Diseño Universal para el Aprendizaje, una mirada desde la neuroeducación y la inclusión

El pasado viernes 7 de mayo impartí este webinar en la Universidad de Alcalá de Henares.

Adjunto también la presentación que utilicé por si puede ser de vuestro interés.

Para saber más sobre DUA:

Elizondo, C. (2020) Hacia la inclusión educativa en la Universidad: diseño universal para el aprendizaje y la educación de calidad. Octaedro

Entradas blog:

Diseño Universal para el Aprendizaje una respuesta inclusiva (entrada del 8 de enero de 2018).

Tarjetas DUA para descargar (entrada 13 de enero de 2020).

Calendario 2021 DUA y neuroeducación (entrada 2 de enero de 2021).

Enero 2021. Redes afectivas (entrada 3 de enero de 2021).

Febrero 2021. Opciones para el interés (entrada 2 de febrero de 2021)

Marzo 2021. Opciones para el esfuerzo y la persistencia (entrada 7 de marzo de 2021)

Abril 2021. Opciones para la autorregulación (entrada 2 de mayo de 2021)

Abril 2021. Proporcionar opciones para la autorregulación

Ya se ha acabado el mes de abril, un mes centrado en proporcionar opciones para la autorregulación y no quiero empezar mayo sin hablar de la autorregulación. Esta pauta DUA ofrece opciones para lograr una práctica experta, una práctica activa y constructiva que permitirá a la persona interiorizar y hacer suyo el aprendizaje.

La autorregulación es un concepto complejo que combina y conjuga aspectos cognitivos y emocionales, pero también conductuales y ambientales. Esta pauta proporciona opciones para transformar las habilidades mentales en destrezas académicas, como diría Zimmerman (1)

“No es ni una habilidad mental ni una destreza académica; más bien se trata de un proceso autodirigido por el que los aprendices transforman sus habilidades mentales en destrezas académicas”

En esta pauta se habla tanto de autorregulación cognitiva o metacognición, como de autocontrol y autorregulación emocional, habilidades todas ellas necesarias para la meta que se persigue con el DUA que es lograr aprendices expertos decididos y motivados.

Con respecto a la metacognición, Perkins y Ritchhart (2) evidenciaron las relaciones entre el aprendizaje de la metacognición y la autorregulación. La metacognición tiene dos componentes, el conocimiento de la cognición y la regulación de la cognición y para trabajarla en el aula podemos:

  • Crear en el aula una cultura que empodere al alumnado para que sean capaces de “saber sobre”, “saber cómo” y “saber por qué y cuándo” utilizando para ello estrategias como rutinas del pensamiento, destrezas del pensamiento, llaves del pensamiento.
  • Crear en el aula una cultura de pensamiento que permita el diálogo interno, la reflexión y la metacognición gestionando tiempos para ello.
  • Proporcionar rúbricas u otras herramientas que permita al alumnado reflexionar sobre su propio aprendizaje.
  • Utilizar un portafolio que ayude a reflexionar sobre el propio progreso.
  • Promover actividades que lleven a un conocimiento estratégico y reflexivo sobre cómo abordar la resolución de problemas, tareas cognitivas, cómo planificar y organizar una actividad, de forma que sean capaces de seleccionar las estrategias adecuadas, pero también de reflexionar y monitorizar su trabajo.

Pero esta pauta también aborda la autorregulación emocional como factor clave en el aprendizaje, para trabajarla en el aula podemos:

  • Escuchar la voz del alumnado para ayudarles a lograr su proyecto personal de vida.
  • Promover estrategias para lograr su autoconocimiento.
  • Gestión del estrés: mindfulnes, rincón de la calma, actividades cortas y variadas…
  • Asambleas, debates, aprendizaje dialógico.
  • Utilizar pautas, listas y rúbricas de objetivos de autorregulación.
  • Incrementar el tiempo de concentración en la tarea.
  • Proporcionar mentores y apoyo para modelar el proceso de establecimiento de metas personales adecuadas.
  • Facilitar modelos, apoyos y retroalimentación para gestionar la frustración y buscar apoyo emocional externo.
  • Ejercitar habilidades para hacer frente a situaciones conflictivas: convivencia positiva, círculos restaurativos…
  • Usar modelos y situaciones reales sobre habilidades para afrontar problemas: tutorías afectivas.

