¿Te unes a la #RevoluciónInclusiva?

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Si queremos “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todo el alumnado”  es necesario cambiar estructuras organizativas y prácticas educativas en nuestros centros, es necesario empezar a actuar, pero es necesario sobre todo, concienciarse con ello.

Esta revolución supone no dejar a nadie atrás, supone que todos tenemos las mismas oportunidades, supone una educación de calidad inclusiva con resultados de aprendizaje equitativos y eficaces para todo el alumnado, supone que se promuevan metodologías activas que permitan aprender juntos a alumnos diferentes, supone por lo tanto que  se eliminen barreras al acceso, a la participación, a la continuidad, a la finalización…

Pero para lograr esta educación de calidad inclusiva y equitativa, es indispensable que las políticas educativas que lleves a cabo en tu centro tengan por finalidad TRANSFORMAR.

En este vídeo explico qué es la #RevoluciónInclusiva y te invito a participar en ella. ¿Te unes?

 

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Proyecto de dirección desde un enfoque inclusivo.

acosocarei-1El año 2017 va a ser el año de la #RevoluciónInclusiva, el año para pasar a la práctica, el año para comenzar a implementar en los centros educativos actuaciones que lleven a una educación inclusiva y equitativa de calidad. Serán actuaciones sencillas, concretas, fáciles de llevar a cabo y necesarias. Porque una educación inclusiva ES POSIBLE.

Es necesario comenzar a llevar a cabo políticas transformadoras que eliminen barreras, que se basen en propuestas pedagógicas que permitan aprender juntos alumnos diferentes, que potencien la colaboración, que aprendan de la diversidad. En definitiva,  que siempre se tenga en cuenta que la innovación y la inclusión van de la mano, que hablemos de INCLUNOVACIÓN.

La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, establece en el capítulo IV la regulación de la dirección de los centros públicos. En el artículo 134.d se concreta que para participar en el concurso de méritos para ser director de un centro es necesario “presentar un proyecto de dirección que incluya, entre otros, los objetivos, las líneas de actuación y la evaluación del mismo” y se establece que “el nombramiento de director de centro será por un periodo de cuatro años…. Este nombramiento puede renovarse, por períodos de igual duración, previa evaluación positiva del trabajo desarrollado al final de los mismos” (art. 136.1, 136.2).

He preparado una guía para ayudar a las personas interesadas en liderar un centro educativo a elaborar un proyecto de dirección desde un enfoque inclusivo. Será un proyecto que condicionará el devenir del centro y ahí reside su importancia.

 

 

Perfil del líder educativo. Promotor del cambio inclusivo.

Es indiscutible la importancia que el director o directora de un centro tiene en el devenir del mismo. Un tipo de liderazgo u otro condiciona el que las culturas, políticas y prácticas de un centro sean inclusivas o segregadoras.

Las competencias que debe desempeñar el director/directora vienen reguladas en el art. 132 de la LOE, y para llevarlas a cabo de forma inclusiva y eficazmente se necesita un liderazgo y un líder con unas características concretas. Esta reflexión forma parte de la Guía para elaborar un proyecto de dirección desde un enfoque inclusivo que estoy preparando y que próximamente verá la luz.

¿Qué perfil tiene un buen líder educativo?  Un director, una directora de un centro educativo se enfrenta diariamente a la incertidumbre, no hay dos días iguales, por lo que se precisan docentes proactivos que sepan gestionar el cambio; docentes eclécticos, conciliadores que actúen de mediadores ante la nueva sociedad global; docentes curiosos con ganas de aprender, de innovar, de transformar; pero sobre todo, docentes éticos firmes defensores de los valores inclusivos.

He preparado un decálogo con todas las características que considero debe tener un buen líder educativo que avala la educación inclusiva y también he relacionado estas características con los hábitos de la mente de  Arthur L. Costa y Bena Kallick, al considerar que el buen líder educativo es una persona que piensa con eficacia y que destaca por sus conductas inteligentes.

DECÁLOGO DEL LÍDER EDUCATIVO INCLUSIVO

Un líder educativo inclusivo: Es capaz de ilusionar, contagiar. Sabe crear equipos, confía en las personas y las motiva. Tiene siempre una actitud proactiva que le va a ayudar a anticiparse, a no decaer. Es persuasivo, empático, escucha y no impone. Es carismático.

decalogo-liderar-centroPlanifica y marca un rumbo, una hoja de ruta conocida por toda la comunidad educativa. Esta planificación aparecerá en su proyecto de dirección y estará acorde con el Proyecto Educativo de Centro.

Promueve siempre un clima de respeto favoreciendo las relaciones de toda la comunidad educativa. Es partidario de una escuela abierta y participativa, una escuela democrática impulsando la participación de las familias y la sociedad en el centro educativo. Es capaz de fomentar la participación de familias y profesorado en el centro, creando redes de colaboración.

Gestiona la presión no permitiendo que situaciones adversas le superen. Es capaz de guiar en momentos de crisis. Elabora planes alternativos y utiliza la proactividad para ello. Es capaz de adaptarse a nuevos entornos, nuevas situaciones o problemas.

Sabe organizar el tiempo, gestionando reuniones eficaces. Es claro y asertivo en el mensaje. Expresando las ideas de forma clara y concreta, evitando las ambigüedades.

Actúa como mediador favoreciendo la convivencia en el centro, garantizando la mediación en la resolución de los conflictos. Posee habilidades comunicativas de escucha activa, conoce y gestiona la diversidad del centro y es una persona ética.

Es promotor de ideas innovadoras, actúa como líder pedagógico. Es curioso y se interesa por conocer nuevas estrategias, recursos, tecnologías…

Hábitos de la mente en el líder educativo

Ya he comentado que un buen líder es una persona que piensa con eficacia, es una persona que destaca por conductas inteligentes y por unos hábitos muy concretos, me refiero a los hábitos de la mente de Arthur L. Costa y Bena Kallick. Podríamos decir por lo tanto que un líder sobresale en cada uno de esos hábitos. Destaca por:

  • Ser persistente. No se da por vencido, el buen líder sigue actuando, es proactivo, gestiona bien la presión.
  • Maneja la impulsividad. Piensa antes de actuar, promueve climas de respeto y actúa de mediador. Un buen líder considera las posibilidades antes de actuar, elabora un plan, anticipa los problemas.
  • Escucha a los demás con empatía y comprensión puesto que posee habilidades de escucha activa.
  • Piensa flexiblemente. Son capaces de cambiar y ofrecer nuevas alternativas cuando aparece nueva información. Ven y comprenden otras relaciones, consideran puntos de vista alternativos.
  • Piensa sobre el pensamiento. El buen líder reflexiona y evalúa sus propias destrezas y estrategias del pensamiento. Es consciente de sus acciones, del efecto sobre los demás, sobre toda la comunidad educativa. Pero también es capaz de autoevaluarse, de evaluar su hoja de ruta para corregir y modificar el plan si es necesario. Reflexiona sobre educación, sobre qué estrategias, planifica, organiza, reflexiona y evalúa.
  • Se esfuerza por lograr la precisión. Es cuidadoso, se esfuerza por trabajar con precisión, aprende del error y revisa las reglas para mejorar. El buen líder conoce los criterios de calidad y se esfuerza por lograrlos.
  • Cuestionamiento y planteamiento de problemas. Einstein decía que “la formulación de un problema importa más que su solución” un buen líder es capaz de resolver con eficacia los problemas, de plantearse preguntas y posibilidades nuevas a problemas conocidos.
  • Aplicación de conocimiento anterior a situaciones nuevas. El buen líder aprende de la experiencia, aprende de los errores, es capaz de transferir significado de una experiencia y llevarla a otra. Actúa para crear oportunidades.
  • Pensar y comunicarse con claridad y precisión. Posee habilidades comunicativas, expresa de forma clara y asertiva sus ideas.
  • Conseguir datos con todos los sentidos. Tienen en cuenta el contexto, el entorno y son capaces de crear entornos acogedores que creen sentimientos de pertenencia a toda la comunidad educativa.
  • Creación, imaginación e innovación. El buen líder es creativo, curioso, lidera la innovación.
  • Responder con asombro y admiración. Disfrutan aprendiendo, compartiendo con los demás. Les gusta resolver cosas y siguen aprendiendo durante toda su vida.
  • Aceptación de riesgos responsables. Toleran la confusión y la incertidumbre. Asumen riesgos que les llevan a generar nuevas ideas.
  • El humor es una herramienta útil en las relaciones humanas, suavizan situaciones tensas y hacen más amenas las intervenciones.
  • Pensamiento interdependiente. Es capaz de trabajar con otros, de crear equipos, de fomentar la participación del profesorado y de las familias en la vida escolar, de crear redes de colaboración.
  • Apertura al aprendizaje continuo. El buen líder es curioso, con ganas de aprender, creativo. Aprende de las experiencias.

