Derecho y justicia social en la educación.

Cuando hablamos de educación inclusiva ¿realmente sabemos lo que es y lo que supone?¿Somos conscientes de que es un derecho? ¿Somos conscientes de que como docentes es nuestra obligación garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado? Cuando hablamos de educación inclusiva, ¿sabemos que hablamos de justicia social, de derechos humanos, de ética?

El principio de inclusión aparece por primera vez en España en mayo del año 2006, cuando se aprueba la Ley Orgánica de Educación (LOE). Ese mismo año, en el mes de diciembre, las Naciones Unidas aprueban también la Convención sobre los derechos de las personas con Discapacidad, que en su artículo 24 habla del DERECHO a una educación inclusiva. España firma y ratifica esa Convención en mayo del año 2008, y desde entonces entra a formar parte del ordenamiento jurídico español.

La educación inclusiva es un derecho que tiene todo nuestro alumnado y para nosotros, los docentes, es una obligación ofrecer y garantizar los apoyos y ajustes necesarios para conseguirla. 

 

1

Hablar de justicia social es hablar de educación inclusiva; es hablar de asegurar que todos los niños y niñas tengan derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad; es hablar de filosofía, de ética y de humanismo; es hablar de personas. En la actualidad, cada vez hay más familias que para conseguir este derecho a la educación deben acudir a los tribunales, con el consiguiente sufrimiento, desasosiego e incertidumbre que ello acarrea. Esto no es hablar de justicia social, no es hablar de educación inclusiva.

La justicia social en educación debe alejarse del concepto tradicional de justicia legal y debe acercarse a la justicia como presencia y participación de todo el alumnado en el aula y sobre todo a la justicia como educación de calidad y éxito para todos.

Para ello, los docentes y los centros educativos debemos cambiar nuestras culturas, nuestra mirada, debemos ver la capacidad y no la discapacidad, ver el talento y no el déficit, debemos estar informados y formados, debemos transformar nuestras prácticas y debemos liderar este cambio.

La justicia social se basa en aceptar las diferencias, en diluir los límites entre lo que yo, como docente, entiendo por normalidad y anormalidad, en ofrecer una educación de calidad a todo el alumnado, en un cambio de mirada mío y en un cambio de cultura del centro educativo. Cuando no somos justos, somos injustos, y entonces hablamos de opresores y oprimidos, y yo soy opresora cuando soy culpable del sufrimiento ajeno, cuando cometo injusticias, cuando le digo a una familia que su hijo o su hija no puede estar en este centro, cuando no ofrezco apoyos y ajustes suficientes a todo el alumnado, cuando etiqueto, cuando pongo barreras, cuando no las elimino, cuando no permito que todos los niños participen, cuando segrego, cuando invisibilizo, cuando tengo prejuicios, cuando me molestan dentro del aula; pero, sobre todo, cuando acepto la injusticia como algo normal y lo habitual se vuelve opresivamente cotidiano.

Reflexionemos sobre nuestras prácticas, reflexionemos sobre cómo transformarlas, reflexionemos sobre nuestra mirada, reflexionemos sobre qué es lo que quiero, sobre las barreras que pongo y quiero eliminar, sobre los apoyos que necesito para conseguir eliminarlas, sobre lo que puedo y no puedo hacer sola, sobre quién me va a ayudar. Reflexionemos sobre la justicia y la injusticia y entonces, solo entonces, esta reflexión me servirá para caminar, para conseguir una educación justa, equitativa y de calidad para todo el alumnado, para hablar de educación con mayúsculas, porque no tendríamos que hablar de educación inclusiva, tendríamos que hablar solo de educación, de educación con mayúsculas, porque cuando añado el adjetivo “inclusiva” al sustantivo “educación”, quiere decir que previamente he segregado y que por eso ahora tengo que incluir. Seamos capaces de hacer brillar siempre a todo nuestro alumnado, de iluminarlos y permitir que nos iluminen.

Educar es lo mismoque poner un motor a una barca…Hay que medir, pensar, equilibrar…y poner todo en marcha.Pero para eso,uno tiene que llevar en el almaun poco de marino…un poco de

 

 

 

Anuncios

La normalidad

Desde el mes de enero formo parte del Consejo Asesor de la Revista “Aula de Innovación Educativa” de la Editorial Graó y participo junto a mis amigos y compañeros inclusivos Antonio Márquez y José Blas García en la sección “En Voz Alta” donde reflexionamos con nuestros artículos sobre educación.

Este mes de abril he escrito sobre la normalidad, sobre las reflexiones que me cuestiono y hago de los límites y barreras que los docentes y la sociedad en general ponemos a la normalidad. Captura de pantalla 2018-04-22 a las 12.19.39

En voz alta, montaje visual del texto:


Puede leerse toda la revista en este enlace:

http://www.grao.com/es/producto/revista-aula-271-abril-18-la-cultura-matematica-de-las-personas-au271

Portafolio de talento y DUA para un cambio de mirada.

Una educación inclusiva, equitativa y de calidad es un DERECHO, pero también lo es que se hagan ajustes razonables y que se presten los apoyos necesarios a las personas con discapaci

La educación inclusiva es un DERECHO, tal y como se contempla en el artículo 24 de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (1), pero en ese mismo artículo, en el párrafo 1, se habla también de “Desarrollar al máximo la personalidad, los talentos y la creatividad de las personas con discapacidad, así como sus aptitudes mentales y físicas“, siendo por lo tanto este desarrollo también un derecho.

Y yo pregunto:

¿Ves en tu alumnado siempre la capacidad frente a la discapacidad? ¿Ves sus talentos? ¿Los desarrollas en el aula? ¿Te centras en sus fortalezas, las conoces? ¿Haces brillar siempre a todo el alumnado? ¿Ves a la persona? ¿Ves lo que puede hacer? ¿Te basas en la cultura del cuidado y del apoyo o en la cultura de la compasión y la pena? 

Con respecto a este aspecto, al desarrollo de las capacidades de todo el alumnado, en el punto 16 de la Observación general número 4 (2016) sobre el derecho a la educación inclusiva (2) se habla de que “La educación de las personas con discapacidad se centra con demasiada frecuencia en una perspectiva de déficit, en su deficiencia real o percibida y en la limitación de sus oportunidades a supuestos predefinidos y negativos de su potencial. Los Estados partes deben apoyar la creación de oportunidades para aprovechar los puntos fuertes y el talento únicos de todas las personas con discapacidad”. 

