Enero 2023. Diseño universal y ajustes razonables

Comenzamos el calendario con el tema elegido para trabajar este año: Diseño universal y ajustes razonables. ¿Y por qué este tema y no otro? ¿Qué significan exactamente estos dos términos?

Por “diseño universal” se entenderá el diseño de productos, entornos, programas y servicios que puedan utilizar todas las personas, en la mayor medida posible, sin necesidad de adaptación ni diseño especializado. El “diseño universal” no excluirá las ayudas técnicas para grupos particulares de personas con discapacidad, cuando se necesiten.

Por “ajustes razonables” se entenderán las modificaciones y adaptaciones necesarias y adecuadas que no impongan una carga desproporcionada o indebida, cuando se requieran en un caso particular, para garantizar a las personas con discapacidad el goce o ejercicio, en igualdad de condiciones con las demás, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.

Convención de los derechos de las personas con discapacidad

¿Qué implicación tiene en el aula, en la escuela? Cuando a pesar de un diseño universal la persona requiriera o requiriese de modificaciones y adaptaciones necesarias para garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad en igualdad de condiciones con las demás personas, es nuestra obligación ofrecerle esos ajustes.

Hablar de ajustes razonables es hablar de un derecho del estudiante y una obligación de las escuelas.

Pero para poder comprender todo lo que se va a ir abordando en estos meses en necesario compartir significados: ¿qué entendemos por inclusión? ¿Qué es el capacitismo? ¿En qué enfoque nos movemos?

Hay todavía muchos errores conceptuales entre los conceptos de integración e inclusión que nos impiden avanzar hacia una educación inclusiva. La propia normativa es segregadora y sigue centrada en un modelo que categoriza y que considera lo que es normal y lo que no lo es. A menos que haya un cambio, a menos que nos comprometamos con él, a menos que denunciemos las injusticias y pasemos a la acción, la escuela seguirá siendo opresora e injusta para muchas personas.

Seguimos anclados en un discurso capacitista que considera que las personas que se salen de la norma no pueden ser tan capaces como las demás y que tienen que dejar de ser ellas mismas para aspirar a una «normalidad». Esto ocurre en las aulas cuando dejamos estudiantes en los márgenes porque son diferentes y los atendemos siempre de forma diferente e incluso consideramos que su funcionamiento no es válido, que no son capaces y decimos entonces que son discapaces.

El modelo de la diversidad de Agustina Palacios y Javier Romañach (2006), del que hablaré en el mes de febrero, es una evolución del modelo social y defiende que todas las expresiones de funcionamiento son válidas, superando la dicotomía entre capacidad y discapacidad. Este modelo está basado en la ética de la diversidad, en la dignidad humana y en el diseño universal. Esto supone en primer lugar trabajar con el portafolio de los talentos (mes de marzo) y conocer a la persona, sus competencias, habilidades, fortalezas y características, para luego analizar las barreras al aprendizaje (mes de abril).

Cuando las demandas del contexto son elevadas y superan las competencias, habilidades y características de la persona, cuando hay un desajuste entre la persona y el contexto, se genera una necesidad de apoyo que puede variar en intensidad (mes de mayo)

En los meses de junio, julio, agosto y septiembre se abordarán las medidas que nos van a permitir apoyar el aprendizaje y la inclusión de todo el alumnado bajo los principios de equidad y calidad. Y en los meses de octubre, noviembre y diciembre se analizarán los temas de aulas DUA, evaluación inclusiva y personalización del aprendizaje.

Confío que el calendario de este año te ayude a reflexionar sobre la equidad y la calidad, invitándote a revisar e identificar culturas de exclusión y transformar las prácticas en el aula, que es nuestro gran reto en la actualidad. Puedes descargarte en calendario AQUÍ.

Para Julie Allan (2005) la inclusión es un proyecto ético que implica el compromiso de todas las personas, que nos permite ser optimistas y saber que podemos cambiar. ¿Te unes a la #RevoluciónInclusiva? ¿Te unes al cambio?

Trabajos citados:

Convención de los derechos de las personas con discapacidad

Palacios, A.; Romañach, J. (2006) El modelo de la diversidad. La Bioética y los Derechos Humanos como herramientas para alcanzar la plena dignidad en la diversidad funcional. Ediciones Diversitas

Allan, J. (2005). Inclusion as an ethical project. In Shelley Tremain (ed.), Foucault and the Government of Disability. University of Michigan Press. pp. 281–97.

