Repensar la educación para avanzar

El pasado año, en el Foro Mundial de Educación que se celebró del 19 al 22 de mayo de 2015 en Incheon, República de Corea (Corea del Sur), bajo el lema “Educación de calidad, equitativa e inclusiva así como un aprendizaje durante toda la vida para todos en 2030. Transformar vidas mediante la educación”, se presentó el documento que os invito a leer “Replantear la educación: ¿Hacia un bien común mundial?” cuyo prólogo empieza así  “¿Qué educación necesitamos para el siglo XXI? ¿Cuál es la finalidad de la educación en el contexto actual de transformación social? ¿Cómo debería organizarse el aprendizaje?”

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A finales de junio de este año nos dejó Alvin Toffler, un escritor y “futurista” estadounidense que escribió frases como esta:

Toda educación surge de imágenes de futuro y toda educación crea imágenes de futuro.

Y que yo utilizo ahora para reflexionar sobre educación, porque el futuro de la educación lo escribimos ahora, lo que yo quiera hacer en mi aula este curso lo programo ahora, en este momento, y el cambiar y transformar esa educación está en mis manos. Las imágenes de futuro, por lo tanto, las vamos a crear ahora.

Es necesario reflexionar y profundizar sobre ello para poder actuar y de esta forma avanzar con objetivos claros y no dejar de avanzar.  Pero, sobre todo, es necesario no sólo pensar en lo que hacemos, sino “repensar”, término definido por la Real Academia Española como “Pensar atenta y detenidamente sobre algo”. 

REPENSAR primero sobre qué entendemos por aprendizaje, porque la idea que tengamos sobre este concepto, la idea que tengamos sobre qué es aprendizaje y sobre cuándo hay o no aprendizaje, va a condicionar mi forma de enseñar y evaluar.  Y éste sería el segundo aspecto a repensar:

REPENSAR sobre las prácticas que llevamos a cabo en el aula. Solo de esta forma podremos caminar hacia una educación inclusiva de calidad que defiende una función formadora de la educación para todos, eliminando toda práctica segregadora.

Con ese fin, con la idea de ayudar a crear imágenes de futuro, propongo repensar sobre la educación.  El objeto de este artículo es ayudar a pensar atenta y detenidamente sobre estas dos cuestiones, es ayudar a reflexionar para luego poder actuar y avanzar.  Planteo a continuación una serie de preguntas sobre las que incidiré en posteriores entradas.  Estas cuestiones nos pueden servir como punto de partida para que surjan imágenes de futuro, imágenes que permitan transformar la educación ahora, para cambiar las metas, porque está en nuestras manos poder hacerlo.

Respecto a la cuestión sobre qué entendemos por aprendizaje, propongo estas preguntas:

  • ¿Mis alumnos aprenden cuando repiten fielmente lo que hay en el libro?
  • ¿Se aprende a dialogar si sólo hablo yo?
  • ¿Se aprende a cooperar si fomento el aprendizaje individual?
  • ¿Se aprende a pensar si se reproducen los ejercicios descontextualizados una y otra vez?
  • ¿Utilizo mucho el “bolígrafo rojo” para penalizar el error o por el contrario me gusta el “bolígrafo verde” que destaca lo que se hace bien?
  • ¿Permito el aprendizaje basado en el error o no puedo desviarme del conocimiento establecido?
  • ¿La secuencia de mi aula es: explicar la lección fundamentalmente por medio de un monólogo; hacer ejercicios casi siempre individualmente; mandar más de lo mismo para casa en forma de deberes y comprobar sus aprendizajes en un examen? ¿Me funciona? ¿Es un aprendizaje formativo o segregador?
  • Cuando han aprobado el examen, ¿han aprendido? ¿Son capaces mis alumnos de transferir ese aprendizaje en situaciones nuevas, en contextos diferentes?
  • ¿Cuál es mi idea de aprendizaje? ¿Aprobar exámenes?
  • ¿En mi aula me centro mucho en el aprender a decir y dejo de lado el aprendizaje procedimental y actitudinal? ¿Dónde están las emociones? ¿Qué lugar ocupa la práctica?
  • ¿Fomento mayoritariamente la inteligencia verbal y me olvido de las otras?

Antes de comenzar con la segunda cuestión, os invito a ver la conferencia que Ángel Gabilondo impartió en el Congreso de Educación Inclusiva celebrado en Mayo de 2016 en Valencia  en el que defiende “El derecho a la diferencia, sin diferencia de derechos” y que lo relaciono con una única pregunta que lleva implícitas muchas cuestiones que ya he ido abordando en otras entradas y que lo seguiré haciendo en otras posteriores.

¿Todo el alumnado de mi clase participa, está presente y obtiene logros o por el contrario se cumple el Efecto Mateo¹, de forma que como dijo Keith Stanovich, sólo los más capaces pueden aprender?

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A modo de conclusión.

Hasta ahora ha predominado una visión de la educación centrada en la homogeneidad que no valora la diversidad.  Esta visión segregadora de la educación ha separado al alumnado con currículos paralelos fomentando la idea monolítica de una inteligencia que por si misma era capaz de explicar el aprendizaje.

