Objetivos de Desarrollo Sostenible. 17 objetivos para transformar nuestro mundo ODS4

(3) Proyecto UNICAP: Uniendo Capacidades

(4) Proyecto RIES: Reinventando el Instituto de Educación Secundaria en Aragón

Os dejo también la Guía para elaborar un Proyecto Educativo de Centro desde un enfoque inclusivo.

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Pasemos a la acción: prácticas inclusivas

12 El debate actual no es concretar y definir qué es la educación inclusiva, sino cómo hacerla realidad, cómo llevarla a nuestras aulas, cómo dar una respuesta educativa de calidad a todo el alumnado en el aula.

La verdadera revolución está en cómo conseguir transformar las prácticas educativas.

No es la primera vez que utilizo la metáfora del árbol para explicarlo, pero en esta ocasión solo me centraré en las prácticas, en el día a día en el aula, en qué debo hacer para que mi aula sea un aula inclusiva, en qué hoja de ruta debo seguir para dar una respuesta inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado.

Se trata, por lo tanto, de innovar para incluir, de cambiar nuestra mirada, de contar con todos y cada uno de los niños y niñas que tengo en el aula para lograr sacar siempre lo mejor de ellos, de hacerles brillar, de verles felices en el aula y sobre todo, de crear entornos seguros y acogedores donde quieran aprender.

4En las raíces, en la base de nuestras prácticas siempre está el Diseño Universal de Aprendizaje, con el fin de que en el propio diseño de la programación tengamos en cuenta a todo el alumnado, con el fin de evitar adaptaciones posteriores. La programación, igual que las raíces, permiten un anclaje firme. No se ven, pero son el sustento y la base de todas nuestras actuaciones.

Primera reflexión. Cuando preparo las clases que voy a impartir, cuando programo, ¿lo hago teniendo en cuenta a todo el alumnado? ¿Sigo la programación de los libros de texto que las distintas editoriales me ofrecen, programaciones descontextualizadas con mi realidad que me obligan a hacer adaptaciones curriculares posteriores? ¿Programaciones tipo que no tienen en cuenta el Diseño Universal de Aprendizaje? ¿Que no conocen mi contexto, mi realidad, mi aula? ¿O por el contrario tengo en cuenta desde el primer momento toda la diversidad del aula y hago mis propias programaciones? ¿Enriquezco diariamente mi programación? ¿Tengo en cuenta que hay distintas formas de aprender y por lo tanto distintas formas de enseñar?

En la programación del aula debo preparar no solo actividades obligatorias; así pues, en la misma programación debo tener en cuenta a todo el alumnado y planificar ya actividades voluntarias que puedan realizar mis alumnos y alumnas, actividades que varíen las exigencias y les hagan profundizar, saber más, expresarse en múltiples medios… ¿Lo hago realmente?

¿Creo un clima de apoyo y aceptación en el aula ofreciendo opciones que reduzcan la incertidumbre? ¿Cómo implico a todo el alumnado en las actividades?

8El tronco es un elemento imprescindible en el árbol, pues es el que soporta las ramas. En nuestra metáfora, el tronco es el aprendizaje activo que supone básicamente un cambio en el rol del profesorado y del alumnado. Un aprendizaje con metodologías activas: aprendizaje basado en proyectos, en retos, en problemas, en tareas o en aprendizaje por descubrimiento, que permitan al alumnado crear y producir contenidos, no solo consumirlo.

Y, como no podía ser de otra forma, de la mano de un trabajo en equipo, donde la colaboración sea una realidad y por supuesto de un cambio en la evaluación; es decir, llevando a cabo una evaluación auténtica que forme parte del propio proceso de aprendizaje y de la que ya he hablado en otras entradas.

Segunda reflexión. ¿Qué rol tiene mi alumnado en el aula? ¿Permito y fomento el trabajo en equipo? ¿Busco actividades para que todo el alumnado brille en el aula? ¿Pongo en valor el trabajo de todos y cada uno de ellos?

¿La evaluación es un proceso unidireccional o permito la participación del alumnado en la misma? ¿Diferencio evaluación de calificación? ¿Cómo trabajo la metacognición? ¿Y las funciones ejecutivas, las tengo en cuenta?

Imagen 1¿Y en las ramas? En las ramas está el enriquecimiento para todo el alumnado.