(1) En Casado, O.; Pérez, A.; Hortigüela, D.; Fernández, J. (2019). Modelo Integral de transición activa hacia la autonomía MITAA. Universidad de León.

(2) Perkins, D.; Ritchhart, R. (2014). «¿Cuándo se piensa bien?». En: Carretero, M.; Asensio, M. Psicología del pensamiento. Teoría y prácticas (pp. 291-326). Alianza.

Febrero 2021. Opciones para captar el interés

“Aprender a través de la alegría y el placer contribuye a dejar huella en el cerebro” David Bueno

El mes de febrero está centrado en la pauta “Proporcionar opciones para captar el interés”. La neurociencia respalda que las emociones influyen en el aprendizaje y explica cómo las emociones repercuten en los procesos de aprendizaje, de forma que el miedo, la alegría o el placer tienen un factor modulador del aprendizaje. La amígdala, que es la encargada de generar las emociones, tiene conexiones con la corteza frontal y el hipocampo, y este último es el encargado de gestionar la memoria, de forma que los procesos cognitivos y emocionales van de la mano al compartir redes neurales. El marco DUA contempla esta evidencia en una de sus pautas e insta a conocer al alumnado y ofrecer opciones para captar el interés de todos ellos en el mismo momento del diseño instruccional.

Propuestas para trabajar en el aula:

  • Crear un portafolio de los talentos para conocer al alumnado, sus aptitudes, sus preferencias de estilo de aprendizaje, y también sus intereses, para captar su atención. En una entrada anterior expliqué cómo podemos elaborarlo. Esta forma de intervenir cambia la mirada, democratiza la inteligencia y nos demuestra que todas las personas tienen capacidades y talentos, y posibilita elaborar un perfil centrado en las fortalezas.
  • Diseñar en la programación didáctica tareas obligatorias y optativas que permitan elegir no solo ofrece opciones al interés, puesto que es la persona quien escoge, sino que nos permite trabajar la conducta autodeterminada, la autonomía, con propuestas de elección individual. En este diseño es importante también implicar al propio alumnado.
  • Un mecanismo imprescindible para el aprendizaje, es despertar la curiosidad. ¿Cómo despiertas la curiosidad en el aula? Provocar la curiosidad en el aula activa mecanismos emocionales y con ellos la atención y la memoria se verán comprometidos. Propuestas pedagógicas actuales como la gamificación, el aprendizaje basado en juegos, el escape room o el breckaut edu, activan las redes afectivas despertando la curiosidad.

Trabajar con preguntas, retos o desafíos es también una buena opción para captar el interés:

Si no hubiera ningún humano en la tierra ¿habría pasado y futuro? Y pensar, ¿para cuándo? de Myriam Rodríguez y Javier Román del colectivo mentes inquietas https://colectivomentesinquietas.com/ @Colectivo_MI

¿Cómo sabes que no eres un robot? Filosofía visual para niños de la editorial Wonder Ponder https://www.wonderponderonline.com/inicio

  • El desafío es uno de los principales ingredientes de un aprendizaje efectivo; la clave es que el desafío sea apropiado para el alumno. Esto es lo que hace tan importante que la tarea guarde relación con los conocimientos previos. Es necesario ofrecer diferentes niveles de desafío que permitan trabajar con actividades multinivel en el aula.  
  • Planificar actividades auténticas, relacionadas con su entorno natural. Actividades con sentido, funcionales, relevantes y pertinentes para todo el alumnado. Actividades que partan de su contexto más cercano, de su realidad y que sean socialmente relevantes para todos.
  • Desarrollar proyectos de Aprendizaje Servicio permiten aprender ofreciendo un servicio a la comunidad; y se desarrolla, además, la autorrealización como persona.
  • Utilizar el humor, el juego…, como aliados para mantener la atención, para despertar la curiosidad.