12La cuestión es cómo hacerlo. ¿Cómo puedo apoyar en el aula la creación de oportunidades para aprovechar los puntos fuertes y el talento de todo el alumnado? Los docentes habitualmente nos planteamos ¿qué puedo hacer yo en el aula para garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad que promueva y desarrolle los talentos de todo el alumnado, una educación que no se base en el déficit y que me permita crear situaciones de aprendizaje ricas para todos los alumnos? Voy a hablar de dos propuestas que están relacionadas y se complementan.

La propuesta primera es conocer al alumnado, conocer sus intereses, sus fortalezas, sus capacidades, su estilo de aprendizaje, lo que cada uno quiere y sueña, lo que necesita y desea.  Esto nos servirá y ayudará, en segundo lugar, a realizar los ajustes necesarios para eliminar las barreras que les impiden ser, estar y brillar en el día a día, con sus amigos y amigas. Estos ajustes se contemplan en el Diseño Universal para el Aprendizaje, que expliqué ya en otra entrada.

3El Portafolio de talento es una propuesta que  Joseph Renzulli y Sally Reis (3) desarrollan en el modelo de enriquecimiento para toda la escuela y que nos va a ayudar a conocer al alumnado y ofrecerle los ajustes razonables.

Para Renzulli y Reis (2016) “cada niño tiene sus puntos fuertes o fortalezas potenciales, y nuestro trabajo en el modelo de enriquecimiento para toda la escuela (SEM) aprovecha estas fortalezas ayudando a cada estudiante a desarrollar un portafolio de puntos fuertes en tres áreas: aptitudes, intereses y estilos de aprendizaje”, de forma que “los portafolios de talentos son utilizados para documentar fortalezas, intereses y talentos” (página 95)

La propuesta de trabajo es construir el portafolio de talento a principio de curso, un portafolio que puede formar parte de su expediente académico y que todos los años se vaya modificando. Habitualmente en este expediente solo constan las calificaciones y los documentos oficiales de evaluación. Toda esta información está referida siempre a los defectos, a las faltas cometidas, detecta los errores y los sanciona, se centra en lo que el alumnado no sabe hacer, en sus lagunas; esta información está basada en un modelo centrado en el déficit. De forma que con estos documentos no conocemos nunca las fortalezas de nuestros alumnos, ni sus capacidades, intereses, motivaciones, hábitos de estudio, estrategias de aprendizaje, preferencias de agrupamiento…, aspectos todos ellos que nos van a ayudar a garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y a realizar los ajustes razonables adecuados para que todo el alumnado pueda desarrollar siempre todo su potencial, tal y como se contempla en el artículo 24 de la Convención.

Los ajustes están referidos a la persona y difícilmente podemos realizarlos de forma adecuada si no la conocemos. No debemos confundir ajustes con accesibilidad, aunque ambos son un derecho y los dos conceptos son dinámicos y requieren adaptaciones periódicas; los ajustes están referidos a la persona, como hemos dicho y la accesibilidad está dirigida a más usuarios.

4El objetivo de este Portafolio de talento es conocer los intereses y estilos de aprendizaje  de todo el alumnado para realizar los ajustes razonables basándonos en el DUA. De tal forma que al conocer sus intereses somos capaces de proporcionar múltiples formas de implicación y de motivación, como vimos en la entrada anterior que se hablaba del Diseño Universal para el Aprendizaje (4).

Toda la información que nos ofrecen los estilos de aprendizaje nos servirá para proporcionar múltiples formas de representación, porque no todas las personas percibimos y comprendemos la información igual, y múltiples formas de acción y expresión, de forma que se permito a cada estudiante interaccionar con la información y ser capaz de demostrar el aprendizaje de acuerdo con sus propias habilidades estratégicas que previamente conoce.

Esta propuesta es un paso hacia una educación inclusiva, equitativa y de calidad y permite, como nos dice el Código Deontológico (5) de la profesión docente (2010) “promover la formación integral del alumnado a través de una atención personalizada y una relación de confianza que contribuya a fomentar la autoestima, la voluntad de superación y el desarrollo de las capacidades personales”.

2

 

 

(1) Artículo 24 de la Convención Internacional de los Derechos de las personas con discapacidad, que España aprueba y ratifica, pasando a formar parte de su ordenamiento jurídico. España se compromete así a cumplirla, observarla y hacer que se cumpla.

(2) Observación general número 4 (2016) sobre el derecho a la educación inclusiva, elaborada y difundida por el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad el 25 de noviembre de 2016, que puede leerse entera en esta entrada del blog Accesibilidad e Inclusión, de José Alfredo Espinosa.

(3) Renzulli, J., & Reis, S. (2016). Enriqueciendo el currículo para todo el alumnado. Madrid: Ápeiron Ediciones.

En el Blog Gestión de Talento, Roberto Ranz explica en qué consiste el Portafolio del talento en dos entradas.

(4) Recomiendo esta entrada colaborativa del Grupo de Trabajo “OrINCLUSIVA” sobre el Diseño Universal para el Aprendizaje.

(5) Código deontológico de la profesión docente, aprobado por el Pleno del Consejo General de Colegios oficiales de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y Ciencias, en su sesión del 6 de noviembre de 2010.

Diseño Universal para el Aprendizaje, una respuesta inclusiva.

La educación inclusiva se basa en el modelo social de la discapacidad, que aunque tiene sus orígenes en los años 60, no será hasta la década de los 80 cuando comience a tener auge. Este modelo no se centra en el déficit, ni en la discapacidad de la persona para “curarla”, sino que pone el énfasis en el contexto, en las barreras, en los prejuicios, en las actitudes negativas y en la exclusión por parte de la sociedad de determinadas personas que son distintas a ellas. Si este modelo lo llevamos a la educación, es en el contexto, en la eliminación de barreras, donde debemos poner la mirada para dar una respuesta inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado. Y ahora pregunto: ¿Qué hay más rígido que el currículo? ¿Qué prejuicio es más limitante que las bajas expectativas? ¿Qué es más excluyente que sacar al alumnado de las aulas?.

