Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo

Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo, Ley 1/90 de 3 de octubre (LOGSE), se contempló por primera vez la autonomía pedagógica, de organización y de gestión de los centros educativos, que desde ese momento debían desarrollar y concretar el currículo en el marco de su programación. Estas concreciones pedagógicas, organizativas y gestoras se recogen en documentos institucionales contemplados también normativamente y cuya concreción se explicita todos los años en la Programación General Anual.

El Plan de Atención a la Diversidad es uno de esos documentos, junto con el Proyecto Educativo de Centro, que se contempla en el artículo 121 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación y en la posterior redacción dada en la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa. Se especifica que se recogerá la forma de atención a la diversidad del alumnado… respetando el principio de no discriminación y de inclusión educativa como valores fundamentales.

¿Pero realmente en la elaboración y posterior aplicación del Plan de Atención a la Diversidad se tiene en cuenta el principio de no discriminación y de inclusión educativa? ¿Lo hacemos cuando nuestra práctica habitual es la segregación? ¿Lo hacemos cuando los apoyos son fuera del aula con adaptaciones curriculares significativas? ¿Lo hacemos cuando nuestro alumnado está en aulas preferentes sin apenas interacción con su grupo de referencia? ¿Lo hacemos cuando tenemos bajas expectativas para un alumnado concreto? ¿Lo hacemos cuando no implementamos habitualmente en las aulas, en los centros educativos, medidas organizativas, curriculares y metodológicas inclusivas? Antonio Márquez (@AMarquezOrdonez) tiene en su blog “Si es por el maestro nunca aprendo” interesantes reflexiones al respecto que os invito a leer.

Estos documentos institucionales que en muchas ocasiones son solo “papel mojado” representan la cultura del centro. Las señas de identidad inclusivas, con unos valores que vertebren y lleven la inclusión al corazón, producen cambios organizativos y metodológicos en otras dimensiones del centro, que se mantienen aun cuando cambien los docentes o el alumnado. Por eso hay que insistir en la importancia de que sea el centro el garante de una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todo el alumnado.

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¿Qué supone reflexionar y elaborar un Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo?

Supone en primer lugar un cambio de mirada, un cambio de foco de atención; dejamos de hablar de personas con discapacidad y hablamos de contextos discapacitantes, poniendo el énfasis en el contexto, no en el individuo, en cómo eliminar las barreras al aprendizaje, a la participación y a la presencia, en lugar de fijarnos en lo que no saben hacer, que viene de un modelo clínico basado en el déficit y que en la actualidad todavía no hemos superarado.

Aun sin proponérnoslo, cometemos injusticias diariamente cuando no garantizamos el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todos los alumnos, cuando la queja es la única solución que encontramos a la diversidad del aula, cuando perpetuamos prácticas segregadoras, puesto que no cambiamos y seguimos haciendo lo mismo. Es  necesario entonces, más que nunca,  hablar de ética, de alfabetización ética, e incluso de la ética del cuidado (1). El daño que hacemos a los niños y niñas en los centros educativos, en las aulas, cuando los discriminamos, cuando les ponemos barreras, cuando tenemos pocas expectativas, cuando los sacamos fuera del aula y les damos el apoyo fuera de ella, cuando los invisibilizamos y no les permitimos participar; ese daño es irreparable. La ética del cuidado nos invita a reflexionar sobre estas interacciones; se trata de pensar, sentir y actuar cuidadosamente, basándose en la consideración del afecto como una necesidad básica para el ser humano.

2En segundo lugar, y relacionado con el discurso anterior, reflexionar y elaborar un Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo supone hablar de justicia social, de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos, con propuestas metodológicas, organizativas y curriculares que eliminan las barreras reales, físicas o mentales, conscientes e inconscientes, que ponemos al alumnado más vulnerable.

Pero supone también hablar de una educación de calidad. Una calidad que no se garantiza redistribuyendo al alumnado, ni con más apoyos y recursos, que, por supuesto, son bienvenidos, sino que se garantiza transformando los centros en centros inclunovadores donde no se haga siempre lo mismo, centros en movimiento, centros transformadores que haenn cosas mejores. Centros con compromisos unánimes de colaboración entre todos los miembros de la comunidad educativa, con reflexiones propias y compartidas, con actuaciones éticas sobre la inclusión donde se cuestionan y se consideran distintos puntos de vista y se actúa para conseguir, como nos dice el Objetivo de Desarrollo numero 4 de la Agenda 2030, una educación  inclusiva, equitativa y calidad para TODO el alumnado.

En esta imagen interactiva podemos encontrar todas las medidas organizativas, curriculares, metodológicas y sociales que van a formar parte del Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo.

El documento completo puede descargarse AQUÍ

Plan de Atención a la Diversidad desde un enfoque inclusivo. Coral Elizondo

 

 

(1) Concepto introducido por Carol Gilligan, catedrática de Humanidades y Psicología Aplicada en la Universidad de Nueva York en contraposición a la ética de  la justicia sobre la cual se basa, por ejemplo, la propuesta de desarrollo del pensamiento moral de Kolhberg.

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Medidas para dar respuesta al derecho a la inclusión. La #RevoluciónInclusiva está en marcha.

Todavía hablamos habitualmente del principio de inclusión, cuando deberíamos hablar ya siempre del derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad. La diferencia es grande, puesto que si yo leo principio, lo entiendo como una norma o una regla que orienta la educación, pero que no me compromete; es un aspecto ético, moral, que no me obliga.  Sin embargo, si veo que es un derecho, hay ya una obligación, un deber de cumplimiento y un compromiso jurídico.

Partiendo del derecho a la educación inclusiva, a una educación inclusiva equitativa y de calidad, porque no podemos separar estos tres principios (derechos), la cuestión es: ¿Qué podemos hacer en el centro educativo, en el aula, para Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todo el alumnadoPara facilitar la reflexión, voy a hablar de medidas curriculares, medidas metodológicas, medidas organizativas y medidas sociales, si bien todas ellas forman parte de un todo, que es nuestro centro educativo. Un lugar acogedor y seguro para todo el alumnado, para toda la comunidad educativa; un lugar donde todo el mundo participa plenamente, obtiene logros y está presente; un lugar en movimiento, donde se innova para incluir a todo el alumnado, no solo para mejorar procesos de enseñanza-aprendizaje, que también, por supuesto; un lugar que se basa en una concepción humanista de la educación y cuyos valores impregnan todos y cada uno de los programas, proyectos, planes… que se llevan a cabo; un lugar vivo, un lugar…. en movimiento.

MEDIDAS CURRICULARES. Objetivo inclusivo: que todo el alumnado obtenga logros. Las medidas curriculares que llevemos a cabo tienen que ir encaminadas a la personalización del aprendizaje para que todo el alumnado progrese y tenga la educación de calidad a la que tiene derecho.

Están relacionadas con el Diseño Universal de Aprendizaje, la enseñanza multinivel, los paisajes de aprendizaje, de lo que ya he hablado en otras entradas. De esta forma nos garantizamos que todo el alumnado adquiera conocimientos, habilidades y motivación para aprender.

MEDIDAS METODOLÓGICAS. Objetivo inclusivo: que todo el alumnado participe en las actividades del aula. Buscaremos metodologías didácticas que permitan la personalización del aprendizaje, como se ha comentado anteriormente; metodologías que den una respuesta inclusiva a la diversidad y que logren rendimientos, logros, y progresos auténticos en todo el alumnado; pero sobre todo, metodologías motivadoras.

Estas metodologías son variadas y no necesariamente hay que ceñirse a una de ellas; la actividad, el alumnado, la tarea… me determinarán el uso de una u otra, o de varias, pero todas ellas deben favorecer el desarrollo competencial de todo el alumnado y el objetivo que perseguimos, la participación de todo el alumnado en el aula.