En las ramas encontramos modelos pedagógicos, como flipped classroom, o tendencias educativas, como la gamificación, la realidad aumentada, el uso del móvil, de las tecnologías de la información y de la comunicación en el aprendizaje, o todos los procesos cognitivos relacionados con la importancia de enseñar y aprender a pensar en las escuelas, el aprendizaje basado en el pensamiento,  el pensamiento computacional, el pensamiento visual, el pensamiento de diseño…

Tercera reflexión. ¿Creo situaciones de aprendizaje ricas y variadas para todo el alumnado o me baso en situaciones memorísticas que recuperan la información que previamente hemos almacenado? ¿Utilizo habitualmente el enriquecimiento en el aula? ¿Este enriquecimiento es para todo el alumnado?

La #RevoluciónInclusiva en las aulas pasa por un cambio de rol. El profesorado será ahora el facilitador del aprendizaje y el alumnado asume un papel activo que crea y produce.

Vídeo de la metáfora del árbol en las prácticas inclusivas.

 

7

Funciones ejecutivas en un aula inclusiva. Inclunovación: innova para incluir.

Que es necesario cambiar la educación, que las escuelas no son un reflejo de la sociedad actual, que hay que transformar la educación, que no podemos seguir haciendo lo mismo que hace más de 100 años, que…. son fragmentos de conversaciones que escuchamos a diario. Lo cierto es que cada vez somos más los docentes que nos unimos para transformar la educación y cada vez somos más los que participamos en la #RevoluciónInclusiva iniciada por José Blas (@jblasgarcia) y que aboga por transformar la educación desde el prisma de la Inclusión.

3Me gusta hablar de Inclunovación como la unión de las dos palabras: Inclusión e Innovación, porque en esta transformación en la educación, en este cambio, la inclusión de todo el alumnado es una prioridad.

Innovar es cambiar, pero es cambiar con evidencias. Será por lo tanto un cambio basado en el conocimiento, un cambio con fundamento teórico, con raíces en la educación inclusiva (metáfora del árbol), pero sobre todo un cambio que sea capaz de transformar personas, de aportar valores humanos desde la perspectiva humanista de la educación que yo defiendo.

¿Dónde puedo encontrar las evidencias científicas, las bases teóricas que me ayuden a “inclunovar”? En una educación inclusiva del siglo XXI, una educación con todos y para todos, una educación que revolucione y transforme,  debemos tener en cuenta no solo la pedagogía, la psicología y el uso de la tecnología, sino también los últimos avances de la neurociencia. Por eso, desde mi punto de vista, nuestra revolución se basa y  fundamenta en estos cuatro pilares:

Imagen 1

  • Tecnologías de la Información y la Comunicación. La UNESCO aboga por el uso de las TIC en la educación diciendo que “las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) pueden contribuir al acceso universal a la educación, la igualdad en la instrucción, el ejercicio de la enseñanza y el aprendizaje de calidad y el desarrollo profesional de los docentes, así como a la gestión dirección y administración más eficientes del sistema educativo“, así como a una educación permanente a lo largo de la vida, ampliando las posibilidades de acceder a la información.  Su uso y empleo en las aulas es ahora una necesidad.

Los medios digitales me permiten personalizar el aprendizaje, respetar distintos ritmos de aprendizaje, hacer el currículo más accesible, desarrollando en el aula las competencias digitales que ayuden a todo el alumnado a adquirir y desarrollar conocimientos y habilidades prácticas para la búsqueda y el manejo de la información.

  • Neurociencia. Los años 90 del siglo XX se denominan la “década del cerebro”. En esta década se comenzó a prestar atención a los procesos mentales que intervienen en el aprendizaje desde una perspectiva distinta: la neurociencia. Surge entonces el término Neuroeducación como una interacción entre neurociencia y educación. En 1997 John T. Bruer (1) en su artículo “Neuroscience and the Brain: A Bridge Too Far” hablaba del largo camino que quedaba hasta que las dos ciencias, la neurociencia y la educación, pudieran caminar juntas, siendo la psicología cognitiva el puente que las uniría.

Las últimas investigaciones en neurociencia aportan muchas evidencias sobre cómo aprende el cerebro. Ahora sabemos que no existen dos cerebros iguales y que esta variabilidad implica distintas formas de acceder al aprendizaje, de expresar el conocimiento y diversas formas de motivar; el Diseño Universal de Aprendizaje está trabajando en esa interesante línea con pautas concretas para llevarlas al aula.