En una entrada anterior explicaba que la inclusión nunca tiene que ser un premio, la inclusión es un derecho, como también lo es asegurar los ajustes razonables y los apoyos adecuados para fomentar al máximo el desarrollo académico y social de todo el alumnado, tal y como aparece en el artículo 24 de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. Si ahora reflexionamos sobre todo lo escrito, si somos conscientes de que el currículo es una barrera al aprendizaje y por ende a la participación y que puede suponer un contexto muy discapacitante para algunos niños y niñas, si somos conscientes de que la cultura del apoyo y del cuidado deben formar parte del día a día del aula frente a la cultura de la compasión y la pena y si somos conscientes de que asegurar ajustes es un derecho y con los derechos no se negocia, entonces es el momento de pasar a la acción y de avanzar en la inclusión. Este paso, que nos permite caminar hacia el horizonte utópico de la educación inclusiva, supone propiciar actividades ricas, tareas contextualizadas, aprendizajes enriquecidos que propicien el pensamiento crítico y creativo y que tengan en cuenta a todo el alumnado siempre; supone no solo aprender, sino ser competente para desenvolverse eficazmente; supone estar presente y participar en las actividades del aula; en definitiva, supone caminar juntos.

No es la primera vez que comento que las metodologías inductivas son medidas metodológicas inclusivas que van a permitir que todo el alumnado participe. Estas metodologías (aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje basado en problemas, aprendizaje basado en retos…) insisten en que sea el propio alumnado el que construya el conocimiento partiendo de un reto, una pregunta o una situación problemática, fomentando así el trabajo en equipo y permitiendo la transferencia y aplicación de conocimientos en otras situaciones. Pero la propuesta hoy es otra: hagamos las programaciones de aula con la metodología inclusiva que consideremos más adecuada, teniendo en cuenta el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), para no dejarnos nunca a nadie atrás, para hacer siempre propuestas inclusivas y ajustadas a todo el alumnado, para no hacer adaptaciones curriculares posteriores, para caminar hacia la inclusión.

Serán programaciones inclusivas que tendrán en cuenta la enseñanza multinivel y cuyos estándares de aprendizaje estarán formulados desde la perspectiva del DUA, es decir, redactados de forma flexible y variada para que puedan ofrecer a todos los estudiantes la oportunidad de alcanzarlos. Serán programaciones inclusivas que no dan la espalda a las propuestas pedagógicas actuales, sino que se apoyan en ellas para eliminar la exclusión en la escuela y desde la escuela.

3

El Diseño Universal para el Aprendizaje nos sirve de guía para conseguir esto y más, nos ayuda a hacernos conscientes de dónde estamos y dónde debemos llegar en nuestro camino hacia la inclusión, nos marca pautas para lograrlo y puntos de verificación que nos hacen reflexionar sobre posibles ajustes y que van a permitir que todo el alumnado obtenga aprendizajes exitosos de calidad.

Basado en fundamentos neurocientíficos, el Diseño Universal para el Aprendizaje relaciona las tres redes neuronales con tres principios y sus respectivas pautas y puntos de verificación que ayudan a reflexionar sobre los ajustes razonables que podemos hacer.

PRIMER PRINCIPIO. Proporcionar múltiples formas de implicación en la práctica docente.

8Se centra en la MOTIVACIÓN como elemento esencial en el aprendizaje, en el porqué del aprendizaje. Por ello, como docente debo hacerme algunas cuestiones: ¿Cómo voy a motivar a todo el alumnado? Y sobre todo, ¿cómo voy a mantener su atención? Este aspecto es muy importante, puesto que se refiere no solo a la motivación externa sino también a la motivación interna.

Este principio nos dice que en la misma programación de aula tengamos en cuenta estrategias para la autorregulación, el aprendizaje autónomo y la metacognición. Hablamos de conocer los errores y de aprender de ellos, de introducir la evaluación en el propio proceso de aprendizaje con propuestas de autoevaluación y coevaluación, de escribir diarios de aprendizaje o trabajar con portafolios, entre otras pautas docentes.

Pero este principio también tiene en cuenta el trabajo en equipo y de la gestión de las emociones, entendiendo la importancia no solo de las interacciones dialógicas en el aprendizaje de todo el alumnado, sino también de que el diálogo que se establezca esté basado en una relación de igualdad y no de poder, lo que enfatiza en la idea de inclusión y de reconocimiento de todas las personas.

¿Qué propuestas pedagógicas actuales pueden encajar dentro de este principio? Tanto la gamificación como el escape room nos van a  proporcionar múltiples formas de implicación. 

SEGUNDO PRINCIPIO. Proporcionar múltiples formas de representación, porque no todas las personas percibimos y comprendemos la información igual.

11Se centra en EL QUÉ DEL APRENDIZAJE, en que el aprendiz sea capaz de identificar los recursos adecuados, de reconocerlos, ofreciendo más opciones de acceso real al aprendizaje.

Este principio nos indica que como docentes debemos asegurarnos de que todo el alumnado nos entiende y comprende, de que todo el alumnado perciba la información.

Para ello, en el momento en que estemos diseñando la programación de aula, debemos tener en cuenta la presentación de la información, de forma que tal y como se contempla en los Hábitos de la Mente, de Arthur Costa, puedan “recabar los datos por todos los sentidos”; ayudar a la transferencia del conocimiento utilizando organizadores gráficos para activar conocimientos previos o agrupar la información; tener en cuenta también que es necesario utilizar distintos formatos de presentación de la información, no solo el texto escrito; y muy interesante en este principio, el tema de la lectura fácil para hacer más accesibles los textos y/o vídeos que se van a trabajar en el aula.

Propuestas pedagógicas actuales que encajan dentro de este segundo principio:  Modelo flipped classroom para activar conocimientos previos, Realidad Aumentada para proporcionar opciones para la percepción y Visual Thinking para maximizar la memoria, la transferencia y la generalización. 

TERCER PRINCIPIO. Proporcionar múltiples formas de Acción y Expresión. 

