Marzo 2022. Orientación personal. Tutoría afectiva

En Moreno (1) un grupo de expertos analiza los principios básicos que sirven de guía y evaluación para una personalización eficaz, y entre estos principios se encuentra la orientación, destacando especialmente la orientación personal, frente a la académica y profesional. Para este grupo “la tutoría individualizada orientada al autoconocimiento y a descubrir los propios talentos más allá de lo puramente cognitivo, con el objeto de conseguir una madurez y desarrollo holístico de cada alumno, es clave en una personalización efectiva. Incluye el acompañamiento en el desarrollo de un pensamiento crítico y el cuestionamiento por el sentido, como preparación para la vida adulta” (p. 45).

Esta mirada centrada en las fortalezas, en los talentos, en lo que se puede, está muy alineada con la educación inclusiva y enmarcada en una concepción humanista de la educación.  Constanza Orbáiz (2) en su maravillosa charla TED incide en ese aspecto, para ella “siempre funciona la mirada puesta sobre lo que se puede, porque sobre lo que no se puede, no se construye nada”.

La LOMLOE relaciona los dos aspectos, la orientación y la personalización, en uno de sus principios, destacando “la orientación educativa y profesional de los estudiantes, como medio necesario para el logro de una formación personalizada, que propicie una educación integral en conocimientos, destrezas y valores”. Esta orientación está íntimamente relacionada con la acción tutorial que debe acompañar el proceso educativo de todo el alumnado.

César Coll es uno de los autores que más está profundizando sobre el tema de la personalización y destaca que (3) “en un modelo de aprendizaje personalizado, el alumno es, sobre todo, un aprendiz con voz y con capacidad reconocida y aceptada para participar, a partir de sus características, necesidades, aspiraciones e intereses, en la identificación de sus objetivos de aprendizaje y en la definición y el control del camino para conseguirlos” (p.30). Esto requiere un acompañamiento y un asesoramiento por parte del adulto, no solo en lo cognitivo, sino fundamentalmente en lo emocional. La importancia que los aspectos emocionales tienen en la cognición es un tema abordado desde hace tiempo por las teorías cognitivas.   

Si seguimos haciendo relaciones con la educación inclusiva, es preciso hablar entonces de la ética del cuidado, y por lo tanto esta orientación personal, este acompañamiento y asesoramiento debe hacerse desde una mirada ética, desde los cuidados, desde la escucha, desde el propio cuidado de la vida. En este punto son numerosas las comunidades autónomas que en la actualidad abordan ya el tema de la salud mental en las escuelas (4). Es necesario entonces repensar el diseño de la tutoría para que cumpla este importante papel de autoconocimiento y acompañamiento en el crecimiento personal. Las propuestas que se trabajaron en la entrada del mes de febrero pueden ayudarnos a ello: portafolio de los talentos, diario emocional, diario metacognitivo, DAFO personal, la rueda de la vida, la ventana de Johari…

Otra propuesta interesante es plantear en los centros tutorías afectivas. “Las tutorías afectivas son un recurso de convivencia, que promueve la construcción de espacios emocionales seguros en la vida escolar de aquellos niños y niñas, que por distintos motivos manifiestan dificultades personales en los centros educativos” (5) ¡Qué necesarios son estos espacios emocionales seguros en esta sociedad líquida donde los valores actuales son poco sólidos y la tecnología ha debilitado los vínculos humanos! ¡Qué necesario es que en los centros educativos se aborde el cuidado, la mirada ética, el respeto y el acompañamiento en proyectos de vida! ¡Qué necesario es enseñar y aprender a cuidar la vida! Juan Carlos Castelló (2021) (6) en su libro La tutoría afectiva. Una propuesta ética desde el cuidado nos ofrece una iniciativa concreta para trabajar en el aula desde la escucha de distintas voces.

¿Trabajas por una orientación personal?

Libros citados.