Desterremos también los neuromitos en educación (2) que se deben a una mala interpretación de investigaciones sobre el cerebro. Neuromitos como la oposición entre los dos hemisferios, cuando gracias a los hallazgos científicos se sabe que el procesamiento de la información se distribuye alrededor de todo el cerebro, hablando de procesamiento múltiple; como que utilizamos solo el 10% del cerebro; como que escuchar música de Mozart nos hace más inteligentes y mejora nuestro aprendizaje o como que aprendemos mejor cuando recibimos la información acorde a nuestro estilo de aprendizaje, son neuromitos que hacen mucho daño a la educación, llevando a implementar en las aulas pedagogías basadas en estas falsas creencias.

  • Psicología cognitiva. Se encarga del estudio de la cognición, de los procesos mentales que intervienen en el aprendizaje, por lo que la psicología cognitiva ayuda en el diálogo entre la neurociencia y la educación al estar bien conectada con la investigación y con la práctica pedagógica.

Las transformaciones de la sociedad deben tener una transcendencia en el plano educativo, lo que nos lleva a un desplazamiento de posiciones cercanas al conductismo (enseñar se identifica con transmitir el saber y aprender con memorizarlo, con reproducirlo fielmente) a modelos de corte cognitivo constructivista que hablan de ayudar a aprender, de un cambio de roles, que centran el trabajo del aula en la actividad mental del alumnado, en el pensamiento eficaz, profundo, desarrollando de esta forma el pensamiento crítico en todo el alumnado, desechando las prácticas directivas centradas en el conocimiento y no en el alumnado. El constructivismo supone un cambio en las culturas del aprendizaje, del pensamiento y de la evaluación.

  • Pedagogía. La neurociencia asociada a la educación, la neuroeducación, no solo nos ayuda a saber cómo funciona el cerebro, sino que permite construir metodologías docentes a partir de estas investigaciones sobre el cerebro.

Llevemos al aula metodologías docentes que tengan en cuenta las investigaciones en neuroeducación, metodologías que fomenten el pensamiento crítico, creativo y analítico. Metodologías que supongan un cambio de rol en el profesorado y en el alumnado, que emocionen, que permitan aprender del error, con tiempos atencionales distintos, que presenten los materiales curriculares en múltiples modalidades sensoriales, que impliquen el trabajo en equipo…

Centrémonos ahora en un término muy actual, el de las Funciones Ejecutivas, relacionado con el tema que estamos tratando, al ser un aspecto innovador, inclusivo y basado en evidencias.

Este término es definido por Muriel Lezak en 1982 como “las capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada socialmente”  (Tirapu & Luna, 2008, pág. 222) y que Tirapu define como “procesos cognitivos implicados en el control consciente de las conductas y los pensamientos” (2).

Comenzó a estudiarse desde el campo de la neuroeducación con la finalidad de intervenir directamente sobre el comportamiento infantil y en la actualidad se aboga por su práctica en el aula, en contextos naturales. Las funciones ejecutivas están relacionadas con elementos atencionales, de memoria, de planificación, inhibición… todos ellos relacionados con el aprendizaje.

Funciones ejecutivas en el aula.

De la mano de la psicología cognitiva, la neurociencia cognitiva se ha centrado en comprender las funciones cognitivas de alto nivel, las llamadas funciones ejecutivas. Para Tirapu, estas funciones son: habilidades de planificación, flexibilidad cognitiva, inhibición de la respuesta, memoria operativa, velocidad de procesamiento, memoria de trabajo, fluidez verbal, ejecución dual, control emocional y metacognición.

FFEE

Puesto que lo que perseguimos en el aula es que todo nuestro alumnado sea autónomo, es decir, que tenga capacidad de autogobernarse, de escoger, de decidir por sí mismo, de controlar y coordinar de forma consciente sus pensamiento, acciones y emociones, será necesario trabajar en el aula las funciones ejecutivas para lograrlo.

Pero ¿cómo trabajar las funciones ejecutivas en el aula de un manera inclusiva? 