 

En uno de sus aforismos, Jorge Wagensberg dice: “La grandeza del concierto de violín en re de Beethoven está en el contraste que existe entre la evidente complejidad del sonido y la simplicidad aparente de la partitura“. Para mí un buen líder es aquél que es capaz de hacer simple lo que es complejo ¿Y para ti?

Movimiento maker en educación. Todos somos hacedores.

El creador del movimiento maker es Dale Dougherty. En 2005 creó las Maker Faires y la revista Make, una feria y una revista trimestral para dar visibilidad a los proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo).  En la charla TED de 2011, Dale Dougherty dice que “todos somos hacedores. Nacimos hacedores, tenemos esa habilidad de hacer cosas, de agarrar las cosas con nuestras manos… creamos cosas.

¿Qué supone el movimiento maker en la educación? Supone despertar la curiosidad, fomentar la creatividad, el ingenio; supone explorar y crear. Pero supone, sobre todo, construir conocimiento, compartirlo, desarrollando de esta forma habilidades de pensamiento de orden superior en todo el alumnado, porque “todos somos hacedores, todos tenemos esa habilidad de hacer cosas”. 

Crear supone combinar elementos en un patrón nuevo, proponer soluciones alternativas. ¿Y qué es eso sino estimular las inteligencias, fomentar el pensamiento crítico y preparar al alumnado para un futuro incierto y cambiante? No olvidemos que uno de los fines de la educación es “la preparación para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento” (LOMCE; art. 2.k)

Existe actualmente una tendencia a nivel global de compartir y crear conocimientos. Habitualmente no solo contamos lo que hacemos, sino cómo lo hacemos. Esta es nuestra sociedad, esta es nuestra realidad. Entonces… ¿Por qué no lo hacemos también en las aulas, en los centros educativos? ¿Por qué no ayudamos a todo nuestro alumnado a construir conocimiento y no solo a consumirlo? ¿Por qué no estimulamos la expresión oral y escrita, pero también el lenguaje de la imagen, los medios y la tecnología con el objetivo de desarrollar el pensamiento crítico y potenciar prosumidores (1) frente a consumidores?Y para ello, ¿por qué no les ayudamos a transformar la información en conocimiento, a pensar con eficacia, a hacer preguntas, a entusiasmarse, a aprender de los errores, a conectarse? …

El movimiento maker debe entrar en la educación para quedarse. El movimiento maker permite tocar el mundo que nos rodea y pasar de conocer y recordar a CREAR y CONSTRUIR. Permite aprender haciendo.

¿Y cómo? ¿Qué puedo hacer en el aula, en el centro educativo, para unirme al movimiento maker en la educación, a un movimiento que supone una revolución, una #RevoluciónInclusiva?

EN EL AULA

  • Uso de metodologías activas que desarrollan habilidades de pensamiento de orden superior que requieren planificar, producir, comprobar, aprender de los errores…, no quedándome solo en la memorización de contenidos. Me refiero fundamentalmente al Aprendizaje Basado en Proyectos del que ya he hablado en entradas anteriores. Los productos que presentamos ante una audiencia son ya una creación.
  • Pasar de un aprendizaje basado en proporcionar respuestas a una instrucción basada en hacer preguntas. No es la primera vez que utilizo los aforismos de Wagensberg para ilustrar algún aspecto concreto; en este caso se apoya en la importancia de la pregunta frente a respuestas cerradas, diciendo: “Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución”.
  • Jeannette M. Wing, vicepresidenta de Microsoft, en su artículo Computational thinking (2006) sobre el pensamiento computacional, explica que este pensamiento “implica resolver problemas, diseñar sistemas y comprender el comportamiento humano, haciendo uso de los conceptos fundamentales de la informática” y destaca también que es una habilidad fundamental utilizada por todo el mundo. Pero ¿qué implica desarrollar este pensamiento en las aulas? Con el pensamiento computacional se estimula el pensamiento lógico, se trabaja por retos, se buscan soluciones eficaces a un problema, se desarrolla la tolerancia a la ambigüedad, la flexibilidad y la persistencia. ¿Cómo? por medio de la programación (Scratch, code.org), de la robótica (arduino, lego, mBot de MakeBlock, estímulos Scratch con Makey Makey), de videojuegos (minecraft) o del mobile learning.
  • El Pensamiento STEAM nace con la idea de potenciar las artes en el movimiento STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), añadiendo aspectos relacionados con la creatividad, el pensamiento divergente, la innovación y el diseño. El objetivo es trabajar las artes y las ciencias de una forma global, fomentando en el aula proyectos interdisciplinares que aúnen todas las disciplinas.

EN EL CENTRO EDUCATIVO

  • Transformemos nuestros centros en verdaderos laboratorios de innovación e investigación educativa, propiciando que las metodologías activas sean una de las señas de identidad del mismo.
  • Transformemos los espacios y creemos verdaderos makerspaces que permitan agrupar al alumnado más allá de su edad cronológica para compartir recursos y conocimientos, trabajar en proyectos, en equipo, intercambiar experiencias y construir cosas. De momento tal vez como actividad extraescolar, pero luego… ahí lo dejo como un reto. En educación es importante pasar de proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo) a proyectos DIT (Do It Together, Hágalos todos), fomentando de esta forma el trabajo en equipo, la solidaridad, la colaboración, el respeto, la aceptación.
  • Compartamos en las redes sociales el conocimiento creado en el centro dando visibilidad a los productos de todo el alumnado.
  • Potenciemos el talento personal del todo nuestro alumnado y creemos una web donde puedan mostrar sus propias creaciones maker, a modo de la web instructables u otras parecidas.
  • Generemos cultura de trabajo y aprendizaje colaborativo y en red con otros centros educativos, a la vez que en el propio centro.

A MODO DE CONCLUSIÓN, ¿qué supone el movimiento maker en educación?

Básicamente, el movimiento maker supone preparar a todo el alumnado para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento, que es uno de los fines de la educación, tal y como he indicado al inicio de este artículo.