Hasta ahora ha predominado una enseñanza memorística haciendo que en nuestras aulas (scriptoriu) tengamos fieles monjes copistas medievales, encargados de reproducir fielmente lo que explica el profesor y lo que está escrito en los libros copiándolo en los cuadernos.  Enseñanza que no solo no desarrolla las competencias del siglo XXI, sino que deja fuera a muchos niños y niñas del sistema educativo.

Hasta ahora ha primado el trabajo individual frente al cooperativo, fomentando la formación académica personal, la alfabetización individual, pero sobre todo la idea taylorista de la educación que promueve un currículo fragmentado en distintas áreas.

Y así podría seguir mostrando un escenario tradicional de la educación, porque como acuñaron Monereo y Pozo “Hoy la escuela enseña contenidos del siglo XIX, con profesores del siglo XX a alumnos del siglo XXI”.  Pero está en nuestras manos poder cambiar estas dinámicas; por eso es importante no solo pensar, sino REPENSAR, pensar detenidamente, para poder transformar y cambiar lo que no nos gusta, lo que no funciona, lo que no es inclusivo, para crear ahora sí, una imagen de futuro, un escenario que  apueste por una educación inclusiva de calidad.

escenario?

 

 

 

 

 

  1. El sociólogo Robert Merton utilizó por primera vez el término “efecto Mateo” en su artículo de Science de enero de 1968. Desde entonces esta expresión se ha utilizado en distinto campos para referirse siempre a la cita de San Mateo “Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (13: 11-13)

Redefinir nuestro papel docente para cambiar las prácticas en el aula. ABP.

En otras ocasiones ya he hablado de la necesidad de reflexionar sobre nuestras prácticas docentes, de la necesidad de redefinir nuestro papel docente para cambiar las prácticas en el aula, de tener una visión más holística de la educación así como de la necesidad de “desfragmentar el saber”, de apostar por un conocimiento integrado que permita contextualizar los saberes, desarrollar competencias, fomentar el trabajo en equipo, personalizar el aprendizaje, eliminar barreras; en definitiva, que permita incluir a todo el alumnado en el aula, de forma que todos y cada uno de nuestros alumnos estén presentes, participando y obteniendo logros, sin currículos paralelos y sin “sacarlos” del aula.

Aunque asociemos el ABP a la innovación, la escuela de Alejandría ya unificaba en sus enseñanzas los saberes de la aritmética, la gramática, la medicina, la geografía, la música y la astronomía.  A principios del siglo XX, John Dewey y sus ideas sobre la necesidad de experimentar -suya es la frase “Aprender haciendo”- influyeron en el método de proyectos de Kilpatrick, que es el origen del ABP.  Así pues, y parafraseando a Fernando Trujillo, “El Aprendizaje Basado en Proyectos NO es una innovación en el sistema educativo, aunque pueda serlo para un centro o para un docente en particular: el ABP es una estrategia metodológica con más de un siglo de historia, cuyas fortalezas y debilidades son bien conocidas y que ha sido utilizado –de diversas maneras, pues es una estrategia abierta– por un sin número de docentes en las más variadas situaciones” y que yo invito a conocer.

Trujillo (2015) nos habla de los elementos esenciales para el ABP donde se observan los ocho elementos esenciales para ABP:

  1. Contenido significativo, real y cercano.  El ABP contextualiza el aprendizaje.
  2. Necesidad de saber. La neurociencia nos explica que “aprender empieza por una curiosidad, por querer saber, por acercarse a lo desconocido (…)  La forma más directa de captar la atención es a través de la novedad” (Forés, y otros, 2015, pág. 50) Por medio del ABP provocamos esa necesidad de saber con un título sugerente, con un espacio decorado, con un vídeo, una pregunta…, que sorprenda y asombre a nuestros alumnos.  José Ortega y Gasset decía: “sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”.
  3. Una pregunta que dirija el proyecto y que provoque esa necesidad de saber.  “Para aprender se requiere ese estímulo inicial que resulte interesante y nuevo” (Mora, 2013, pág. 74).
  4. Voz y voto para todo el alumnado. El ABP es una metodología inclusiva y, como tal, permite que todos y cada uno de los alumnos tengan algo que aportar.  Fomenta además el trabajo en equipo, así como la autonomía del alumno, que puede decidir el itinerario dentro del proceso.
  5. Competencias clave, competencias del siglo XXI. El ABP trabaja tareas competenciales con un producto final; cada una de estas tareas persigue el desarrollo de una serie de competencias, con actividades encaminadas a un pensamiento profundo y eficaz al trabajar procesos cognitivos de orden superior.
  6. Investigación. Si, como hemos comentando al empezar, lo que buscamos es un cambio de rol y pretendemos que el alumno asuma un papel activo en su propio aprendizaje, el profesor debe dejar de ser un mero transmisor de conocimientos y propiciar actividades en las que los alumnos deban investigar en profundidad, desarrollando de esta forma un pensamiento científico que les permita hacer hipótesis y experimentar.
  7. Revisión y reflexión. Interesante aspecto para desarrollar el pensamiento crítico en nuestros alumnos.  Desarrollar y estimular la metacognición, impregnar el currículo de cultura del pensamiento, son aspectos indispensables para conseguir un pensamiento profundo y eficaz y alcanzar las competencias del siglo XXI.
  8. Presentar el producto final ante la audiencia, una audiencia que puede ser los propios compañeros, o incluso otras clases, familias, internet…

 

Si tuviésemos que decir tres aspectos importantes, tres aspectos clave del ABP para animar a otros docentes a modificar sus prácticas docentes ¿qué diríamos?