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Calendario 2022. Personalización en la escuela inclusiva.

Como vengo haciendo otros años, he vuelto a diseñar un calendario. En esta ocasión me centro en la personalización del aprendizaje en la escuela inclusiva. ¿Cómo lograr la personalización en el aula? Este calendario ofrece 12 meses, 12 pautas, 12 propuestas para salir del INTERREGNO y lograr una inclusión real y abordar la personalización del aprendizaje.

¿EMPEZAMOS?

Si te gusta, aquí puedes descargarte el calendario.

Tips para la inclusión. Gestión del aula: sistema CHAMPS

Para avanzar hacia la personalización del aprendizaje en aulas DUA debemos promover la autonomía y la autorregulación en todo el alumnado. Una propuesta para empezar a lograr este objetivo podría ser estructurando las sesiones en el aula; en esta ocasión, explicaré cómo hacerlo con el sistema CHAMPS. Este sistema representa un acrónimo que puede ayudarnos a planificar la instrucción respondiendo a estas preguntas: ¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo? ¿Con quién? ¿Quién me ayuda? ¿He obtenido éxito?

Es habitual en aulas DUA iniciar las sesiones compartiendo y clarificando los criterios de evaluación o los indicadores de logro, pero también es importante empezar a involucrar al alumnado en el establecimiento de sus propias metas. Compartir y clarificar los criterios de evaluación con los estudiantes les permite conocer hacia dónde van. En este punto se pueden compartir estos criterios por medio de rúbricas, listas de cotejo, dianas de aprendizaje…, o cualquier otro instrumento que les ayude posteriormente a identificar su propia brecha de aprendizaje, a saber dónde están y a reflexionar sobre cómo seguir avanzando. Se favorece de esta forma la metacognición y la autorregulación en el propio proceso de aprendizaje y se ofrecen opciones para el esfuerzo y persistencia.

A continuación se especifican y se dan instrucciones detalladas sobre los ejercicios, actividades o tareas que vayan a realizarse en las sesiones. Concretando entonces todos los elementos que aparecen en el sistema CHAMPS.

CONVERSACIÓN. NIVEL DE VOZ. Sabemos que las personas aprendemos a partir de las interacciones dialógicas. ¿Qué interacciones permito en el aula? ¿Cómo y cuándo? ¿Cuál va a ser el nivel de voz? ¿Cómo lo mido y gestiono?

HELP. AYUDA. Carol Tomlinson (1) incide en la importancia de establecer procedimientos para pedir ayuda, de forma que “los estudiantes de un aula en la que se desarrollan diferentes procesos deben aprender a obtener ayuda de alguien que no sea el profesor durante la mayor parte del tiempo” (p.177) ¿Qué otra forma de ayuda podemos trabajar en él aula? En la educación inclusiva se habla de redes naturales de apoyo: ¿Cuáles son tus redes? ¿Cuáles son las otras fuentes de apoyo?

ACTIVIDADES. Las actividades en un aula DUA deben ser actividades multiniveladas, adecuadas a las necesidades de nuestro alumnado. Hattie (2) habla de docentes evaluadores, docentes que conocen el nivel de sus estudiantes y se ajustan a él. Tomlinson (1) explica que se puede diversificar el contenido, el proceso y el producto, de acuerdo con las aptitudes, los intereses y el perfil de aprendizaje. ¿Conozco a mis estudiantes? ¿Trabajo con un portafolio de talentos? ¿Cómo activo los conocimientos previos? ¿Cómo diseño estas actividades multiniveladas? ¿Están las actividades alineadas con el criterio de evaluación que hemos compartido y clarificado inicialmente?

Podemos empezar a trabajar con itinerarios de aprendizaje diseñando además actividades obligatorias, actividades optativas y actividades de enriquecimiento e implicar al alumnado en el diseño de las actividades. ¿Conozco los paisajes de aprendizaje?

MOVIMIENTO. A partir de los estudios de la neurociencia, sabemos que introducir periodos cortos de actividad física entre clase y clase activa cognitivamente al alumnado. ¿Permitimos el movimiento? ¿Cuándo y cómo pueden moverse en el aula? ¿Cómo y cuándo pueden interactuar? ¿Hacemos descansos activos?

PARTICIPACIÓN. Las aulas DUA son aulas flexibles que potencian distintos tipos de agrupamientos. Es necesario conjugar por lo tanto actividades de gran grupo, con actividades en pequeño grupo, en parejas e individuales. ¿Cómo son los agrupamientos en el aula? ¿Predomina alguno de estos agrupamientos?