Por último, y no menos importante, el clima del aula. Para Guillén (2017) “el estrés afecta al aprendizaje. Un cierto nivel de estrés es necesario, e incluso beneficioso, porque activa circuitos cerebrales que controlan la atención o la memoria y evitan el aburrimiento. Pero para que el aprendizaje sea óptimo, el nivel de estrés no puede ser excesivo, porque ello puede provocar ansiedad o agotamiento”. ¿Cómo es el clima de tu aula? ¿Se asume con naturalidad el error? ¿Se trabaja en equipo? ¿Se respeta y valora la diversidad? ¿Se coopera? ¿Se cuidan y ayudan mutuamente? ¿Se fomenta el aprendizaje activo? ¿Se escuchan todas las voces? ¿Las expectativas son altas para todo el alumnado? ¿Se ofrecen los apoyos y ajustes razonables que garantizan la inclusión, la calidad y la equidad? ¿Se evitan las etiquetas?

Tres libros sobre inclusión.

En este año que acaba de concluir me he estrenado como escritora. Soy una escritora novel que escribe sobre educación. Soy una escritora accesible con libros escritos con un lenguaje sencillo y cercano. Soy una escritora que quiere tejer alas y surcar olas para ayudarte a garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad. Soy una escritora utópica que sueña con una educación liberadora y por eso escribo. Escribo para volar, escribo para gritar, escribo para compartir, pero sobre todo escribo para caminar hacia el horizonte y transformar la educación.

¿Quieres conocer lo que escribo?

La editorial Octaedro ha publicado dos libros míos: “Hacia la inclusión educativa en la Universidad: Diseño Universal para el Aprendizaje y la educación de calidad” y “Ámbitos para el aprendizaje. Una propuesta interdisciplinar”. Y la editorial Horsori, el libro que escribí con María S. Dauder: “La inclusión en secundaria. Propuestas educativas innovadoras para el aula“.

Todos ellos abordan la educación desde la mirada DUA, una mirada necesaria que no conecta con discursos segregadores, sino que concibe la educación desde una perspectiva humanista centrada en la persona, en su conocimiento, en sus fortalezas, en sus inquietudes, en sus retos y desafíos, en sus necesidades…, una educación transformadora de vidas.

Ámbitos para el aprendizaje. Una propuesta interdisciplinar. Este libro aborda un tema muy de actualidad: un currículo integrado, competencial, inclusivo y de calidad. Lo aborda desde la neurociencia, la psicología cognitiva, la psicología del pensamiento y la didáctica, porque no se puede concebir una educación sin comprender tanto el cerebro humano como el aprendizaje y los modelos didácticos que rompen con una enseñanza parcelada y tradicional. En el libro se ofrece un ejemplo práctico de una programación didáctica por ámbitos.

Para saber más: https://octaedro.com/libro/ambitos-para-el-aprendizaje/

Hacia la inclusión educativa en la Universidad: Diseño Universal para el Aprendizaje y la educación de calidad. En este libro se recoge el marco teórico en el que se debe sustentar la educación del siglo XXI: una educación transformadora que rompa con el mito del estudiante promedio y del currículo rígido y contemple el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) como el paradigma que ofrece oportunidades de aprendizaje a todas las personas. El DUA permite partir de la variabilidad humana con la finalidad de diseñar en función de ella y personalizar así el aprendizaje.

Para saber más: https://octaedro.com/libro/hacia-la-inclusion-educativa-en-la-universidad-diseno-universal-para-el-aprendizaje-y-la-educacion-de-calidad/

La inclusión en Secundaria: propuestas educativas innovadoras para el aula. Este libro es un manual de sencillas propuestas didácticas para el aula, con ejemplos de todas ellas.