14El tercer principio se centra en CÓMO APRENDER, en el estudiante orientado a cumplir metas. Este principio permite que cada estudiante interaccione con la información y sea capaz de demostrar el aprendizaje de acuerdo con sus propias habilidades estratégicas.

Aquí nos debemos centrar en cómo los alumnos nos muestran la información, posibilitando que utilicen la tecnología, los dibujos, el cuerpo… Pero también nos centraremos en trabajar las funciones ejecutivas de todo el alumnado en el aula, de forma que en la propia programación proporcionemos opciones para trabajarlas, opciones para la presentación de la información utilizando múltiples medios de comunicación, o múltiples herramientas tecnológicas.

En este principio se proporcionan también todas las herramientas, productos y tecnologías de apoyo que el alumnado necesite, porque la educación inclusiva no es un premio, es un derecho.

Propuestas pedagógicas actuales que encajan dentro de este principio: Mobile learning que proporciona opciones para la interacción física, Aprendizaje basado en el pensamiento y el pensamiento computacional que apoyan la planificación y el desarrollo de estrategias.

Para saber más:

Alba, C. (2016). Diseño Universal para el Aprendizaje: Educación para todos y prácticas de enseñanza inclusivas. San Sebastián de los Reyes, Madrid: Morata.

Feliz Navidad “Caminando hacia la inclusión”

1

 

En ocasiones cuando estoy dando formación alguna persona me dice que la educación inclusiva es una utopía. Pero, ¿cómo podemos entender la utopía?

Podemos entenderla como algo que es muy improbable que suceda o que incluso es irrealizable, si entiendo la educación inclusivo así, suelo hacer atribuciones externas que me justifican que no se pueda llevar a cabo encontrando siempre razones ajenas a uno mismo, como falta de apoyos, falta de recursos, no puedo con todo el alumnado más fulanito o fulanita…

Pero cuando la utopía se concibe y tiene su origen en la insatisfacción o en un desacuerdo con la realidad educativa y social existente, entonces hablaremos de la utopía como motor de cambio y transformación social, hablaremos de #RevoluciónInclusiva, de cambio, de marcar bien el horizonte y caminar todas las personas juntas hacia esa pedagogía humanista y liberadora de Freire.

Esta es mi utopía, este es mi sueño, un sueño posible, un sueño necesario y urgente, un sueño compartido. Me quedo con las palabras de Eduardo Galeano para comenzar el nuevo año.

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.

Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo

Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo, Ley 1/90 de 3 de octubre (LOGSE), se contempló por primera vez la autonomía pedagógica, de organización y de gestión de los centros educativos, que desde ese momento debían desarrollar y concretar el currículo en el marco de su programación. Estas concreciones pedagógicas, organizativas y gestoras se recogen en documentos institucionales contemplados también normativamente y cuya concreción se explicita todos los años en la Programación General Anual.

El Plan de Atención a la Diversidad es uno de esos documentos, junto con el Proyecto Educativo de Centro, que se contempla en el artículo 121 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación y en la posterior redacción dada en la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa. Se especifica que se recogerá la forma de atención a la diversidad del alumnado… respetando el principio de no discriminación y de inclusión educativa como valores fundamentales.

¿Pero realmente en la elaboración y posterior aplicación del Plan de Atención a la Diversidad se tiene en cuenta el principio de no discriminación y de inclusión educativa? ¿Lo hacemos cuando nuestra práctica habitual es la segregación? ¿Lo hacemos cuando los apoyos son fuera del aula con adaptaciones curriculares significativas? ¿Lo hacemos cuando nuestro alumnado está en aulas preferentes sin apenas interacción con su grupo de referencia? ¿Lo hacemos cuando tenemos bajas expectativas para un alumnado concreto? ¿Lo hacemos cuando no implementamos habitualmente en las aulas, en los centros educativos, medidas organizativas, curriculares y metodológicas inclusivas? Antonio Márquez (@AMarquezOrdonez) tiene en su blog “Si es por el maestro nunca aprendo” interesantes reflexiones al respecto que os invito a leer.

Estos documentos institucionales que en muchas ocasiones son solo “papel mojado” representan la cultura del centro. Las señas de identidad inclusivas, con unos valores que vertebren y lleven la inclusión al corazón, producen cambios organizativos y metodológicos en otras dimensiones del centro, que se mantienen aun cuando cambien los docentes o el alumnado. Por eso hay que insistir en la importancia de que sea el centro el garante de una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todo el alumnado.

1

¿Qué supone reflexionar y elaborar un Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo?

Supone en primer lugar un cambio de mirada, un cambio de foco de atención; dejamos de hablar de personas con discapacidad y hablamos de contextos discapacitantes, poniendo el énfasis en el contexto, no en el individuo, en cómo eliminar las barreras al aprendizaje, a la participación y a la presencia, en lugar de fijarnos en lo que no saben hacer, que viene de un modelo clínico basado en el déficit y que en la actualidad todavía no hemos superarado.

Aun sin proponérnoslo, cometemos injusticias diariamente cuando no garantizamos el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todos los alumnos, cuando la queja es la única solución que encontramos a la diversidad del aula, cuando perpetuamos prácticas segregadoras, puesto que no cambiamos y seguimos haciendo lo mismo. Es  necesario entonces, más que nunca,  hablar de ética, de alfabetización ética, e incluso de la ética del cuidado (1). El daño que hacemos a los niños y niñas en los centros educativos, en las aulas, cuando los discriminamos, cuando les ponemos barreras, cuando tenemos pocas expectativas, cuando los sacamos fuera del aula y les damos el apoyo fuera de ella, cuando los invisibilizamos y no les permitimos participar; ese daño es irreparable. La ética del cuidado nos invita a reflexionar sobre estas interacciones; se trata de pensar, sentir y actuar cuidadosamente, basándose en la consideración del afecto como una necesidad básica para el ser humano.

2En segundo lugar, y relacionado con el discurso anterior, reflexionar y elaborar un Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo supone hablar de justicia social, de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos, con propuestas metodológicas, organizativas y curriculares que eliminan las barreras reales, físicas o mentales, conscientes e inconscientes, que ponemos al alumnado más vulnerable.