SUCCES. ÉXITO. En el aula DUA el éxito se define por el crecimiento personal desde el punto de partida. Para ello, el alumnado debe establecer unos objetivos individuales. ¿Conocen los estudiantes su punto de partida? ¿Acompañas como docente a determinar estos objetivos individuales?

La evaluación en las aulas DUA promueve la participación activa, tanto de docentes como de estudiantes, y se debe contemplar desde su sentido ético. La evaluación es una herramienta para el aprendizaje, que ayuda a los estudiantes a conocer y dar sentido a sus habilidades, competencias, contenidos…

Y aunque no aparezca en este acrónimo, el tiempo es un aspecto que debe contemplarse siempre en las aulas DUA. En el diseño de aulas flexibles se precisan tiempos flexibles. ¿Cómo gestionas el tiempo en el aula? ¿Diseñas espacios y tiempos flexibles?

¿Conocías el sistema CHAMPS? ¿Ves su potencial para la personalización del aprendizaje?

Libros citados

(1) Tomlinson, C. (2008). El aula diversificada: Dar respuestas a las necesidades de todos los estudiantes. Octaedro

(2) Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Maximizando el impacto en el aprendizaje. Paraninfo Universidad

Enero 2021. Redes afectivas.

Calendario 2021. DUA y neuroeducación.

Sabemos que las neuronas no se encuentran aisladas sino que están conectadas entre ellas; en neurociencia se habla de sinapsis. Estas conexiones forman las redes neuronales, de manera que una red neuronal está constituida por diferentes agrupaciones de neuronas que establecen sinapsis entre ellas.

En el Diseño Universal para el Aprendizaje se habla de tres redes neuronales cerebrales vinculadas al aprendizaje: las redes afectivas, relacionadas con el por qué del aprendizaje; las redes de reconocimiento, que explican el qué del aprendizaje; y las redes estratégicas, que concretan el cómo del aprendizaje.

En el libro sobre Diseño Universal para el Aprendizaje (1) yo explicaba que «todas estas redes intervienen en el aprendizaje, pero no actúan de forma lineal, ni tampoco siguiendo un orden; se activan o no atendiendo a las actividades que se presentan. Las tres redes se mantienen activas trabajando de forma simultánea, holística».

Pero para su mejor comprensión las explicaré de forma aislada. Cada una de estas redes está alineada con un principio, de forma que estos tres principios guían el DUA y proporcionan el marco subyacente a las pautas.

  • Redes afectivas, que se alinean con el principio múltiples formas de compromiso. Los estudiantes difieren en los modos en que pueden estar implicados o motivados para aprender, en la forma en que se involucran con el aprendizaje.
  • Redes de reconocimiento, que se alinean con el principio múltiples de formas de representación. Los estudiantes difieren en la forma en que perciben y comprenden la información.
  • Redes estratégicas, que se alinean con el principio múltiples formas de acción y expresión. Los estudiantes difieren en las formas en que pueden navegar por un entorno de aprendizaje y expresar lo que saben.

En esta entrada nos centraremos en las redes afectivas.  

La amígdala es el principal núcleo de control de las emociones y de su racionalización (sentimientos), pero hemos visto que el cerebro no funciona como un centro único, sino que lo hace de forma simultánea, por lo que la amígdala no es la única estructura cerebral que participa en la gestión y expresión emocional.

La amígdala está conectada con el tálamo (atención y umbral de arousal), con el hipocampo (gestión de la memoria), con la corteza prefrontal (funciones ejecutivas), con la corteza cingulada (control emocional), de manera que esta conexión evidencia por qué las emociones modulan el aprendizaje y la memoria y por qué influyen en los procesos de aprendizaje y permiten su consolidación.

Las redes afectivas intervienen en los sentimientos, en la motivación, en la disposición, en el estrés, en la atención, en el esfuerzo, en la alegría, en la sorpresa, en las expectativas, en la toma de decisiones, en la memoria. Los procesos cognitivos y emocionales trabajan en asociación, deben ir de la mano, pero ¿cómo activar y trabajar en el aula estas redes desde la neurociencia cognitiva?

Pon a tus alumnos y alumnas en el centro del proceso de enseñanza aprendizaje. Crea vínculos, escúchalos, acéptalos, conoce sus talentos. La neurociencia nos dice que aprendemos de quienes confiamos. El objetivo final de la educación, debe ser formar personas capaces de volar tan alto como deseen. Personas que sean capaces de dirigir su propio vuelo, y que tanto desde la escuela, como desde la casa seamos capaces de tejer esas alas.

Crea un clima emocional de aula adecuado, donde exista confianza y seguridad, donde todo el alumnado se sienta querido y valorado, sienta que pertenece al grupo.

Transmite confianza, competencia, dinamismo e inmediatez. Una de las conclusiones a las que llegó Hattie (2) en sus investigaciones fue que la credibilidad de los maestros es vital para el aprendizaje.

Conoce y descubre las expectativas de tu alumnado para ayudarle a superarlas. Para Hattie este aspecto tiene una alto impacto en el aprendizaje, puesto que cuando se ha obtenido un rendimiento a un nivel que está más allá de sus propias expectativas, se gana confianza en la capacidad de aprendizaje.

Ofrece una adecuada retroalimentación. Pregunta constantemente a tus estudiantes para maximizar la retroalimentación. Crea un clima de aula donde el error sea bienvenido.

Comparte indicadores de logro con los estudiantes y explica por qué es tan importante aprender ese tema. Hattie evidencia la importancia de comunicar claramente las intenciones de las lecciones y los criterios de éxito.

Proporciona una evaluación formativa y formadora que invite a la metacognición y utiliza la evaluación como herramienta de aprendizaje. Biggs (3) destaca la importancia de alinear las actividades de aprendizaje con la evaluación para mejorar el aprendizaje.

Utiliza la instrucción directa para exponer explícitamente aquello que quieres que aprendan tus estudiantes.

Imparte clases memorables que promuevan aprendizajes más duraderos, donde la motivación, la sorpresa y la alegría jueguen un papel importante.

Ofrece opciones al interés, al esfuerzo y persistencia, a la autorregulación.

Contagia, genera curiosidad y ganas de aprender.

Trabaja en equipo creando un enjambre inteligente para hablar de educación, del impacto de la enseñanza basada en la evidencia y sobre cómo maximizar su impacto en todos los estudiantes (Hattie), garantizando de esta forma una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

Apasiónate. Los mejores profesores son apasionados con la enseñanza, únete al #claustrovirtual y comparte tu entusiasmo por la enseñanza.

(1) Elizondo, C. (2020) Hacia la inclusión educativa en la Universidad: diseño universal para el aprendizaje y la educación de calidad. Barcelona: Octaedro

(2) John Hattie. Visible Learning https://visible-learning.org/hattie-ranking-influences-effect-sizes-learning-achievement/

(3) John Biggs https://www.johnbiggs.com.au/

Aulas diversificadas. Aulas DUA

“Hay un tema del rol [del equipo directivo] y el hecho de tener claro el norte: que en esta escuela se garantizan los derechos y eso no tiene posibilidad de debate, aunque parezca autoritario lo que voy a decir: No hay debate sobre si puede o no puede estar, sino que es un hecho. Todos pueden estar. Esto deja las cuestiones más claras. […] A partir de ahí, ¿cómo creamos las condiciones?” (Silvana Mabel Corso, Directora de escuela inclusiva)

(Calderón & Tascón, 2020).

¿Cómo creamos las condiciones para que la inclusión llegue al corazón de las escuelas? Este es el principal reto al que nos enfrentamos en la actualidad. La educación inclusiva es un derecho, pero es tanto un derecho A la educación, como un derecho EN la educación, de forma que la pregunta podemos reformularla y cuestionarnos entonces cómo creamos las condiciones para garantizar el acceso, la equidad, la igualdad de oportunidades y una educación de calidad para todo el alumnado.

Será, pues, necesario, hablar de transformaciones en las culturas, en las políticas y en las prácticas, pero hoy aquí me centraré en esta última, y más concretamente en las aulas diversificadas, como las llama Carol Tomlinson. Pero ¿qué entendemos por aula diversificada?

Un aula diversificada es un aula que ofrece una respuesta educativa inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado. Es un aula en la que se utiliza el tiempo de manera flexible, se varían las estrategias de aprendizaje y se ofrecen múltiples formas de compromiso, de representación, de acción y de expresión. 

