La educación inclusiva en tiempos del COVID-19

Los niños perdidos

El domingo 5 de abril, en pleno confinamiento por el COVID-19 y en la puerta de unas vacaciones de Semana Santa diferentes, Ingrid Mosquera nos invitó a María Barceló, José Blas García, Enrique Guerrero, Antonio Márquez, Ramón Rodríguez y a mi, a charlar sobre educación inclusiva y evaluación. El directo y el tiempo hizo que no todas las ideas que llevas en la cabeza se concretasen en la sesión. Con la idea de compartirlas, las escribo aquí. Gracias, Ingrid, y gracias, equipazo de tertulia.

El impacto de lo altamente improbable, como ha sido un estado de alarma por la crisis sanitaria COVID-19, nos ha obligado a hacer rápidamente y sin estar preparados para ello, una mudanza educativa de las aulas presenciales con paredes, libros de texto, pizarra, amistades, risas, cariño… a unas aulas virtuales, frías e impersonales. Para esta crisis sanitaria tenemos botiquines de tecnología que muchas veces no sabemos utilizar,  y esta y otras barreras se visibilizan en esta transición apresurada. Hay un gran claustro virtual que está ofreciendo ayuda, materiales y conocimiento de forma desinteresada y en un gesto de enorme solidaridad, para que estas y otras barreras se puedan minimizar. Y por supuesto empeño, tesón y esfuerzo de todos los docentes con la mirada puesta en el crecimiento personal de todo su alumnado, desde aquí un aplauso para todos ellos. Pero esta situación es tan difícil que aún son numerosas las barreras que podemos encontrar.

  • MIRADA. Seguimos replicando metodologías del aula presencial en este nuevo escenario, ejercicios y ejercicios, que la mayoría de las veces promueven procesos cognitivos de orden inferior (colorear, copiar, describir, listar, enumerar…), pero ahora sin ayuda ni apoyo. Ejercicios y ejercicios en pdf. No existe en este nuevo escenario un cambio metodológico.
  • PRESCINDIR DE LO IMPRESCINDIBLE. Nos resulta difícil, por lo tanto, prescindir de la seguridad del libro de texto, de los ejercicios escritos, de salir de la zona de confort.
  • BRECHA DIGITAL. Dejamos en los márgenes a niños y niñas que no disponen del botiquín tecnológico; son “niños perdidos” con nombre de pobreza.
  • ACCESIBILIDAD. Formatos poco o nada accesibles que dejan en los márgenes a los nadies, a los ningunos y los ninguneados; eran invisibles antes y son invisibles ahora.
  • COMPETENCIA DIGITAL DEL PROFESORADO, dejando en evidencia la necesidad de un desarrollo profesional docente.
  • COMPETENCIA DIGITAL DEL ALUMNADO, que demuestra que no se trabaja competencialmente y que la tan manida educación del siglo XXI está muy alejada del mundo VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) en el que vivimos.
  • REDES NATURALES DE APOYO. ¿Estaban tejidas estas redes naturales de apoyo? ¿Cuáles son mis redes en este nuevo escenario educativo? ¿Cómo es ahora este apoyo?
  • CENTRARNOS ÚNICAMENTE EN ASPECTOS COGNITIVOS. La educación inclusiva debe conjugar aspectos cognitivos, emocionales y éticos. En estos momentos más que nunca el aspecto emocional es clave, ¿tenemos un Plan de Acción Tutorial Emocional para tiempos de crisis en nuestro botiquín?
  • UN CURRÍCULO QUE RELEGA LAS ARTES. Nuccio Ordine en su libro La utilidad de lo inútil explica que los saberes sin beneficios son inútiles y que por eso se margina a estas disciplinas de los programas escolares.
  • DISTANCIA. Tal vez la barrera más cruel en este confinamiento es no poder jugar, abrazar, hablar…. con amigos y amigas; correr, brincar, sentir, vivir.

Este cisne negro me lleva a hablar de antifragilidad, cuando somos capaces de beneficiarnos de ellos, de rediseñar una escuela transformadora, de crear nuevos ecosistemas de aprendizaje, de ver esta situación como una oportunidad y un desafío. Pero para ello es necesario hackear el disco duro del sistema educativo y tal vez sea el momento de que toda la comunidad educativa hagamos alegaciones a LOMLOE contemplando propuestas diferentes que lleven:

  • A rediseñar el currículo,
  • A abrir las escuelas a espacios virtuales donde se armonice la educación formal e informal,
  • A enfatizar en el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad que rompa con el estudiante promedio, que no deje a los nadies, a los ningunos, a los ninguneados en los márgenes y que desarrolle siempre los talentos de todo el alumnado,
  • A eliminar la brecha digital que dificulta el acceso al conocimiento y la participación,
  • A promover un desarrollo profesional docente que oriente la formación del profesorado hacia la adquisición de nuevas competencias y habilidades blandas para el liderazgo y la ética,
  • A dejarnos de obsesionar por la eficiencia y recuperar la visión humanista de la educación.

Parafraseando a Lewis Carroll en Alicia en el País de las maravillas, “El secreto, querida Coral, es rodearte de personas que te hagan sonreír el corazón”. Gracias, Ingrid Mosquera, por crear espacios y tiempos para reflexionar sobre el tema. Gracias Antonio, María, José Blas, Profe Ramón y Kike, por vuestras maravillosas aportaciones, y gracias a todas las personas que estuvisteis  participando por vuestro compromiso con la educación.

 

2 comentarios en “La educación inclusiva en tiempos del COVID-19

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