Metodologías, modelos pedagógicos, técnicas o estrategias: Aprendizaje Basado en Proyectos, Aprendizaje Basado en Retos,  Aprendizaje Basado en Problemas, Aprendizaje Servicio, Tareas competenciales, Trabajo por ambientes o rincones, Aprendizaje cooperativo, Simulación, Flipped classroom, Cultura del Pensamiento, Pensamiento computacional, Realidad Aumentada…

MEDIDAS ORGANIZATIVAS. Objetivo inclusivo: que todo el alumnado esté presente en el aula. Para conseguir este objetivo los apoyos deben realizarse dentro del aula. Tendremos en ese caso dos docentes para atender a todo el alumnado; no es un apoyo individualizado a un niño o niña, tampoco es un apoyo al profesorado, sino que son dos docentes los que apoyan a todo el alumnado, a toda el aula; es docencia compartida. Esta docencia compartida puede ser realizada por el profesorado de apoyo especializado (Pedagogía Terapéutica, Audición y Lenguaje…) o no, porque también se pueden planificar los apoyos con restos horarios de otros profesores o con otros colaboradores o voluntarios. El equipo directivo debe, inicialmente, proponer y planificar estos tiempos de docencia.

MEDIDAS  SOCIALES. Objetivo inclusivo: empoderar a todo el alumnado. Entre las medidas sociales que adoptemos, debemos tener en cuenta todas las relacionadas con la creación de entornos acogedores y seguros (planes de convivencia proactivos; valores inclusivos compartidos, conocidos y visibles; actuaciones educativas de éxito que favorecen un buen clima de convivencia; mayor participación de todo el alumnado, de toda la comunidad en la vida del centro; eliminar barreras visibles e invisibles; altas expectativas para todo el alumnado; educación emocional…) y con la escuela abierta y participativa (aprendizaje servicio, que permite unir aprendizaje y compromiso social; compromisos y responsabilidades en el aula, en el centro: alumnos ayudantes, mediadores, hermanamientos…; makerspaces, que permiten agrupar al alumnado más allá de su edad cronológica para compartir recursos y conocimientos, trabajar en proyectos, en equipo, intercambiar experiencias y construir cosas, pasar de proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo) a proyectos DIT (Do It Together, Hágalos todos), fomentando de esta forma el trabajo en equipo, la solidaridad, la colaboración, el respeto y la aceptación… son algunas de las propuestas).

Por último, y para concluir, ¿qué formación necesitamos en el centro para conseguir que esas medidas que queremos abordar sean una realidad? Es necesario trazar itinerarios formativos que persigan objetivos claros, concretos y ambiciosos.

 

 

Transformar la educación, llevar a cabo actuaciones inclusivas que lleven la inclusión al corazón, tomar medidas inclusivas, está en tus manos, está en nuestras manos. No es un principio orientativo o algo que se recomiende, es hacerlo, es un derecho (1), y con los derechos no se negocia.

Aclarando conceptos (4)

 

 

(1) Derecho a una educación inclusiva, no discriminatoria y de calidad para todo el alumnado, artículo 24 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. España firmó y ratificó esta Convención en el año 2008 y desde entonces, este cuerpo normativo internacional forma parte del ordenamiento jurídico español.

Aclarando conceptos para una #RevoluciónInclusiva real

A veces hablo con familias, docentes, técnicos y responsables de la administración educativa, escucho sus opiniones, leo sus ideas y comentarios… y observo errores de base que condicionan enormemente todas aquellas actuaciones educativas que podemos hacer después. Son errores conceptuales que se expresan como ideas persistentes que nos llevan al error y que es necesario clarificar.

Aclarando conceptos (1)

El primer error que escucho habitualmente es asociar la educación inclusiva a un alumnado muy concreto, y por ende a un profesorado también muy concreto, cuando la educación inclusiva supone una educación para TODOS. 

El término educación inclusiva surge en el año 1990 en el foro internacional de la UNESCO, donde, en la Conferencia Internacional de Jomtiem (Tailandia, 1990), se promovió la idea de una educación para todos, dando respuesta a toda la diversidad dentro del sistema de educación formal. Se habla en ese momento también de equidad, de conocer los obstáculos con los que los niños se encuentran para acceder a las oportunidades educativas (1) y de determinar cuáles son los recursos necesarios para superar estos obstáculos.

Consecuencias pedagógicas: 

  • Todo el profesorado deberá ser capaz de dar respuesta a toda la diversidad de su aula; para ello, será necesario insistir en este aspecto tanto en la formación inicial del profesorado como en la permanente.
  • El profesorado de pedagogía terapéutica pasará a ser profesorado de apoyo a la inclusión y no se asociará única y exclusivamente a un alumnado concreto. En la actualidad, este profesorado viene determinado por el número de alumnado con necesidades educativas que tiene un centro, y no por el número total de alumnos del centro, como debería ser.
  • Responsabilidad compartida, que llevará implícita una colaboración entre todos los miembros de la comunidad educativa. Importante el papel de las familias en la educación inclusiva.

El segundo error es considerar la educación inclusiva como sinónimo de integración, cuando la educación inclusiva supone acoger la diferencia y aprender de ella, eliminar barreras, fijarse en las capacidades y potenciarlas; supone también presencia, participación y logros en todo el alumnado. Todo ello está explicado en anteriores entradas.

La educación inclusiva es algo más que un cambio organizativo en el centro, es un cambio ético y moral.  Se habla de políticas inclusivas, pero también de culturas y valores inclusivos. La educación inclusiva pasa por una alfabetización ética de todos los miembros de la comunidad educativa, por unos valores inclusivos como el respeto a la diversidad, altas expectativas para todo el alumnado, solidaridad, responsabilidad compartida, cambio de mirada…

Consideraciones pedagógicas:

  • Los apoyos se realizarán dentro del aula, hablando entonces de docencia compartida, dos docentes dentro del aula para apoyar a todo el alumnado; no será un apoyo individualizado a un niño o niña en concreto, tampoco un apoyo al profesor o profesora que está impartiendo la clase, sino que dos docentes juntos apoyarán a todo el alumnado.
  • En el aula utilizaremos metodologías centradas en el aprendizaje, no en la mera transmisión de conocimientos. Este cambio metodológico implicará una participación activa del alumnado en el aprendizaje, fomentando por lo tanto la autonomía y el pensamiento crítico en todos los alumnos. Se debe asociar este cambio metodológico con un cambio en la cultura de la evaluación del que ya he hablado en otras ocasiones. Esta es la línea en la que más se está trabajando actualmente en la formación permanente del profesorado.
  • Personalización del aprendizaje frente a individualización. Fruto del modelo imperante basado en el déficit, seguimos hablando aún de dificultades de aprendizaje en lugar de hacerlo de posibilidades de mejora; esta visión educativa se centra en la enseñanza del apoyo individualizado y segregador frente a la personalización del aprendizaje por la que aboga la educación inclusiva; esta personalización implicará propuestas ajustadas a las necesidades e intereses individuales del alumnado, con apoyos inclusivos dentro el aula. El tema de la personalización estaría relacionado con el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) y los ajustes razonables, pero también con la enseñanza multinivel, de la que falta formación tanto inicial como permanente.

El tercer error es considerar la educación inclusiva como un criterio orientativo, moralmente aceptable pero que no me compromete, cuando la educación inclusiva es un DERECHO, y con los derechos no se negocia.

En el artículo 24 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006) (2) se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a la educación, asegurando para ellas el acceso a una educación inclusiva de calidad; asegurando que no queden excluidas del sistema general de educación por motivos de discapacidad; asegurando que puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con los demás; asegurando que se hagan ajustes razonables en función de las necesidades individuales…, entre otros aspectos. Esta Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad se firma y se ratifica en España (3) el 3 de mayo de 2008 y también se firma su protocolo; de esta forma, en España se aceptan las obligaciones jurídicas que le corresponden en virtud del tratado. La educación inclusiva es por lo tanto un derecho, no un principio orientativo, una aspiración o una guía, como venía regulado en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo de educación.

