Movimiento maker en educación. Todos somos hacedores.

El creador del movimiento maker es Dale Dougherty. En 2005 creó las Maker Faires y la revista Make, una feria y una revista trimestral para dar visibilidad a los proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo).  En la charla TED de 2011, Dale Dougherty dice que “todos somos hacedores. Nacimos hacedores, tenemos esa habilidad de hacer cosas, de agarrar las cosas con nuestras manos… creamos cosas.

¿Qué supone el movimiento maker en la educación? Supone despertar la curiosidad, fomentar la creatividad, el ingenio; supone explorar y crear. Pero supone, sobre todo, construir conocimiento, compartirlo, desarrollando de esta forma habilidades de pensamiento de orden superior en todo el alumnado, porque “todos somos hacedores, todos tenemos esa habilidad de hacer cosas”. 

Crear supone combinar elementos en un patrón nuevo, proponer soluciones alternativas. ¿Y qué es eso sino estimular las inteligencias, fomentar el pensamiento crítico y preparar al alumnado para un futuro incierto y cambiante? No olvidemos que uno de los fines de la educación es “la preparación para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento” (LOMCE; art. 2.k)

Existe actualmente una tendencia a nivel global de compartir y crear conocimientos. Habitualmente no solo contamos lo que hacemos, sino cómo lo hacemos. Esta es nuestra sociedad, esta es nuestra realidad. Entonces… ¿Por qué no lo hacemos también en las aulas, en los centros educativos? ¿Por qué no ayudamos a todo nuestro alumnado a construir conocimiento y no solo a consumirlo? ¿Por qué no estimulamos la expresión oral y escrita, pero también el lenguaje de la imagen, los medios y la tecnología con el objetivo de desarrollar el pensamiento crítico y potenciar prosumidores (1) frente a consumidores?Y para ello, ¿por qué no les ayudamos a transformar la información en conocimiento, a pensar con eficacia, a hacer preguntas, a entusiasmarse, a aprender de los errores, a conectarse? …

El movimiento maker debe entrar en la educación para quedarse. El movimiento maker permite tocar el mundo que nos rodea y pasar de conocer y recordar a CREAR y CONSTRUIR. Permite aprender haciendo.

¿Y cómo? ¿Qué puedo hacer en el aula, en el centro educativo, para unirme al movimiento maker en la educación, a un movimiento que supone una revolución, una #RevoluciónInclusiva?

EN EL AULA

  • Uso de metodologías activas que desarrollan habilidades de pensamiento de orden superior que requieren planificar, producir, comprobar, aprender de los errores…, no quedándome solo en la memorización de contenidos. Me refiero fundamentalmente al Aprendizaje Basado en Proyectos del que ya he hablado en entradas anteriores. Los productos que presentamos ante una audiencia son ya una creación.
  • Pasar de un aprendizaje basado en proporcionar respuestas a una instrucción basada en hacer preguntas. No es la primera vez que utilizo los aforismos de Wagensberg para ilustrar algún aspecto concreto; en este caso se apoya en la importancia de la pregunta frente a respuestas cerradas, diciendo: “Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución”.
  • Jeannette M. Wing, vicepresidenta de Microsoft, en su artículo Computational thinking (2006) sobre el pensamiento computacional, explica que este pensamiento “implica resolver problemas, diseñar sistemas y comprender el comportamiento humano, haciendo uso de los conceptos fundamentales de la informática” y destaca también que es una habilidad fundamental utilizada por todo el mundo. Pero ¿qué implica desarrollar este pensamiento en las aulas? Con el pensamiento computacional se estimula el pensamiento lógico, se trabaja por retos, se buscan soluciones eficaces a un problema, se desarrolla la tolerancia a la ambigüedad, la flexibilidad y la persistencia. ¿Cómo? por medio de la programación (Scratch, code.org), de la robótica (arduino, lego, mBot de MakeBlock, estímulos Scratch con Makey Makey), de videojuegos (minecraft) o del mobile learning.
  • El Pensamiento STEAM nace con la idea de potenciar las artes en el movimiento STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), añadiendo aspectos relacionados con la creatividad, el pensamiento divergente, la innovación y el diseño. El objetivo es trabajar las artes y las ciencias de una forma global, fomentando en el aula proyectos interdisciplinares que aúnen todas las disciplinas.