Supone desarrollar hábitos de la mente o conductas intelectuales que van a permitir a todo nuestro alumnado ser capaz de enfrentarse a la vida, a tomar decisiones adecuadas, a enfrentarse a las incertidumbres de la sociedad de conocimientos múltiples, pues como dice Edgar Morin  (2) “aprender hoy es dialogar con la incertidumbre“.

Hemos visto que por medio del movimiento maker nuestro alumnado crea, inventa, toca el mundo, prosume, sueña, piensa, explora… y con ello desarrollamos hábitos como la persistencia, el manejo de la impulsividad, la habilidad para escuchar con empatía y entendimiento, el pensamiento flexible, la reflexión sobre el propio pensamiento o metacognición, la búsqueda de la precisión, el cuestionamiento y planteamiento de problemas, la aplicación del conocimiento del pasado a situaciones nuevas, el pensamiento y comunicación con claridad y precisión, la recogida de datos con todos los sentidos, la creación, imaginación, innovación, la reacción con asombro y admiración, la aceptación responsable de riesgos, la capacidad para desarrollar el sentido del humor, el pensamiento interdependiente, así como la apertura al aprendizaje continuo, a un aprendizaje a lo largo de vida.

Como docentes comprometidos con la educación, ésta sería nuestra aportación a la #RevoluciónInclusiva, porque en este cambio cuento con TODO el alumnado. Porque innovo para incluir. ¿Te unes?

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(1) Alvin Toffler habló por primera vez de prosumidores en 1980 en su libro La tercera ola. Define prosumidor a una persona que consume lo que él mismo produce y en lugar de venderlo es para su consumo o para darlo gratuitamente.

(2) MORIN, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona: (Paidós)

La revolución inclusiva: ¿Qué pido a la Administración y qué voy a hacer yo?

Ya he hablado en alguna ocasión del documento “Replantear la educación. ¿Hacia un bien común mundial?” Hoy os invito a leer la Declaración de Incheon y Marco de Acción para la realización del Objetivo del Desarrollo Sostenible 4. Ambos documentos se aprobaron en el Foro Mundial de la Educación celebrado en Incheon, República de Corea, en mayo de 2015, promovido por la UNESCO. El lema de este foro fue “Educación de calidad, equitativa e inclusiva, así como un aprendizaje durante toda la vida para todos en 2030. Transformar vidas mediante la educación.

¿Por qué os invito a leer estos informes? Porque hablan de educación inclusiva, pero sobre todo, porque al igual que ocurrió en el momento en que se editaron las otras dos publicaciones de la UNESCO “Aprender a ser: la educación del futuro” (informe Faure, 1972) y “La educación encierra un tesoro” (Informe Delors, 1996), hoy es necesario reflexionar sobre educación.

Continuamente estamos escuchando que es imprescindible un Pacto Social por la educación en España; es, pues, el momento de reflexionar y repensar la educación para avanzar hacia la educación que queremos. Os dejo aquí mis reflexiones y desde aquí os invito a vosotros a reflexionar también. Y aunque solicito a las administraciones cambios, por supuesto, yo, como docente, también puedo y debo hacerlos.

En la Declaración de Incheon y Marco de Acción para la realización del Objetivo del Desarrollo Sostenible 4 (ODS4), que ya he citado antes, se precisan metas y acciones muy concretas, entre ellas: “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”. Y está en nuestras manos poder hacerlo.

La recaptura-de-pantalla-2016-11-01-a-las-15-49-22volución inclusiva #revolucióninclusiva supone un cambio de mirada, pero, sobre todo, supone una concepción humanista de la educación: principios de derechos humanos, justicia social, paz, inclusión, diversidad, dignidad… Son valores que deben impregnar nuestros centros educativos y que deben formar parte de nuestras señas de identidad, que marcan el devenir del centro y ponen la educación inclusiva en el corazón de todas sus actuaciones.

Este cambio de mirada supone una visión de la educación que transforma la vida no solo del alumnado sino de toda la comunidad educativa. Transformar la vida mediante la educación es la premisa que debe guiar nuestras prácticas y esta transformación no debe dejar nunca a nadie rezagado.

La definición de INCLUNOVACIÓN o INNOVAR PARA INCLUIR, que yo abogo, lleva implícita esta transformación, estos valores humanos que deben calar en nuestras culturas, políticas y prácticas, pero especialmente esa transformación humana y social.

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¿Qué debemos pedir a la Administración en esta #revolucióninclusiva?

Primero, compromiso serio con la educación inclusiva. La educación inclusiva es un derecho, así como también lo es el derecho a una educación inclusiva justa. Eso pasa por regular y, sobre todo, concretar aspectos que se señalan en los principios y fines de la educación, haciéndolo con otra mirada, con una visión inclusiva y transformadora de la educación. Por ejemplo:

  • Se habla de garantizar la equidad y la inclusión, pero no se habla de eliminar las barreras al acceso, a la participación, a la continuidad, a la finalización, a las desigualdades en los resultados académicos.
  • No se concretan políticas públicas transformadoras que respalden metodologías activas, que potencien los talentos personales y la personalización del aprendizaje; que apoyen organizaciones flexibles en tiempos y espacios para eliminar las barreras al aprendizaje, a la participación, al éxito y pongan los centros al servicio del que aprende.
  • El aprendizaje a lo largo de la vida, ¿cómo se concreta?, ¿es igual para todas las personas?
  • Cuando se habla de investigación, de innovación, nunca se habla de inclusión. Es necesario invertir en investigación, por supuesto, porque es necesario que los educadores pongamos en marcha enfoque innovadores basados en investigaciones, en evidencias, enfoques que sepamos que son eficaces; pero la idea de inclusión debe estar presente en cualquier investigación que se haga.

    Siempre deberíamos unir innovación con inclusión, innovamos para incluir a TODO el alumnado.

  • Cuando se habla de equidad en la educación se refiere a que la escolarización se rige “por los principios de normalización e inclusión y se asegurará su no discriminación y la igualdad efectiva en el acceso y permanencia en el sistema educativo”. En este punto no deberíamos conformarnos solo con el acceso, sino que deberíamos defender que TODO el alumnado tenga acceso a una educación de calidad inclusiva y equitativa; no es lo mismo derecho a una educación inclusiva justa que derecho a la escolarización, sin más.

    El derecho a una educación equitativa no debe referirse nunca exclusivamente al acceso (presencia), sino también a la participación y a los logros de TODO el alumnado. Una educación inclusiva de calidad implica siempre presencia, participación y logros, y estos tres aspectos nunca deben separarse.

  • “Corresponde a las Administraciones educativas asegurar los recursos necesarios para que los alumnos y alumnas que requieran una atención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, TDAH, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar, puedan alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales y, en todo caso, los objetivos establecidos con carácter general para todo el alumnado”. ¿Qué recursos son éstos? Pues casi exclusivamente, profesorado de apoyo: de pedagogía terapéutica, de educación compensatoria, de audición y lenguaje… que apoyan únicamente a un alumnado muy concreto. Este es un modelo reduccionista y segregador, que individualiza la enseñanza y que diagnostica necesidades de apoyo individualistas. ¿Por qué no abogar por la figura del profesor de apoyo a la educación inclusiva, que permitiría a dos docentes trabajar juntos en el aula, apoyando a TODO el alumnado y defendiendo de esta forma la personalización frente a la individualización?