Consecuencias pedagógicas:

  • El Diseño Universal de Aprendizaje deberá estar en la base de todas nuestras actuacione. Cuando en el aula se programe una unidad didáctica, el DUA marcará las pautas para un aprendizaje profundo en todo el alumnado, eliminando así barreras al aprendizaje.
  • Importancia de ajustes razonables para el alumnado que lo necesite. Estos ajustes solo se llevarán a cabo cuando existan necesidades singularizadas y serán siempre para transformar el entorno adaptándolo o acomodándolo.
  • Evidentemente, también en este caso será necesario que tanto la formación inicial del profesorado como la permanente tenga en cuenta estas cuestiones.

 

Y ahora…..

 

#revolución inclusiva

 

 

(1) UNESCO, 2009. Directrices sobre políticas de inclusión en la educación. Declaración Mundial sobre educación para todos. Satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje (Jomtiem, Tailandia). Artículo 3.3. París, UNESCO.

(2) Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

(3) Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecho en Nueva York el 13 de diciembre de 2006 (BOE núm. 96, Lunes 21 de abril de 2008).

 

 

 

 

¡Cuidado, no vayas a pensar! Centros inclunovadores.

¡Cuidado, no vayas a pensar! es una de las frases que oí en el vídeo que la plataforma de estudiantes universitarios Actúa por la Educación ha difundido para explicar su compromiso con la educación y que comparto totalmente.

En la entrada Nuevas culturas en educación, ¿una moda o una necesidad? yo explicaba el cambio cultural que debe acompañar la transformación de la educación, una transformación necesaria y urgente. Una transformación que debe ir acompañada de normativas rompedoras y valientes que no segreguen, etiqueten, clasifiquen.., que no pongan parches, que sean transgresoras, pero, por supuesto, de un cambio de mirada de toda la sociedad y de un profesorado comprometido con el cambio.

En todos los centros innovadores subyace un compromiso de toda la Comunidad Educativa por superar las prácticas que se vienen haciendo tradicionalmente, un compromiso por innovar para incluir, un compromiso compartido, con un profesorado cohesionado que lidera esta transformación. Los cambios efectivos son los que vienen desde abajo, los que parten de una propia reflexión y un deseo de modificar las prácticas.

Quedémonos ahora con esta idea.  REFLEXIÓN.

CURLY BRACKETS TOLos centros inclusivos son centros innovadores, porque todas las prácticas y actuaciones inclusivas que allí se desarrollan, son innovadoras, son prácticas que transforman, que superan el paradigma memorístico tradicional de clases magistrales, calificaciones, competitividad, segregación, espacios y tiempos rígidos… y rompe con la idea de scriptoriu de la Edad Media, puesto que hasta ahora para aprobar el alumnado debe reproducir fielmente lo que explica el profesor y lo que está escrito en los libros, copiándolo en los cuadernos, en el examen, a semejanza de los fieles monjes copistas medievales.  Enseñanza que no solo no desarrolla las competencias del siglo XXI, sino que deja fuera a muchos niños y niñas del sistema educativo.

Vemos entonces que la clave de todo este proceso de cambio es la REFLEXIÓN. Seamos los docentes reflexivos capaces de transformar la educación y lograr que todos y cada uno de nuestros alumnos y alumnas sean también pensadores eficaces, capaces de desarrollar el pensamiento crítico, con la idea de romper con el paradigma memorístico actual. No quiero decir con esto que rompamos con la memoria, sino que superemos ese modelo con actuaciones organizativas y pedagógicas acordes con la nueva cultura.
FLIPPED

¿Cómo podemos transformar la educación? ¿Cómo podemos transformar nuestros centros en centros inclunovadores?

A modo de decálogo:

  1. Reflexionando junta toda la comunidad educativa para perfilar las señas de identidad que marcarán TODAS las actuaciones.
  2. Haciendo un diagnóstico real y actualizado del centro y del contexto para adaptar el proyecto de centro a los cambios sociales y culturales.
  3. Creando centros acogedores y seguros donde toda la comunidad sienta que forma parte de él y donde a todo el alumnado se le respete, se le valore, se le tenga en cuenta para tomar decisiones; donde siempre se tengan altas expectativas y se valoren sus capacidades.
  4. Abriendo los centros a la sociedad, con prácticas como Aprendizaje Servicio uniendo de esta forma el aprendizaje con el compromiso social.
  5. Fomentando la colaboración entre todos los agentes de la comunidad educativa. Colaboración con las familias (escuelas de familias, comisiones, leer juntos…), colaboración entre el profesorado (Grupos de apoyo, docencia compartida…) y colaboración entre el alumnado (aprendizaje cooperativo, tutorías entre iguales, círculo de amigos…).
  6. Reestructurando espacios y tiempos, cambiando la rígida estructura de espacios (solo el aula) y tiempos (sesiones de 50/60 minutos) para crear ambientes de aprendizaje pensados para trabajar en equipo (profesorado/alumnado).
  7. Favoreciendo la metacognición como parte inherente del propio proceso de aprendizaje, aprender del error, de la reflexión. Transformando así la calificación en evaluación auténtica y hablando de una verdadera cultura de la evaluación.
  8. Introduciendo en el aula metodologías activas que van a permitir personalizar el aprendizaje y trabajar habilidades de pensamiento de orden superior.
  9. Desarrollando el pensamiento crítico de TODO el alumnado con una cultura del pensamiento instaurada en las aulas, consiguiendo pensadores eficaces capaces de, como dice Perkins (1) “preparar a los alumnos para que en un futuro puedan resolver problemas con eficacia, tomar decisiones bien meditadas y disfrutar de toda una vida de aprendizaje
  10. Dibujando itinerarios formativos que permita a familias y docentes caminar juntos.

El canvas para los centros inclusivos del artículo Centros inclusivos, el desafío actual puede ayudaros en esta reflexión.

 

Termino con una frase de Paulo Freire que nos sirve para la #RevoluciónInclusiva: “Lucho por una educación que nos enseñe a pensar, no por una educación que nos enseñe a obedecer”

 

 

(1) Tishman, S.; Perkins, D.; Jay, E. (2001). Un aula para pensar (aprender y enseñar en una cultura del pensamiento). Buenos Aires: Aique.

 

 

 

 

Centros inclusivos, el desafío actual.

Si el objetivo que perseguimos es “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, tal y como nos marca el Objetivo de Desarrollo número 4 de la Agenda 2030 (1), en primer lugar tenemos que pararnos a pensar, a reflexionar sobre qué escuela, qué instituto, qué centro educativo queremos; cómo podemos hacerlo; por dónde empezamos… y esta reflexión debe partir de todo el profesorado, de todas las familias, de todo el alumnado, de toda la comunidad educativa. Solo así crearemos y construiremos una visión compartida.

Es el momento de REPENSAR, de volver a pensar, de pensar de otra manera, para TRANSFORMAR. Me gusta la frase de Mario Benedetti  “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Cada vez somos más las personas que pensamos así, que pensamos que las respuestas que teníamos ya no sirven, que es necesario llevar a cabo una TRANSFORMACIÓN EN LA EDUCACIÓN. Una transformación que llegue a todas las dimensiones de la educación, una transformación que modifique las culturas, las políticas y las prácticas, convirtiendo los centros en lugares acogedores, donde TODAS las personas sean bienvenidas; en lugares seguros, donde TODA la comunidad educativa pueda participar activamente y donde TODO el alumnado pueda desarrollar siempre su identidad en positivo; en espacios de aprendizaje para TODOS, donde no se segregue, clasifique y diferencie, sino que se haga lo posible para que crezcan y brillen TODOS Y CADA UNO de nuestros alumnos. Si esta es la escuela que soñamos, si este es el centro educativo que quiero, EMPECEMOS. La #RevoluciónInclusiva es imparable y es una realidad.