Pero supone también hablar de una educación de calidad. Una calidad que no se garantiza redistribuyendo al alumnado, ni con más apoyos y recursos, que, por supuesto, son bienvenidos, sino que se garantiza transformando los centros en centros inclunovadores donde no se haga siempre lo mismo, centros en movimiento, centros transformadores que haenn cosas mejores. Centros con compromisos unánimes de colaboración entre todos los miembros de la comunidad educativa, con reflexiones propias y compartidas, con actuaciones éticas sobre la inclusión donde se cuestionan y se consideran distintos puntos de vista y se actúa para conseguir, como nos dice el Objetivo de Desarrollo numero 4 de la Agenda 2030, una educación  inclusiva, equitativa y calidad para TODO el alumnado.

En esta imagen interactiva podemos encontrar todas las medidas organizativas, curriculares, metodológicas y sociales que van a formar parte del Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo.

El documento completo puede descargarse AQUÍ

Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo. Coral Elizondo

 

 

(1) Concepto introducido por Carol Gilligan, catedrática de Humanidades y Psicología Aplicada en la Universidad de Nueva York en contraposición a la ética de  la justicia sobre la cual se basa, por ejemplo, la propuesta de desarrollo del pensamiento moral de Kolhberg.

Medidas para dar respuesta al derecho a la inclusión. La #RevoluciónInclusiva está en marcha.

Todavía hablamos habitualmente del principio de inclusión, cuando deberíamos hablar ya siempre del derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad. La diferencia es grande, puesto que si yo leo principio, lo entiendo como una norma o una regla que orienta la educación, pero que no me compromete; es un aspecto ético, moral, que no me obliga.  Sin embargo, si veo que es un derecho, hay ya una obligación, un deber de cumplimiento y un compromiso jurídico.

Partiendo del derecho a la educación inclusiva, a una educación inclusiva equitativa y de calidad, porque no podemos separar estos tres principios (derechos), la cuestión es: ¿Qué podemos hacer en el centro educativo, en el aula, para Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todo el alumnadoPara facilitar la reflexión, voy a hablar de medidas curriculares, medidas metodológicas, medidas organizativas y medidas sociales, si bien todas ellas forman parte de un todo, que es nuestro centro educativo. Un lugar acogedor y seguro para todo el alumnado, para toda la comunidad educativa; un lugar donde todo el mundo participa plenamente, obtiene logros y está presente; un lugar en movimiento, donde se innova para incluir a todo el alumnado, no solo para mejorar procesos de enseñanza-aprendizaje, que también, por supuesto; un lugar que se basa en una concepción humanista de la educación y cuyos valores impregnan todos y cada uno de los programas, proyectos, planes… que se llevan a cabo; un lugar vivo, un lugar…. en movimiento.

MEDIDAS CURRICULARES. Objetivo inclusivo: que todo el alumnado obtenga logros. Las medidas curriculares que llevemos a cabo tienen que ir encaminadas a la personalización del aprendizaje para que todo el alumnado progrese y tenga la educación de calidad a la que tiene derecho.

Están relacionadas con el Diseño Universal de Aprendizaje, la enseñanza multinivel, los paisajes de aprendizaje, de lo que ya he hablado en otras entradas. De esta forma nos garantizamos que todo el alumnado adquiera conocimientos, habilidades y motivación para aprender.

MEDIDAS METODOLÓGICAS. Objetivo inclusivo: que todo el alumnado participe en las actividades del aula. Buscaremos metodologías didácticas que permitan la personalización del aprendizaje, como se ha comentado anteriormente; metodologías que den una respuesta inclusiva a la diversidad y que logren rendimientos, logros, y progresos auténticos en todo el alumnado; pero sobre todo, metodologías motivadoras.

Estas metodologías son variadas y no necesariamente hay que ceñirse a una de ellas; la actividad, el alumnado, la tarea… me determinarán el uso de una u otra, o de varias, pero todas ellas deben favorecer el desarrollo competencial de todo el alumnado y el objetivo que perseguimos, la participación de todo el alumnado en el aula.

Metodologías, modelos pedagógicos, técnicas o estrategias: Aprendizaje Basado en Proyectos, Aprendizaje Basado en Retos,  Aprendizaje Basado en Problemas, Aprendizaje Servicio, Tareas competenciales, Trabajo por ambientes o rincones, Aprendizaje cooperativo, Simulación, Flipped classroom, Cultura del Pensamiento, Pensamiento computacional, Realidad Aumentada…

MEDIDAS ORGANIZATIVAS. Objetivo inclusivo: que todo el alumnado esté presente en el aula. Para conseguir este objetivo los apoyos deben realizarse dentro del aula. Tendremos en ese caso dos docentes para atender a todo el alumnado; no es un apoyo individualizado a un niño o niña, tampoco es un apoyo al profesorado, sino que son dos docentes los que apoyan a todo el alumnado, a toda el aula; es docencia compartida. Esta docencia compartida puede ser realizada por el profesorado de apoyo especializado (Pedagogía Terapéutica, Audición y Lenguaje…) o no, porque también se pueden planificar los apoyos con restos horarios de otros profesores o con otros colaboradores o voluntarios. El equipo directivo debe, inicialmente, proponer y planificar estos tiempos de docencia.

MEDIDAS  SOCIALES. Objetivo inclusivo: empoderar a todo el alumnado. Entre las medidas sociales que adoptemos, debemos tener en cuenta todas las relacionadas con la creación de entornos acogedores y seguros (planes de convivencia proactivos; valores inclusivos compartidos, conocidos y visibles; actuaciones educativas de éxito que favorecen un buen clima de convivencia; mayor participación de todo el alumnado, de toda la comunidad en la vida del centro; eliminar barreras visibles e invisibles; altas expectativas para todo el alumnado; educación emocional…) y con la escuela abierta y participativa (aprendizaje servicio, que permite unir aprendizaje y compromiso social; compromisos y responsabilidades en el aula, en el centro: alumnos ayudantes, mediadores, hermanamientos…; makerspaces, que permiten agrupar al alumnado más allá de su edad cronológica para compartir recursos y conocimientos, trabajar en proyectos, en equipo, intercambiar experiencias y construir cosas, pasar de proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo) a proyectos DIT (Do It Together, Hágalos todos), fomentando de esta forma el trabajo en equipo, la solidaridad, la colaboración, el respeto y la aceptación… son algunas de las propuestas).