Para saber más: http://tienda.horsori.net/home/447-cm-66-la-inclusion-en-secundaria-9788412051957.html

Tejedora de alas. Feliz Navidad 2020.

Esta es la felicitación más personal y entrañable que he hecho, pero también es un año singular, especial y emotivo para mí. Cuando mi madre cumplió 70 años, mi querida hermana Aránzazu le escribió un precioso libro personalizado, cuyo título, “La tejedora de alas“, ya intuía su ternura. Mi madre se quedó viuda muy pronto, con 49 años, y nos ha tejido a nosotras, sus hijas, con el amor que solo una madre puede hacer, unas alas fuertes y preciosas para que podamos volar. Cuenta mi hermana en este hermoso relato que cuando las alas se rompían, se quebrantaban o se rasgaban, volvíamos a casa y de nuevo nuestra madre con mucho cariño y paciencia volvía a tejerlas. Unas alas tejidas desde el amor y el corazón.

He pensando entonces, con la sensibilidad a flor de piel en unas navidades diferentes, en la tejedora de alas y en todas las personas que se dedican a la docencia y con tanto cariño tejen las alas para todo su alumnado, pero también en todas las madres, como la mía, que confían en sus hijas, caminan a su lado y les ayudan a volar, como hago yo ahora con mis dos hijas, convertidas ya en dos increíbles mujeres.

He pensado entonces que en educación nunca debemos dejar de tejer las alas de nuestros alumnos y alumnas, puesto que si dejamos de tejerlas escribimos el final de su historia. Mi querida Silvana Corso añadiría, con sus maravillosas reflexiones, que los docentes debemos poner el cuerpo para que en educación nunca se maten destinos.

Mis deseos para el próximo año es que en todos las escuelas, en todos los centros educativos, en todas las instituciones educativas, en todas las administraciones educativas, tejamos preciosas alas que permitan transformar la vida de todos los niños y niñas, adolescentes y jóvenes que forman parte de la nuestra.

Feliz Navidad y próspero año 2021.

Con cariño

Coral

Educación inclusiva, ¿queda mucho por hacer?

La revista Educación 3.0 cumple 10 años, y con motivo de su décimo cumpleaños varias personas relacionadas con el mundo educativo aceptamos el reto de reflexionar sobre cómo ha evolucionado la educación en las más diversas áreas: tecnología, recursos y contenidos, metodologías activas, evaluación, educación emocional, competencias docentes… Y, por supuesto, sobre cómo será el futuro. Yo soy una de ellas y en el artículo que escribí, reflexiono sobre la educación inclusiva.

“Catorce años han pasado desde que en aquel frío 13 de diciembre en Nueva York se firmase la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. Y dos menos, doce años, desde que un día de primavera de mediados de abril se ratificase en Madrid dicha Convención. Este gesto hizo que esta normativa entrase a formar parte plenamente del ordenamiento jurídico español. El artículo 24 de la Convención se centra en el derecho a una educación inclusiva, con miras, entre otras cosas, a hacer posible que las personas con discapacidad participen de manera efectiva en una sociedad libre. La pregunta es esta: ¿Se ha conseguido esa participación plena catorce años más tarde en la sociedad, en nuestros centros educativos, en nuestras aulas?

La UNESCO define la educación inclusiva como un proceso que permite tener debidamente en cuenta la diversidad de las necesidades de todos los niños, jóvenes y adultos a través de una mayor participación en el aprendizaje, las actividades culturales y comunitarias, así como reducir la exclusión de la esfera de la enseñanza y dentro de esta. Ahora las preguntas serían otras: ¿Se tiene en cuenta la diversidad de las necesidades a través de una mayor participación de todas las personas? ¿Se evita la segregación en la educación y desde la educación?