    Seguimos con el modelo rehabilitador que tiende a “normalizar”, cuando debemos ir hacia un modelo social, un modelo transformador, un modelo inclusivo que cambie contextos, que elimine barreras no solo físicas y que promueva oportunidades de aprendizaje para todo el alumnado, no dejando a nadie atrás.

Pero he dicho al principio que avanzar hacia una educación inclusiva está también en nuestras manos, que los docentes y las familias podemos y debemos unirnos a la #revolucióninclusiva. Así pues…

¿Qué debemos hacer nosotros?

Este tema lo he desarrollado en anteriores entradas cuando hablaba de las condiciones que deben darse en un centro, de las culturas inclusivas, o cuando explicaba qué podemos hacer en el centro para caminar hacia una educación inclusiva, qué políticas deben cambiar en nuestros centros o incluso cuando hablé de cómo serían las aulas inclusivas y qué prácticas debemos desarrollar para caminar hacia la educación inclusiva.

En este artículo me centraré en el Proyecto Educativo de Centro como promotor de cambio en los centros educativos. El Proyecto Educativo de Centro (PEC) es un documento público que marca las líneas de actuación de un centro y que se elabora teniendo en cuenta a toda la comunidad educativa.

  • El PEC es un documento público, es el ideario del centro y en él se recogen los “valores, objetivos y prioridades de actuación” donde deben aparecer los principios de la educación inclusiva.

    Comencemos reflexionando sobre nuestras barreras. Barreras que ponemos a la participación, al aprendizaje, a la continuidad… Barreras que impiden participar, aprender o continuar todos por igual. Barreras no solo físicas, muchas veces barreras invisibles que no somos conscientes que están ahí. Pensemos en ellas y busquemos propuestas para eliminarlas.

  • El PEC no es un documento cerrado, es un proyecto abierto que puede modificarse y adecuarse a una sociedad y a un contexto que cambian con rapidez.

    Comencemos reflexionando sobre este documento, unámonos toda la comunidad educativa para ello. ¿Qué educación queremos, cómo podemos hacerlo, qué necesitamos, por dónde empezamos…? Éstas serían algunas de las cuestiones sobre las que podríamos empezar a trabajar.

  • En el PEC deben aparecer también la concreción curricular y el tratamiento transversal de las áreas.

    Es el momento de políticas transformadoras, de modelos centrados en el aprendizaje, en el movimiento maker, de metodologías que empoderen al alumnado, que personalicen la educación, es el momento de huir de prácticas segregadoras e individualizadas.

  • En el PEC se concretan también  las líneas generales de actuación. Son medidas pedagógicas, organizativas y de funcionamiento que van a permitir que el centro sea un centro inclusivo.

    Estas medidas son fundamentales para crear centros educativos inclusivos e innovadores que sean capaces de transformar las vidas, no dejando nunca a nadie atrás.

  • En el PEC se incluyen también documentos muy importantes desde el enfoque de la educación inclusiva: el Plan de Orientación y Acción Tutorial, el Plan de Atención a la Diversidad y el Plan de Convivencia.

    Estos documentos van a determinar si nuestro centro es un centro inclusivo, con actuaciones que incluyan a todo el alumnado.

 

NO DEBEMOS OLVIDAR:

  • Que debe ser un documento consensuado, de forma que todos los aspectos incluidos en él tienen que haber sido acordados, conocidos y aceptados. Es fruto de una reflexión conjunta entre todos los miembros de la comunidad educativa. Es un documento generado a partir de procesos participativos.
  • Que parte de una realidad concreta (contexto) y de una normativa que lo regula y legisla.

Una escuela inclusiva es una escuela abierta y participativa. La participación de todos los miembros de la comunidad educativa debe estar contemplada también en este documento, así como su evaluación y propuestas de mejora.

Si de verdad queremos una escuela inclusiva, en la elaboración del PEC deben estar implicados todos los sectores de la comunidad educativa.

Desde aquí os podéis descargar la Guía para la elaboración de un Proyecto Educativo de centro desde un enfoque inclusivo.

 

¿Te unes a la revolución inclusiva? #revolucióninclusiva

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Innovar para incluir. ¿Qué supone trabajar por inteligencias múltiples?

 

Me gusta hablar de INCLUNOVACIÓN como la unión de dos palabras “incluir e innovar” para referirme a la innovación en la educación. No tiene sentido innovar si esa innovación sirve para excluir, no tiene sentido innovar si no es para incluir a todo el alumnado. La educación inclusiva es un derecho, no lo olvidemos nunca cuando llevemos a cabo distintas prácticas educativas.

En otra entrada anterior en la que hablaba de que la Innovación y la inclusión van de la mano, definía la innovación de la siguiente forma:

Innovar es cambiar, pero es cambiar con evidencias. Será, por lo tanto, un cambio basado en el conocimiento, un cambio con fundamento teórico, con raíces en la educación inclusiva (metáfora del árbol), pero sobre todo un cambio que sea capaz de transformar personas, de aportar valores humanos desde la perspectiva humanista de la educación que defiendo.

El número de noviembre de la Revista Fórum Aragón se dedicó exclusivamente a este aspecto y bajo el título “Innovación, entre el reto y la práctica“, distintos profesionales fueron desagranando este tema con artículos, experiencias y entrevistas muy acertadas que os invito a leer. Yo hablé de inteligencias múltiples, de las implicaciones educativas de la teoría de las inteligencias múltiples, igual que ahora; pero en esta ocasión voy a insistir más en qué supone trabajar por inteligencias múltiples en el aula.

Comencemos aclarando conceptos, la teoría de las inteligencias múltiples es una teoría de inteligencia, no una metodología. Una teoría que nos ofrece una visión más amplia de la inteligencia, que habla desde el paradigma del crecimiento y no del déficit, y que tiene unas aplicaciones directas en la práctica inclusiva educativa que voy a tratar de explicar en esta entrada.

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Cuando Gardner publica en 1983 su teoría de las Inteligencias Múltiples, recibe numerosas críticas por parte de los psicólogos; sin embargo esta teoría es muy bien acogida desde el campo de la educación, y lo sigue siendo ahora. ¿Pero por qué, si no es una metodología? Básicamente porque permite abrir nuevos espacios de intervención educativa a la personalización del aprendizaje, al Aprendizaje Basado en Proyectos, a la evaluación auténtica, al aprendizaje cooperativo, a la metacognición…, entre otros.

Pero veamos estos aspectos con más detenimiento.

Exactamente ¿qué aportaciones hace la teoría de las inteligencias múltiples a la educación?

En 1999, en su libro “La inteligencia reformulada. Las inteligencias múltiples en el siglo XXI” Gardner habla de ocho inteligencias: inteligencia lingüística, lógico-matemática, musical, cinestésico-corporal, visual-espacial, naturalista, intrapersonal e interpersonal, que interactúan unas con otras y que son independientes. Habla también de perfiles únicos de inteligencia; habla, por lo tanto, de muchas maneras de ser inteligente poniendo de relieve la variabilidad interindividual. Además, no destaca una sobre otra; para Gardner todas las inteligencias tienen el mismo valor, de tal forma que igual de inteligente es la persona con inteligencia lógico-matemática, que con inteligencia visual-espacial o cinestésico-corporal.

Primera reflexión: Pensemos ahora en nuestro alumnado: ¿Nosotros también consideramos que todos son inteligentes? ¿Tenemos en cuenta que todos somos diversos?  ¿Creemos que la diversidad es una oportunidad para aprender?