Por último, y para concluir, ¿qué formación necesitamos en el centro para conseguir que esas medidas que queremos abordar sean una realidad? Es necesario trazar itinerarios formativos que persigan objetivos claros, concretos y ambiciosos.

 

 

Transformar la educación, llevar a cabo actuaciones inclusivas que lleven la inclusión al corazón, tomar medidas inclusivas, está en tus manos, está en nuestras manos. No es un principio orientativo o algo que se recomiende, es hacerlo, es un derecho (1), y con los derechos no se negocia.

Aclarando conceptos (4)

 

 

(1) Derecho a una educación inclusiva, no discriminatoria y de calidad para todo el alumnado, artículo 24 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. España firmó y ratificó esta Convención en el año 2008 y desde entonces, este cuerpo normativo internacional forma parte del ordenamiento jurídico español.

Aclarando conceptos para una #RevoluciónInclusiva real

A veces hablo con familias, docentes, técnicos y responsables de la administración educativa, escucho sus opiniones, leo sus ideas y comentarios… y observo errores de base que condicionan enormemente todas aquellas actuaciones educativas que podemos hacer después. Son errores conceptuales que se expresan como ideas persistentes que nos llevan al error y que es necesario clarificar.

Aclarando conceptos (1)

El primer error que escucho habitualmente es asociar la educación inclusiva a un alumnado muy concreto, y por ende a un profesorado también muy concreto, cuando la educación inclusiva supone una educación para TODOS. 

El término educación inclusiva surge en el año 1990 en el foro internacional de la UNESCO, donde, en la Conferencia Internacional de Jomtiem (Tailandia, 1990), se promovió la idea de una educación para todos, dando respuesta a toda la diversidad dentro del sistema de educación formal. Se habla en ese momento también de equidad, de conocer los obstáculos con los que los niños se encuentran para acceder a las oportunidades educativas (1) y de determinar cuáles son los recursos necesarios para superar estos obstáculos.

Consecuencias pedagógicas: 

  • Todo el profesorado deberá ser capaz de dar respuesta a toda la diversidad de su aula; para ello, será necesario insistir en este aspecto tanto en la formación inicial del profesorado como en la permanente.
  • El profesorado de pedagogía terapéutica pasará a ser profesorado de apoyo a la inclusión y no se asociará única y exclusivamente a un alumnado concreto. En la actualidad, este profesorado viene determinado por el número de alumnado con necesidades educativas que tiene un centro, y no por el número total de alumnos del centro, como debería ser.
  • Responsabilidad compartida, que llevará implícita una colaboración entre todos los miembros de la comunidad educativa. Importante el papel de las familias en la educación inclusiva.

El segundo error es considerar la educación inclusiva como sinónimo de integración, cuando la educación inclusiva supone acoger la diferencia y aprender de ella, eliminar barreras, fijarse en las capacidades y potenciarlas; supone también presencia, participación y logros en todo el alumnado. Todo ello está explicado en anteriores entradas.

La educación inclusiva es algo más que un cambio organizativo en el centro, es un cambio ético y moral.  Se habla de políticas inclusivas, pero también de culturas y valores inclusivos. La educación inclusiva pasa por una alfabetización ética de todos los miembros de la comunidad educativa, por unos valores inclusivos como el respeto a la diversidad, altas expectativas para todo el alumnado, solidaridad, responsabilidad compartida, cambio de mirada…

Consideraciones pedagógicas:

  • Los apoyos se realizarán dentro del aula, hablando entonces de docencia compartida, dos docentes dentro del aula para apoyar a todo el alumnado; no será un apoyo individualizado a un niño o niña en concreto, tampoco un apoyo al profesor o profesora que está impartiendo la clase, sino que dos docentes juntos apoyarán a todo el alumnado.
  • En el aula utilizaremos metodologías centradas en el aprendizaje, no en la mera transmisión de conocimientos. Este cambio metodológico implicará una participación activa del alumnado en el aprendizaje, fomentando por lo tanto la autonomía y el pensamiento crítico en todos los alumnos. Se debe asociar este cambio metodológico con un cambio en la cultura de la evaluación del que ya he hablado en otras ocasiones. Esta es la línea en la que más se está trabajando actualmente en la formación permanente del profesorado.
  • Personalización del aprendizaje frente a individualización. Fruto del modelo imperante basado en el déficit, seguimos hablando aún de dificultades de aprendizaje en lugar de hacerlo de posibilidades de mejora; esta visión educativa se centra en la enseñanza del apoyo individualizado y segregador frente a la personalización del aprendizaje por la que aboga la educación inclusiva; esta personalización implicará propuestas ajustadas a las necesidades e intereses individuales del alumnado, con apoyos inclusivos dentro el aula. El tema de la personalización estaría relacionado con el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) y los ajustes razonables, pero también con la enseñanza multinivel, de la que falta formación tanto inicial como permanente.

El tercer error es considerar la educación inclusiva como un criterio orientativo, moralmente aceptable pero que no me compromete, cuando la educación inclusiva es un DERECHO, y con los derechos no se negocia.

En el artículo 24 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006) (2) se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a la educación, asegurando para ellas el acceso a una educación inclusiva de calidad; asegurando que no queden excluidas del sistema general de educación por motivos de discapacidad; asegurando que puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con los demás; asegurando que se hagan ajustes razonables en función de las necesidades individuales…, entre otros aspectos. Esta Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad se firma y se ratifica en España (3) el 3 de mayo de 2008 y también se firma su protocolo; de esta forma, en España se aceptan las obligaciones jurídicas que le corresponden en virtud del tratado. La educación inclusiva es por lo tanto un derecho, no un principio orientativo, una aspiración o una guía, como venía regulado en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo de educación.

Consecuencias pedagógicas:

  • El Diseño Universal de Aprendizaje deberá estar en la base de todas nuestras actuacione. Cuando en el aula se programe una unidad didáctica, el DUA marcará las pautas para un aprendizaje profundo en todo el alumnado, eliminando así barreras al aprendizaje.
  • Importancia de ajustes razonables para el alumnado que lo necesite. Estos ajustes solo se llevarán a cabo cuando existan necesidades singularizadas y serán siempre para transformar el entorno adaptándolo o acomodándolo.
  • Evidentemente, también en este caso será necesario que tanto la formación inicial del profesorado como la permanente tenga en cuenta estas cuestiones.