EN EL CENTRO EDUCATIVO

  • Transformemos nuestros centros en verdaderos laboratorios de innovación e investigación educativa, propiciando que las metodologías activas sean una de las señas de identidad del mismo.
  • Transformemos los espacios y creemos verdaderos makerspaces que permitan agrupar al alumnado más allá de su edad cronológica para compartir recursos y conocimientos, trabajar en proyectos, en equipo, intercambiar experiencias y construir cosas. De momento tal vez como actividad extraescolar, pero luego… ahí lo dejo como un reto. En educación es importante pasar de proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo) a proyectos DIT (Do It Together, Hágalos todos), fomentando de esta forma el trabajo en equipo, la solidaridad, la colaboración, el respeto, la aceptación.
  • Compartamos en las redes sociales el conocimiento creado en el centro dando visibilidad a los productos de todo el alumnado.
  • Potenciemos el talento personal del todo nuestro alumnado y creemos una web donde puedan mostrar sus propias creaciones maker, a modo de la web instructables u otras parecidas.
  • Generemos cultura de trabajo y aprendizaje colaborativo y en red con otros centros educativos, a la vez que en el propio centro.

A MODO DE CONCLUSIÓN, ¿qué supone el movimiento maker en educación?

Básicamente, el movimiento maker supone preparar a todo el alumnado para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento, que es uno de los fines de la educación, tal y como he indicado al inicio de este artículo.

Supone desarrollar hábitos de la mente o conductas intelectuales que van a permitir a todo nuestro alumnado ser capaz de enfrentarse a la vida, a tomar decisiones adecuadas, a enfrentarse a las incertidumbres de la sociedad de conocimientos múltiples, pues como dice Edgar Morin  (2) “aprender hoy es dialogar con la incertidumbre“.

Hemos visto que por medio del movimiento maker nuestro alumnado crea, inventa, toca el mundo, prosume, sueña, piensa, explora… y con ello desarrollamos hábitos como la persistencia, el manejo de la impulsividad, la habilidad para escuchar con empatía y entendimiento, el pensamiento flexible, la reflexión sobre el propio pensamiento o metacognición, la búsqueda de la precisión, el cuestionamiento y planteamiento de problemas, la aplicación del conocimiento del pasado a situaciones nuevas, el pensamiento y comunicación con claridad y precisión, la recogida de datos con todos los sentidos, la creación, imaginación, innovación, la reacción con asombro y admiración, la aceptación responsable de riesgos, la capacidad para desarrollar el sentido del humor, el pensamiento interdependiente, así como la apertura al aprendizaje continuo, a un aprendizaje a lo largo de vida.

Como docentes comprometidos con la educación, ésta sería nuestra aportación a la #RevoluciónInclusiva, porque en este cambio cuento con TODO el alumnado. Porque innovo para incluir. ¿Te unes?

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(1) Alvin Toffler habló por primera vez de prosumidores en 1980 en su libro La tercera ola. Define prosumidor a una persona que consume lo que él mismo produce y en lugar de venderlo es para su consumo o para darlo gratuitamente.

(2) MORIN, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona: (Paidós)

Redefinir nuestro papel docente para cambiar las prácticas en el aula. ABP.

En otras ocasiones ya he hablado de la necesidad de reflexionar sobre nuestras prácticas docentes, de la necesidad de redefinir nuestro papel docente para cambiar las prácticas en el aula, de tener una visión más holística de la educación así como de la necesidad de “desfragmentar el saber”, de apostar por un conocimiento integrado que permita contextualizar los saberes, desarrollar competencias, fomentar el trabajo en equipo, personalizar el aprendizaje, eliminar barreras; en definitiva, que permita incluir a todo el alumnado en el aula, de forma que todos y cada uno de nuestros alumnos estén presentes, participando y obteniendo logros, sin currículos paralelos y sin “sacarlos” del aula.