  • Graduar siempre las tareas, de menor a mayor complejidad.
  • Dividir las tareas, de forma que el alumnado tenga objetivos a corto plazo. Tareas de menor duración.
  • Acompañar los objetivos de pautas y de una rúbrica que les ayude a hacer un seguimiento de sus avances. Estos objetivos serán siempre conocidos por el alumnado.
  • Dar instrucciones simples y claras que pueden acompañarse de listas de cotejo o checklist, de forma que le ayuden a estructurar y ejecutar la tarea.
  • Usar autoinstrucciones.
  • Ofrecer un modelaje con mentores.
  • Pensar antes de actuar.
  • Trabajar con organizadores gráficos que le ayuden a mantener la información organizada.
  • Utilizar relojes de arena o aplicaciones informáticas para la gestión del tiempo.
  • Estimular la fluidez verbal por medio de la expresión oral.
  • Trabajar los dilemas morales, el razonamiento social y los planes cognitivos en el aula.
  • Desarrollar la creatividad.
  • Hacer conexiones con el conocimiento ya adquirido, asociando la nueva información con datos o información conocida favorece la memoria y se aumenta el significado de la información a retener y por lo tanto de su almacenamiento.
  • Fomentar el uso de diarios de aprendizaje, autoevaluación, coevaluación…. que nos lleve a una Evaluación auténtica, a la metacognición.
  • Guiar el estudio con preguntas.
  • Utilizar el humor, el juego… como aliados para mantener la atención, para despertar la curiosidad, para fomentar la memoria implícita, para recordar…
  • Trabajar en equipo.

Existen modelos y metodologías que permiten trabajar las funciones ejecutivas de todo el alumnado en el aula de una forma natural. Me refiero al Flipped Classroom, al Aprendizaje Basado en Proyectos, al Aprendizaje Basado en Retos, al Aprendizaje Basado en el Pensamiento…, a la evaluación auténtica y a todas las tareas competenciales que fomentan el pensamiento crítico, el aprendizaje activo y que creen un ambiente emocional positivo en la clase, que promuevan el cambio de rol entre alumnado y profesorado, que permitan tiempos atencionales diferentes para aprender y sobre todo,  trabajar y aprender juntos alumnos diferentes.

¿Te animas? ¿Te unes a la #RevoluciónInclusiva?

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(1) El Dr. Bruer fue Presidente de la Fundación McDonnell (https://www.jsmf.org/) entre los años 1986 y 2014 y en ese tiempo estableció el Programa de McDonnell-Pew en Neurociencia Cognitiva, una nueva ciencia del cerebro-mente que une los sistemas de neurociencia y la psicología en el estudio de la cognición humana.

Bruer, J. (2016). Neuroeducación: un panorama desde el puente. Propuesta educativa, 2(46), 14-25.

PALLARÉS, D. (2015). Hacia una conceptualización dialógica de la neuroeducación. Participación educativa. Revista del Consejo Escolar, 4(7), 133-141.

(2) FORÉS, A., GAMO, J., GUILLÉN, J., HERNÁNDEZ, T., LIGIOIZ, M., PARDO, F., & TRINIDAD, C. (2015). Neuromitos en educación. El aprendizaje desde la neurociencia. . Barcelona: Plataforma editorial.

(3) Tirapu, J., & Luna, P. (2008). Neuropsicología de las funciones ejecutivas. En J. Tirapu, M. Ríos, & F. Maestú, Manual de Neuropsicología (págs. 221-259). Barcelona: Viguera Ediciones.

#RevoluciónInclusiva en las aulas: diseño universal y paisajes de aprendizaje.

El Diseño Universal es un paradigma del diseño que comenzó su andadura en el campo de la arquitectura a finales de los años 70.  El objetivo era simple: si ya en el diseño se tenían en cuenta a todos los usuarios no serían necesarias adaptaciones posteriores. De esta forma, el concepto de apoyo cambió, y también el de discapacidad, tendiendo a modelos sociales que dejaban de lado el modelo basado en el déficit imperante hasta entonces. Los entornos accesibles hicieron que fuésemos conscientes de que la discapacidad estaba en el contexto, no en el individuo y se comenzó a hablar entonces, de contextos discapacitantes, no de personas discapacitadas.

¿Y7 si esto lo llevamos a la educación? Habitualmente, el docente programa su asignatura pensando en un alumnado medio, tendiendo con sus prácticas a homogeneizar la heterogeneidad de su aula y aceptando como natural la realización de adaptaciones curriculares al alumnado que las necesite. Este es además un hecho aceptado por todos y que se contempla en todas las normativas educativas vigentes, tan ancladas en modelos clínicos que debemos desterrar. Normativas que es preciso cambiar si de verdad queremos apostar por un cambio en la educación, por una educación inclusiva donde todo el alumnado esté presente, participando y obteniendo logros.