Si la respuesta a las preguntas es negativa, como me temo, es que todavía queda mucho por hacer. Profusamente se habla en la actualidad de los ODS, diversos son los foros donde el contenido de esta Agenda se pone encima de la mesa, por lo que centrarme aquí en el ODS número 4 resultará más familiar que hablar de la Convención.  El ODS número 4 está referido a «Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos». Unificar la inclusión y la equidad implica por una parte eliminar las barreras que limitan la presencia, la participación y los logros de todo el alumnado, pero también lo es asegurar que exista una preocupación ética por la educación, de forma que todas las personas reciban una educación de calidad en igualdad de oportunidades. Y aquí es donde suspendemos, y aunque considere que se hacen avances, todavía queda camino por andar. Pero hagamos una reflexión sobre ello, y decidid por vosotros mismos.

A menudo se confunde inclusión con integración, y este error conceptual nos lleva a seguir perpetuando prácticas excluyentes. Es habitual todavía que el alumnado con necesidades educativas salga del aula para recibir apoyos; es habitual que este mismo alumnado tenga adaptaciones curriculares con materiales diferentes al resto del grupo; es habitual que solo a este alumnado se le considere diverso y por lo tanto que solo este alumnado requiera medidas de atención a la diversidad; es habitual que este alumnado participe poco en el aula; es habitual que no sea elegido para participar ni en los juegos, ni en los grupos, ni en los cumpleaños; es habitual que este alumnado sufra, llore, y que también lo haga su familia; es habitual que estos niños, adolescentes, jóvenes… sean invisibles; es habitual que sean ninguneados. La mirada ética de la inclusión no permitiría todo esto. Esta mirada ética piensa en el otro en tanto otro, respetando siempre su alteridad.

La incorporación de la equidad y la inclusión en las prácticas educativas implica reconocer que tener en el aula alumnado diverso no es un problema que hay que solucionar, sino un beneficio y un enriquecimiento. Las diferencias tendrían que ayudarnos a innovar, a transformar las prácticas segregadoras en prácticas inclusivas y equitativas. Tendrían que abrirnos los ojos para reconocer que las dificultades que se encuentran a diario los niños y niñas surgen del propio sistema educativo; un sistema anclado en la integración, que normaliza las injusticias, que homogeneiza y dirige la enseñanza al estudiante promedio, dejando en los márgenes a los nadies, los ningunos y los ninguneados. Y tendrían que movilizarnos hacia un compromiso ético con una EDUCACIÓN con mayúsculas, porque no tendríamos que hablar de inclusión si antes no hubiésemos segregado.

Cuando esta EDUCACIÓN sea una realidad podremos hablar de inclusión y equidad. Como Freire, os propongo la esperanza para construir lo “inédito viable”. La inclusión real que ahora parece lejana tiene posibilidades de lograrse si partimos de nuestro compromiso, de la esperanza, pero sobre todo si pasamos a la acción”.

Este artículo y el resto, pueden leerse en la revista Educación 3.0 https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/educacion-3-0-cumple-10-anos/

Puedes escuchar el artículo en este audio.

Mes de mayo. Orientar para transformar

¿Cómo desde la orientación se puede desarrollar una educación escolar más inclusiva? ¿Cuál es el rol de la orientación para lograr transformaciones reales con incidencia en los procesos de enseñanza aprendizaje de todo el alumnado?

La educación inclusiva es una educación que conjuga aspectos cognitivos, emocionales y éticos. Es una educación centrada en la persona, en sus logros, en su aprendizaje. No es una educación homogeneizadora, que transmite el saber de forma unidireccional y que deja en los márgenes a niños y niñas; es una educación que enfatiza la dimensión social del aprendizaje, que teje redes naturales de apoyo, que promueve el aprendizaje activo que parte de la propia reflexión del aprendizaje y que pone el énfasis en cómo se aprende, en aprender a aprender.

Pero ¿qué entendemos por aprendizaje? ¿Aprobar exámenes? ¿Reproducir fielmente lo que dicen los libros? Desde la psicología del aprendizaje, “el aprendizaje es un cambio relativamente permanente y transferible en los conocimientos, habilidades, actitudes, emociones, creencias…, de una persona como consecuencia de sus prácticas sociales mediadas por ciertos dispositivos culturales” (Pozo, 2016). Aparecen entonces conceptos como cambio, permanente, transferencia, prácticas sociales…, conceptos que deben estar presentes en el aprendizaje y que nos llevan a plantearnos otra pregunta: ¿Cómo aprendemos? Desde finales del siglo pasado, pero fundamentalmente en este siglo, son numerosas las investigaciones para intentar responderla. Hattie (2017) o Martín (2020) visibilizan los resultados que obtienen en sus investigaciones para lograr una enseñanza basada en la evidencia, una enseñanza apoyada en estrategias con alto impacto en el aprendizaje de todo el alumnado.

¿Y cómo debe ser ese diseño, la instrucción? ¿Qué actuaciones realiza el docente en al aula para promover el aprendizaje en todo el alumnado? El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) ofrece respuestas apropiadas a todo el alumnado, con el objetivo de lograr aprendices expertos comprometidos con la tarea, capaces de transferir el conocimiento aprendido y dirigidos a la meta. Se diseña y planifica de forma universal para que todo el alumnado obtenga logros, para que todo el alumnado aprenda, para no dejar a nadie en los márgenes. El DUA ofrece pautas basadas en la evidencia que ayudan a ese diseño (esfuerzo, persistencia, colaboración, feedback, metacognición, transferencia, autorregulación, planificación…).

Las investigaciones nos dicen que los mecanismos de emoción juegan un papel muy relevante en el aprendizaje. Es necesario entonces abordar este aspecto en el aula, desde distintas áreas; por una parte, es necesario incluir la educación emocional en el aula, y por otra, crear ambientes de aprendizajes que tengan en cuenta la dimensión emocional para mejorar el aprendizaje.

La pregunta es entonces: ¿cómo acometemos todo lo expuesto relacionado con el aprendizaje y la enseñanza desde la orientación? ¿Cómo podemos orientar para lograr transformaciones reales con incidencia en los procesos de enseñanza-aprendizaje?

  • Creando ambientes y escenarios para promover la reflexión y el cambio de mirada, desde una ética y compromiso compartido, creando vínculos basados en el cuidado y respeto mutuo, liderando tertulias literarias sobre ética, inclusión, calidad de vida…
  • Creando estructuras sólidas y sostenibles orientadas a la mejora de la educación, a una educación de calidad, liderando círculos de reflexión con docentes abiertos a conocer la evidencia del impacto que las prácticas educativas tienen sobre el alumnado. Docentes que conocen y analizan las evidencias de aprendizaje, que se cuestionan, que se autoevalúan y coevalúan para mejorar su práctica docente.
  • Tejiendo redes de colaboración EN y CON la comunidad, promoviendo la permeabilidad en todas las dimensiones educativas (culturas, políticas y prácticas) y con todos los agentes educativos, liderando comisiones mixtas que lleven a revisar la educación como un bien común que promueve la equidad y la igualdad en la educación, eliminando la brecha educativa.
  • Creando espacios (presenciales, virtuales, mixtos) de formación para docentes y familias, sobre apoyo psicosocial y emocional, sobre las evidencias en la educación, sobre DUA, sobre itinerarios formativos que promuevan el desarrollo de una educación escolar más inclusiva.
  • Difundiendo y visibilizando las prácticas inclusivas que se llevan a cabo en la orientación.

Estas son algunas de las propuestas que se me ocurren, seguro que tú tienes otras más; en cualquier caso, el rol de la orientación en la escuela inclusiva es ayudar a crear nuevos modos de hacer, de sentir y vivir la escuela, transformando no lo solo la educación, sino la vida de las personas.

BIBLIOGRAFÍA

Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Madrid: Paraninfo.