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Yo me quedo con estos tres:

  • Estimula el pensamiento crítico y creativo en todo el alumnado.  En la taxonomía de Bloom estaríamos, por lo tanto, en procesos cognitivos de orden superior: evaluar, juzgar, defender, criticar, concluir, crear, diseñar, planificar… favoreciendo además la metacognición.

 

  • Fomenta el trabajo en equipo, el trabajo colaborativo.  Permite trabajar de forma conjunta a todos los alumnos de la clase.  Este aspecto es fundamental para crear ciudadanos del siglo XXI.

 

  • Desarrolla el lenguaje oral de todo el alumnado al tener que presentar sus productos ante una audiencia.

¿Cuáles son tus aportaciones? 

 

Para concluir y a modo de reflexión: si queremos trabajar con proyectos es necesario redefinir nuestro papel de docente y reflexionar sobre estas cuestiones.

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Para saber más:

 

 

 

Symbaloo con ejemplos, vídeos, cursos on line en abierto, recomendaciones de libros y proyectos colaborativos.

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TRABAJOS CITADOS:

Forés, A., Gamo, J., Guilén, J., Hernández, T., Ligioiz, M., Pardo, F., y otros. (2015). Neuromitos de educación. El aprendizaje desde la neurociencia. . Barcelona: Plataforma actual.

INTEF. (10 de Abril de 2015). No todo vale en ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos). Recuperado el 10 de Enero de 2016, de intefblog: http://blog.educalab.es/intef/2015/04/10/no-todo-vale-en-abp-aprendizaje-basado-en-proyectos/

L’Ecuyer, C. (2012). Educar en el asombro. Madrid: Plataforma editorial.

Mora, F. (2013). Neuroeducación. Sólo se puede aprender aquello que se ama. Madrid: Alianza editorial.

Trujillo, F. (2015). ABP. Infantil, Primaria y Secundaria. (S. G. Técnica, Ed.) Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituo Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF).

Trujillo, F. (30 de Noviembre de 2015). Fernando Trujillo Web&Blog. Recuperado el 10 de Enero de 2016, de Sitio web de Fernando Trujillo: http://www.fernandotrujillo.es

Vergara, J. (2015). Aprendo porque quiero. El ABP paso a paso. Madrid: sm.

Evaluación auténtica

Si os dijese… “Escribe en un post-it qué entiendes por evaluación auténtica”, ¿qué escribirías?
Tal vez que la evaluación es un 1proceso consustancial al hecho de aprender, o que la evaluación auténtica nos ofrece una mayor objetividad, o que nos ofrece nuevas formas de evaluar, que reconoce el error y aprende de él, que parte de una concepción constructivista de la enseñanza y del aprendizaje…  Pero la evaluación auténtica es mucho más, la evaluación auténtica tiene mucho que ver con la participación del alumnado en la evaluación y se refiere al hecho de evaluar situaciones de aprendizaje auténticas, es decir, situaciones de aprendizaje significativas para el alumnado; evalúa aprendizajes contextualizados, cuestiones relevantes de la vida real.  En una entrada anterior hablaba del ABP, siendo ésta una de sus características, “la contextualización del aprendizaje”.

La evaluación auténtica es, por lo tanto, una evaluación por competencias, una evaluación que favorece la autonomía en el aprendizaje y en la metacognición; es una evaluación coherente con las actuales corrientes pedagógicas que empoderan al alumnado, es una evaluación que aprende del error; pero, por encima de todo, la evaluación auténtica diferencia la evaluación de la calificación, rompiendo ese vínculo de asociación que todavía perdura entre evaluación y calificación.  Ya no interesa tanto la acumulación de conocimientos repetitivos, lo que tú sabes, tus conocimientos, sino lo que sabes hacer, crear, construir o  argumentar; todo aquello que te va a permitir adquirir competencias, destrezas y habilidades que no se conseguían de la otra forma.

Existen distintos modelos en esta nueva concepción de la educación, todos ellos con las premisas citadas anteriormente, basadas en una participación activa del alumnado en el proceso evaluativo:

Coral Elizondo

  • Autoevaluación: el alumno evalúa su propio proceso de aprendizaje. Puede escribir en su diario de aprendizaje, puede reflexionar por medio de estrategias de pensamiento: rutinas, metacognición, puede completar una diana de evaluación…
  • Coevaluación: es una evaluación entre iguales. Pueden servirnos las dianas de evaluación y cada alumno colorea su área o incluso puede servir una rúbrica, pero el objetivo es que se coevalúen.
  • Evaluación compartida: el alumno comparte con el profesor la autoevaluación.
  • Calificación dialogada: el alumno comparte con el profesor su autocalificación y dialogan sobre ella.