(1) Moreno, A. (2020). Personalizar, un modelo para una educación de calidad en el siglo XXI. Informe Delphi de expertos. Impuls Educació. https://impulseducacio.org/wp-content/uploads/2020/04/INFORME-DELPHI_CAST_DEFf.pdf

(2) Orbáiz, C. (2027). Discapacidad, poder distinto. Charla TED https://youtu.be/4NuF4HD94Qs

(3) Coll, C. (2017). De la atención a la diversidad a la personalización del aprendizaje. Aula de Innovación(267), 29-33.

(4) Prevención, detección e intervención en casos de ideación suicida en el ámbito educativo. Guía para centros escolares. Protocolo de actuación inmediata. (2021) Gobierno de Aragón. Para descargar

(5) Centro Mecey https://www.centromencey.com/tutorias-afectivas/

(6) Castelló, J. C. (2021). La tutoría afectiva. Una propuesta desde la ética del cuidado. Almoina vinatea.

Evaluación psicopedagógica. ¿Capacitismo o inclusión?

A raíz de un curso sobre evaluación psicopedagógica organizado por el CAP de Tudela he elaborado esta página web https://sites.google.com/view/coralelizondo-orientacion que pretende ayudar a revisar una evaluación psicopedagógica capacitista que perpetúa prácticas segregadoras.

Modelo social o modelo de la diversidad en la evaluación psicopedagógica. ¿Dónde nos situamos?

El modelo social surge en los años 70, fruto de los estudios sobre la discapacidad (Disability studies) y considera que la discapacidad es el producto de una sociedad discapacitante; se visibiliza de esta forma una sociedad excluyente y discriminatoria que no tiene presentes a las personas con discapacidad.

Este modelo en la educación visibiliza las barreras del contexto que impiden la presencia, la participación y los logros de todo el alumnado, poniendo el foco en aspectos o medidas organizativas, metodológicas, curriculares y sociales implícitas al proceso de enseñanza. Se desliga del cuerpo y por ende del proceso de aprendizaje y se centra en la enseñanza, en las interacciones con el contexto, permitiendo reflexionar sobre estas. Esta evaluación no debe hacerla únicamente el orientador u orientadora cuando existe una derivación, sino que deben ser los docentes quienes reflexionen diariamente sobre las barreras existentes en la programación de aula y en el propio diseño instruccional. Para profundizar sobre el tema recomiendo el informe de evaluación de las necesidades del aula de Antonio Márquez.

Este modelo pone el énfasis en el contexto y se hacen visibles entonces metodologías inadecuadas, medidas organizativas segregadoras, bajas expectativas, techos de cristal, evaluaciones injustas, poca autonomía, sobrecargas cognitivas, debates dominados por el profesorado, pocos andamiajes, pocos materiales manipulativos, pocas interacciones dialógicas…., que impiden y dificultan la presencia, participación y logros de todo el alumnado en el aula.

Por supuesto que es importante conocer las barreras y las interacciones con el contexto, pero este modelo es un modelo capacitista y en la actualidad es superado por el modelo de la diversidad Pero, ¿por qué es un modelo capacitista? El capacitismo es la segregación que sufren las personas con discapacidad solo por el mero hecho de serlo. El modelo social entiende la deficiencia en términos médicos y la discapacidad a nivel social, de forma que se considera la posibilidad de que la persona pueda participar cuando se eliminen las barreras, pero se sigue considerando como válido un único funcionamiento.

De esta forma se derivan al orientador u orientadora todos aquellas niñas y niños que se salen de la norma y desde los informes psicopedagógicos se presenta a la persona con la etiqueta del síndrome o trastorno y se utiliza un discurso centrado en el diagnóstico y capacitista.

El modelo de la diversidad de Agustina Palacios y Javier Romañach (2006) es una evolución del modelo social y supera la dicotomía entre capacidad y discapacidad, no se queda en la idea de que las personas con discapacidad lleguen a ser tan capaces como las demás, sino que se aceptan todas las expresiones de funcionamiento como válidas y cada persona incorpora al aula su diversidad y su propio funcionamiento.