 

Y ahora…..

 

#revolución inclusiva

 

 

(1) UNESCO, 2009. Directrices sobre políticas de inclusión en la educación. Declaración Mundial sobre educación para todos. Satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje (Jomtiem, Tailandia). Artículo 3.3. París, UNESCO.

(2) Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

(3) Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecho en Nueva York el 13 de diciembre de 2006 (BOE núm. 96, Lunes 21 de abril de 2008).

 

 

 

 

¡Cuidado, no vayas a pensar! Centros inclunovadores.

¡Cuidado, no vayas a pensar! es una de las frases que oí en el vídeo que la plataforma de estudiantes universitarios Actúa por la Educación ha difundido para explicar su compromiso con la educación y que comparto totalmente.

En la entrada Nuevas culturas en educación, ¿una moda o una necesidad? yo explicaba el cambio cultural que debe acompañar la transformación de la educación, una transformación necesaria y urgente. Una transformación que debe ir acompañada de normativas rompedoras y valientes que no segreguen, etiqueten, clasifiquen.., que no pongan parches, que sean transgresoras, pero, por supuesto, de un cambio de mirada de toda la sociedad y de un profesorado comprometido con el cambio.

En todos los centros innovadores subyace un compromiso de toda la Comunidad Educativa por superar las prácticas que se vienen haciendo tradicionalmente, un compromiso por innovar para incluir, un compromiso compartido, con un profesorado cohesionado que lidera esta transformación. Los cambios efectivos son los que vienen desde abajo, los que parten de una propia reflexión y un deseo de modificar las prácticas.

Quedémonos ahora con esta idea.  REFLEXIÓN.

CURLY BRACKETS TOLos centros inclusivos son centros innovadores, porque todas las prácticas y actuaciones inclusivas que allí se desarrollan, son innovadoras, son prácticas que transforman, que superan el paradigma memorístico tradicional de clases magistrales, calificaciones, competitividad, segregación, espacios y tiempos rígidos… y rompe con la idea de scriptoriu de la Edad Media, puesto que hasta ahora para aprobar el alumnado debe reproducir fielmente lo que explica el profesor y lo que está escrito en los libros, copiándolo en los cuadernos, en el examen, a semejanza de los fieles monjes copistas medievales.  Enseñanza que no solo no desarrolla las competencias del siglo XXI, sino que deja fuera a muchos niños y niñas del sistema educativo.

Vemos entonces que la clave de todo este proceso de cambio es la REFLEXIÓN. Seamos los docentes reflexivos capaces de transformar la educación y lograr que todos y cada uno de nuestros alumnos y alumnas sean también pensadores eficaces, capaces de desarrollar el pensamiento crítico, con la idea de romper con el paradigma memorístico actual. No quiero decir con esto que rompamos con la memoria, sino que superemos ese modelo con actuaciones organizativas y pedagógicas acordes con la nueva cultura.
FLIPPED

¿Cómo podemos transformar la educación? ¿Cómo podemos transformar nuestros centros en centros inclunovadores?

A modo de decálogo:

  1. Reflexionando junta toda la comunidad educativa para perfilar las señas de identidad que marcarán TODAS las actuaciones.
  2. Haciendo un diagnóstico real y actualizado del centro y del contexto para adaptar el proyecto de centro a los cambios sociales y culturales.
  3. Creando centros acogedores y seguros donde toda la comunidad sienta que forma parte de él y donde a todo el alumnado se le respete, se le valore, se le tenga en cuenta para tomar decisiones; donde siempre se tengan altas expectativas y se valoren sus capacidades.
  4. Abriendo los centros a la sociedad, con prácticas como Aprendizaje Servicio uniendo de esta forma el aprendizaje con el compromiso social.
  5. Fomentando la colaboración entre todos los agentes de la comunidad educativa. Colaboración con las familias (escuelas de familias, comisiones, leer juntos…), colaboración entre el profesorado (Grupos de apoyo, docencia compartida…) y colaboración entre el alumnado (aprendizaje cooperativo, tutorías entre iguales, círculo de amigos…).
  6. Reestructurando espacios y tiempos, cambiando la rígida estructura de espacios (solo el aula) y tiempos (sesiones de 50/60 minutos) para crear ambientes de aprendizaje pensados para trabajar en equipo (profesorado/alumnado).
  7. Favoreciendo la metacognición como parte inherente del propio proceso de aprendizaje, aprender del error, de la reflexión. Transformando así la calificación en evaluación auténtica y hablando de una verdadera cultura de la evaluación.
  8. Introduciendo en el aula metodologías activas que van a permitir personalizar el aprendizaje y trabajar habilidades de pensamiento de orden superior.
  9. Desarrollando el pensamiento crítico de TODO el alumnado con una cultura del pensamiento instaurada en las aulas, consiguiendo pensadores eficaces capaces de, como dice Perkins (1) “preparar a los alumnos para que en un futuro puedan resolver problemas con eficacia, tomar decisiones bien meditadas y disfrutar de toda una vida de aprendizaje
  10. Dibujando itinerarios formativos que permita a familias y docentes caminar juntos.

El canvas para los centros inclusivos del artículo Centros inclusivos, el desafío actual puede ayudaros en esta reflexión.

 

Termino con una frase de Paulo Freire que nos sirve para la #RevoluciónInclusiva: “Lucho por una educación que nos enseñe a pensar, no por una educación que nos enseñe a obedecer”

 

 

(1) Tishman, S.; Perkins, D.; Jay, E. (2001). Un aula para pensar (aprender y enseñar en una cultura del pensamiento). Buenos Aires: Aique.

 

 

 

 

Centros inclusivos, el desafío actual.

Si el objetivo que perseguimos es “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, tal y como nos marca el Objetivo de Desarrollo número 4 de la Agenda 2030 (1), en primer lugar tenemos que pararnos a pensar, a reflexionar sobre qué escuela, qué instituto, qué centro educativo queremos; cómo podemos hacerlo; por dónde empezamos… y esta reflexión debe partir de todo el profesorado, de todas las familias, de todo el alumnado, de toda la comunidad educativa. Solo así crearemos y construiremos una visión compartida.