En cualquier caso, la evaluación debe concebirse siempre como un medio, nunca como un fin, comprometiendo al estudiante a aplicar conocimientos y habilidades, actuando como motor del aprendizaje, verificando si los logros, los objetivos de aprendizaje que habíamos propuesto se han alcanzado y con qué nivel de éxito.  Para ello, el docente dispondrá de suficientes evidencias y de distintos instrumentos de evaluación que le van a permitir evaluar, desterrando así el examen o prueba de lápiz y papel como único método.  Se rompe de esta forma con el enfoque heteroevaluativo (solo el profesor evalúa a los estudiantes), con el enfoque que aboga por la enseñanza memorística y el aprendizaje bulímico y  se aboga por otro enfoque que permite procedimientos auto y coevaluativos, dando importancia por lo tanto también a elementos emocionales y motivacionales.

Veamos cinco instrumentos para la evaluación auténtica, aunque no son los únicos.

  1. Rúbricas: las rúbricas van a facilitar el aprendizaje, puesto que especifica qué esperas, y constituyen guías de evaluación tanto para el alumnado como para el profesorado.  Hay páginas muy interesantes con ejemplos de rúbricas, todas ellas en el symbaloo que incluyo al final de la entrada.
  2. Dianas de evaluación: al igual que la anterior sirve para averiguar cómo estamos aprendiendo, especificando de forma clara qué quiero evaluar, qué indicadores de evaluación voy a utilizar y lo hace de una forma muy visual y rápida.  Es muy útil para la autoevaluación y coevaluación.
  3. Portafolio o portfolio. Permite guardar las evidencias del proceso, facilitando por lo tanto su progreso y apropiación de determinados conocimientos. Sirve para autoevaluarse, para la evaluación compartida, al permitir analizar profesor y alumno de forma conjunta la evolución del proceso.  Se puede utilizar también para observar lagunas, consensuar actividades de refuerzo, de ampliación, observar el avance, calificación dialogada… Estos portafolios pueden ser o no digitales.
  4. Diario de aprendizaje. Se puede incorporar al portfolio y constituye un preciado instrumento para desarrollar la metacognición en el alumnado. Cada alumno describe, comenta, reflexiona sobre lo aprendido, aunque al principio será necesario guiarle por medio de preguntas metacognitivas: ¿Qué dificultades tengo?, ¿dónde puedo aplicar lo aprendido hoy en el aula?, ¿qué he aprendido?, ¿me ha costado?..  Este diario puede hacerse oralmente en una asamblea de clase guiada por el profesor.
  5. Lista de cotejo o checklist. Con ella los alumnos van a registrar la ausencia o presencia de un aspecto, de un indicador.

Esta forma de evaluar aboga por una educación inclusiva que permite además aprendizajes profundos en el alumnado, al ser un agente activo en el proceso.

Los centros deben impregnarse de esta nueva cultura, de esta nueva concepción de la evaluación que permite una formación integral para todo el alumnado y que favorece la reflexión y el autoaprendizaje.

En mi metáfora del árbol, la cultura de la evaluación está en el tronco, el tronco que sostiene el árbol y que conduce el alimento hacia el resto de la planta.

Termino esta entrada con una frase que Perrenoud citó en 1993 y que me encanta por lo clara que es:

El éxito de una metodología de enseñanza y de los resultados obtenidos por el alumnado se fundamenta no tanto en la manera como se dan a conocer los nuevos conocimientos, sino en la evaluación, entendida como conjunto de actividades que posibilitan identificar errores, comprender sus causas y tomar decisiones para superarlas”.

Aprendizaje Basado en Proyectos

En palabras de Fernando Trujillo @ftsaez, “El Aprendizaje Basado en Proyectos NO es una innovación en el sistema educativo, aunque pueda serlo para un centro o para un docente en particular: el ABP es una estrategia metodológica con más de un siglo de historia, cuyas fortalezas y debilidades son bien conocidas y que ha sido utilizado – de diversas maneras, pues es una estrategia abierta – por un sin número de docentes en las más variadas situaciones” en la web de Fernando Trujillo.

El ABP es una metodología centrada en el aprendizaje, no en la mera transmisión de conocimientos fomentando por lo tanto la autonomía y el pensamiento crítico en todo el alumnado. El ABP parte de una realidad, de un contexto real con un contenido significativo y cercano para el alumnado, permite además que se trabajen todas las áreas de forma integrada, no fragmentando el saber como venimos haciendo y permitiendo que la transferencia del conocimiento sea algo natural. Desarrolla las competencias del siglo XXI y está basado en el currículo, citando el artículo The Main Course, Not Dessert de John Larmer y John R. Mergendoller, del Buck Institute for Education (2010), el ABP es un plato principal rico en contenidos curriculares y en competencias clave para la sociedad del siglo XXI, no puede ser por lo tanto un postre en el que aplicar los contenidos vistos en clases anteriores.

El ABP permite al alumnado crear algo, construir un producto, desarrollando en este proceso habilidades de pensamiento de orden superior como diseñar, producir, inventar, resolver, concluir, revisar, defender… Un producto que presentarán ante una audiencia, aumentando no solo la motivación, sino dando realidad al trabajo efectuado.  Ejemplos de productos relacionados con las inteligencias múltiples serían:

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Este aspecto favorece el uso de herramientas que permitan la integración de la tecnología como aprendizaje para el conocimiento. Robert Swartz acuñó en 1987 el término infusión (infusion en inglés) para referirse al modo de abordar la enseñanza directa del pensamiento de una forma natural dentro del currículo.