Y yo me pregunto: ¿Es posible que ya en el diseño el docente tenga en cuenta a todo el alumnado de su aula con el fin de que no sean necesarias adaptaciones curriculares posteriores? ¿Es posible que de esta forma se eliminen las barreras al aprendizaje? Por supuesto que sí, es posible y debe hacerse.  ¿Cómo?

Paisajes de aprendizaje, una propuesta inclusiva.

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¿Qué es un paisaje de aprendizaje? Este concepto aparece en España en 2015 de la mano de Alfredo Hernando, que es quien le pone el nombre de paisaje de aprendizaje (1). Un paisaje de aprendizaje es una forma de programar que nos permite ya en el mismo diseño dar una respuesta inclusiva a todo el alumnado, pues favorece de una manera consciente la personalización del aprendizaje, permitiendo de esta forma crear diferentes itinerarios formativos. Itinerarios que se adaptan a nuestro alumnado y que eliminan las barreras al aprendizaje y a la participación.

Los paisajes de aprendizaje van acompañados de una matriz de doble entrada donde se cruzan las inteligencias múltiples y los procesos cognitivos de la taxonomía de Bloom revisada. Este modo de programar permite no solo concebir situaciones más ricas y profundas de aprendizaje desde el diseño, sino que además permite dar una respuesta inclusiva, equitativa y de calidad a TODO el alumnado.

De este forma tan visual, la plantilla nos ayudará no solo a salir de nuestra zona de confort, sino a tener en cuenta algunas de las pautas del Diseño Universal para el Aprendizaje (2) para su introducción en el currículo, como son por ejemplo proporcionar diferentes opciones para la percepción, al hacernos conscientes de que debemos presentar la información en formatos flexibles, formatos que ofrezcan alternativas diferentes a las visuales y auditivas; a ilustrar a través de diferentes medios proporcionando alternativas al texto; a maximizar la transferencia y la generalización proporcionando apoyos visuales, al considerar la inteligencia visual espacial con organizadores gráficos, visual thinking..; a ofrecer distintas formas de presentar productos de un proyecto… en definitiva a “adaptar” en el mismo diseño de la actividad para eliminar las barreras al aprendizaje.

Esta es la educación a la que debemos tender, una educación para todos y con todos, pero…

¿Qué puedo hacer como docente comprometido con la educación inclusiva? ¿Cómo puedo hacer mi propia #RevoluciónInclusiva en mi aula?

Puedo huir de las adaptaciones curriculares ad doc y tender a un diseño universal de aprendizaje donde como docente tenga en cuenta a todo el alumnado de mi aula cuando realice la programación diaria. En esta línea os invito a leer las reflexiones que Antonio Márquez hace en su blog sobre las adaptaciones curriculares y la inclusión.

Puedo tender al desarrollo en el aula de procesos cognitivos de mayor complejidad, estimulando el pensamiento crítico de todo el alumnado y favoreciendo un aprendizaje profundo y significativo. Cambiando las culturas de aprendizaje, de pensamiento y de evaluación, como ya comenté en una entrada de este mismo blog.

Pero, sobre todo, puedo eliminar las barreras visibles o invisibles a la participación, al aprendizaje, a la presencia y a la titulación que ponemos diariamente a nuestro alumnado.

Y tú, ¿te unes también a la #RevoluciónInclusiva?

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REFERENCIAS y LECTURA IMPRESCINDIBLE

(1) La primera vez que se utilizó el término paisajes de aprendizaje en España fue Alfredo Hernando Calvo (@alfredohernando) en Escuela21.

Alfredo Hernando es el autor del libro publicado por fundación telefónica “Viaje a la escuela del siglo XXI: Así trabajan los colegios más innovadores” del que que recomiendo su lectura.

Para saber más sobre los paisajes de aprendizaje os invito además a leer el monográfico Educadores. Espacio de ideas y proyectos educativos. Octubre-Diciembre 2015. Número 256. Editado por Escuelas Católicas.

Hernando, A. (2015). Viaje a la escuela del siglo XXI: Así trabajan los colegios más innovadores. Madrid: Fundación telefónica.

(2) Diseño Universal de Aprendizaje. EducaDUA: la web de la investigación del Diseño Universal de Aprendizaje