Aunque asociemos el ABP a la innovación, la escuela de Alejandría ya unificaba en sus enseñanzas los saberes de la aritmética, la gramática, la medicina, la geografía, la música y la astronomía.  A principios del siglo XX, John Dewey y sus ideas sobre la necesidad de experimentar -suya es la frase “Aprender haciendo”- influyeron en el método de proyectos de Kilpatrick, que es el origen del ABP.  Así pues, y parafraseando a Fernando Trujillo, “El Aprendizaje Basado en Proyectos NO es una innovación en el sistema educativo, aunque pueda serlo para un centro o para un docente en particular: el ABP es una estrategia metodológica con más de un siglo de historia, cuyas fortalezas y debilidades son bien conocidas y que ha sido utilizado –de diversas maneras, pues es una estrategia abierta– por un sin número de docentes en las más variadas situaciones” y que yo invito a conocer.

Trujillo (2015) nos habla de los elementos esenciales para el ABP donde se observan los ocho elementos esenciales para ABP:

  1. Contenido significativo, real y cercano.  El ABP contextualiza el aprendizaje.
  2. Necesidad de saber. La neurociencia nos explica que “aprender empieza por una curiosidad, por querer saber, por acercarse a lo desconocido (…)  La forma más directa de captar la atención es a través de la novedad” (Forés, y otros, 2015, pág. 50) Por medio del ABP provocamos esa necesidad de saber con un título sugerente, con un espacio decorado, con un vídeo, una pregunta…, que sorprenda y asombre a nuestros alumnos.  José Ortega y Gasset decía: “sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”.
  3. Una pregunta que dirija el proyecto y que provoque esa necesidad de saber.  “Para aprender se requiere ese estímulo inicial que resulte interesante y nuevo” (Mora, 2013, pág. 74).
  4. Voz y voto para todo el alumnado. El ABP es una metodología inclusiva y, como tal, permite que todos y cada uno de los alumnos tengan algo que aportar.  Fomenta además el trabajo en equipo, así como la autonomía del alumno, que puede decidir el itinerario dentro del proceso.
  5. Competencias clave, competencias del siglo XXI. El ABP trabaja tareas competenciales con un producto final; cada una de estas tareas persigue el desarrollo de una serie de competencias, con actividades encaminadas a un pensamiento profundo y eficaz al trabajar procesos cognitivos de orden superior.
  6. Investigación. Si, como hemos comentando al empezar, lo que buscamos es un cambio de rol y pretendemos que el alumno asuma un papel activo en su propio aprendizaje, el profesor debe dejar de ser un mero transmisor de conocimientos y propiciar actividades en las que los alumnos deban investigar en profundidad, desarrollando de esta forma un pensamiento científico que les permita hacer hipótesis y experimentar.
  7. Revisión y reflexión. Interesante aspecto para desarrollar el pensamiento crítico en nuestros alumnos.  Desarrollar y estimular la metacognición, impregnar el currículo de cultura del pensamiento, son aspectos indispensables para conseguir un pensamiento profundo y eficaz y alcanzar las competencias del siglo XXI.
  8. Presentar el producto final ante la audiencia, una audiencia que puede ser los propios compañeros, o incluso otras clases, familias, internet…

 

Si tuviésemos que decir tres aspectos importantes, tres aspectos clave del ABP para animar a otros docentes a modificar sus prácticas docentes ¿qué diríamos?

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Yo me quedo con estos tres:

  • Estimula el pensamiento crítico y creativo en todo el alumnado.  En la taxonomía de Bloom estaríamos, por lo tanto, en procesos cognitivos de orden superior: evaluar, juzgar, defender, criticar, concluir, crear, diseñar, planificar… favoreciendo además la metacognición.

 

  • Fomenta el trabajo en equipo, el trabajo colaborativo.  Permite trabajar de forma conjunta a todos los alumnos de la clase.  Este aspecto es fundamental para crear ciudadanos del siglo XXI.

 

  • Desarrolla el lenguaje oral de todo el alumnado al tener que presentar sus productos ante una audiencia.

¿Cuáles son tus aportaciones? 