Utilizando el mismo término, podríamos decir que el ABP permite “infusionar” el uso de las TIC poniéndolas al servicio del aprendizaje, permitiendo en nuestro alumnado adquirir conocimiento y competencia digital a la par. De forma que si por ejemplo el producto final es una entrevista y queremos hacer un poscast podemos utilizar  el editor de audio libre audacity, la plataforma ivoox o incluso hacer la radio en vivo con spreaker o mixlr.

Pero por encima de todo el ABP es una metodología inclusiva que permite personalizar el aprendizaje, dar voz y voto a todo el alumnado y trabajar de forma colaborativa enriqueciendo el aprendizaje de todos y cada uno de nuestros alumnos.

Para saber más sobre el Aprendizaje Basado en Proyectos he preparado este symbaloo donde además de ejemplos de ABP en distintas etapas, se puede profundizar sobre contenidos teóricos con vídeos, cursos de formación o libros.

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Os animo a seguir a los docentes que ya están trabajando en esta línea: @rosaliarte, @juanjovergara, @arrukero, @alazpita, @cpalpartir, @yoinfantil, @aliena242, @AlfonsoCortesA, @ftsaez…, entre otros.

Y por supuesto a participar en los proyectos colaborativos como “El sonido que habito” @proyectoESQH; “Maderas que son violines” @maderasqsonv

 

Seguimos con la innovación…

Hoy he tenido el placer de escuchar a Jorge Barrero (@Jorge_barrero_f) Director General de COTEC, de hablar con él, pero sobre todo de aprender con él.

Habla de innovación con una sencillez que sólo los grandes pueden hacerlo. Yo escuchaba e iba absorbiendo todo su conocimiento y no dejaba de ver paralelismos entre su mensaje, más empresarial, y el mío, más educativo. Porque la educación es mi tema y pasión, igual que el suyo es la innovación y sólo cuando se transforma en pasión eres capaz de contagiar.

Comienza Jorge definiendo la innovación como:

TODO CAMBIO no sólo tecnológico
BASADO EN CONOCIMIENTO no sólo científico
QUE APORTE VALOR no sólo económico

Y yo ayer definí la innovación educativa como

Innovar es cambiar, pero es cambiar con evidencias. Será por lo tanto un cambio basado en el conocimiento, un cambio con fundamento teórico, con raíces en la educación inclusiva (metáfora del árbol), pero sobre todo un cambio que sea capaz de transformar personas, de aportar valores humanos desde la perspectiva humanista de la educación que defiendo.

Así pues, mientras él hablaba yo crecía. Era consciente de que en el tema de la innovación educativa, en el que hay tanto por hacer, voy por buen camino.

Jorge es capaz de explicar en clave de humor y de forma muy visual la vida de dos hipotéticas familias del Norte y del Sur de Europa, que representan dos modelos innovadores diferentes pero necesarios. Uno de ellos, el del Sur, es el modelo colaborativo, social, distribuido y abierto. En uno de los post de este mismo blog, yo hablaba de la importancia de la colaboración, de un diálogo igualitario, de un liderazgo compartido, de escuelas abiertas y participativas; y cuando ayer lo traducía a la innovación educativa seguía pensando en este modelo innovador al escribir estas palabras:

Si queremos que la escuela sea el centro del aprendizaje, que todo el mundo participe en el mismo, que sea además el corazón del barrio, de la sociedad, debemos pensar en cambios inclusivos que abarquen a toda la comunidad educativa, dando voz, voto y participación a todos y cada uno de sus miembros.

¡Vaya emoción que tenía en este momento al escuchar que cada una de las palabras de Jorge corroboraban mis ideas sobre innovación educativa!  ¿Seguiremos así?

Continúa con una de sus metáforas, una preciosa metáfora no sólo conceptual, sino visual, sobre el papel que ocupamos cada uno en la innovación, porque para él La innovación es un reto colectivo. Todos jugamos, todos ganamos.

De esta forma contamos con

  • Expertos: Son los que saben qué, los que tienen el conocimiento.
  • Influenciadores: Son los que dicen qué hacer.
  • Facilitadores: Son los que saben cómo hacerlo.
  • Y por supuesto los pioneros, que ya lo han intentado, lo han conseguido y/o están intentándolo y por supuesto lo conseguirán.

¿Qué papel ocupas tú?  Da igual, porque juntos innovamos, porque todos ganamos.

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Seguro que en nuestros centros educativos identificamos a nuestros expertos, influenciadores, facilitadores y pioneros.  En la reflexión personal hablaba de la necesidad de encontrar momentos para la reflexión, momentos en los que primero encontramos el compañero y luego decidimos qué hacer, como explicaba Jorge. Porque eso es lo que pasa en nuestros claustros cuando compartimos inquietudes y decimos “tenemos que cambiar” y aquí comienza la innovación, sin darnos cuenta estamos buscando expertos y nosotros nos convertimos en pioneros.

24 Yo hablo de la necesidad de que la reforma parta del propio centro para asegurarnos el “éxito”, porque cuando queremos y deseamos algo lo hacemos nuestro; de esta forma, tanto los influenciadores como los facilitadores estarían en el propio centro educativo, y aunque tal vez no estén los expertos, siempre podemos pedirles ayuda y que nos acompañen en el proceso; hablaremos entonces de intraemprendimiento, cuando la innovación parte de nosotros mismos, de nuestras necesidades, de nuestro centro.