Una evaluación psicopedagógica enmarcada en este paradigma no pondría etiquetas, ni se centraría en la supuesta normalidad. Esta evaluación profundizaría en perfiles neuroevolutivos diversos todos ellos, y hablaría de neurodiversidad, de dignidad humana, de calidad de vida y de ética. La respuesta educativa no estaría centrada en la adaptación, sino en el diseño universal; no ofrecería respuestas diferentes para estudiantes diferentes, sino respuestas diversificadas para aulas diversificadas; sería por lo tanto una respuesta personalizada que supera el paradigma capacitista de la atención a la diversidad.

Este debe ser el paradigma actual en la educación, un paradigma humanista que promueva la personalización del aprendizaje, rompiendo con el mito del estudiante promedio; un paradigma que elimine y minimice las barreras a la presencia, la participación y los logros de todo el alumnado; un paradigma ético y universal que diseñe para todos; un paradigma flexible que promueva trayectorias personales de aprendizaje como se explica en la revista Aula de innovación educativa 308; en definitiva, un paradigma que garantice una educación inclusiva y equitativa de calidad.

Para profundizar

Capacitismo. Página web muy interesante https://www.capacitismo.org/

Personalización. Monográfico coordinado por César Coll sobre la personalización del aprendizaje. Revista Dosier. Graó.

¿Nos cuestionamos la exclusión? Carta a Antón.

Querido Antón, tú no me conoces, pero yo a ti sí. Yo soy Coral, amiga de tu madre en las redes.

Desde que leí vuestra despedida en el maravilloso blog que escribe, he sentido deseos de ponerme en contacto contigo para decirte lo que pienso. Tiene tu madre una forma de escribir tan personal que te llega dentro, muy adentro, apuntando al corazón. Con sus escritos te transporta por ese mundo de sentimientos que ella vive, de tal forma que con la lectura del texto sentí liberación, pero también decepción, rabia e indignación. Yo también escribo, ¿sabes? Y le pedí permiso a tu madre para que ese texto, el texto de vuestra despedida, apareciese en un libro que acabo de terminar, un libro que pretende ayudar a repensar una escuela extraordinaria, pero creo que lo que necesitamos verdaderamente es una sociedad extraordinaria.

Me pregunto Antón, si ésta es la sociedad que deseamos; quizá no, pero sin duda es la que construimos, la que estamos creando y permitiendo, y eso me entristece enormemente. La soledad que has vivido es cruel, pero la indiferencia colectiva por parte de algunas personas de la comunidad educativa, de la sociedad en general, es una maldad. Roger Slee, una de las voces más reconocidas en la educación inclusiva en la actualidad, dice que cuando permitimos la exclusión por consentimiento o apatía, permitimos que existan personas en los márgenes de la vida cívica, de forma que la exclusión se mantiene, se crea y se impone con estas decisiones personales.

¡Cuánta verdad! Yo creo, Antón, que la mirada tiene que estar puesta en identificar las culturas de segregación y exclusión, pero sobre todo en reflexionar sobre ellas. He conocido personas que normalizan tanto las injusticias que no las ven, y tú en tu corta edad, ya has sido testigo de ello. Pero mejor que yo lo escribe tu madre cuando pone voz a tus sentimientos.

Y un día del curso pasado, Antón no pudo más. Y el caso es que no pudo más, no por culpa de los deberes, los trabajos, las lecturas obligatorias, los exámenes o la carga lectiva. No pudo más por tanta soledad. Porque llevaba cuatro años completamente solo. Uno detrás de otro. En cada recreo, en cada clase, en cada pasillo. Solo. Invisible. Siempre.

Carmen Saavedra, autora del blog Cappaces.

A esta exclusión consentida me refería, Antón, al sufrimiento que la acompaña; pero también a las vidas rotas, al desmoronamiento de sueños, a la resignación. Ahora te sigo también a ti en las redes y me enamora tu forma de pensar, de sentir, de ser. Y recuerdo entonces el libro de mi amiga Anna Forés sobre resiliencia generativa, porque tú eres un ejemplo de ello. Un ejemplo de supervivencia, de reconstrucción, de generar vida, de vivir a pesar de la adversidad. En su libro Los patitos feos y los cisnes negros, Anna nos dice que “la resiliencia más bien significa saltar hacia delante, crecer hacia algo nuevo”. Este es el salto que tú has dado, querido Antón, eres muy valiente. Te deseo todo lo mejor en esta nueva etapa, porque te lo mereces y deseo poder acompañarte, aunque sea virtualmente en este camino, en esos saltos. Aquí estoy para lo que necesites. Yo también soy soñadora de sueños posibles.