Martín, H. (2020). ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza. Barcelona: Graó.

Pozo, J. (2016). Aprender en tiempos revueltos. La nueva ciencia del aprendizaje. Madrid: Alianza Editorial.

Mes de abril. Ética del cuidado. En voz alta.

6

Desde el mes de enero de 2018, formo parte del Consejo Asesor de la revista Graó y colaboro periódicamente con mis reflexiones En voz alta sobre la educación en la revista Aula de Innovación Educativa, junto con mis compañeros José Blas García y Antonio Márquez, con quienes me une amistad y compromiso educativo.

En la revista del mes de marzo reflexioné en voz alta sobre le Ética del cuidado, este tema coincide con el tema del mes de abril de mi calendario 2020 #ObjetivoInclusión.

El artículo puede leerse en la revista 291 (Marzo 20) Escuelas comprometidas con el mundo y aquí, escuchar el vídeo.

 

Tarjetas rutinas del pensamiento #2020_ObjetivoInclusión

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Freire decía que somos seres en transformación, no seres de adaptación. “Enséñame a pensar y no a obedecer” es una de las frases que más me gustan de este gran pensador.

Se habla mucho ahora de las habilidades blandas, transferibles, no cognitivas o incluso, habilidades del siglo XXI. Estas habilidades sociales, de comunicación que permiten interactuar de forma positiva, están relacionadas con el liderazgo, la negociación, la toma de decisiones, la comunicación. Estas habilidades son necesarias en el contexto actual de transformación social en el que vivimos. Vivimos en un mundo VICA, un mundo Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo, un mundo cambiante y líquido, en palabras de Zygmunt Bauman. En este mundo es necesario replantearse la Educación (1) y recuperar la visión humanista de la educación como bien común esencial, “una educación básica de calidad sienta las bases necesarias para el aprendizaje a lo largo de toda la vida en un mundo complejo y en rápida mutación (pág.4)”.

Reafirmar la concepción humanista de la educación y del desarrollo sostenible conlleva conjugar aspectos cognitivos, emocionales y éticos en la educación que promuevan el desarrollo de un pensamiento crítico, un juicio independiente, de la resolución de problemas, en todo el alumnado. En la carrera de psicología, mi asignatura favorita fue Psicología del pensamiento.

“La psicología del pensamiento ha ido evolucionando a la vez que lo hacía la psicología como ciencia. El hecho de ser un proceso inobservable hizo que el estudio del pensamiento se viese en ocasiones relagado a un segundo plano. En la mitad del siglo XX, la psicología cognitiva introdujo el estudio de los procesos mentales y supuso por lo tanto dar una visibilidad al estudio del pensamiento descartando el método introspectivo como única metodología. En ese momento, estudiosos del pensamiento se plantearon estudiar todas las formas de razonamiento posible, entendiendo que el razonamiento es uno de los procesos cognitivos básicos por medio del cual utilizamos y aplicamos nuestro conocimiento previo permitiendo por lo tanto pasar de una información a otra realizando inferencias, si bien se evidenció que no todas las inferencias eran igual de válidas.

Los estudios psicológicos sobre el pensamiento siguieron las dos ramas de la lógica sobre razonamiento deductivo (parte de unas premisas para alcanzar una conclusión que sigue necesariamente a las mismas) y sobre el razonamiento inductivo (se alcanza la conclusión que está más o menos apoyada por las premisas). Un argumento deductivo es válido, mientras que un argumento inductivo es más o menos probable. Los resultados experimentales sobre el razonamiento mostraron que las respuestas de los sujetos no se ajustaban a las marcadas por los modelos normativos (teoría de la lógica formal para el razonamiento deductivo y teorema de Bayes para el razonamiento inductivo) apareciendo errores de razonamiento sistemáticos o sesgos que ponían de manifiesto que los humanos somos un sistema con unos recursos de procesamiento limitados y evidenciando también que las personas utilizamos heurísticos o atajos mentales del pensamiento en una gran variedad de tareas.