Y ahora, ¿no os parece que ha sido una suerte conocer a Jorge  y que ponga orden en mis incipientes ideas sobre innovación?

Innovación e inclusión van de la mano

Si soy una persona enamorada de la educación, si soy una persona activista de la educación inclusiva y considero además que cuando implementamos prácticas inclusivas en la educación estamos innovando ¿puedo considerarme también una persona innovadora?

Comencemos por la definición.

¿Qué es innovación? La RAE define Innovar como Mudar o alterar algo, introduciendo novedades. Aunque las novedades para un centro pueden no serlo para otro, sí que es cierto que para innovar hay que dejar de hacer siempre lo mismo, hay que cambiar y transformar, y partir de una reflexión previa.

Pero voy a buscar una definición más personal, más relacionada con la educación inclusiva que defiendo y que recoja en tres ideas fundamentales qué entiendo por innovación educativa.

Innovar es cambiar, pero es cambiar con evidencias. Será por lo tanto un cambio basado en el conocimiento, un cambio con fundamento teórico, con raíces en la educación inclusiva (metáfora del árbol), pero sobre todo un cambio que sea capaz de transformar personas, de aportar valores humanos desde la perspectiva humanista de la educación que defiendo.

Ahora que ya tenemos más o menos claro que si queremos hablar de innovación educativa tenemos que hablar de un cambio basado en el conocimiento que aporte valor a lo que ya hacemos, ahora que ya tenemos claro que nuestro marco conceptual es la educación inclusiva con todo el alumnado presente en las aulas participando y progresando con todo lo que allí se hace, ahora que ya tenemos claro que queremos innovar….

 Sigamos por la transformación.

Ya he comentado que primero tenemos que desear el cambio, tenemos que imaginarlo y soñarlo, que además debemos conocer nuestra realidad para saber por dónde empezar a construir y a dónde queremos llegar, pero sobre todo, que tenemos que tener voluntad de actuar.

Ahora que ya lo tenemos claro, sigamos estos tres sencillos pasos:

1. Desear el cambio. 

Este primer paso es fundamental, si no deseamos el cambio difícilmente vamos a transformar, a innovar.

Si queremos que la escuela sea el centro del aprendizaje, que todo el mundo participe en el mismo, que sea además el corazón del barrio, de la sociedad, debemos pensar en cambios inclusivos que abarquen a toda la comunidad educativa dando voz, voto y participación a todos y cada uno de sus miembros.

Es importante por lo tanto encontrar momentos, espacios y tiempos para la reflexión. Espacios, momentos y tiempos que nos ayuden a redefinir objetivos claros hacia los que debemos caminar y esa será nuestra innovación. Partiremos de lo que ya hacemos para hacer cosas mejores con las que conseguir estos nuevos objetivos.

Y esta reflexión será conjunta, porque si queremos crear centros inclusivos, centros acogedores y seguros, debemos reconocernos todos como miembros de este proceso de transformación.

2. Voluntad de actuar.

Ya tenemos claros los objetivos que queremos conseguir, es hora de trabajar en equipo,  de trabajar como un solo cerebro. Me refiero al trabajo colaborativo, al liderazgo compartido, a equipos docentes autoorganizados, a la participación del alumnado, de la comunidad educativa, me refiero a construir entre todos culturas y políticas inclusivas.

3. Construir, crear.

Es el momento de la acción, de comenzar a implementar toda la innovación educativa que hemos acordado. Transformación en:

  • Las prácticas en el aula con actuaciones más inclusivas: metodologías activas, aprendizaje cooperativo y/o colaborativo, cultura de la evaluación, enriquecimiento para todo el alumnado…
  • En el rol profesorado/alumnado, otorgando un papel más activo al alumnado pasando a ser protagonista de su propio aprendizaje.
  • Las culturas del centro, creando no sólo ciudadanos del siglo XXI, sino ciudadanos mejores. Hablo de una alfabetización ética fundamentalmente.
  • Las políticas del centro, reorganizando los apoyos, no condicionándolos sólo al número de acnnee que hay en el mismo, sino como señala Antonio Márquez en su blog, redefiniendo el papel del profesorado de Pedagogía Terapéutica.
  • Los espacios, conquistando no sólo el espacio, sino también el tiempo con flexibilidad horaria y sesiones de 90 minutos, con un uso pedagógico de los recreos, con colegios ECOeducativos o ECOsociales donde se empodera al alumnado para resolver problemas sociales…

 

Y ahora, ¿tú también crees que la innovación y la inclusión van de la mano?

 

¿Cuál sería el itinerario formativo en educación inclusiva?

imagina (1)

A veces en la vida necesitamos dar un primer paso para hacer las cosas.  Andrea Giráldez (@andreagiraldez) explicaba este primer paso con una frase de Confuccio: “Un viaje de mil millas comienza con un primer paso”.

Con el tema de la educación inclusiva, buena parte del profesorado estamos convencidos de que debemos caminar hacia una educación inclusiva que impregne todas las actuaciones, acciones, pensamientos, ideas, culturas… de un centro; no dudamos en que la escuela debe ser una escuela abierta y participativa y, por supuesto, tenemos claro que la educación inclusiva es un derecho.  Pero no arrancamos, no damos ese primer paso, ese paso inseguro y que tal vez nos haga tambalear, pero, a la vez, necesario.