En este mismo libro, Gardner define la inteligencia como “un potencial biopsicológico  para procesar información que se puede activar en un marco cultural para resolver problemas o crear productos que tienen valor para una cultura. Este modesto cambio en la formulación es importante porque indica que las inteligencias no son algo que se pueda ver o contar: son potenciales –es de suponer que neurales– que se activan o no en función de los valores de una cultura y de las decisiones tomadas por cada persona y/o su familia, sus enseñantes u otras personas” (Gardner, 1999, pág. 44). En esta definición de inteligencia, Gardner da mucha importancia a la cultura, al ambiente, al contexto, por lo que la inteligencia va a ser siempre una interacción entre el potencial biopsicológico y las oportunidades de aprendizaje que le brindemos a nuestro alumnado. No olvidemos que un aprendizaje significativo, un aprendizaje situado debe partir siempre de un contexto.

Segunda reflexión: ¿Nuestras prácticas están contextualizadas?  ¿Tienen sentido para todo nuestro alumnado?  ¿Partimos de situaciones reales?  ¿Permitimos que busquen respuestas a problemas reales?  ¿Les planteamos retos, enigmas, problemas?  ¿Les ofrecemos experiencias diversas para que todo el alumnado brille o nos limitamos a memorizar?

Al igual que las competencias, las inteligencias tienen un desarrollo ontogenético, siendo este uno de los ocho criterios utilizados por Gardner para definirlas. En ambos casos implican un proceso de desarrollo por el que se van adquiriendo mayores niveles de desempeño en el uso de las mismas, de novel a aprendiz. De nuevo las interacciones con el ambiente jugarán un papel fundamental.

Tercera reflexión:  ¿Personalizamos el aprendizaje de nuestro alumnado?

Acabamos de ver que Gardner habla de interacciones; habla, por lo tanto, de un aprendizaje dialógico. Recordemos que en el momento en que nos comunicamos, que dialogamos, en ese momento ya construimos conocimiento. Primero desde un plano intersubjetivo, que es un plano social, para luego interiorizarlo como un conocimiento propio, intrasubjetivo. Se debe favorecer en el aula tanto el trabajo en equipo que fomente las interacciones dialógicas (inteligencia interpersonal) como el trabajo individual y reflexivo que nos lleve a interiorizar el conocimiento (inteligencia intrapersonal).

Cuarta reflexión: ¿Propiciamos momentos para la reflexión en el aula?  ¿Potenciamos en el aula el desarrollo de la metacognición?  ¿Trabajamos en equipo?  ¿Fomentamos las interacciones dialógicas?  ¿Favorecemos la expresión oral?  ¿Trabajamos la empatía?  ¿Procuramos fomentar los valores humanos?  ¿Lo hace todo el alumnado?

De la definición de inteligencia se desprende además que el individuo es alguien capaz de revolver problemas y crear productos en varios contextos. Gardner huye de esta forma del aprendizaje memorístico y se apoya en metodologías activas, que defienden un profesorado que evalúa cómo aprende el alumnado (Gardner no acepta una evaluación psicométrica) y un alumnado con un papel activo, autónomo y proactivo. Se valoran también habilidades de pensamiento de orden superior, como evaluar, juzgar, resolver problemas, crear…, todas ellas relacionadas con un Aprendizaje Basado en Proyectos, donde la creación de un producto va asociada de forma implícita al aprendizaje.

Para Gardner, la inteligencia no es algo estático, sino que se activa o no en función de las experiencias que se tengan a lo largo de la vida. Ofrezcamos, por lo tanto, a TODO nuestro alumnado posibilidades de aprendizaje ricas y estimulantes que permitan desarrollar todos sus talentos.

Terminaré citando un aforismo de Jorge Wagensberg,

Hay dos clases de innovación:

  • Una  horizontal que consiste en cambiar la respuesta (evolución)
  • Otra vertical que consiste en cambiar la pregunta (transformación)”

¿Dónde estás tú?

 

 

Bibliografía: 

Elizondo, C. (2016). Implicaciones educativas en la teoría de las inteligencias múltiples desde un enfoque inclusivo. Forum Aragón (19), 14-18.

Gardner, H. (1999). La inteligencia reformulada. Las inteligencias múltiples en el siglo XXI. Barcelona: Paidós.

Efecto Mateo: la invisibilidad de la diversidad.

No es la primera vez que hablo del efecto Mateo en este blog. El efecto Mateo, utilizado por primera vez por el sociólogo Robert Merton en su artículo de Science de enero de 1968, se ha utilizado e1n distintos campos para referirse siempre a la cita de San Mateo “Porque cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (13: 11-13), de forma que como dijo Keith Stanovich, solo los más capaces pueden aprender.

Si preguntásemos a los docentes si creen que esto es cierto, que solo los capaces pueden aprender, ¿qué nos dirían? Que, por supuesto, eso no es así, dirían que todo el alumnado puede aprender. E incluso dirían, ¡qué cosas tienes, Coral! Y es cierto que ¡claro qué todo el alumnado aprende! Digamos que todo el alumnado obtiene logros, pero no de una forma inclusiva.  De las tres palabras mágicas de la inclusión nos faltan dos: estando presente en el aula y participando de lo que allí se hace. Hacemos currículos paralelos y segregamos al alumnado en pleno siglo XXI, pero no olvidemos nunca que la educación inclusiva es un derecho. Ángel Gabilondo (1) habla del “Derecho a la diferencia, sin diferencias de derechos”, pues exactamente de eso me gustaría reflexionar en este artículo.

Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Aunque pensemos que no, ésta es una de las prácticas más habituales en los centros educativos españoles, y ésta es una práctica integradora, no inclusiva; es una práctica que segrega al alumnado que necesita apoyos educativos recibiendo el apoyo fuera del aula; es una práctica que pone barreras a la participación impidiendo que puedan participar en las conversaciones e interacciones dialógicas que se producen en el aula y que permiten construir conocimiento; es una práctica que en ocasiones conlleva a currículos paralelos; es una práctica individual cuando hablamos de un modelo social; es una práctica opresora porque aun lo que tiene, le será quitado;  en definitiva, es el Efecto Mateo en pleno siglo XXI.

Cuando hablamos de que es necesario cambiar las formas de pensar y concebir el aprendizaje y la enseñanza, que estamos en una sociedad cambiante que conlleva nuevas formas de aprender y pensar, que uno de los retos de la educación en el siglo XXI es que nuestro alumnado sea capaz de transformar la información en conocimiento a través de estrategias de pensamiento… ¿a quién nos referimos? Yo siempre a TODO el alumnado.

Es necesario reflexionar sobre nuestras prácticas en el aula para cambiar. Es necesario repensar la educación para avanzar. Es necesario pensar sobre nuestros valores inclusivos para cambiar la mirada. Para ello os dejo este vídeo donde pongo voz a la fábula El pato en la escuela o el valor de la diversidad, escrito por  Miguel Ángel Santos y que sirve para reflexionar sobre el tema.

Y ahora:

  • ¿Seguimos pensando que todas las personas podemos hacer lo mismo y de la misma manera?
  • ¿Seguimos pensando que la homogeneización es la solución a la heterogeneidad?
  • ¿Seguimos pensando que no segregamos cuando estamos homogeneizando?
  • ¿Seguimos pensando que debemos uniformar el aprendizaje?
  • ¿Seguimos pensando que las respuestas individualizadas son la solución?