Pero el desafío es ¿cómo transformar ese centro segregador que clasifica, homogeneiza, pone barreras, encorseta y delimita en el centro inclusivo que soñamos? ¿Cómo hacer esta transformación cuando la administración con sus normativas y sus decretos no acompaña, cuando considera que equidad es sinónimo de compensar y solo se apoya con programas segregadores? ¿Cómo?

Desgranemos aquí el CANVAS PARA LA INCLUSIÓN y llevemos la revolución a los propios claustros. En el centro del organizador, la visión compartida de la educación, las señas de identidad; a la derecha, el centro educativo, con sus culturas y políticas, con un liderazgo fuerte (ya hablé de este tema en otra entrada de este blog) y distribuido acorde con nuestras señas de identidad; y a la izquierda, las prácticas del aula, nuestras aulas abiertas, sin puertas, donde el aprendizaje fluye. Porque todo debe estar en conexión. No se trata de escribir mucho, sino de reflexionar, de pensar que todos los docentes incidimos en la educación de TODO  el alumnado, porque no son mis niños, mis niñas, mis chicos o chicas, son personas que durante un periodo de nuestras vidas, de sus vidas, comparten, compartimos, aprendizajes, inquietudes, visiones con todas y cada una de las personas que estamos en el centro educativo; porque mis actos, mis actitudes, mi mirada como docente, incide en todo el alumnado del centro; porque es necesario marcar un rumbo como equipo para crear una escuela inclusiva, una escuela humanista que elimina barreras, que acoge y hace brillar a todo el alumnado siempre.

CANVAS PARA

Comenzaremos pensando, dialogando, reflexionando sobre el centro que queremos. Una reflexión compartida, porque esta #RevoluciónInclusiva es de TODOS. Esta reflexión constituirá las SEÑAS DE IDENTIDAD del centro, señas que van a marcar la identidad del centro, sus líneas pedagógicas y su itinerario formativo. Por eso es importante dedicar un tiempo a ello, a pensar en el centro que queremos y soñamos, a debatir, a pensar y repensar.

2La siguiente cuestión es analizar el contexto, debemos contextualizar nuestro proyecto, siendo realistas y no dejando de soñar, de buscar soluciones. Debemos conocer las oportunidades y amenazas que nos ofrece el entorno, así como las fortalezas y debilidades que tenemos en el centro educativo; en el cruce de todas ellas irán surgiendo posibilidades de aprendizaje y transformación. Pero siempre pensando en TODO el alumnado y en unas señas de identidad que abogan por una concepción humanista de la educación.

Porque este es un proyecto de toda una comunidad, respondamos a la pregunta que se hacía Alain Touraine, sociólogo francés: ¿Podremos vivir juntos iguales y diferentes? (1) ¿Cómo? Esta respuesta estará en muchos de los apartados del CANVAS, pero fundamentalmente en la convivencia; una escuela inclusiva es una escuela que valora y acoge a todo el alumnado, que hace que sean personas queridas y estimadas, que trabaja la identidad frente a la homogeneización.

Reflexionemos sobre cómo abrir el centro a la comunidad, cómo hacer un uso pedagógico de los espacios y los tiempos, porque somos diferentes y esta diferencia nos enriquece, porque debemos comenzar a hablar de personalización frente a individualización y debemos repensar en la concreción curricular y el tratamiento transversal de las áreas (artículo 121.1 de la Ley Orgánica 2/2006 de Educación), que supone una poda del currículo y una metodología basada en proyectos integrados.

En la parte de la izquierda del CANVAS está la reflexión sobre las prácticas inclusivas de las que ya hablé más detenidamente en el artículo Pasemos a la acción: prácticas inclusivas  y que refuerzan la identidad del centro.

Esta semana he tenido la ocasión de conocer dos proyectos muy interesantes de personas comprometidas con la educación inclusiva, con ganas no solo de soñar, sino de crearcambiar-mundo y hacer realidad sus sueños, no una quimera, sino un sueño real, compartido, pensado y repensado. Mónica y los 18 maravillosos (2) trabajan para conseguir en Madrid una escuela inclusiva, están convencidos de que otra educación es posible y así nace el Proyecto UNICAP, porque solo uniendo capacidades seremos capaces de crecer. RIES, Reinventando el Instituto de Educación Secundaria (3) son un grupo de profesores y profesoras de Secundaria de la Comunidad Autónoma de Aragón que quieren reinventar los institutos públicos. Dos ejemplos muy claros de que la educación inclusiva es posible… si nos lo proponemos.

Para saber más:

(1) Touraine, A. (2006). ¿Podremos vivir juntos? Iguales y diferentes. Madrid: Fondo de Cultura Económica.

(2) Objetivos de Desarrollo Sostenible. 17 objetivos para transformar nuestro mundo ODS4

(3) Proyecto UNICAP: Uniendo Capacidades

(4) Proyecto RIES: Reinventando el Instituto de Educación Secundaria en Aragón

Os dejo también la Guía para elaborar un Proyecto Educativo de Centro desde un enfoque inclusivo.

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Funciones ejecutivas en un aula inclusiva. Inclunovación: innova para incluir.

Que es necesario cambiar la educación, que las escuelas no son un reflejo de la sociedad actual, que hay que transformar la educación, que no podemos seguir haciendo lo mismo que hace más de 100 años, que…. son fragmentos de conversaciones que escuchamos a diario. Lo cierto es que cada vez somos más los docentes que nos unimos para transformar la educación y cada vez somos más los que participamos en la #RevoluciónInclusiva iniciada por José Blas (@jblasgarcia) y que aboga por transformar la educación desde el prisma de la Inclusión.

3Me gusta hablar de Inclunovación como la unión de las dos palabras: Inclusión e Innovación, porque en esta transformación en la educación, en este cambio, la inclusión de todo el alumnado es una prioridad.

Innovar es cambiar, pero es cambiar con evidencias. Será por lo tanto un cambio basado en el conocimiento, un cambio con fundamento teórico, con raíces en la educación inclusiva (metáfora del árbol), pero sobre todo un cambio que sea capaz de transformar personas, de aportar valores humanos desde la perspectiva humanista de la educación que yo defiendo.

¿Dónde puedo encontrar las evidencias científicas, las bases teóricas que me ayuden a “inclunovar”? En una educación inclusiva del siglo XXI, una educación con todos y para todos, una educación que revolucione y transforme,  debemos tener en cuenta no solo la pedagogía, la psicología y el uso de la tecnología, sino también los últimos avances de la neurociencia. Por eso, desde mi punto de vista, nuestra revolución se basa y  fundamenta en estos cuatro pilares:

Imagen 1

  • Tecnologías de la Información y la Comunicación. La UNESCO aboga por el uso de las TIC en la educación diciendo que “las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) pueden contribuir al acceso universal a la educación, la igualdad en la instrucción, el ejercicio de la enseñanza y el aprendizaje de calidad y el desarrollo profesional de los docentes, así como a la gestión dirección y administración más eficientes del sistema educativo“, así como a una educación permanente a lo largo de la vida, ampliando las posibilidades de acceder a la información.  Su uso y empleo en las aulas es ahora una necesidad.

Los medios digitales me permiten personalizar el aprendizaje, respetar distintos ritmos de aprendizaje, hacer el currículo más accesible, desarrollando en el aula las competencias digitales que ayuden a todo el alumnado a adquirir y desarrollar conocimientos y habilidades prácticas para la búsqueda y el manejo de la información.