PD. Voy a poner voz a mi escrito para que puedas conocerme un poquito más, puedes escucharla Ver en Vocaroo >>

Blog Cappaces escrito por Carmen Saavedra, madre de Antón: https://cappaces.com/

Redes sociales de Antón Fontao: https://www.facebook.com/anton.fontao.5

Dignidad humana y derecho a los apoyos

No es extraño que el inicio de curso comience con titulares como este: “Es inviable tener una auxiliar de educación especial para cinco alumnos”, publicado el pasado 13 de septiembre en el Heraldo de Aragón. No es extraño para las familias que reivindicar derechos para garantizar la educación inclusiva para sus hijas e hijos sea una lucha constante. No es extraño que la lucha termine en extenuación, agotamiento y desmoronamiento de sueños. Y por desgracia, no es extraña la indiferencia colectiva que sigue permitiendo la injusticia y la exclusión, EN la educación y DESDE la educación.

Consideramos que hemos superado el modelo de la integración en la educación y que avanzamos con paso firme hacia la inclusión. También consideramos que hemos superado el modelo rehabilitador y social y que abogamos por un modelo de la diversidad que contempla la diversidad humana como un valor inherente a la humanidad y que nos enriquece. Pero en educación seguimos en el interregno, transitando entre la integración y la inclusión con tal despropósito que dejamos en los márgenes de la vida a todas las personas que se salen de la norma, son los nadies, los ningunos y los ninguneados, y se nos olvida que la diversidad funcional es una cuestión de dignidad humana y de derechos humanos.

¿Qué significa esto? La dignidad humana está relacionada tanto con el valor de la vida como con los derechos y condiciones de la misma. Negar los apoyos necesarios a estos estudiantes atenta contra esta dignidad. Para estos cinco niños y niñas, y muchos más en otros lugares del mundo, este apoyo de una auxiliar de educación especial es necesario para poder participar plena y efectivamente en la escuela en igualdad de condiciones con sus compañeros y compañeras, participar plena y efectivamente en las actividades extraescolares, en el comedor escolar… No es un capricho, no es un regalo, es un derecho. Y no garantizarlo es discriminarlos por su diferencia.

No estoy hablando de apoyos educativos, ese sería otro tema que abordaré en otro momento. Me estoy refiriendo única y exclusivamente a la dignidad humana, a la vida misma, al derecho a vivir dignamente. Todas las personas, con o sin diversidad funcional, tienen la misma dignidad. Permitir esta pérdida de dignidad, permitir esta discriminación, es lo que Slee (2012) llama indiferencia colectiva. No garantizar los apoyos necesarios para garantizar la dignidad humana es permitir que las personas con diversidad funcional sigan estando en los márgenes, sean población excedente, como diría Baumann y que se las vea como el problema.

La educación inclusiva es un proyecto ético, un convencimiento personal que comienza con el cuestionamiento personal de la exclusión.

Pedagogía de los sueños posibles

Desde el mes de enero de 2018, formo parte del Consejo Asesor de la revista Graó y colaboro periódicamente con mis reflexiones En voz alta sobre la educación en la revista Aula de Innovación Educativa, junto con mis compañeros José Blas García y Antonio Márquez, con quienes me une amistad y compromiso educativo.

Comienzo el curso escolar reflexionando sobre los sueños posibles de Freire. Sueños esperanzados, sueños utópicos, sueños que invitan a caminar. ¿Cuál es tu sueño?

Puedes leerlo en la Revista Aula de Innovación Educativa número 308, de la Editorial Graó del mes de septiembre o verlo y escucharlo en mi canal de YouTube.