Es el momento de REPENSAR, de volver a pensar, de pensar de otra manera, para TRANSFORMAR. Me gusta la frase de Mario Benedetti  “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Cada vez somos más las personas que pensamos así, que pensamos que las respuestas que teníamos ya no sirven, que es necesario llevar a cabo una TRANSFORMACIÓN EN LA EDUCACIÓN. Una transformación que llegue a todas las dimensiones de la educación, una transformación que modifique las culturas, las políticas y las prácticas, convirtiendo los centros en lugares acogedores, donde TODAS las personas sean bienvenidas; en lugares seguros, donde TODA la comunidad educativa pueda participar activamente y donde TODO el alumnado pueda desarrollar siempre su identidad en positivo; en espacios de aprendizaje para TODOS, donde no se segregue, clasifique y diferencie, sino que se haga lo posible para que crezcan y brillen TODOS Y CADA UNO de nuestros alumnos. Si esta es la escuela que soñamos, si este es el centro educativo que quiero, EMPECEMOS. La #RevoluciónInclusiva es imparable y es una realidad.

Pero el desafío es ¿cómo transformar ese centro segregador que clasifica, homogeneiza, pone barreras, encorseta y delimita en el centro inclusivo que soñamos? ¿Cómo hacer esta transformación cuando la administración con sus normativas y sus decretos no acompaña, cuando considera que equidad es sinónimo de compensar y solo se apoya con programas segregadores? ¿Cómo?

Desgranemos aquí el CANVAS PARA LA INCLUSIÓN y llevemos la revolución a los propios claustros. En el centro del organizador, la visión compartida de la educación, las señas de identidad; a la derecha, el centro educativo, con sus culturas y políticas, con un liderazgo fuerte (ya hablé de este tema en otra entrada de este blog) y distribuido acorde con nuestras señas de identidad; y a la izquierda, las prácticas del aula, nuestras aulas abiertas, sin puertas, donde el aprendizaje fluye. Porque todo debe estar en conexión. No se trata de escribir mucho, sino de reflexionar, de pensar que todos los docentes incidimos en la educación de TODO  el alumnado, porque no son mis niños, mis niñas, mis chicos o chicas, son personas que durante un periodo de nuestras vidas, de sus vidas, comparten, compartimos, aprendizajes, inquietudes, visiones con todas y cada una de las personas que estamos en el centro educativo; porque mis actos, mis actitudes, mi mirada como docente, incide en todo el alumnado del centro; porque es necesario marcar un rumbo como equipo para crear una escuela inclusiva, una escuela humanista que elimina barreras, que acoge y hace brillar a todo el alumnado siempre.

CANVAS PARA

Comenzaremos pensando, dialogando, reflexionando sobre el centro que queremos. Una reflexión compartida, porque esta #RevoluciónInclusiva es de TODOS. Esta reflexión constituirá las SEÑAS DE IDENTIDAD del centro, señas que van a marcar la identidad del centro, sus líneas pedagógicas y su itinerario formativo. Por eso es importante dedicar un tiempo a ello, a pensar en el centro que queremos y soñamos, a debatir, a pensar y repensar.

2La siguiente cuestión es analizar el contexto, debemos contextualizar nuestro proyecto, siendo realistas y no dejando de soñar, de buscar soluciones. Debemos conocer las oportunidades y amenazas que nos ofrece el entorno, así como las fortalezas y debilidades que tenemos en el centro educativo; en el cruce de todas ellas irán surgiendo posibilidades de aprendizaje y transformación. Pero siempre pensando en TODO el alumnado y en unas señas de identidad que abogan por una concepción humanista de la educación.

Porque este es un proyecto de toda una comunidad, respondamos a la pregunta que se hacía Alain Touraine, sociólogo francés: ¿Podremos vivir juntos iguales y diferentes? (1) ¿Cómo? Esta respuesta estará en muchos de los apartados del CANVAS, pero fundamentalmente en la convivencia; una escuela inclusiva es una escuela que valora y acoge a todo el alumnado, que hace que sean personas queridas y estimadas, que trabaja la identidad frente a la homogeneización.

Reflexionemos sobre cómo abrir el centro a la comunidad, cómo hacer un uso pedagógico de los espacios y los tiempos, porque somos diferentes y esta diferencia nos enriquece, porque debemos comenzar a hablar de personalización frente a individualización y debemos repensar en la concreción curricular y el tratamiento transversal de las áreas (artículo 121.1 de la Ley Orgánica 2/2006 de Educación), que supone una poda del currículo y una metodología basada en proyectos integrados.

En la parte de la izquierda del CANVAS está la reflexión sobre las prácticas inclusivas de las que ya hablé más detenidamente en el artículo Pasemos a la acción: prácticas inclusivas  y que refuerzan la identidad del centro.

Esta semana he tenido la ocasión de conocer dos proyectos muy interesantes de personas comprometidas con la educación inclusiva, con ganas no solo de soñar, sino de crearcambiar-mundo y hacer realidad sus sueños, no una quimera, sino un sueño real, compartido, pensado y repensado. Mónica y los 18 maravillosos (2) trabajan para conseguir en Madrid una escuela inclusiva, están convencidos de que otra educación es posible y así nace el Proyecto UNICAP, porque solo uniendo capacidades seremos capaces de crecer. RIES, Reinventando el Instituto de Educación Secundaria (3) son un grupo de profesores y profesoras de Secundaria de la Comunidad Autónoma de Aragón que quieren reinventar los institutos públicos. Dos ejemplos muy claros de que la educación inclusiva es posible… si nos lo proponemos.

Para saber más:

(1) Touraine, A. (2006). ¿Podremos vivir juntos? Iguales y diferentes. Madrid: Fondo de Cultura Económica.

(2) Objetivos de Desarrollo Sostenible. 17 objetivos para transformar nuestro mundo ODS4

(3) Proyecto UNICAP: Uniendo Capacidades

(4) Proyecto RIES: Reinventando el Instituto de Educación Secundaria en Aragón

Os dejo también la Guía para elaborar un Proyecto Educativo de Centro desde un enfoque inclusivo.

//e.issuu.com/embed.html#23550429/40262916