¿Podría ser que si fuésemos acompañados nos sintiésemos mejor? ¿Podría ser que si tuviésemos más formación sobre este tema nos sintiésemos más seguros? ¿Podría ser que no sepamos con claridad por dónde empezar? ¿Podría ser…?  Seguro que encuentro más motivos, más “podría ser”, pero hoy voy a centrarme en la formación, en la necesidad de establecer itinerarios formativos en educación inclusiva que nos lleven a los docentes a un conocimiento más profundo sobre aspectos básicos de educación inclusiva y que nos ayuden a replantearme qué cuestiones debemos cambiar en nuestra práctica docente, en los documentos de centro, en nuestro quehacer diario, para conseguir que la educación inclusiva lo impregne todo.

La formación la concibo desde una perspectiva sistémica, a modo de matrioskas, las muñecas rusas que albergan en su interior otra muñeca. Tomando como base las dimensiones del  Index for Inclusion, la cultura correspondería a la muñeca de mayor tamaño y las prácticas a la más pequeña.

Así, la primera pregunta que me planteo es: ¿Qué formación necesita el profesorado y las familias para hacer comunidades escolares seguras, colaboradoras y acogedoras, es decir, inclusivas?

1En el post ¿Qué condiciones deben darse en un centro para que apueste por la educación inclusiva? hablaba de alfabetización ética, de diálogo igualitario, de colaboración… Básicamente hablaba de cómo debe ser un centro inclusivo, cuál es la cultura que lo impregna.

En este ocasión me voy a centrar en la formación que necesita el profesorado para conseguir todo ello.  Esta formación pasa por una educación emocional como base de todo; por la promoción de la convivencia con la dinamización de alumnos ayudantes, mediadores, ciberayudantes…; con el fomento del diálogo, de la escucha activa, de la asertividad y mensajes en yo; pero también con la prevención del acoso escolar, del absentismo, de la discriminación y el racismo; con una educación para la sexualidad donde se hable de la identidad de género, de la transexualidad, del derecho a la propia identidad sexual.

¿Y las familias?  Está demostrado que la participación de las familias, “la implicación de la familia y de la comunidad contribuye a transformar las relaciones dentro del propio centro escolar, fomentando interpretaciones alternativas de los roles de género, lo cual, a su vez, ayuda a superar las desigualdades a través de la obtención de mejores resultados académicos y a establecer relaciones de igualdad entre niños y niñas” (Actuaciones educativas de éxito en las escuelas europeas, pág. 21).  Podemos hacer tertulias literarias dialógicas y escuelas de familias.

¿Y nuestra segunda matrioska? ¿Qué formación necesita el equipo directivo y el profesorado para que la inclusión esté en el corazón del centro?

También en esta 2ocasión preparé un post donde respondía a la pregunta ¿Qué podemos hacer en un centro para caminar hacia la educación inclusiva? Allí explico procesos sencillos que pueden ayudarnos a caminar hacia el objetivo. Pero, ¿qué formación necesita el profesorado?

El tema del liderazgo para la gestión del cambio y el trabajo en equipo es fundamental y no sólo para el equipo directivo, sino para todas y cada una de las personas que trabajan en el centro. Cursos de coaching educativo serían por lo tanto muy interesantes.  Andrea Giráldez habla de cuatro portales de entrada al coaching: equipos directivos, profesorado, alumnado y familias.

Imprescindible formarse en la cultura de la evaluación, que la evaluación deje de ser sinónimo de calificación.  La evaluación debe concebirse siempre como un medio, nunca como un fin, comprometiendo al estudiante a aplicar conocimientos y habilidades, actuando como motor del aprendizaje, verificando si los logros, los objetivos de aprendizaje que habíamos propuesto se han alcanzado y con qué nivel de éxito.  Para ello, el docente debe disponer de suficientes evidencias que le van a permitir evaluar a los alumnos no sólo con un único examen o prueba de lápiz y papel que favorece la enseñanza memorística y el aprendizaje bulímico, sino con otros muchos instrumentos.

El uso pedagógico de los espacios, la gestión dinámica de los patios de recreo o colegios ECOeducativos o ECOsociales donde se empodera al alumnado para resolver problemas sociales, son otras de las asignaturas pendientes.

La última matrioska, la más pequeña pero no por ello la menos importante, es la que está relacionada con las prácticas inclusivas, con el uso de metodologías activas que permitan al alumnado participar en su propio proceso de aprendizaje. ¿Qué formación necesita el profesorado para que sus aulas sean inclusivas?

3Me gusta hablar no sólo de personalización del aprendizaje, sino de un enriquecimiento para todo el alumnado.

Pero ¿cómo podemos conseguir esto en el aula? ¿Qué formación necesito yo como docente? Básicamente, formación en metodologías activas.  Me gusta el Aprendizaje Basado en Proyectos porque permite trabajar de forma integrada, no fragmentando el saber.  Me gusta relacionarlo con las inteligencias múltiples porque democratizan la inteligencia, porque todos y cada uno de los alumnos tienen algo que aportar.  Esta metodología va de la mano del aprendizaje cooperativo y/o colaborativo, o de los grupos interactivos, donde el diálogo igualitario es la base del aprendizaje.