 

Permitamos que en nuestras aulas:

  • La inteligencia y el saber se democraticen.
  • Todo el alumnado construya el conocimiento por medio de las interacciones dialógicas, fomentando de esta forma el aprendizaje colaborativo y/o cooperativo.
  • La diversidad sea un valor, se aprenda de la diferencia, porque todos tenemos algo que aportar.
  • Brillen todos y cada uno de nuestros alumnos y alumnas.
  • Primen los valores inclusivos.
  • Se hable del paradigma del crecimiento, no del paradigma del déficit.
  • Cambie la mirada.
  • Exista una alfabetización ética que impregne todas y cada una de las propuestas de aula.
  • Se aprenda del error y no se reprenda.
  • Se enseñe a hacer preguntas, a gestionar la metacognición, a ser pensadores eficaces… a TODO el alumnado.

(1) En la conferencia que impartió en el Congreso de Educación Inclusiva celebrado en Valencia el 13 y 14 de mayo de 2016 #Eduinclusiva16

Nuevas culturas en educación ¿una moda o una necesidad?

cuando-creiamos-que-teniamos-todas-las-respuestas-de-pronto-cambiaron-todas-las-preguntasMario Benedetti dijo: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas“.  Y eso es lo que nos está pasando en educación. La sociedad está cambiando y con ella las necesidades sociales; cuando creíamos que haciendo lo mismo en educación ya valía, nos damos cuenta de que no es posible, que no podemos seguir primando el trabajo individual frente al cooperativo, fomentando la formación académica personal, la alfabetización individual, pero sobre todo, reproduciendo la idea taylorista de la educación que promueve un currículo fragmentado en distintas áreas.  Los cambios sociales nos hacen replantearnos la educación.

¿Qué supone esto? ¿Cómo repercuten estas necesidades sociales en la educación? ¿Cómo debe ser la educación del siglo XXI? ¿Qué cambio cultural implica?

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El término cultura (1), que proviene del latín cultus, hace referencia al cultivo del espíritu humano y de las facultades intelectuales del hombre. Los avances tecnológicos actuales suponen nuevas formas de aprender (la información está al alcance de todo el mundo, no solo de unos pocos) y conocer, por lo que “a la escuela le quedan pocas primicias informativas que dar a sus alumnos” (2).

No voy a profundizar en qué es la sociedad de la información, pero si diré que el hecho de tener la información más accesible, que permite un aprendizaje ubicuo, nos lleva obligatoriamente a una nueva cultura del aprendizaje.  En la entrada anterior  Repensar la educación para avanzar  hablaba de la necesidad de aclarar el concepto de aprendizaje, para avanzar; es importante reflexionar sobre qué entendemos por aprendizaje con el fin de transformar la educación y adaptarla a la realidad social actual. Esta nueva cultura de aprendizaje condiciona la educación y nos hace avanzar hacia una educación del siglo XXI, pero ¿qué características tiene?  Yo tenía todas las respuestas, y ahora ¿cómo me cambian las preguntas?

En primer lugar el uso de las TIC, los cambios tecnológicos de la sociedad, deben entrar en la escuela.  Prensky (3) llama a nuestros alumnos nativos digitales, personas que nacen con las nuevas tecnologías y que están acostumbradas a su uso, mientras que nosotros, los docentes, somos inmigrantes digitales.

Aquí tenemos la primera reflexión: necesidad de actualizarnos, de utilizar las TIC/TAC en el aula, de enseñar a los alumnos a seleccionar la información, a curar los contenidos… En definitiva, de ayudar a nuestros alumnos a transformar toda la información que les llega y  a la que pueden acceder con facilidad en conocimiento.  En el aula, y siguiendo la metáfora del árbol, trabajaremos por lo tanto el Aprendizaje Basado en Proyectos, donde el alumno es parte activa en la construcción del conocimiento y donde el uso de las TIC como TAC se hace de una forma natural y contextualizada.

Este concepto es interesante, puesto que pasamos entonces de una sociedad de la información a una sociedad del conocimiento. Debemos crear en nuestros centros una cultura del pensamiento, con la idea no solo de transformar la información en conocimiento, sino, como dice Perkins (4), de “preparar a los alumnos para que en un futuro puedan resolver problemas con eficacia, tomar decisiones bien meditadas y disfrutar de toda una vida de aprendizaje”. Perkins define la cultura del pensamiento de una forma muy metafórica: Para él, en la entrevista de Zona educativa en Julio de 1997, la cultura del pensamiento es “una cultura donde el pensamiento es parte del aire”.  Y en su libro “Un aula para pensar” habla de que el espíritu del buen pensamiento esté en todas partes; de que debe existir la sensación de que “todos lo están haciendo”: todos, incluso el docente, se están esforzando para ser reflexivos, inquisidores e imaginativos. Todos se están esforzando por ser buenos pensadores.

Esta sería la segunda reflexión: hagamos de nuestros alumnos pensadores eficaces, infusionemos el aprendizaje del pensamiento en nuestra práctica diaria, con el fin de ayudar a los alumnos a desarrollar el pensamiento crítico, a resolver problemas, a tomar decisiones…  En definitiva, a desarrollar habilidades de pensamiento de orden superior y a adquirir procesos que les ayuden en su aprendizaje a lo largo de la vida.

Pero esta nueva forma de aprender y de entender la educación va ligada a una nueva forma de evaluar. Hablamos de una cultura de la evaluación o de una evaluación auténtica, como una evaluación que aprende del error, que no lo penaliza, que el bolígrafo rojo se transforma en bolígrafo verde, que no remarca los errores, sino los aciertos; una evaluación que diferencia evaluación de calificación, rompiendo ese vínculo de asociación que todavía perdura. Con la nueva definición de aprendizaje ya no interesa tanto la acumulación de conocimientos repetitivos, lo que tú sabes, tus conocimientos, sino lo que sabes hacer, crear, construir o  argumentar; todo aquello que te va a permitir adquirir competencias, destrezas y habilidades que no se conseguían de la otra forma. Porque aprender no es memorizar, aprender es transformar información, aprender es transferir conocimientos, aprender es pensar, aprender es equivocarse, aprender es…. ¿qué más añadirías?

Esta es la tercera reflexión: Evaluemos por competencias, evaluemos para aprender, no para olvidar (memorizo para el examen y si apruebo lo olvido), rompamos con  el enfoque heteroevaluativo (solo el profesor evalúa a los estudiantes) y aboguemos por otro enfoque que permita procedimientos auto y coevaluativos, dando importancia por lo tanto también a elementos emocionales y motivacionales. Y, sobre todo, hagamos que la evaluación sea más justa para todo el alumnado, que no se refiera sólo a los resultados de un examen de lápiz y papel.

Y no me olvido del modelo social de la educación, la educación inclusiva, porque el aprendizaje es ante todo una práctica social, todo el alumnado aprende de las interacciones dialógicas, todo el alumnado aprende con y de sus compañeros, todo el alumnado tiene siempre algo que aportar, porque todos somos inteligentes, porque todos tenemos talentos. Como explicaba en otro artículo, hasta ahora ha predominado una visión de la educación centrada en la homogeneidad, que no valora la diversidad.  Esta visión segregadora de la educación ha separado al alumnado con currículos paralelos fomentando la idea monolítica de una inteligencia que por si misma era capaz de explicar el aprendizaje. La visión actual de la inteligencia es otra; la neurociencia habla de la plasticidad del cerebro, rompiendo con la idea de rasgo estable; Howard Gardner nos habla de inteligencias múltiples, y aunque considero que son más bien talentos, me sirven para democratizar la inteligencia: todos somos inteligentes y todos tenemos talentos; y en la actualidad se rompe con la dicotomía de genes-ambiente por la de genes por ambiente. Javier Tirapu (5) nos lo explica con sencillez que le caracteriza: “los genes se activan y desactivan en función de las experiencias a las que los sometemos”.

Con todo ello llegamos a la cuarta reflexión: Todo nuestro alumnado debe estar presente, participando y progresando en el aula, no con currículos paralelos que los segregan y excluyen, sino en actividades del aula. Fomentaremos para ello el Aprendizaje Basado en Proyectos, porque favorece la participación de todo el alumnado y permite construir conocimiento entre todos por medio del diálogo. Un Aprendizaje Basado en Proyectos a través de las Inteligencias Múltiples que, como el bolígrafo verde, destaca los talentos de todos, permitiéndoles brillar en el aula independientemente del cociente intelectual que tengan, que sólo los sitúa en una cinta métrica con un número y los compara con el resto de la población de su edad… ¿para qué?

Favorezcamos en nuestras aulas, en nuestros centros, la inclusión, el trabajo en equipo, el aprendizaje dialógico, la colaboración, la participación. Hay que escuchar, hay que hablar, dialogar, juzgar y criticar, argumentar y comunicar, pero TODOS.

¿Y ahora?

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NOTAS:

(1) Lee todo en: Definición de cultura – Qué es, Significado y Concepto http://definicion.de/cultura/#ixzz4JpiebxhE

(2) Pozo, J. (2016). Aprender en tiempos revueltos. Madrid: Alianza Editorial.

(3) Adaptación al castellano del artículo “Digital Natives, Digital Immigrants” (2001)

(4) Tishman, S.; Perkins, D.; Jay, E. (2001). Un aula para pensar (aprender y enseñar en una cultura del pensamiento). Buenos Aires: Aique.

(5) Entrevista a Javier Tirapu http://www.investigacionyciencia.es/blogs/psicologia-y-neurociencia/19/posts/viva-la-neurociencia-10545

PARA SABER MÁS:

  • Sobre el tema de la cultura del pensamiento:

 

  • Sobre el Aprendizaje Basado en Proyectos a través de las Inteligencias Múltiples

 

Repensar la educación para avanzar

El pasado año, en el Foro Mundial de Educación que se celebró del 19 al 22 de mayo de 2015 en Incheon, República de Corea (Corea del Sur), bajo el lema “Educación de calidad, equitativa e inclusiva así como un aprendizaje durante toda la vida para todos en 2030. Transformar vidas mediante la educación”, se presentó el documento que os invito a leer “Replantear la educación: ¿Hacia un bien común mundial?” cuyo prólogo empieza así  “¿Qué educación necesitamos para el siglo XXI? ¿Cuál es la finalidad de la educación en el contexto actual de transformación social? ¿Cómo debería organizarse el aprendizaje?”

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A finales de junio de este año nos dejó Alvin Toffler, un escritor y “futurista” estadounidense que escribió frases como esta:

Toda educación surge de imágenes de futuro y toda educación crea imágenes de futuro.

Y que yo utilizo ahora para reflexionar sobre educación, porque el futuro de la educación lo escribimos ahora, lo que yo quiera hacer en mi aula este curso lo programo ahora, en este momento, y el cambiar y transformar esa educación está en mis manos. Las imágenes de futuro, por lo tanto, las vamos a crear ahora.

Es necesario reflexionar y profundizar sobre ello para poder actuar y de esta forma avanzar con objetivos claros y no dejar de avanzar.  Pero, sobre todo, es necesario no sólo pensar en lo que hacemos, sino “repensar”, término definido por la Real Academia Española como “Pensar atenta y detenidamente sobre algo”. 

REPENSAR primero sobre qué entendemos por aprendizaje, porque la idea que tengamos sobre este concepto, la idea que tengamos sobre qué es aprendizaje y sobre cuándo hay o no aprendizaje, va a condicionar mi forma de enseñar y evaluar.  Y éste sería el segundo aspecto a repensar:

REPENSAR sobre las prácticas que llevamos a cabo en el aula. Solo de esta forma podremos caminar hacia una educación inclusiva de calidad que defiende una función formadora de la educación para todos, eliminando toda práctica segregadora.

Con ese fin, con la idea de ayudar a crear imágenes de futuro, propongo repensar sobre la educación.  El objeto de este artículo es ayudar a pensar atenta y detenidamente sobre estas dos cuestiones, es ayudar a reflexionar para luego poder actuar y avanzar.  Planteo a continuación una serie de preguntas sobre las que incidiré en posteriores entradas.  Estas cuestiones nos pueden servir como punto de partida para que surjan imágenes de futuro, imágenes que permitan transformar la educación ahora, para cambiar las metas, porque está en nuestras manos poder hacerlo.

Respecto a la cuestión sobre qué entendemos por aprendizaje, propongo estas preguntas:

  • ¿Mis alumnos aprenden cuando repiten fielmente lo que hay en el libro?
  • ¿Se aprende a dialogar si sólo hablo yo?
  • ¿Se aprende a cooperar si fomento el aprendizaje individual?
  • ¿Se aprende a pensar si se reproducen los ejercicios descontextualizados una y otra vez?
  • ¿Utilizo mucho el “bolígrafo rojo” para penalizar el error o por el contrario me gusta el “bolígrafo verde” que destaca lo que se hace bien?
  • ¿Permito el aprendizaje basado en el error o no puedo desviarme del conocimiento establecido?
  • ¿La secuencia de mi aula es: explicar la lección fundamentalmente por medio de un monólogo; hacer ejercicios casi siempre individualmente; mandar más de lo mismo para casa en forma de deberes y comprobar sus aprendizajes en un examen? ¿Me funciona? ¿Es un aprendizaje formativo o segregador?
  • Cuando han aprobado el examen, ¿han aprendido? ¿Son capaces mis alumnos de transferir ese aprendizaje en situaciones nuevas, en contextos diferentes?
  • ¿Cuál es mi idea de aprendizaje? ¿Aprobar exámenes?
  • ¿En mi aula me centro mucho en el aprender a decir y dejo de lado el aprendizaje procedimental y actitudinal? ¿Dónde están las emociones? ¿Qué lugar ocupa la práctica?
  • ¿Fomento mayoritariamente la inteligencia verbal y me olvido de las otras?

Antes de comenzar con la segunda cuestión, os invito a ver la conferencia que Ángel Gabilondo impartió en el Congreso de Educación Inclusiva celebrado en Mayo de 2016 en Valencia  en el que defiende “El derecho a la diferencia, sin diferencia de derechos” y que lo relaciono con una única pregunta que lleva implícitas muchas cuestiones que ya he ido abordando en otras entradas y que lo seguiré haciendo en otras posteriores.

¿Todo el alumnado de mi clase participa, está presente y obtiene logros o por el contrario se cumple el Efecto Mateo¹, de forma que como dijo Keith Stanovich, sólo los más capaces pueden aprender?

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A modo de conclusión.

Hasta ahora ha predominado una visión de la educación centrada en la homogeneidad que no valora la diversidad.  Esta visión segregadora de la educación ha separado al alumnado con currículos paralelos fomentando la idea monolítica de una inteligencia que por si misma era capaz de explicar el aprendizaje.

Hasta ahora ha predominado una enseñanza memorística haciendo que en nuestras aulas (scriptoriu) tengamos fieles monjes copistas medievales, encargados de reproducir fielmente lo que explica el profesor y lo que está escrito en los libros copiándolo en los cuadernos.  Enseñanza que no solo no desarrolla las competencias del siglo XXI, sino que deja fuera a muchos niños y niñas del sistema educativo.