  • Neurociencia. Los años 90 del siglo XX se denominan la “década del cerebro”. En esta década se comenzó a prestar atención a los procesos mentales que intervienen en el aprendizaje desde una perspectiva distinta: la neurociencia. Surge entonces el término Neuroeducación como una interacción entre neurociencia y educación. En 1997 John T. Bruer (1) en su artículo “Neuroscience and the Brain: A Bridge Too Far” hablaba del largo camino que quedaba hasta que las dos ciencias, la neurociencia y la educación, pudieran caminar juntas, siendo la psicología cognitiva el puente que las uniría.

Las últimas investigaciones en neurociencia aportan muchas evidencias sobre cómo aprende el cerebro. Ahora sabemos que no existen dos cerebros iguales y que esta variabilidad implica distintas formas de acceder al aprendizaje, de expresar el conocimiento y diversas formas de motivar; el Diseño Universal de Aprendizaje está trabajando en esa interesante línea con pautas concretas para llevarlas al aula.

Desterremos también los neuromitos en educación (2) que se deben a una mala interpretación de investigaciones sobre el cerebro. Neuromitos como la oposición entre los dos hemisferios, cuando gracias a los hallazgos científicos se sabe que el procesamiento de la información se distribuye alrededor de todo el cerebro, hablando de procesamiento múltiple; como que utilizamos solo el 10% del cerebro; como que escuchar música de Mozart nos hace más inteligentes y mejora nuestro aprendizaje o como que aprendemos mejor cuando recibimos la información acorde a nuestro estilo de aprendizaje, son neuromitos que hacen mucho daño a la educación, llevando a implementar en las aulas pedagogías basadas en estas falsas creencias.

  • Psicología cognitiva. Se encarga del estudio de la cognición, de los procesos mentales que intervienen en el aprendizaje, por lo que la psicología cognitiva ayuda en el diálogo entre la neurociencia y la educación al estar bien conectada con la investigación y con la práctica pedagógica.

Las transformaciones de la sociedad deben tener una transcendencia en el plano educativo, lo que nos lleva a un desplazamiento de posiciones cercanas al conductismo (enseñar se identifica con transmitir el saber y aprender con memorizarlo, con reproducirlo fielmente) a modelos de corte cognitivo constructivista que hablan de ayudar a aprender, de un cambio de roles, que centran el trabajo del aula en la actividad mental del alumnado, en el pensamiento eficaz, profundo, desarrollando de esta forma el pensamiento crítico en todo el alumnado, desechando las prácticas directivas centradas en el conocimiento y no en el alumnado. El constructivismo supone un cambio en las culturas del aprendizaje, del pensamiento y de la evaluación.

  • Pedagogía. La neurociencia asociada a la educación, la neuroeducación, no solo nos ayuda a saber cómo funciona el cerebro, sino que permite construir metodologías docentes a partir de estas investigaciones sobre el cerebro.

Llevemos al aula metodologías docentes que tengan en cuenta las investigaciones en neuroeducación, metodologías que fomenten el pensamiento crítico, creativo y analítico. Metodologías que supongan un cambio de rol en el profesorado y en el alumnado, que emocionen, que permitan aprender del error, con tiempos atencionales distintos, que presenten los materiales curriculares en múltiples modalidades sensoriales, que impliquen el trabajo en equipo…

Centrémonos ahora en un término muy actual, el de las Funciones Ejecutivas, relacionado con el tema que estamos tratando, al ser un aspecto innovador, inclusivo y basado en evidencias.

Este término es definido por Muriel Lezak en 1982 como “las capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada socialmente”  (Tirapu & Luna, 2008, pág. 222) y que Tirapu define como “procesos cognitivos implicados en el control consciente de las conductas y los pensamientos” (2).

Comenzó a estudiarse desde el campo de la neuroeducación con la finalidad de intervenir directamente sobre el comportamiento infantil y en la actualidad se aboga por su práctica en el aula, en contextos naturales. Las funciones ejecutivas están relacionadas con elementos atencionales, de memoria, de planificación, inhibición… todos ellos relacionados con el aprendizaje.

Funciones ejecutivas en el aula.

De la mano de la psicología cognitiva, la neurociencia cognitiva se ha centrado en comprender las funciones cognitivas de alto nivel, las llamadas funciones ejecutivas. Para Tirapu, estas funciones son: habilidades de planificación, flexibilidad cognitiva, inhibición de la respuesta, memoria operativa, velocidad de procesamiento, memoria de trabajo, fluidez verbal, ejecución dual, control emocional y metacognición.

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Puesto que lo que perseguimos en el aula es que todo nuestro alumnado sea autónomo, es decir, que tenga capacidad de autogobernarse, de escoger, de decidir por sí mismo, de controlar y coordinar de forma consciente sus pensamiento, acciones y emociones, será necesario trabajar en el aula las funciones ejecutivas para lograrlo.

Pero ¿cómo trabajar las funciones ejecutivas en el aula de un manera inclusiva? 

  • Graduar siempre las tareas, de menor a mayor complejidad.
  • Dividir las tareas, de forma que el alumnado tenga objetivos a corto plazo. Tareas de menor duración.
  • Acompañar los objetivos de pautas y de una rúbrica que les ayude a hacer un seguimiento de sus avances. Estos objetivos serán siempre conocidos por el alumnado.
  • Dar instrucciones simples y claras que pueden acompañarse de listas de cotejo o checklist, de forma que le ayuden a estructurar y ejecutar la tarea.
  • Usar autoinstrucciones.
  • Ofrecer un modelaje con mentores.
  • Pensar antes de actuar.
  • Trabajar con organizadores gráficos que le ayuden a mantener la información organizada.
  • Utilizar relojes de arena o aplicaciones informáticas para la gestión del tiempo.
  • Estimular la fluidez verbal por medio de la expresión oral.
  • Trabajar los dilemas morales, el razonamiento social y los planes cognitivos en el aula.
  • Desarrollar la creatividad.
  • Hacer conexiones con el conocimiento ya adquirido, asociando la nueva información con datos o información conocida favorece la memoria y se aumenta el significado de la información a retener y por lo tanto de su almacenamiento.
  • Fomentar el uso de diarios de aprendizaje, autoevaluación, coevaluación…. que nos lleve a una Evaluación auténtica, a la metacognición.
  • Guiar el estudio con preguntas.
  • Utilizar el humor, el juego… como aliados para mantener la atención, para despertar la curiosidad, para fomentar la memoria implícita, para recordar…
  • Trabajar en equipo.

Existen modelos y metodologías que permiten trabajar las funciones ejecutivas de todo el alumnado en el aula de una forma natural. Me refiero al Flipped Classroom, al Aprendizaje Basado en Proyectos, al Aprendizaje Basado en Retos, al Aprendizaje Basado en el Pensamiento…, a la evaluación auténtica y a todas las tareas competenciales que fomentan el pensamiento crítico, el aprendizaje activo y que creen un ambiente emocional positivo en la clase, que promuevan el cambio de rol entre alumnado y profesorado, que permitan tiempos atencionales diferentes para aprender y sobre todo,  trabajar y aprender juntos alumnos diferentes.

¿Te animas? ¿Te unes a la #RevoluciónInclusiva?

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(1) El Dr. Bruer fue Presidente de la Fundación McDonnell (https://www.jsmf.org/) entre los años 1986 y 2014 y en ese tiempo estableció el Programa de McDonnell-Pew en Neurociencia Cognitiva, una nueva ciencia del cerebro-mente que une los sistemas de neurociencia y la psicología en el estudio de la cognición humana.

Bruer, J. (2016). Neuroeducación: un panorama desde el puente. Propuesta educativa, 2(46), 14-25.

PALLARÉS, D. (2015). Hacia una conceptualización dialógica de la neuroeducación. Participación educativa. Revista del Consejo Escolar, 4(7), 133-141.