Modelos pedagógicos como el Flipped classroom, Visual thinking, Design for change o la Cultura del pensamiento son necesarios para enriquecer el aprendizaje.  Y, por supuesto, no debemos olvidarnos de uso pedagógico de las TIC, que se deben convertir en tecnologías de aprendizaje y conocimiento, facilitando el aprendizaje, aportando nuevas posibilidades y que se infusionan en la metodología y en el contenido curricular.

(Parte de la charla que impartí en el Congreso de Educación Inclusiva de Valencia, #eduInclusiva16 mayo 2016)

Programa TV “En ruta con la educación”

El programa “En ruta con la ciencia” de Aragón TV me propuso en el mes enero grabar un programa que hablase de educación, y por supuesto dije que sí y por supuesto hablé de educación inclusiva, de inteligencias múltiples, de cultura del pensamiento…

Os dejo el enlace para que podáis ver el programa:

Captura de pantalla 2016-04-21 a las 16.39.16

http://alacarta.aragontelevision.es/programas/en-ruta-con-la-ciencia/cap-20-20042016-2308

Espero que os guste.

Personalizando el aprendizaje con ABP

En el fantástico post “Descubriendo las BARRERAS a la inclusión en el ABP” Antonio Márquez nos explica de una forma muy clara y sencilla no sólo que cuando hablamos de educación inclusiva hablamos de eliminar barreras, sino que concreta mucho más y nos hace reflexionar sobre las barreras cognitivas, comunicativas, sociales, sensoriales y/o físicas que podemos poner a nuestro alumnado en cada una de las fases del ABP. ¡Y no aparecen allí las barreras a la participación que les ponemos si no les damos la oportunidad de participar en las actividades porque han salido del aula o porque llevan un currículo paralelo! sobre las que, por supuesto, también hay que reflexionar.

Yo quiero ir un paso más allá, quiero centrarme en la personalización del aprendizaje con ABP. José Blas en otro estupendo post “La personalización del aprendizaje: individualizar vs. personalizar” nos explicaba la diferencia entre individualizar y personalizar y comparto con él la necesidad de aclarar conceptos para empezar a aterrizar y concretar.

Llevo años reflexionando y estudiando el tema de la inteligencia y el pensamiento, llevo años analizando metodologías inclusivas que den respuesta a todo el alumnado en el aula, y aunque llevo menos tiempo dando formación sobre este tema, en estos últimos años me dedico de lleno a ello.

Si visualizo la metáfora del árbol, la propuesta que hoy hago es el tronco del árbol. Es un Aprendizaje Basado en Proyectos a través de las Inteligencias Múltiples, ¿por qué? porque me permite personalizar el aprendizaje, porque me permite trabajar capacidades, porque me permite hablar de fortalezas, de desarrollar talentos. No me cansaré de decir que la teoría de las Inteligencias Múltiples democratiza la inteligencia, no la cuantifica, ni la mide métricamente. La teoría de las Inteligencias Múltiples habla de potenciales que se activan o no en función del contexto, de ahí la necesidad de estimularlas tanto en casa como en el hogar.

La teoría de las inteligencias múltiples explica que empleamos la inteligencia cuando de manera activa resolvemos un problema o creamos un producto valorado por la sociedad. ¿No conseguimos eso mismo cuando desarrollamos un proyecto con ABP? Si nos paramos a pensar nos daremos cuenta que por medio del Aprendizaje Basado en Proyectos trabajamos de forma activa un contenido significativo, real y cercano siendo de esta forma el alumnado el protagonista de su propio aprendizaje; resolvemos un reto, contestamos a una pregunta, investigamos, revisamos y reflexionamos, pero sobre todo creamos un producto y lo presentamos ante una audiencia, dando la posibilidad de voz y voto a todo el alumnado del aula.

Pero ¿cómo programamos con inteligencias múltiples para personalizar el aprendizaje? ¿qué debemos tener en cuenta? En primer lugar debemos reflexionar sobre las barreras que tan gráficamente ha explicado Antonio Márquez en su blog y luego pasamos a programar, a mi me gusta programar las tareas cruzando las inteligencias múltiples con los procesos cognitivos de la taxonomía de Bloom, de esta forma se obtiene una matriz de 48 casillas que enriquece el aprendizaje de todo el alumnado y que permite personalizar el aprendizaje y marcar la ruta de todos y cada uno de nuestros alumnos y alumnas.

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Cuando programemos una tarea, podemos ir escribiéndola o numerándola en la matriz, así de esta forma y de una manera muy visual no sólo veremos las inteligencias que trabajamos o no, sino también los procesos cognitivos que van a permitir conseguir un pensamiento profundo y eficaz, y esto nos ayudará a ser más conscientes a la hora de enriquecer el aprendizaje, saliendo además de nuestra zona de confort.

Una vez terminada la tarea, habremos pintado un paisaje, un paisaje de aprendizaje con actividades personalizadas y por supuesto no necesariamente todas obligatorias para todo el alumnado, de esta forma no sólo dibujamos un paisaje, sino que marcamos un itinerario, una hoja de ruta personalizada.

ABP a través de las IIMM. Colegio Ánfora

Porque una educación inclusiva en la que todo el alumnado está presente, participando y obteniendo logros, ES POSIBLE.