 

Para concluir y a modo de reflexión: si queremos trabajar con proyectos es necesario redefinir nuestro papel de docente y reflexionar sobre estas cuestiones.

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Para saber más:

 

 

 

Symbaloo con ejemplos, vídeos, cursos on line en abierto, recomendaciones de libros y proyectos colaborativos.

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https://www.symbaloo.com/embed/parasabermassobreabp?

TRABAJOS CITADOS:

Forés, A., Gamo, J., Guilén, J., Hernández, T., Ligioiz, M., Pardo, F., y otros. (2015). Neuromitos de educación. El aprendizaje desde la neurociencia. . Barcelona: Plataforma actual.

INTEF. (10 de Abril de 2015). No todo vale en ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos). Recuperado el 10 de Enero de 2016, de intefblog: http://blog.educalab.es/intef/2015/04/10/no-todo-vale-en-abp-aprendizaje-basado-en-proyectos/

L’Ecuyer, C. (2012). Educar en el asombro. Madrid: Plataforma editorial.

Mora, F. (2013). Neuroeducación. Sólo se puede aprender aquello que se ama. Madrid: Alianza editorial.

Trujillo, F. (2015). ABP. Infantil, Primaria y Secundaria. (S. G. Técnica, Ed.) Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituo Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF).

Trujillo, F. (30 de Noviembre de 2015). Fernando Trujillo Web&Blog. Recuperado el 10 de Enero de 2016, de Sitio web de Fernando Trujillo: http://www.fernandotrujillo.es

Vergara, J. (2015). Aprendo porque quiero. El ABP paso a paso. Madrid: sm.

Personalizando el aprendizaje con ABP

En el fantástico post “Descubriendo las BARRERAS a la inclusión en el ABP” Antonio Márquez nos explica de una forma muy clara y sencilla no sólo que cuando hablamos de educación inclusiva hablamos de eliminar barreras, sino que concreta mucho más y nos hace reflexionar sobre las barreras cognitivas, comunicativas, sociales, sensoriales y/o físicas que podemos poner a nuestro alumnado en cada una de las fases del ABP. ¡Y no aparecen allí las barreras a la participación que les ponemos si no les damos la oportunidad de participar en las actividades porque han salido del aula o porque llevan un currículo paralelo! sobre las que, por supuesto, también hay que reflexionar.

Yo quiero ir un paso más allá, quiero centrarme en la personalización del aprendizaje con ABP. José Blas en otro estupendo post “La personalización del aprendizaje: individualizar vs. personalizar” nos explicaba la diferencia entre individualizar y personalizar y comparto con él la necesidad de aclarar conceptos para empezar a aterrizar y concretar.

Llevo años reflexionando y estudiando el tema de la inteligencia y el pensamiento, llevo años analizando metodologías inclusivas que den respuesta a todo el alumnado en el aula, y aunque llevo menos tiempo dando formación sobre este tema, en estos últimos años me dedico de lleno a ello.

Si visualizo la metáfora del árbol, la propuesta que hoy hago es el tronco del árbol. Es un Aprendizaje Basado en Proyectos a través de las Inteligencias Múltiples, ¿por qué? porque me permite personalizar el aprendizaje, porque me permite trabajar capacidades, porque me permite hablar de fortalezas, de desarrollar talentos. No me cansaré de decir que la teoría de las Inteligencias Múltiples democratiza la inteligencia, no la cuantifica, ni la mide métricamente. La teoría de las Inteligencias Múltiples habla de potenciales que se activan o no en función del contexto, de ahí la necesidad de estimularlas tanto en casa como en el hogar.

La teoría de las inteligencias múltiples explica que empleamos la inteligencia cuando de manera activa resolvemos un problema o creamos un producto valorado por la sociedad. ¿No conseguimos eso mismo cuando desarrollamos un proyecto con ABP? Si nos paramos a pensar nos daremos cuenta que por medio del Aprendizaje Basado en Proyectos trabajamos de forma activa un contenido significativo, real y cercano siendo de esta forma el alumnado el protagonista de su propio aprendizaje; resolvemos un reto, contestamos a una pregunta, investigamos, revisamos y reflexionamos, pero sobre todo creamos un producto y lo presentamos ante una audiencia, dando la posibilidad de voz y voto a todo el alumnado del aula.