(2) FORÉS, A., GAMO, J., GUILLÉN, J., HERNÁNDEZ, T., LIGIOIZ, M., PARDO, F., & TRINIDAD, C. (2015). Neuromitos en educación. El aprendizaje desde la neurociencia. . Barcelona: Plataforma editorial.

(3) Tirapu, J., & Luna, P. (2008). Neuropsicología de las funciones ejecutivas. En J. Tirapu, M. Ríos, & F. Maestú, Manual de Neuropsicología (págs. 221-259). Barcelona: Viguera Ediciones.

#RevoluciónInclusiva en las aulas: diseño universal y paisajes de aprendizaje.

El Diseño Universal es un paradigma del diseño que comenzó su andadura en el campo de la arquitectura a finales de los años 70.  El objetivo era simple: si ya en el diseño se tenían en cuenta a todos los usuarios no serían necesarias adaptaciones posteriores. De esta forma, el concepto de apoyo cambió, y también el de discapacidad, tendiendo a modelos sociales que dejaban de lado el modelo basado en el déficit imperante hasta entonces. Los entornos accesibles hicieron que fuésemos conscientes de que la discapacidad estaba en el contexto, no en el individuo y se comenzó a hablar entonces, de contextos discapacitantes, no de personas discapacitadas.

¿Y7 si esto lo llevamos a la educación? Habitualmente, el docente programa su asignatura pensando en un alumnado medio, tendiendo con sus prácticas a homogeneizar la heterogeneidad de su aula y aceptando como natural la realización de adaptaciones curriculares al alumnado que las necesite. Este es además un hecho aceptado por todos y que se contempla en todas las normativas educativas vigentes, tan ancladas en modelos clínicos que debemos desterrar. Normativas que es preciso cambiar si de verdad queremos apostar por un cambio en la educación, por una educación inclusiva donde todo el alumnado esté presente, participando y obteniendo logros.

Y yo me pregunto: ¿Es posible que ya en el diseño el docente tenga en cuenta a todo el alumnado de su aula con el fin de que no sean necesarias adaptaciones curriculares posteriores? ¿Es posible que de esta forma se eliminen las barreras al aprendizaje? Por supuesto que sí, es posible y debe hacerse.  ¿Cómo?

Paisajes de aprendizaje, una propuesta inclusiva.

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¿Qué es un paisaje de aprendizaje? Este concepto aparece en España en 2015 de la mano de Alfredo Hernando, que es quien le pone el nombre de paisaje de aprendizaje (1). Un paisaje de aprendizaje es una forma de programar que nos permite ya en el mismo diseño dar una respuesta inclusiva a todo el alumnado, pues favorece de una manera consciente la personalización del aprendizaje, permitiendo de esta forma crear diferentes itinerarios formativos. Itinerarios que se adaptan a nuestro alumnado y que eliminan las barreras al aprendizaje y a la participación.

Los paisajes de aprendizaje van acompañados de una matriz de doble entrada donde se cruzan las inteligencias múltiples y los procesos cognitivos de la taxonomía de Bloom revisada. Este modo de programar permite no solo concebir situaciones más ricas y profundas de aprendizaje desde el diseño, sino que además permite dar una respuesta inclusiva, equitativa y de calidad a TODO el alumnado.

De este forma tan visual, la plantilla nos ayudará no solo a salir de nuestra zona de confort, sino a tener en cuenta algunas de las pautas del Diseño Universal para el Aprendizaje (2) para su introducción en el currículo, como son por ejemplo proporcionar diferentes opciones para la percepción, al hacernos conscientes de que debemos presentar la información en formatos flexibles, formatos que ofrezcan alternativas diferentes a las visuales y auditivas; a ilustrar a través de diferentes medios proporcionando alternativas al texto; a maximizar la transferencia y la generalización proporcionando apoyos visuales, al considerar la inteligencia visual espacial con organizadores gráficos, visual thinking..; a ofrecer distintas formas de presentar productos de un proyecto… en definitiva a “adaptar” en el mismo diseño de la actividad para eliminar las barreras al aprendizaje.

Esta es la educación a la que debemos tender, una educación para todos y con todos, pero…

¿Qué puedo hacer como docente comprometido con la educación inclusiva? ¿Cómo puedo hacer mi propia #RevoluciónInclusiva en mi aula?

Puedo huir de las adaptaciones curriculares ad doc y tender a un diseño universal de aprendizaje donde como docente tenga en cuenta a todo el alumnado de mi aula cuando realice la programación diaria. En esta línea os invito a leer las reflexiones que Antonio Márquez hace en su blog sobre las adaptaciones curriculares y la inclusión.

Puedo tender al desarrollo en el aula de procesos cognitivos de mayor complejidad, estimulando el pensamiento crítico de todo el alumnado y favoreciendo un aprendizaje profundo y significativo. Cambiando las culturas de aprendizaje, de pensamiento y de evaluación, como ya comenté en una entrada de este mismo blog.

Pero, sobre todo, puedo eliminar las barreras visibles o invisibles a la participación, al aprendizaje, a la presencia y a la titulación que ponemos diariamente a nuestro alumnado.

Y tú, ¿te unes también a la #RevoluciónInclusiva?

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REFERENCIAS y LECTURA IMPRESCINDIBLE

(1) La primera vez que se utilizó el término paisajes de aprendizaje en España fue Alfredo Hernando Calvo (@alfredohernando) en Escuela21.

Alfredo Hernando es el autor del libro publicado por fundación telefónica “Viaje a la escuela del siglo XXI: Así trabajan los colegios más innovadores” del que que recomiendo su lectura.

Para saber más sobre los paisajes de aprendizaje os invito además a leer el monográfico Educadores. Espacio de ideas y proyectos educativos. Octubre-Diciembre 2015. Número 256. Editado por Escuelas Católicas.

Hernando, A. (2015). Viaje a la escuela del siglo XXI: Así trabajan los colegios más innovadores. Madrid: Fundación telefónica.

(2) Diseño Universal de Aprendizaje. EducaDUA: la web de la investigación del Diseño Universal de Aprendizaje

 

 

 

#RevoluciónInclusiva. Un revolución pendiente en la educación.

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Montesquieu (1689-1755) escribió

“Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad”.

La Declaración de Salamanca de 1994 y su marco de acción sobre necesidades educativas especiales tuvo como ejes de trabajo: la accesibilidad y la calidad. Han pasado 23 años y estos temas todavía están en el tintero en muchas ocasiones. Es una declaración llena de buenas intenciones que se ha quedado en eso, y es que el tema de la educación inclusiva es algo etéreo y utópico todavía para muchas personas. En ocasiones se equipara a integración (ver entrada integración vs. inclusión) porque ha faltado formación en los centros educativos y porque no hay unas políticas claras al respecto; en ocasiones se asocia solo al alumnado con necesidades educativas especiales y se ve como una modalidad de escolarización dentro del marco general de educación utilizando indistintamente los términos integración e inclusión; y a menudo queda en manos exclusivamente del profesorado de pedagogía terapéutica, audición y lenguaje y orientación. Pero siempre, siempre, es vista como un principio (en las normativas vigentes en educación así consta) y se considera entonces como algo moralmente importante, difícil de llevar a la práctica y que no compromete, porque seguimos haciendo lo mismo: no incluimos, segregamos; no acogemos, aceptamos…

Pero la educación inclusiva es un DERECHO. La Convención de los Derechos de las personas con discapacidad (Unesco, 2006) en su artículo 24 habla de ASEGURAR una educación inclusiva a todos los niveles y a lo largo de la vida. Esta convención sobre los derechos de las personas con discapacidad se firma y se ratifica en España el 3 de mayo de 2008 y también se firma su protocolo; de esta forma, España acepta las obligaciones jurídicas que le corresponden en virtud del tratado y debe adoptar la legislación adecuada para hacerlas cumplir.

