Docente DUA, ¿cómo es su mochila?.

El Diseño Universal para el Aprendizaje es y debe ser el paradigma educativo actual, implica un cambio de mirada y una nueva visión en la educación; situarnos en este paradigma y conocerlo es una necesidad urgente para poder garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado. El Diseño Universal para el Aprendizaje permite hablar de accesibilidad universal en la educación, ofreciendo entornos comprensibles, accesibles, utilizables por todas las personas, impulsando la red afectiva en la educación y eliminando las barreras al aprendizaje que muchos niños y niñas tienen. Bajo este paradigma se sitúa la educación inclusiva, una educación que reduce la exclusión en y desde la educación y que promueve la participación en el aprendizaje de todo el alumnado.

Este paradigma educativo nos ofrece el marco teórico donde asentar las actuaciones y las respuestas inclusivas que demos a todo el alumnado, permitiendo crear desde el inicio programaciones didácticas y entornos de aprendizaje universales y accesibles que evitan modificaciones y adaptaciones posteriores y que eliminan las barreras a la presencia, al aprendizaje y a los logros.

No se trata de una moda ni de un capricho. El Diseño Universal para el Aprendizaje es el paradigma de la educación del siglo XXI que aglutina diferentes modelos y propuestas pedagógicas que permiten dar y garantizar una respuesta inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado en el aula. Pero… ¿cómo es la maestra, el profesor, el docente DUA? ¿Cómo es, cómo debe ser el profesorado que utiliza el Diseño Universal para el Aprendizaje en su aula, ese profesorado que piensa siempre en todo su alumnado, que ve sus fortalezas y capacidades, que los hace brillar?

Todo el profesorado llevamos nuestra mochila (1), en ella guardamos nuestra forma de enseñar, nuestra forma de mirar y entender la educación, nuestras creencias y valores, nuestros juicios y prejuicios, nuestras barreras, nuestras fortalezas… Esta mochila, fruto de la experiencia, es difícil de cambiar y en ocasiones contiene prácticas basadas en el error y la ilusión, que producen ceguera, tal y como ya hablé en otra entrada. Cambiar esta mochila, llenarla de propuestas e ideas nuevas, reflexionar sobre ella, es prioritario para caminar hacia la inclusión.

¿Cómo es mi mochila? ¿Cómo es mi metodología? ¿Cómo son mis prácticas educativas? ¿Cómo es mi mirada? ¿Qué es lo que más pesa en mi mochila? ¿Es necesario cambiarlo, modificarlo, quitarlo…? ¿Es necesario mejorarlo, ampliarlo? ¿Sé hacerlo, necesito formación, estoy dispuesta a hacerlo?

¿Cómo debe ser la mochila docente en el paradigma educativo actual? ¿Qué debe contener? ¿Qué lleva en su mochila un docente, una docente DUA?

El o la docente DUA es aquel que lleva en su mochila todo lo necesario para garantizar en las aulas una educación inclusiva, equitativa y de calidad y que conoce y comparte el nuevo paradigma de la educación. 

profesorado del presente y del futuro (2)

Lleva unas gafas para el cambio de mirada, para ver capacidades y fortalezas, no centrarse solo en el déficit y la discapacidad. Unas gafas que permiten eliminar barreras, cambiar contextos discapacitantes, conjugar aspectos cognitivos, emocionales y éticos.

Unas gafas que permiten tener una visión humanista de la educación, que se centran en la persona, en  su calidad de vida, permitiendo ofrecer los ajustes y los apoyos necesarios para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

Lleva empatía, ética, inclusión, diálogo igualitario… Este docente concibe la EDUCACIÓN con mayúsculas, sin adjetivos que la describan o especifiquen, porque la educación debe ser para todos y con todos.

Tiene una visión humanista del desarrollo sostenible y promueve en el aula y en el centro actuaciones encaminadas a empoderar al alumnado, a reflexionar sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, con una visión ecoeducativa que conciencie al alumnado y lo haga reflexionar sobre la necesidad de compromisos personales y de compartir una responsabilidad con un futuro sostenible.

Trabaja de forma colaborativa y promueve la colaboración, tanto en el aula como en el centro educativo, creando redes naturales de apoyo que originen la inclusión y la pertenencia de todo el alumnado en el aula.

Pero por encima de todo es una persona comprometida y dispuesta a empezar a caminar. ¿Me acompañas?

(1) Malpica, F. (2013). Calidad de la práctica educativa. 8 Ideas Clave. Barcelona: Graó

 

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Enero. Derecho a la educación inclusiva.

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El modelo social de la discapacidad es el paradigma en el que se enmarca la educación inclusiva, una educación que supera el modelo integrador del sistema educativo y que se centra en la persona, en su calidad de vida (1) y en la necesidad y obligación de ofrecer los apoyos y los ajustes razonables necesarios al alumnado que lo requiera (2).

Este marco teórico implica adoptar el enfoque socioecológico que pone el énfasis en las interacciones entre las capacidades de la persona y el contexto, destacando con urgencia que es el centro educativo el que debe adaptarse y ofrecer los apoyos y los ajustes razonables para garantizar una respuesta educativa inclusiva a todos los niños y niñas, y no al revés, como se viene haciendo.

La inclusión educativa habla de barreras a la presencia, al aprendizaje, a la participación…, y no se habla, o no debería hablarse ya, de necesidades educativas especiales.  Con la integración se intentaba que el individuo fuese “normal” y actuase de un manera “normalizada”, de forma que todos los niños y niñas que no estaban dentro de esta norma, debían cambiar y adaptarse a un sistema rígido e inflexible que no ofrecía oportunidades, sino que compensaba las desigualdades concibiendo las diferencias y las bajas expectativas desde el mismo inicio del aprendizaje. Las necesidades eran del alumno o de la alumna, nunca del contexto o del centro educativo.

La educación inclusiva proporciona igualdad de oportunidades a todo el alumnado por medio de la accesibilidad, la personalización, la mirada… La educación inclusiva es una educación que transforma vidas, es un bien común de la sociedad capaz de lograr una transformación social y prosperar hacia sociedades más inclusivas. Se basa en una visión humanista de la educación que centra la mirada en la persona, en su desarrollo, concibiendo en el alumnado no solo necesidades educativas curriculares, sino también emocionales y éticas, siempre vinculadas con su bienestar personal y orientadas a la mejora de su calidad de vida. Esta educación exige como derecho los apoyos y los ajustes necesarios para ofrecer la respuesta educativa tal y como determina la Convención (2).

La educación inclusiva es un modelo de apoyos y calidad de vida que toma como referencia el enfoque de los derechos humanos asumido por la ONU con la Convención. Entender este trasfondo teórico y su alcance es fundamental para pasar a la acción y poder abordar con equidad y calidad la respuesta educativa inclusiva a todo el alumnado.

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(1) La OMS define calidad de vida como:  «La percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los que vive y en relación con sus objetivos, expectativas, normas y preocupaciones» (1966)

(2) Artículo 24 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

El talón de Aquiles de la educación.

Desde el mes de enero de 2018, formo parte del Consejo Asesor de la revista Graó y colaboro periódicamente con mis reflexiones En voz alta sobre la educación en la revista Aula de Innovación Educativa, junto con mis compañeros José Blas García y Antonio Márquez, con quienes me une amistad y compromiso educativo.

Acabo el primer trimestre del curso escolar reflexionando En voz alta sobre El talón de Aquiles de la educación, esta reflexión aparece en el número 278 de Aula de Innovación Educativa.

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Reconocer el talón de Aquiles en la educación obliga a dialogar sobre ética, a escuchar todas las voces, a sentirlas, a diseñar una hoja de ruta consensuada y dialogada que nos p

Documentos para un centro inclusivo

Con la LOE (2006) se consolida el principio de autonomía de los centros educativos, tanto en lo pedagógico como en lo relativo a la gestión económica y a la organización. Se contempla que “los centros dispondrán de autonomía pedagógica, de organización y de gestión en el marco de la legislación vigente y en los términos recogidos en la presente Ley y en las normas que la desarrollen. Los centros docentes dispondrán de autonomía para elaborar, aprobar y ejecutar un proyecto educativo y un proyecto de gestión, así como las normas de organización y funcionamiento del centro” (art. 120.1 y 120.2). Esta autonomía se hace efectiva a través de distintos documentos de centro, que organizaré en las distintas dimensiones contempladas por Booth y Ainscow en el Index for Inclusion, con el fin de tener una visión más global y humanista de la educación.

Con la LOE se concretan también los principios que conllevan planteamientos importantes para la educación inclusiva. Destaco dos de ellos: “la equidad, que garantice la igualdad de oportunidades, la inclusión educativa y la no discriminación y actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales, con especial atención a las que deriven de discapacidad” “la autonomía para establecer y adecuar las actuaciones organizativas y curriculares en el marco de las competencias y responsabilidades que corresponden al Estado, a las Comunidades Autónomas, a las corporaciones locales y a los centros educativos”.  Así pues, esos documentos deben guiar el camino para que los centros sean garantes de la inclusión y dirijan todas sus actuaciones hacia una educación inclusiva, equitativa y de calidad; para ello hacen falta docentes comprometidos que lideren estos centros, con un perfil muy concreto, como expliqué en el blog en una entrada anterior. Aquí puedes descargar la Guía para elaborar un Proyecto de dirección de centro desde un enfoque inclusivo. desde el enfoque inclusivo.

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CULTURAS. Comunidades escolares seguras, colaboradoras y acogedoras. 

El Proyecto educativo de Centro (PEC) desde un enfoque inclusivo tiene que ser un documento realista, breve y conciso donde se establecen los valores, las líneas de actuación del centro, la concreción curricular y el tratamiento transversal de las áreas.  Este documento contiene el Reglamento de Régimen Interior y todos los documentos institucionales que van a marcar las directrices de una escuela inclusiva.

Debe ser un documento consensuado, de forma que todos los aspectos sean acordados, conocidos y aceptados, fruto de una reflexión conjunta entre todos los miembros de la comunidad educativa y generado a partir de procesos participativos. En el CEIP Puerta de Sancho el curso pasado llevamos a cabo este proceso y lo reflejamos en el blog http://pecinclusivosancho.blogspot.com/

PEC enfoque inclusivo.  Guía para la elaboración del Proyecto Educativo de Centro desde un enfoque inclusivo

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POLÍTICAS. Organización de centro para que la inclusión esté en el corazón de las escuelas. 

El Plan de Atención a la Diversidad recogerá las actuaciones generales y específicas, que un centro va a diseñar para dar una respuesta apropiada al amplio espectro de necesidades de aprendizaje, tanto en entornos formales como no formales de la educación, así como las medidas que va a llevar a cabo para lograrlo. Este documento debe estar de acorde con las señas de identidad del propio centro que aparecen en el Proyecto Educativo de Centro, de forma que si los valores que promueve un centro son inclusivos, el Plan de Atención a la Diversidad debe serlo también, abogando en todo momento por medidas generales que deben formar parte del día a día del centro; medidas generales que deben ser ordinarias, habituales, medidas que corresponden básicamente a estrategias organizativas y metodológicas, como se aclarará en otro apartado, si bien también encontraremos medidas curriculares y sociales que respeten los diferentes ritmos de aprendizaje del alumnado, favorezcan la capacidad de aprender por sí mismos y promuevan el trabajo en equipo.

Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo Guía para elaborar un Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo.

3PRÁCTICAS. Personalización del aprendizaje. Eliminación de barreras para el aprendizaje. 

En un centro inclusivo todo el profesorado tiene altas expectativas en todos los estudiantes, se centra en las fortalezas de todos ellos, garantiza siempre una respuesta educativa inclusiva ofreciendo los apoyos y los ajustes necesarios y proporcionando una respuesta educativa ajustada a sus características y necesidades con un diseño universal del currículo. Es necesario crear situaciones de aprendizaje ricas, variadas y flexibles con metodologías que favorezcan la inclusión.

Guía para programar un proyecto con el enfoque del Diseño Universal del Aprendizaje. Aprendizaje Basado en Proyectos y Diseño Universal para el Aprendizaje. Tendiendo puentes para la inclusión.

Hagamos juntos

 

Mirada DUA, una mirada necesaria.

La mirada DUA no conecta con discursos segregadores que parten de posturas bipolares, ni tampoco de discursos que hablan de normalización desde la diferencia. La mirada DUA promueve es

No tendríamos que hablar de inclusión si antes no hubiésemos segregado, si desde el principio nuestra respuesta ante la diversidad hubiese sido otra, si desde el principio hubiésemos entendido que la normalidad es un concepto frágil, relativo, si hubiésemos entendido que normal no es lo opuesto de anormal; no tendríamos entonces que estar hablando de inclusión, sino de educación. Hablar de educación inclusiva, es hablar de una educación equitativa y de calidad para todo el alumnado y con todo el alumnado, es hablar de eliminar el sistema binario normalidad/diversidad y sobre todo, hablar de educación inclusiva supone eliminar la exclusión en y desde la educación, con la participación activa siempre de todo el alumnado.

Hemos normalizado las injusticias y hemos confundido que atención a la diversidad es una atención solo para los que son diversos, para los que no son normales, reduciendo la diversidad a un aspecto concreto que los caracteriza y cometiendo el error de clasificar a los niños y niñas con criterios diagnósticos clínicos que habitualmente conllevan características fijas y estables, agrupándolos por semejanzas comunes o sintomáticas que muchas veces los docentes no conocen y que los etiqueta como algo anormal, diverso y distinto. Esto nos lleva a planteamientos pedagógicos iguales y homogéneos para el alumnado normal, y planteamientos pedagógicos terapéuticos para el alumnado no normal.  Altas expectativas para el alumnado normal y bajas expectativas para el alumnado no normal. Currículo oficial para el alumnado normal y adaptaciones curriculares para el alumnado no normal.

Para entender qué es y qué supone la educación inclusiva y sobre todo, para poder pasar a la acción, debemos dejar de llevar a cabo las prácticas excluyentes que se siguen haciendo y que impiden avanzar, cuestionándonos en primer lugar nuestra frontera entre lo normal y lo no normal, reflexionando sobre nuestros límites difusos o marcados donde se encuentran las líneas de fuga, los cuestionamientos personales, los desencuentros con docentes, haciendo de estas fronteras lugares de cambio y transformación.

Para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado es necesario un cambio de mirada que nos interpele, que nos cuestione sobre nuestra propia práctica educativa y que nos haga ser docentes disruptivos dispuestos a llevar a cabo la Revolución Educativa necesaria.

La mirada DUA permite ver a la persona, más allá del diagnóstico que la cosifica, que la segrega y aprisiona. La mirada DUA permite partir de las fortalezas, de las capacidades de la persona, y se convierte entonces en una educación con altas expectativas que no se centra solo en las necesidades y dificultades, una educación personalizada frente a la individualización a la que estamos acostumbrados.

La mirada DUA no conecta con discursos segregadores que parten de posturas bipolares, ni tampoco con discursos que hablan de normalización desde la diferencia. La mirada DUA promueve espacios donde las diferencias se diluyen y donde la intervención se centra en la persona y en su calidad de vida conjugando siempre aspectos cognitivos, emocionales y éticos.

¿Cómo conseguir esta mirada en los docentes? 

  • Poniendo el énfasis en la equidad y en la calidad, como indicadores del DERECHO EN LA EDUCACIÓN INCLUSIVA, un derecho para todo el alumnado y que lleva necesariamente a hablar de Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) y mirar la educación con esos ojos, hablando entonces de mirada DUA, frente a una mirada integradora que excluye y margina.
  • USO PEDAGÓGICO DE LOS ESPACIOS para construir verdaderas aulas DUA que propicien y respeten los diferentes ritmos de aprendizaje, la capacidad de aprender por sí mismos, aulas que promuevan las competencias y que desarrollen el pensamiento crítico y creativo en todo el alumnado. Aulas donde profesorado y alumnado colaboran en el aprendizaje y en la evaluación, frente a aulas tradicionales donde prevalece la respuesta homogénea basada en una concepción estática y rígida de la enseñanza.
  • EDUCACIÓN CENTRADA EN LA PERSONA y partir del portafolio de los talentos para conocer los puntos fuertes de cada niño, niña, joven, adolescente y fortalecerlos siempre. Todas las personas somos diferentes y todas tenemos derecho a la educación y en la educación; las propuestas educativas deben valorar el bienestar de todo el alumnado, respetar su dignidad y eliminar prácticas segregadoras.
  • PERTENENCIA, creando un ambiente de clase saludable, amable, acogedor y seguro; esta es la base para que el alumnado pueda ser y estar, para que la inclusión no sea un premio y para que todo el alumnado sienta que pertenece, que se le tiene en cuenta.
  • FOMENTANDO LA PARTICIPACIÓN de todo el alumnado en el aula con propuestas inclusivas que dan respuesta a todo el alumnado, lo que necesariamente nos hace diseñar las programaciones de forma universal, y presentar la información en formatos distintos, proporcionando opciones para: captar el interés, mantener el esfuerzo, la persistencia, la autorregulación, la percepción, el lenguaje y los símbolos, la comprensión, la acción física, la expresión, la comunicación y la función ejecutiva; todos ellos principios del Diseño Universal para el Aprendizaje.
  • ÉTICA DEL CUIDADO, la mirada DUA implica ayudar a todo el alumnado en su propio proyecto de vida, caminar a su lado, no escribir su final. Implica compartir, guiar, ayudar, cuidar. Implica hacer ajustes y ofrecer apoyos siempre. Implica altas expectativas, cuidar del bienestar de todo el alumnado, respetando y reconociendo las necesidades de cada uno eliminando las barreras a la presencia, la participación y el aprendizaje.

Una mirada DUA es una mirada transformadora y que transforma la vida de los nadies, de los ningunos, de los ninguneados y de sus familias, pero sobre todo es una mirada que logra sociedades más inclusivas.

La ética en la inclusión

Hablamos de inclusión bajo la mirada de responsabilidad jurídica, cuando es necesario comenzar a hacerlo desde la ética

La diversidad en el aula increpa, asusta, molesta. La diversidad en el aula es una realidad que no podemos obviar. Responder a esta diversidad es una obligación regulada normativamente; ofrecer los apoyos y los ajustes necesarios en función de las necesidades individuales, también. Hablamos de inclusión bajo la mirada de responsabilidad jurídica, cuando es necesario comenzar a hacerlo desde la ética, desde la filosofía, desde los cuestionamientos personales que responden a las preguntas ¿Cómo veo la diversidad? ¿Cómo la siento? ¿Cómo la vivo? ¿Cómo la nombro? Estas respuestas concretarán las propias barreras personales y la lucha para eliminarlas será un triunfo para la inclusión.

La ética pretende definir los comportamientos correctos, no los que son aceptados por la sociedad, porque estos pueden ser injustos y la ética nos hace reflexionar sobre ello. La ética implica reflexión individual para poner en duda la normalidad, para ser disruptivos con la norma que nos constriñe. En este momento actual, donde todas las Comunidades Autónomas están elaborando normativas sobre inclusión, el debate que falta es un debate ético. Centramos la mirada en la diferencia, en el otro y nos fijamos en su déficit para categorizarlo, para normalizarlo. Nos fijamos en lo que tiene o no tiene, que lo distingue de los demás; nos fijamos en sus necesidades educativas para hacer adaptaciones y que sea igual al resto; pero no nos cuestionamos qué sentimos nosotros, como personas, con la diferencia, con el otro. Lo que pasa, lo que está pasando, ya lo sabemos: segregación, acoso, injusticias… Pero lo que sentimos… seguramente no es lo mismo. Y la educación inclusiva es pensar con el corazón, es ver al otro como igual, es transformar.

Asociamos la diversidad a etiquetas, a números, a dictámenes, a informes, y pocas veces hablamos de humanidad, de personas, de vida. ¿Cuándo les preguntamos a los niños y niñas, a los adolescentes, a los jóvenes, cómo se sienten? ¿Cuándo les preguntamos qué sueños tienen? ¿Cuándo caminamos a su lado? Asusta la heterogeneidad, porque la sociedad nos habla de perfección uniforme, asusta lo diferente porque es distinto y desconocido. Por eso más que nunca, es necesario replantearse la educación desde una concepción humanista que sitúa en el centro a la persona, desarrollando las capacidades necesarias para que todas las personas tengan calidad de vida y ofreciendo alternativas al modelo dominante del conocimiento, que se dirige, casi exclusivamente, a la validación del mismo.

Frente al desarrollo moral de Kohlberg que se centra en determinar conductas adecuadas, que nos dice lo que está bien y lo que no lo está, me quedo con la ética del cuidado de Carol Gilligan, que aboga por la responsabilidad compartida y la solidaridad. Dos contraposiciones, la justicia y el cuidado; dos ideas, moral y ética.

La ceguera en la educación: el error y la ilusión.

Todo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del futuro debe afrontar el problema desde estos dos aspectos: error e ilusión. El mayor error sería subestimar el problema del error; la mayor ilusión sería subestimar el problema de la ilusión. El reconocimiento del error y de la ilusión es tan difícil que el error y la ilusión no se reconocen en absoluto.
Edgar Morin

El error (1)

En 1999, la UNESCO solicitó a Edgar Morin que expresara sus ideas en la esencia misma de la educación del futuro, en el contexto de su visión del “Pensamiento Complejo”. En este texto, publicado por la UNESCO bajo el título de “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, Edgar Morin presentó siete principios clave que él estimó necesarios para la educación del futuro. En él habla de las cegueras del conocimiento, del error y de la ilusión, de lo inesperado y de la incertidumbre. Yo hablo de la ceguera en la educación inclusiva, una educación que se rige por el principio de normalización y que en su uso ya conlleva a error, un grave error conceptual. Normalizamos las injusticias, y seguimos segregando de forma habitual, de forma que lo cotidiano se vuelve opresor.

La LOE, en el título II sobre la Equidad en la Educación, habla del principio de normalización en dos ocasiones, en la atención integral al alumnado con necesidad específica de apoyo educativo y en la escolarización; al no especificar y concretar qué es la normalización, este principio se ve amenazado por el error. Una concepción que conlleva entender este principio como: “tiene que ser normal”, “debe ir a un colegio ordinario”, “debe hacer las mismas cosas que los demás”. La normalidad entendida así está amenazada por el error y por la ilusión de que se hacen las cosas bien, de forma que la ceguera es todavía mayor.

El error es considerar que este principio de normalidad, que rige la equidad y la igualdad de oportunidades, signifique parecerse y ser como los demás, “ser normal”, y entonces se ponga el foco en lo que la persona no sabe hacer, en el déficit, en las dificultades que tiene para ser normal. En estos momentos, ser normal en educación significa seguir el currículo establecido, significa seguir el libro de texto, significa escribir, memorizar, validar conocimientos adquiridos, reproducir contenidos… y no eres normal cuando no eres capaz de hacer todo eso. Dentro de esta normalidad, y reguladas normativamente, se realizan adaptaciones curriculares para que este alumnado pueda estar en clase como el resto de sus compañeros y compañeras, siendo normal.

Es decir, que el niño, la niña, el joven, la persona con necesidad específica de apoyo educativo bajo este principio de normalización, debe ser normal y llevar una vida normal. Le pedimos entonces que haga lo que hacen los demás para poder ser normal, le pedimos que se comporte normalmente, que reproduzca los contenidos de la misma forma, que cuando esté en el aula esté en silencio, muchas veces sin participar, y en ocasiones, incluso, realizando actividades descontextualizadas diferentes al resto. Cada vez que hacemos esto, somos opresores, cometemos injusticias, y nos basamos en el error de poner el énfasis en la persona, en lo que no sabe hacer, marcando aún más las diferencias entre lo normal y lo anormal. Es necesario quitarse la venda que me produce la ceguera a la inclusión y ser capaz de modificar el contexto,  un contexto que constriñe, un contexto que oprime, un contexto discapacitante que pone límites rígidos a la normalidad. Hay que permitir a estos niños, niñas, jóvenes, que con los apoyos y ajustes necesarios, puedan pertenecer, ser ellos mismos y estar en el aula con todo el mundo, que ese es su lugar, porque la educación inclusiva no es un premio, es un derecho.

Este error conceptual produce ceguera, una ceguera que impide ver a la persona, puesto que solo se ven las etiquetas, las barreras, las dificultades, los inconvenientes, las molestias y se escuchan enojos. Este error conceptual molesta, porque el ritmo de trabajo no es homogéneo, porque la incertidumbre se apodera del día a día, porque no se concibe que en el aula no avancen todas las personas al mismo ritmo, porque… y muchas veces me asusto porque no sé.

Es necesario, urgente, reconocer el error de la normalidad, reconocer la ilusión de considerar que eso es así, porque conlleva sufrimiento y desasosiego en muchos niños y niñas, en muchas familias.

¡Quitémonos la venda, abramos los ojos, reflexionemos sobre la normalidad!

Hacia la utopía. Taller sobre inclusión.

Para una formación en la Universidad con futuros docentes, he preparado este taller con la idea de ayudar a reflexionar, pensar y repensar. Utilizando la metacognición quiero que reflexionen sobre qué es normal, qué es la educación inclusiva, en qué paradigma nos movemos. El objetivo es caminar hacia el horizonte, hacia la utopía de la inclusión real en la educación.

Comparto aquí la imagen que he preparado por si os puede ayudar.

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En voz alta. Efecto mariposa

Desde el mes de enero de 2018, formo parte del Consejo Asesor de la revista Graó y colaboro periódicamente con mis reflexiones En voz alta sobre la educación en la revista Aula de Innovación Educativa, junto con mis compañeros José Blas García y Antonio Márquez, con quienes me une amistad y compromiso educativo.

He comenzado el curso escolar cantando La albada de la inclusión, un canto alegre que invita a pasar a la acción, un canto guerrero para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad. En al número 275 de la revista Aula de Innovación Educativa reflexiono en voz alta sobre el movimiento, sobre el efecto mariposa. El artículo puede leerse en la misma revista o escuchar en este vídeo.

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