A principios de los años 70 se empieza a hablar de lógica informal o de razonamiento informal, estudios que constituirán la base para el pensamiento crítico, y se hace desde tres campos: la filosofía, la psicología y la educación. En este último campo es donde Perkins, Costa, Swartz… entre otros, han desarrollado su labor hacia la enseñanza de un pensamiento profundo y eficaz en las aulas, a enseñar a comprender y pensar sobre los contenidos. Perkins persigue además “unas escuelas que brinden conocimientos y comprensión a un gran número de personas con distintas capacidades e intereses y provinientes de medios culturales y familiares distintos” (Perkins 2008, pág. 16)

Para Swartz y colaboradores, “el pensamiento eficaz se refiere a la aplicación competente y estratégica de destrezas de pensamiento y hábitos de la mente productivos que nos permiten llevar a cabo actos meditados de pensamientos, como tomar decisiones, argumentar y otras acciones analíticas, creativas o críticas. Los individuos que son capaces de pensar con eficiencia pueden emplear, y de hecho emplean, esas destrezas y hábitos por iniciativa propia, y son capaces de monitorizar su uso cuando les hace falta” (Swartz, Costa, Beyer, Reagan, & Kallick, 2013, pág. 15)”

Captura de pantalla 2020-02-16 a las 8.43.56Descargar la guía Cultura del pensamiento. 

Cultura del pensamiento. Coral Elizondo

 

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Descargar las tarjetas de las rutinas del pensamiento.

Rutinas para introducir ideas

Rutinas. Sintetizar y organizar ideas

 

Pensar

 

Libros citados: 

(1) Replantear la educación. ¿Hacia un bien común? (2015) UNESCO

Perkins, D. (2008). La escuela inteligente. Del adiestramiento de la memoria a la educación de la mente. Barcelona: Gedisa. Saiz, C. (2002). Pensamiento crítico. Conceptos básicos y actividades prácticas. . Madrid: Síntesis.

Swartz, R., Costa, A., Beyer, B., Reagan, R., & Kallick, B. (2013). El aprendizaje basado en el pensamiento. Cómo desarrollar en los alumnos las competencias del siglo XXI. Madrid: sm.

Feliz Navidad, por una educación inclusiva real.

Cheers!

Llevo cuatro meses en mi nueva andadura profesional. Han sido cuatro meses intensos, de viajes constantes, de cansancio acumulado, pero de aprendizajes continuos. Cuatro meses diferentes conociendo maravillosas personas comprometidas con la educación. Cuatro meses que me han permitido abrir las puertas y ventanas de Mon petit coin d’éducation y salir al exterior creando un verdadero Espacio Educativo. Cuatro meses que serán más, gracias a ti, lector o lectora que me estás leyendo, gracias a tu compromiso continuo con la educación, gracias a tus ganas de aprender, gracias a tu tesón y esfuerzo para transformar la educación, gracias a tu mirada inclusiva.

Mi querida Anna Forés en el libro escrito junto Jordi Grané, titulado Patitos feos y cisnes negros: Resiliencia y neurociencia, de la editorial Plataforma Actual,  hablan de resiliencia como sinónimo de cambio, para estos autores “Resiliar es aprender a vivir. Resiliar es generar vida. Resiliar es tejer vida para siempre. Resiliar es una compleja obra de punto en la que el tejido se anuda mediante la lana de la generatividad afectiva y social”. Creo que mi nuevo trabajo me está permitiendo resiliar, tejer maravillosas redes afectivas, éticas, emotivas y sociales para metamorfosear la educación y garantizar una verdadera inclusión educativa y social. Gracias por estar a mi lado, por formar parte de mi sueño y sobre todo por generar vida. 

Compañera

usted sabe que puede contar conmigo.

No hasta dos o hasta diez,

sino contar conmigo.

Mario Benedetti