El 7 de noviembre de 2011, la Agencia Europea para el Desarrollo de la Educación del Alumnado con Necesidades Educativas Especiales organizó por tercera vez un acto con jóvenes de edades comprendidas entre los 14 y los 19 años; cada país miembro nombró a dos estudiantes de educación secundaria y formación profesional con necesidades educativas especiales y/o discapacidad y a uno sin estas características. “Se trataba de ofrecer a los jóvenes de Europa la oportunidad de ser escuchados, facilitando una plataforma donde exponer sus opiniones sobre educación, explicando sus necesidades y expresando sus aspiraciones. La Audiencia a su vez propició que los delegados compartieran sus vivencias y trataran el significado de la educación inclusiva en su día a día” (1) . Y les hicieron tres preguntas: la primera fue ¿Qué es la educación inclusiva para ti?

Esta reflexión es necesaria para avanzar, piensa ¿Qué es la educación inclusiva para ti? Es importante reflexionar sobre este tema, porque va a condicionar tus actuaciones en el centro educativo, en el aula, en la sociedad en general.

Ya he hablado de esto en otras entradas; a mí me gusta tomar como referencia la definición de la UNESCO, que dice lo siguiente:

“La Educación Inclusiva puede ser concebida como un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los educandos a través de una mayor participación en el aprendizaje, las actividades culturales y comunitarias y reducir la exclusión dentro y fuera del sistema educativo.  Lo anterior implica cambios y modificaciones de contenidos, enfoques, estructuras y estrategias basados en una visión común que abarca a todos los niños en edad escolar y la convicción de que es responsabilidad del sistema educativo regular educar a todos los niños y niñas.  El objetivo de la inclusión es brindar respuestas apropiadas al amplio espectro de necesidades de aprendizaje tanto en entornos formales como no formales de la educación.  La educación inclusiva, más que un tema marginal que trata sobre cómo integrar a ciertos estudiantes a la enseñanza convencional, representa un enfoque que examina cómo transformar los sistemas educativos y otros entornos de aprendizaje, con el fin de responder a la diversidad de los estudiantes.  El propósito de la educación inclusiva es permitir que los maestros y estudiantes se sientan cómodos ante la diversidad y la perciban no como un problema sino como un desafío y una oportunidad para enriquecer el entorno de aprendizaje”  (UNESCO, 2006, pág. 14)

Habla de que es un proceso, por lo tanto no un acto puntual ni una intervención aislada; para responder a la diversidad de las necesidades de TODOS los educandos, el TODOS con mayúsculas, porque todos somos diversos y todos tenemos necesidades, no se asocia solo al alumnado con necesidades educativas especiales; al ser una respuesta para todo el alumnado debemos pensar en respuestas inclusivas generales que además van a permitir que nuestros centros sean inclusivos. A través de una mayor participación en el aprendizaje, otra palabra clave, para participar tienen que estar, es decir, para participar no hay que sacarlos del aula, sino que tienen que estar presentes en el aula; pero habla también de participación en las actividades culturales y comunitarias, ¡qué importante es este aspecto que siempre se nos olvida! ¿Lo tenemos en cuenta? ¿Tenemos en cuenta los entornos no formales para TODO el alumnado o segregamos también en estos entornos?

Ahora que ya tenemos 12claro qué es y qué no es la educación inclusiva, el debate es otro: el debate actual es cómo se va a lograr un educación inclusiva y equitativa de calidad.

Y en este punto del debate es donde todos tenemos algo que aportar (docentes, alumnado, familias, comunidad, administración…), porque está en nuestras manos poder hacerlo, y porque como hemos visto, la educación inclusiva es un DERECHO para todo el alumnado, por lo tanto hay que ponerse en acción y caminar hacia otra educación transformadora.

La misma definición de la UNESCO nos dice que “Lo anterior implica cambios y modificaciones de contenidos, enfoques, estructuras y estrategias basados en una visión común que abarca a todos los niños en edad escolar y la convicción de que es responsabilidad del sistema educativo regular educar a todos los niños y niñas”

¿De qué habla? De la necesidad de hacer ajustes razonables en función de las necesidades individuales, así como de facilitar las medidas de apoyo necesarias. ¿De qué más? De políticas transformadoras de la educación, tanto en los propios centros como a nivel legislativo. ¿De qué más? De cambio; habla de cambios y modificaciones, habla de transformar la educación; no podemos seguir haciendo lo mismo que venimos haciendo y que sabemos que no da una respuesta inclusiva ni una respuesta adecuada a todo el alumnado. Pero, sobre todo, habla de TODOS los niños en edad escolar, no solo de un alumnado concreto, sino de TODOS.

Llegados a este punto es momento de pensar y reflexionar ¿Qué puedo hacer yo? ¿Cómo voy a lograr en mi aula, en mi centro educativo una educación inclusiva y equitativa de calidad?

  • En mi aula, transformando la metodología y utilizando  metodologías activas donde el alumnado tenga un papel activo en su aprendizaje; cambiando el enfoque de la evaluación, una evaluación en la que todo el alumnado pueda participar, donde se aprende del error; trabajando en grupo, en equipo, en parejas, donde se fomenten las interacciones dialógicas; desarrollando los talentos y las capacidades de todo el alumnado teniendo en cuenta las inteligencias múltiples, donde se consideren y valoren distintas formas de aprender, distintas formas de enseñar; organizando espacios y tiempos, donde no hay alumnado discapacitado, sino contextos discapacitantes; eliminando las barreras al acceso, a la participación y al aprendizaje ofreciendo la información por distintas vías utilizando distintas formas de motivación, presentación y expresión…
  • En mi centro educativo, transformando las políticas y la organización del centro: apoyos dentro del aula, docencia compartida, recreos inclusivos o patios dinámicos, accesibilidad como seña de identidad del centro (física, sensorial y cognitiva), creación de equipos de colaboración y de aprendizaje entre el profesorado…; creando comunidades escolares seguras y acogedoras: Proyecto Educativo de Centro inclusivo, prevención de la convivencia, concepción humanista de la educación, sentimiento de pertenencia…; abriendo la escuela a la comunidad y creando una escuela abierta y participativa: escuelas de familias, tertulias dialógicas, comisiones mixtas, participación en actividades del centro…

Y la Administración, ¿qué puede hacer para lograr una educación inclusiva y equitativa de calidad?

  • Puede legislar normativas claras y concretas sobre el tema, normativas donde la educación inclusiva deje de ser un principio, un criterio orientativo y pase a ser un compromiso firme y una realidad.
  • Puede legislar normativas que huyan del enfoque clínico, del enfoque centrado en la discapacidad, en lo que los alumnos no saben hacer y apuesten claramente por un cambio de modelo.
  • Pueden legislar que los apoyos sean siempre dentro del aula, garantizar que exista profesorado de apoyo a la inclusión y que no se condicione el número de alumnos con necesidades educativas especiales al cupo del profesorado de pedagogía terapéutica.
  • Pueden legislar itinerarios formativos en el tema de la educación inclusiva, itinerarios que yo consideraría obligatorios para todo el profesorado.
  • Pueden contemplar la creación de centros de recursos y de formación permanente para el profesorado en el tema de la educación inclusiva desde donde no solo se de formación sino acompañamiento y asesoramiento.
  • En definitiva, la Administración con sus normas debe ser capaz de que La educación inclusiva, más que un tema marginal que trata sobre cómo integrar a ciertos estudiantes a la enseñanza convencional, represente un enfoque que examine cómo transformar los sistemas educativos y otros entornos de aprendizaje, con el fin de responder a la diversidad de los estudiantes”.