Hasta ahora ha primado el trabajo individual frente al cooperativo, fomentando la formación académica personal, la alfabetización individual, pero sobre todo la idea taylorista de la educación que promueve un currículo fragmentado en distintas áreas.

Y así podría seguir mostrando un escenario tradicional de la educación, porque como acuñaron Monereo y Pozo “Hoy la escuela enseña contenidos del siglo XIX, con profesores del siglo XX a alumnos del siglo XXI”.  Pero está en nuestras manos poder cambiar estas dinámicas; por eso es importante no solo pensar, sino REPENSAR, pensar detenidamente, para poder transformar y cambiar lo que no nos gusta, lo que no funciona, lo que no es inclusivo, para crear ahora sí, una imagen de futuro, un escenario que  apueste por una educación inclusiva de calidad.

escenario?

 

 

 

 

 

  1. El sociólogo Robert Merton utilizó por primera vez el término “efecto Mateo” en su artículo de Science de enero de 1968. Desde entonces esta expresión se ha utilizado en distinto campos para referirse siempre a la cita de San Mateo “Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (13: 11-13)

Redefinir nuestro papel docente para cambiar las prácticas en el aula. ABP.

En otras ocasiones ya he hablado de la necesidad de reflexionar sobre nuestras prácticas docentes, de la necesidad de redefinir nuestro papel docente para cambiar las prácticas en el aula, de tener una visión más holística de la educación así como de la necesidad de “desfragmentar el saber”, de apostar por un conocimiento integrado que permita contextualizar los saberes, desarrollar competencias, fomentar el trabajo en equipo, personalizar el aprendizaje, eliminar barreras; en definitiva, que permita incluir a todo el alumnado en el aula, de forma que todos y cada uno de nuestros alumnos estén presentes, participando y obteniendo logros, sin currículos paralelos y sin “sacarlos” del aula.

Aunque asociemos el ABP a la innovación, la escuela de Alejandría ya unificaba en sus enseñanzas los saberes de la aritmética, la gramática, la medicina, la geografía, la música y la astronomía.  A principios del siglo XX, John Dewey y sus ideas sobre la necesidad de experimentar -suya es la frase “Aprender haciendo”- influyeron en el método de proyectos de Kilpatrick, que es el origen del ABP.  Así pues, y parafraseando a Fernando Trujillo, “El Aprendizaje Basado en Proyectos NO es una innovación en el sistema educativo, aunque pueda serlo para un centro o para un docente en particular: el ABP es una estrategia metodológica con más de un siglo de historia, cuyas fortalezas y debilidades son bien conocidas y que ha sido utilizado –de diversas maneras, pues es una estrategia abierta– por un sin número de docentes en las más variadas situaciones” y que yo invito a conocer.

Trujillo (2015) nos habla de los elementos esenciales para el ABP donde se observan los ocho elementos esenciales para ABP:

  1. Contenido significativo, real y cercano.  El ABP contextualiza el aprendizaje.
  2. Necesidad de saber. La neurociencia nos explica que “aprender empieza por una curiosidad, por querer saber, por acercarse a lo desconocido (…)  La forma más directa de captar la atención es a través de la novedad” (Forés, y otros, 2015, pág. 50) Por medio del ABP provocamos esa necesidad de saber con un título sugerente, con un espacio decorado, con un vídeo, una pregunta…, que sorprenda y asombre a nuestros alumnos.  José Ortega y Gasset decía: “sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”.
  3. Una pregunta que dirija el proyecto y que provoque esa necesidad de saber.  “Para aprender se requiere ese estímulo inicial que resulte interesante y nuevo” (Mora, 2013, pág. 74).
  4. Voz y voto para todo el alumnado. El ABP es una metodología inclusiva y, como tal, permite que todos y cada uno de los alumnos tengan algo que aportar.  Fomenta además el trabajo en equipo, así como la autonomía del alumno, que puede decidir el itinerario dentro del proceso.
  5. Competencias clave, competencias del siglo XXI. El ABP trabaja tareas competenciales con un producto final; cada una de estas tareas persigue el desarrollo de una serie de competencias, con actividades encaminadas a un pensamiento profundo y eficaz al trabajar procesos cognitivos de orden superior.
  6. Investigación. Si, como hemos comentando al empezar, lo que buscamos es un cambio de rol y pretendemos que el alumno asuma un papel activo en su propio aprendizaje, el profesor debe dejar de ser un mero transmisor de conocimientos y propiciar actividades en las que los alumnos deban investigar en profundidad, desarrollando de esta forma un pensamiento científico que les permita hacer hipótesis y experimentar.
  7. Revisión y reflexión. Interesante aspecto para desarrollar el pensamiento crítico en nuestros alumnos.  Desarrollar y estimular la metacognición, impregnar el currículo de cultura del pensamiento, son aspectos indispensables para conseguir un pensamiento profundo y eficaz y alcanzar las competencias del siglo XXI.
  8. Presentar el producto final ante la audiencia, una audiencia que puede ser los propios compañeros, o incluso otras clases, familias, internet…

 

Si tuviésemos que decir tres aspectos importantes, tres aspectos clave del ABP para animar a otros docentes a modificar sus prácticas docentes ¿qué diríamos?

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Yo me quedo con estos tres:

  • Estimula el pensamiento crítico y creativo en todo el alumnado.  En la taxonomía de Bloom estaríamos, por lo tanto, en procesos cognitivos de orden superior: evaluar, juzgar, defender, criticar, concluir, crear, diseñar, planificar… favoreciendo además la metacognición.

 

  • Fomenta el trabajo en equipo, el trabajo colaborativo.  Permite trabajar de forma conjunta a todos los alumnos de la clase.  Este aspecto es fundamental para crear ciudadanos del siglo XXI.

 

  • Desarrolla el lenguaje oral de todo el alumnado al tener que presentar sus productos ante una audiencia.

¿Cuáles son tus aportaciones? 

 

Para concluir y a modo de reflexión: si queremos trabajar con proyectos es necesario redefinir nuestro papel de docente y reflexionar sobre estas cuestiones.

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Para saber más:

 

 

 

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TRABAJOS CITADOS:

Forés, A., Gamo, J., Guilén, J., Hernández, T., Ligioiz, M., Pardo, F., y otros. (2015). Neuromitos de educación. El aprendizaje desde la neurociencia. . Barcelona: Plataforma actual.

INTEF. (10 de Abril de 2015). No todo vale en ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos). Recuperado el 10 de Enero de 2016, de intefblog: http://blog.educalab.es/intef/2015/04/10/no-todo-vale-en-abp-aprendizaje-basado-en-proyectos/

L’Ecuyer, C. (2012). Educar en el asombro. Madrid: Plataforma editorial.

Mora, F. (2013). Neuroeducación. Sólo se puede aprender aquello que se ama. Madrid: Alianza editorial.

Trujillo, F. (2015). ABP. Infantil, Primaria y Secundaria. (S. G. Técnica, Ed.) Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituo Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF).

Trujillo, F. (30 de Noviembre de 2015). Fernando Trujillo Web&Blog. Recuperado el 10 de Enero de 2016, de Sitio web de Fernando Trujillo: http://www.fernandotrujillo.es

Vergara, J. (2015). Aprendo porque quiero. El ABP paso a paso. Madrid: sm.