Pero ¿cómo programamos con inteligencias múltiples para personalizar el aprendizaje? ¿qué debemos tener en cuenta? En primer lugar debemos reflexionar sobre las barreras que tan gráficamente ha explicado Antonio Márquez en su blog y luego pasamos a programar, a mi me gusta programar las tareas cruzando las inteligencias múltiples con los procesos cognitivos de la taxonomía de Bloom, de esta forma se obtiene una matriz de 48 casillas que enriquece el aprendizaje de todo el alumnado y que permite personalizar el aprendizaje y marcar la ruta de todos y cada uno de nuestros alumnos y alumnas.

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Cuando programemos una tarea, podemos ir escribiéndola o numerándola en la matriz, así de esta forma y de una manera muy visual no sólo veremos las inteligencias que trabajamos o no, sino también los procesos cognitivos que van a permitir conseguir un pensamiento profundo y eficaz, y esto nos ayudará a ser más conscientes a la hora de enriquecer el aprendizaje, saliendo además de nuestra zona de confort.

Una vez terminada la tarea, habremos pintado un paisaje, un paisaje de aprendizaje con actividades personalizadas y por supuesto no necesariamente todas obligatorias para todo el alumnado, de esta forma no sólo dibujamos un paisaje, sino que marcamos un itinerario, una hoja de ruta personalizada.

ABP a través de las IIMM. Colegio Ánfora

Porque una educación inclusiva en la que todo el alumnado está presente, participando y obteniendo logros, ES POSIBLE.

¿Qué hacer en el aula para potenciar una educación inclusiva?

Me gustaría que os imaginaseis un árbol. Un árbol con raíces profundas, un árbol con ancho tronco y frondosas ramas. Me gustaría ahora que teniendo en cuenta esta metáfora visual consideraseis que la práctica docente inclusiva que queremos implementar en el aula, es ese frondoso y robusto árbol.

Las raíces sobre el que se sustenta y que lo alimentan, es la Educación Inclusiva. Una educación que impregna todas las actuaciones del centro en general y de nuestro aula en particular.  Una educación que incrementa la participación de todo el alumnado reduciendo la exclusión, una educación que está relacionada con la PRESENCIA, la PARTICIPACIÓN y los LOGROS de todos y cada uno de los alumnos así como con la eliminación de barreras.

El tronco que sostiene el árbol y que conduce el alimento hacia el resto de la planta, es el Aprendizaje Basado en Proyectos a través de las Inteligencias Múltiples, de la mano, como no podía ser de otra forma, del aprendizaje cooperativo y/o colaborativo (tutorías entre iguales, mentorización, grupos interactivos…) y de un cambio en la cultura de la evaluación. Pues como decía Perrenoud en 1993 “El éxito de una metodología de enseñanza y de los resultados obtenidos por el alumnado se fundamenta no tanto en la manera como se dan a conocer los nuevos conocimientos, sino en la evaluación, entendida como conjunto de actividades que posibilitan identificar errores, comprender sus causas y tomar decisiones para superarlas” desterrando de esta forma el modelo tradicional de evaluación centrada única y exclusivamente en la calificación.

¿Y las ramas? Las ramas son tallos secundarios, pero no por ello menos importantes. Las ramas producen brotes con hojas encargadas de la respiración del árbol. Está ramificación es el enriquecimiento del aprendizaje, es el enriquecimiento para todo el alumnado, no olvidemos nunca nuestras raíces. La gamificación, el flipped classroom, la cultura del pensamiento (rutinas, destrezas, organizadores visuales…), las tertulias literarias dialógicas, el visual thinking, el pensamiento del diseño o design for change, el pensamiento computacional, la realidad aumentada, el uso pedagógico de los espacios y de las tecnologías de la información, podrían ser alguno de los ejemplos de enriquecimiento para todos que permiten ofrecer una respuesta inclusiva.

Está en tus manos.

 

Vídeo: