Funciones ejecutivas en un aula inclusiva. Inclunovación: innova para incluir.

Que es necesario cambiar la educación, que las escuelas no son un reflejo de la sociedad actual, que hay que transformar la educación, que no podemos seguir haciendo lo mismo que hace más de 100 años, que…. son fragmentos de conversaciones que escuchamos a diario. Lo cierto es que cada vez somos más los docentes que nos unimos para transformar la educación y cada vez somos más los que participamos en la #RevoluciónInclusiva iniciada por José Blas (@jblasgarcia) y que aboga por transformar la educación desde el prisma de la Inclusión.

3Me gusta hablar de Inclunovación como la unión de las dos palabras: Inclusión e Innovación, porque en esta transformación en la educación, en este cambio, la inclusión de todo el alumnado es una prioridad.

Innovar es cambiar, pero es cambiar con evidencias. Será por lo tanto un cambio basado en el conocimiento, un cambio con fundamento teórico, con raíces en la educación inclusiva (metáfora del árbol), pero sobre todo un cambio que sea capaz de transformar personas, de aportar valores humanos desde la perspectiva humanista de la educación que yo defiendo.

¿Dónde puedo encontrar las evidencias científicas, las bases teóricas que me ayuden a “inclunovar”? En una educación inclusiva del siglo XXI, una educación con todos y para todos, una educación que revolucione y transforme,  debemos tener en cuenta no solo la pedagogía, la psicología y el uso de la tecnología, sino también los últimos avances de la neurociencia. Por eso, desde mi punto de vista, nuestra revolución se basa y  fundamenta en estos cuatro pilares:

Imagen 1

  • Tecnologías de la Información y la Comunicación. La UNESCO aboga por el uso de las TIC en la educación diciendo que “las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) pueden contribuir al acceso universal a la educación, la igualdad en la instrucción, el ejercicio de la enseñanza y el aprendizaje de calidad y el desarrollo profesional de los docentes, así como a la gestión dirección y administración más eficientes del sistema educativo“, así como a una educación permanente a lo largo de la vida, ampliando las posibilidades de acceder a la información.  Su uso y empleo en las aulas es ahora una necesidad.

Los medios digitales me permiten personalizar el aprendizaje, respetar distintos ritmos de aprendizaje, hacer el currículo más accesible, desarrollando en el aula las competencias digitales que ayuden a todo el alumnado a adquirir y desarrollar conocimientos y habilidades prácticas para la búsqueda y el manejo de la información.

  • Neurociencia. Los años 90 del siglo XX se denominan la “década del cerebro”. En esta década se comenzó a prestar atención a los procesos mentales que intervienen en el aprendizaje desde una perspectiva distinta: la neurociencia. Surge entonces el término Neuroeducación como una interacción entre neurociencia y educación. En 1997 John T. Bruer (1) en su artículo “Neuroscience and the Brain: A Bridge Too Far” hablaba del largo camino que quedaba hasta que las dos ciencias, la neurociencia y la educación, pudieran caminar juntas, siendo la psicología cognitiva el puente que las uniría.

Las últimas investigaciones en neurociencia aportan muchas evidencias sobre cómo aprende el cerebro. Ahora sabemos que no existen dos cerebros iguales y que esta variabilidad implica distintas formas de acceder al aprendizaje, de expresar el conocimiento y diversas formas de motivar; el Diseño Universal de Aprendizaje está trabajando en esa interesante línea con pautas concretas para llevarlas al aula.

Desterremos también los neuromitos en educación (2) que se deben a una mala interpretación de investigaciones sobre el cerebro. Neuromitos como la oposición entre los dos hemisferios, cuando gracias a los hallazgos científicos se sabe que el procesamiento de la información se distribuye alrededor de todo el cerebro, hablando de procesamiento múltiple; como que utilizamos solo el 10% del cerebro; como que escuchar música de Mozart nos hace más inteligentes y mejora nuestro aprendizaje o como que aprendemos mejor cuando recibimos la información acorde a nuestro estilo de aprendizaje, son neuromitos que hacen mucho a la educación llevando a implementar en las aulas pedagogías basadas en estas falsas creencias.

  • Psicología cognitiva. Se encarga del estudio de la cognición, de los procesos mentales que intervienen en el aprendizaje, por lo que la psicología cognitiva ayuda en el diálogo entre la neurociencia y la educación al estar bien conectada con la investigación y con la práctica pedagógica.

Las transformaciones de la sociedad deben tener una transcendencia en el plano educativo, lo que nos lleva a un desplazamiento de posiciones cercanas al conductismo (enseñar se identifica con transmitir el saber y aprender con memorizarlo, con reproducirlo fielmente) a modelos de corte cognitivo constructivista que hablan de ayudar a aprender, de un cambio de roles, que centran el trabajo del aula en la actividad mental del alumnado, en el pensamiento eficaz, profundo, desarrollando de esta forma el pensamiento crítico en todo el alumnado, desechando las prácticas directivas centradas en el conocimiento y no en el alumnado. El constructivismo supone un cambio en las culturas del aprendizaje, del pensamiento y de la evaluación.

  • Pedagogía. La neurociencia asociada a la educación, la neuroeducación, no solo nos ayuda a saber cómo funciona el cerebro, sino que permite construir metodologías docentes a partir de estas investigaciones sobre el cerebro.

Llevemos al aula metodologías docentes que tengan en cuenta las investigaciones en neuroeducación, metodologías que fomenten el pensamiento crítico, creativo y analítico. Metodologías que supongan un cambio de rol en el profesorado y en el alumnado, que emocionen, que permitan aprender del error, con tiempos atencionales distintos, que presenten los materiales curriculares en múltiples modalidades sensoriales, que impliquen el trabajo en equipo…

Centrémonos ahora en un término muy actual, el de las Funciones Ejecutivas, relacionado con el tema que estamos tratando, al ser un aspecto innovador, inclusivo y basado en evidencias.

Este término es definido por Muriel Lezak en 1982 como “las capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada socialmente”  (Tirapu & Luna, 2008, pág. 222) y que Tirapu define como “procesos cognitivos implicados en el control consciente de las conductas y los pensamientos” (2).

Comenzó a estudiarse desde el campo de la neuroeducación con la finalidad de intervenir directamente sobre el comportamiento infantil y en la actualidad se aboga por su práctica en el aula, en contextos naturales. Las funciones ejecutivas están relacionadas con elementos atencionales, de memoria, de planificación, inhibición… todos ellos relacionados con el aprendizaje.

Funciones ejecutivas en el aula.

De la mano de la psicología cognitiva, la neurociencia cognitiva se ha centrado en comprender las funciones cognitivas de alto nivel, las llamadas funciones ejecutivas. Para Tirapu, estas funciones son: habilidades de planificación, flexibilidad cognitiva, inhibición de la respuesta, memoria operativa, velocidad de procesamiento, memoria de trabajo, fluidez verbal, ejecución dual, control emocional y metacognición.

FFEE

Puesto que lo que perseguimos en el aula es que todo nuestro alumnado sea autónomo, es decir, que tenga capacidad de autogobernarse, de escoger, de decidir por sí mismo, de controlar y coordinar de forma consciente sus pensamiento, acciones y emociones, será necesario trabajar en el aula las funciones ejecutivas para lograrlo.

Pero ¿cómo trabajar las funciones ejecutivas en el aula de un manera inclusiva? 

  • Graduar siempre las tareas, de menor a mayor complejidad.
  • Dividir las tareas, de forma que el alumnado tenga objetivos a corto plazo. Tareas de menor duración.
  • Acompañar los objetivos de pautas y de una rúbrica que les ayude a hacer un seguimiento de sus avances. Estos objetivos serán siempre conocidos por el alumnado.
  • Dar instrucciones simples y claras que pueden acompañarse de listas de cotejo o checklist, de forma que le ayuden a estructurar y ejecutar la tarea.
  • Usar autoinstrucciones.
  • Ofrecer un modelaje con mentores.
  • Pensar antes de actuar.
  • Trabajar con organizadores gráficos que le ayuden a mantener la información organizada.
  • Utilizar relojes de arena o aplicaciones informáticas para la gestión del tiempo.
  • Estimular la fluidez verbal por medio de la expresión oral.
  • Trabajar los dilemas morales, el razonamiento social y los planes cognitivos en el aula.
  • Desarrollar la creatividad.
  • Hacer conexiones con el conocimiento ya adquirido, asociando la nueva información con datos o información conocida favorece la memoria y se aumenta el significado de la información a retener y por lo tanto de su almacenamiento.
  • Fomentar el uso de diarios de aprendizaje, autoevaluación, coevaluación…. que nos lleve a una Evaluación auténtica, a la metacognición.
  • Guiar el estudio con preguntas.
  • Utilizar el humor, el juego… como aliados para mantener la atención, para despertar la curiosidad, para fomentar la memoria implícita, para recordar…
  • Trabajar en equipo.

Existen modelos y metodologías que permiten trabajar las funciones ejecutivas de todo el alumnado en el aula de una forma natural. Me refiero al Flipped Classroom, al Aprendizaje Basado en Proyectos, al Aprendizaje Basado en Retos, al Aprendizaje Basado en el Pensamiento…, a la evaluación auténtica y a todas las tareas competenciales que fomentan el pensamiento crítico, el aprendizaje activo y que creen un ambiente emocional positivo en la clase, que promuevan el cambio de rol entre alumnado y profesorado, que permitan tiempos atencionales diferentes para aprender y sobre todo,  trabajar y aprender juntos alumnos diferentes.

¿Te animas? ¿Te unes a la #RevoluciónInclusiva?

acosocarei-1

(1) El Dr. Bruer fue Presidente de la Fundación McDonnell (https://www.jsmf.org/) entre los años 1986 y 2014 y en ese tiempo estableció el Programa de McDonnell-Pew en Neurociencia Cognitiva, una nueva ciencia del cerebro-mente que une los sistemas de neurociencia y la psicología en el estudio de la cognición humana.

Bruer, J. (2016). Neuroeducación: un panorama desde el puente. Propuesta educativa, 2(46), 14-25.

PALLARÉS, D. (2015). Hacia una conceptualización dialógica de la neuroeducación. Participación educativa. Revista del Consejo Escolar, 4(7), 133-141.

(2) FORÉS, A., GAMO, J., GUILLÉN, J., HERNÁNDEZ, T., LIGIOIZ, M., PARDO, F., & TRINIDAD, C. (2015). Neuromitos en educación. El aprendizaje desde la neurociencia. . Barcelona: Plataforma editorial.

(3) Tirapu, J., & Luna, P. (2008). Neuropsicología de las funciones ejecutivas. En J. Tirapu, M. Ríos, & F. Maestú, Manual de Neuropsicología (págs. 221-259). Barcelona: Viguera Ediciones.

Anuncios