Ética de la justicia y ética del cuidado en la educación inclusiva

No es la primera vez que escribo sobre la ética del cuidado, ni sobre la necesidad de atender de forma justa la vulnerabilidad. Tampoco es la primera vez que aprovecho el verano para escribir, para encontrarme conmigo misma, para reflexionar. Este año el libro que estoy escribiendo pretende ayudar a repensar la escuela extraordinaria y uno de sus capítulos me lleva a reflexionar sobre las éticas de la diversidad.

En los años 70 Lawrence Kohlberg expuso su conocida teoría del desarrollo moral que todavía se estudia en las universidades y en las oposiciones de orientación educativa. Para ello utilizó distintos dilemas; la argumentación de las respuestas a los mismos ayudó al autor a determinar que el niño recorre tres niveles a la hora de juzgar moralmente:

  • Un primer nivel, preconvencional, en el que el niño juzga los acontecimientos desde una perspectiva egocéntrica con una visión orientada por el miedo al castigo y el respeto a la autoridad.
  • Un segundo nivel, convencional, en el que prima la respuesta social, de forma que es justo lo que dictan la sociedad y las leyes establecidas.
  • Un tercer nivel, postconvencional, con una respuesta moral propia basada en la convicción personal de principios morales universales. Se reconocen los derechos humanos en la igualdad, la justicia social, el respeto… en todas las personas.

En los años 80, su alumna Carol Gilligan revisó la teoría desde una perspectiva de género y obtuvo una valoración diferente en niños y niñas; mientras que los primeros razonaban en términos de justicia, derechos o reglas, las niñas lo hacían a partir del sentimiento humanitario, empatía y cuidados, de forma que para Kohlberg el niño era más maduro moralmente que la niña y sin embargo para Gilligan ambos. En 1982 escribe su libro In a Different Voice destacando que existe una voz diferente a la ética de la justicia y que es la voz femenina de la ética del cuidado. Existen por lo tanto dos lenguajes para codificar el mundo moral, dos lenguajes que se complementan, de forma que el cuidado es tan importante como la justicia.

La ética de la justicia y la ética del cuidado son dos formas de entender la ética y son dos voces que deben estar presentes en nuestra escuela inclusiva, porque la justicia y la exclusión se construyen y se sostienen por elecciones personales. Pero existen otras voces que deben escucharse también en educación, así, Adela Cortina habla de una ética cordial y Hans Jonas de una ética de la responsabilidad, de forma que este último asegura que «cuando alguien tiene ante sí a un ser vulnerable, y pudiendo protegerlo no lo hace, se comporta de forma inmoral»

La educación inclusiva es un derecho fundamental, es un proyecto ético que rompe con la indiferencia colectiva que permite la exclusión por consentimiento o apatía. La educación inclusiva comienza con un cambio de mirada que reconoce y valora al otro en tanto otro, y que rompe con el capacitismo, que considera que “lo normal” es poseer ciertas capacidades y lo diferente no poseerlas. La UNESCO nos dice que esta educación no es una educación residual centrada en cómo se puede incluir a algún alumnado concreto en el aula, es una educación transformadora que requiere una reforma educativa y social, un cambio de mirada para ver a la persona, una reflexión profunda sobre la concepción de qué es inclusión, y un compromiso ético para pasar a la acción

La educación inclusiva tiene voces de justicia social, de derechos humanos, de universalidad, pero también de cuidados, de ayuda mutua, de responsabilidad compartida. Y todas estas voces son voces humanas que debemos escuchar.

Educación inclusiva, currículo y justicia social

Estoy preparando la charla que voy a impartir mañana en el IES Río Gállego de Zaragoza. Mi querido amigo Gabriel Martínez (@gaby4713) me animó a participar en las tertulias pedagógicas que están realizando en su centro, donde, a partir de la lectura de unos textos y una charla con un ponente externo, se debate luego sobre educación. Me dijo que hablase de lo que quisiera; sé que eso solo se pide a las personas con las que se comparte mirada y sabiendo que, hablen de lo que hablen, va a encajar en tu propósito, pero te deja una responsabilidad grande de estar a la altura de la situación.