 

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(1) https://www.european-agency.org/sites/default/files/young-views-on-inclusive-education_YoungViews-2012ES.pdf

UNESCO. (2006). Orientaciones para la inclusión: asegurar el acceso a la educación para todos. París: UNESCO.

¿Te unes a la #RevoluciónInclusiva?

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Si queremos “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todo el alumnado”  es necesario cambiar estructuras organizativas y prácticas educativas en nuestros centros, es necesario empezar a actuar, pero es necesario sobre todo, concienciarse con ello.

Esta revolución supone no dejar a nadie atrás, supone que todos tenemos las mismas oportunidades, supone una educación de calidad inclusiva con resultados de aprendizaje equitativos y eficaces para todo el alumnado, supone que se promuevan metodologías activas que permitan aprender juntos a alumnos diferentes, supone por lo tanto que  se eliminen barreras al acceso, a la participación, a la continuidad, a la finalización…

Pero para lograr esta educación de calidad inclusiva y equitativa, es indispensable que las políticas educativas que lleves a cabo en tu centro tengan por finalidad TRANSFORMAR.

En este vídeo explico qué es la #RevoluciónInclusiva y te invito a participar en ella. ¿Te unes?

 

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Perfil del líder educativo. Promotor del cambio inclusivo.

Es indiscutible la importancia que el director o directora de un centro tiene en el devenir del mismo. Un tipo de liderazgo u otro condiciona el que las culturas, políticas y prácticas de un centro sean inclusivas o segregadoras.

Las competencias que debe desempeñar el director/directora vienen reguladas en el art. 132 de la LOE, y para llevarlas a cabo de forma inclusiva y eficazmente se necesita un liderazgo y un líder con unas características concretas. Esta reflexión forma parte de la Guía para elaborar un proyecto de dirección desde un enfoque inclusivo que estoy preparando y que próximamente verá la luz.

¿Qué perfil tiene un buen líder educativo?  Un director, una directora de un centro educativo se enfrenta diariamente a la incertidumbre, no hay dos días iguales, por lo que se precisan docentes proactivos que sepan gestionar el cambio; docentes eclécticos, conciliadores que actúen de mediadores ante la nueva sociedad global; docentes curiosos con ganas de aprender, de innovar, de transformar; pero sobre todo, docentes éticos firmes defensores de los valores inclusivos.

He preparado un decálogo con todas las características que considero debe tener un buen líder educativo que avala la educación inclusiva y también he relacionado estas características con los hábitos de la mente de  Arthur L. Costa y Bena Kallick, al considerar que el buen líder educativo es una persona que piensa con eficacia y que destaca por sus conductas inteligentes.

DECÁLOGO DEL LÍDER EDUCATIVO INCLUSIVO

Un líder educativo inclusivo: Es capaz de ilusionar, contagiar. Sabe crear equipos, confía en las personas y las motiva. Tiene siempre una actitud proactiva que le va a ayudar a anticiparse, a no decaer. Es persuasivo, empático, escucha y no impone. Es carismático.

decalogo-liderar-centroPlanifica y marca un rumbo, una hoja de ruta conocida por toda la comunidad educativa. Esta planificación aparecerá en su proyecto de dirección y estará acorde con el Proyecto Educativo de Centro.

Promueve siempre un clima de respeto favoreciendo las relaciones de toda la comunidad educativa. Es partidario de una escuela abierta y participativa, una escuela democrática impulsando la participación de las familias y la sociedad en el centro educativo. Es capaz de fomentar la participación de familias y profesorado en el centro, creando redes de colaboración.

Gestiona la presión no permitiendo que situaciones adversas le superen. Es capaz de guiar en momentos de crisis. Elabora planes alternativos y utiliza la proactividad para ello. Es capaz de adaptarse a nuevos entornos, nuevas situaciones o problemas.

Sabe organizar el tiempo, gestionando reuniones eficaces. Es claro y asertivo en el mensaje. Expresando las ideas de forma clara y concreta, evitando las ambigüedades.

Actúa como mediador favoreciendo la convivencia en el centro, garantizando la mediación en la resolución de los conflictos. Posee habilidades comunicativas de escucha activa, conoce y gestiona la diversidad del centro y es una persona ética.

Es promotor de ideas innovadoras, actúa como líder pedagógico. Es curioso y se interesa por conocer nuevas estrategias, recursos, tecnologías…

Hábitos de la mente en el líder educativo

Ya he comentado que un buen líder es una persona que piensa con eficacia, es una persona que destaca por conductas inteligentes y por unos hábitos muy concretos, me refiero a los hábitos de la mente de Arthur L. Costa y Bena Kallick. Podríamos decir por lo tanto que un líder sobresale en cada uno de esos hábitos. Destaca por:

  • Ser persistente. No se da por vencido, el buen líder sigue actuando, es proactivo, gestiona bien la presión.
  • Maneja la impulsividad. Piensa antes de actuar, promueve climas de respeto y actúa de mediador. Un buen líder considera las posibilidades antes de actuar, elabora un plan, anticipa los problemas.
  • Escucha a los demás con empatía y comprensión puesto que posee habilidades de escucha activa.
  • Piensa flexiblemente. Son capaces de cambiar y ofrecer nuevas alternativas cuando aparece nueva información. Ven y comprenden otras relaciones, consideran puntos de vista alternativos.
  • Piensa sobre el pensamiento. El buen líder reflexiona y evalúa sus propias destrezas y estrategias del pensamiento. Es consciente de sus acciones, del efecto sobre los demás, sobre toda la comunidad educativa. Pero también es capaz de autoevaluarse, de evaluar su hoja de ruta para corregir y modificar el plan si es necesario. Reflexiona sobre educación, sobre qué estrategias, planifica, organiza, reflexiona y evalúa.
  • Se esfuerza por lograr la precisión. Es cuidadoso, se esfuerza por trabajar con precisión, aprende del error y revisa las reglas para mejorar. El buen líder conoce los criterios de calidad y se esfuerza por lograrlos.
  • Cuestionamiento y planteamiento de problemas. Einstein decía que “la formulación de un problema importa más que su solución” un buen líder es capaz de resolver con eficacia los problemas, de plantearse preguntas y posibilidades nuevas a problemas conocidos.
  • Aplicación de conocimiento anterior a situaciones nuevas. El buen líder aprende de la experiencia, aprende de los errores, es capaz de transferir significado de una experiencia y llevarla a otra. Actúa para crear oportunidades.
  • Pensar y comunicarse con claridad y precisión. Posee habilidades comunicativas, expresa de forma clara y asertiva sus ideas.
  • Conseguir datos con todos los sentidos. Tienen en cuenta el contexto, el entorno y son capaces de crear entornos acogedores que creen sentimientos de pertenencia a toda la comunidad educativa.
  • Creación, imaginación e innovación. El buen líder es creativo, curioso, lidera la innovación.
  • Responder con asombro y admiración. Disfrutan aprendiendo, compartiendo con los demás. Les gusta resolver cosas y siguen aprendiendo durante toda su vida.
  • Aceptación de riesgos responsables. Toleran la confusión y la incertidumbre. Asumen riesgos que les llevan a generar nuevas ideas.
  • El humor es una herramienta útil en las relaciones humanas, suavizan situaciones tensas y hacen más amenas las intervenciones.
  • Pensamiento interdependiente. Es capaz de trabajar con otros, de crear equipos, de fomentar la participación del profesorado y de las familias en la vida escolar, de crear redes de colaboración.
  • Apertura al aprendizaje continuo. El buen líder es curioso, con ganas de aprender, creativo. Aprende de las experiencias.

 

En uno de sus aforismos, Jorge Wagensberg dice: “La grandeza del concierto de violín en re de Beethoven está en el contraste que existe entre la evidente complejidad del sonido y la simplicidad aparente de la partitura“. Para mí un buen líder es aquél que es capaz de hacer simple lo que es complejo ¿Y para ti?