Abusando entonces de esta amistad, he decidido que voy a hablar de lo que sé, de lo que vengo hablando desde hace tiempo. Voy a hablar de educación inclusiva desde una mirada ética, que nos lleva a compromisos activos para transformar la educación; voy a hablar de esperanza y no de desesperanza, porque solo la primera me invita a caminar y seguir luchando; voy a hablar de justicia social desde una dimensión propiamente educativa, el currículo.

¿Qué relación puede tener entonces la educación inclusiva, el currículo y la justicia social?

La educación inclusiva es mucho más que incluir al alumnado que antes hemos segregado. Es mucho más que apoyar dentro del aula. Es mucho más que escolarizar en centros ordinarios. Es mucho más que tener recursos. Todo esto es necesario, por supuesto, pero la educación inclusiva supone repensar, reflexionar sobre el error y la ilusión, y apuntar al corazón, a las culturas, políticas y prácticas de las escuelas con el fin de garantizar no solo la presencia, sino sobre todo la participación y los aprendizajes exitosos en todo el alumnado.

Esto conlleva hablar primero de una cultura inclusiva. Desde la psicología social y la antropología se coincide en definir la cultura como un estilo de vida. La cultura se entiende como el conjunto de normas, valores, creencias, actitudes e incluso roles que se comparten en un centro educativo. Estas dimensiones pueden y deben tener un componente estático que les aporte una estabilidad y permanencia necesarias, pero sin olvidar una concepción más dinámica de reflexión y creación constante que promueva interacciones con la comunidad y un planteamiento dialógico del aprendizaje. Y este dinamismo es el que provocan en las tertulias del IES Río Gállego.

Estas dimensiones también van a determinar que una institución educativa sea garante o no de la inclusión. La educación inclusiva reafirma una serie de principios éticos universales, como el respeto a la vida, la dignidad humana, la igualdad de derechos, la democracia, la justicia social y la responsabilidad compartida de nuestro futuro común.

Al promover y crear culturas inclusivas en los centros educativos se garantiza el derecho a y en la educación, se tienen altas expectativas para todo el alumnado, se crean estructuras y procesos participativos y democráticos en las escuelas, se garantiza la igualdad de oportunidades, se valora y se aprende de la diversidad, se fortalecen los principios y valores éticos en el proceso de aprendizaje; en definitiva, se garantiza una educación inclusiva y equitativa de calidad para todo el alumnado, evitando la exclusión y la marginación en y desde la educación.

Este planteamiento humanista debe abordar el debate sobre la educación más allá de la función utilitaria que cumple en el desarrollo económico (1) y replantear una educación basada en valores democráticos de justicia social, que cuestione el currículo tradicional y que abogue por un nuevo currículo que nos permita lograr la sociedad que queremos: una sociedad moderna, abierta, dialogante, humana, democrática, sostenible.

El currículo actual decide y encorseta los saberes, los organiza, jerarquiza y fragmenta. Determina entonces el éxito y la inclusión del individuo en la sociedad, eres o no eres apto, tienes o no tienes una titulación. Desde el mismo currículo se contribuye a diferenciar y excluir a los nadies como aquellos que no pueden salir de pobres, y se les condena a ser recursos humanos, personas sin nombre y sin cara, replanteándonos entonces dónde quedan los valores humanistas en la educación.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada

(1) UNESCO (2015) Replantear la educación: ¿Hacia un bien común mundial?

Una educación humanista en momentos de crisis. Una mirada desde la inclusión.

 

El pasado miércoles 22 de abril de 2020, en pleno confinamiento, Innovaedum me invitó a participar en las tardes Innovaedum. En esta abordé la educación inclusiva como un paradigma de apoyos, de calidad de vida y enfoque de derechos humanos, centrándome en el derecho A la educación y diferenciándolo del derecho EN la educación.

Insistí en la mirada desde la inclusión, una mirada para ver a la persona, para eliminar barreras, para conjugar aspectos cognitivos, emocionales y éticos, para tejer alas, para vivir.

Podéis escuchar aquí el vídeo completo:

 

¿Qué educación necesitamos para el siglo XXI? Es momento de replantearnos la educación.

Agilidad educativa en tiempos complejos de COVID-19

Modelo Cynefim

En estos días de confinamiento he tenido el placer de leer el libro Agilidad en cuatro estaciones, de mi amiga Melina Jajamovich. Conocí a Melina hace años en Zaragoza, su dominio de temas desconocidos para mí me abrían nuevas miradas hasta entonces desconocidas y me llevaban a que esas conversaciones con ritmo argentino fuesen siempre breves, a pesar de que el reloj nos dijese lo contrario. Y como siempre ha sucedido con ella, después de la lectura de su libro, mi mente inquieta no deja de pensar, de unir sus conceptos con mis ideas, de dar forma a lo aprendido, de pensar cómo aplicarlo en la educación.

Melina es experta en Agilidad, en «recalcular para sobrevivir al siglo XXI», y entonces he pensado en los cisnes negros, en el COVID-19, en la fragilidad y en la antifragilidad. Esta situación caótica, que destaca por su rareza y por un impacto difícil de predecir, nos lleva a buscar soluciones ágiles también en la educación.

En 1999, Snowden diseñó un modelo para explicar las cinco situaciones o contextos en los que una organización puede encontrarse. Conocer estos contextos ayuda a decidir cómo actuar.

En un entorno simple la causa-efecto es evidente. Es un entorno automatizado, familiar, conocido y evidente.

En un entorno complicado aparecen las incógnitas, pero estas son conocidas. En este contexto se recurre al experto para buscar la respuesta, la solución.

Cuando todo fluye y cambia continuamente estaríamos en un entorno complejo; es un entorno en el cual es difícil predecir, porque las incógnitas son desconocidas.

Todo se vuelve caótico cuando aparece el cisne negro y nos encontramos entonces en mares turbulentos que requieren respuestas inmediatas para restaurar cierto orden. En este entorno, las incógnitas son absolutas y prima la improvisación, lo importante es solucionar el caos y luego evaluar y buscar la solución más adecuada.

Con el entorno desordenado hay que tener especial cautela, puesto que cuando te encuentras en él es que no sabes ni en qué situación estás y es necesario salir de este estado.

Con la llegada del cisne negro del COVID-19 en educación hemos pasado del entorno caótico al complejo, con propuestas ágiles que promueven la colaboración para asegurar el aprendizaje.

Si nos basamos en el manifiesto ágil (1), las propuestas que buscamos para nuestros centros dan poder a las personas, a las interacciones, a la colaboración…, respuestas ágiles para entornos complejos. La antifragilidad de la que hablaba en otra entrada, donde explicaba que la antifragilidad es más que resiliencia o robustez. Lo robusto aguanta los choques y sigue igual; lo antifrágil los mejora y esta propiedad es la que nos va a hacer salir fuertes de la crisis, del cisne negro. Lo antifrágil en estos momentos es el cuidado, el amor, la ayuda desinteresada, la cooperación, la empatía, la sociedad unida,  porque #JuntosSaldremosAdelante.

Hablaríamos entonces:

  • De inteligencia colectiva.
  • De redes naturales de apoyo.
  • De ética del cuidado, de apoyo mutuo, de colaboración, de compromiso y  de responsabilidad.
  • De emerger los talentos. Se trata de convertir el potencial de todas las personas en poder positivo para abrazar la incertidumbre.
  • De arriesgarnos, de innovar.
  • De promover la creatividad.

Esta es solo una pequeña muestra de docentes ágiles, seleccionada porque pone en evidencia que la inclusión sigue liderando las acciones educativas y que garantizar una educación inclusiva no es una opción.

 

Un aplauso a todos los docentes ágiles, que están demostrando día a día que aunque el contexto sea complejo son capaces de dar una respuesta rápida ante el cambio y ofrecer soluciones creativas, brillantes, inclusivas, equitativas y de calidad.

 

(1) El manifiesto ágil surge en 2001, cuando 17 expertos en informática se juntan a debatir y a buscar alternativas a los procesos tradicionales de desarrollo de software, procesos caracterizados por la rigidez y por una planificación secuencial y detallada previa al desarrollo. Elaboran entonces un manifiesto que valora la entrega rápida, la importancia de las personas, de las interacciones, de los procesos participativos.