Hablar de aulas diversificadas es hablar de aulas DUA. Aulas con docentes evaluadores y activadores que conocen las necesidades de todo el alumnado, parten de su nivel y potencian al máximo sus talentos. Docentes que rompen con el mito del estudiante promedio y diversifican la instrucción, de forma que no intentan una instrucción estandarizada producida en serie que les llevaría a hacer la misma actividad, a la misma hora, de la misma forma y en el mismo tiempo. Son docentes que ofrecen los apoyos y los ajustes necesarios para que todo el alumnado alcance un nivel elevado, garantizando la equidad y la calidad en la educación. Son docentes evaluadores que estudian a sus estudiantes para poder personalizar el aprendizaje a su medida.

La pregunta es ¿cómo lograr estas aulas diversificadas?

  • Para diversificar o ofrecer opciones para el aprendizaje, es necesario conocer a la persona y al grupo. Una propuesta interesante para ello es trabajar con el portafolio de los talentos y elaborar posteriormente un perfil de aula que ayude a tomar decisiones para la intervención e instrucción.
  • Se necesitan docentes activadores y evaluadores, que conozcan cómo aprenden sus estudiantes desde una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza, para poder generar “en todo su alumnado conocimiento superficial, profundo y comprensión conceptual” (Hattie, 2017, pág. 34). Esto nos lleva a hablar de instrucción directa, de guiar el aprendizaje, de anclajes cognitivos, de construcción del conocimiento a partir de los conocimientos previos, pero sobre todo del carácter explícito en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • En el aula diversificada la evaluación debe ser formativa, una evaluación para el aprendizaje con objetivos claros y compartidos que señalan la ruta del aprendizaje y con un feedback óptimo que conteste a tres preguntas: ¿Hacia dónde voy? ¿Cómo voy a llegar allí? ¿Cuál es el siguiente paso? El feedback efectivo es uno de los más poderosos mediadores del aprendizaje, con un tamaño del efecto medio de 0,79 que es dos veces el efecto medio del resto de los efectos de la enseñanza (Hattie, 2017).
  • Es fundamental diseñar de forma universal para no dejar a ningún estudiante en los márgenes. En las aulas tenemos niños y niñas que necesitan apoyos para cubrir lagunas en su aprendizaje, pero tenemos también otros que ya las dominan y que requieren saltarse la práctica de esos conocimientos y compactar el currículo. Hay estudiantes con un ritmo de aprendizaje pausado y otros con ritmos de trabajo rápidos. Hay quien requiere una instrucción directa con actividades estructuradas y quien necesita una mayor profundidad en la exploración de un tema. Este diseño nos ofrece un marco DUA que lleva implícito ofrecer niveles de apoyo graduados para la práctica y el desempeño, garantizando la igualdad de oportunidades y la equidad en la educación, porque solo de esta forma el alumnado podrá participar en actividades adecuadas para ellos.

Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad no es una opción, es un derecho.

Coral Elizondo

Bibliografía

Calderón, I., & Tascón, M. T. (2020). Análisis y propuestas para un nueva Ley Educativa. Conversaciones de la ciudadanía sobre la escuela inclusiva. Barcelona: Octaedro.

Elizondo, C. (2020). Hacia la educación inclusiva en la Universidad: Diseño Universal para el Aprendizaje y la educación de calidad. Barcelona: Octaedro.

Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Madrid: Paraninfo.

La evaluación como herramienta de aprendizaje

El pasado mes de mayo en pleno confinamiento estuve trabajando con el CEP de Almería distintos Escenarios Visibles en el marco DUA, relacionando las evidencias de Hattie con las pautas DUA. Una de estas sesiones estuvo referida a la evaluación y al feedback.

Hattie (2017) con sus investigaciones comprobó que el efecto que la evaluación formativa posee en el aprendizaje tiene un tamaño de efecto de 0,90 y que el tamaño de efecto del feedback es de 0,79. Es decir, tanto la evaluación formativa como el feedback tienen dos veces el efecto medio (d=0,40) del resto de los efectos de la enseñanza, resultando ser ambas uno de los más poderosos mediadores del aprendizaje. En el marco DUA el feedback y la metacognición ofrecen opciones para el esfuerzo, la persistencia, la autorregulación y la comprensión, mejorando la capacidad de monitorear el progreso y logrando de esta forma un aprendizaje profundo que tiene como meta lograr aprendices expertos motivados y decididos, ingeniosos y conocedores, estratégicos y dirigidos a la meta.

No cabe la menor duda que la evaluación es un proceso clave en el aprendizaje, Miguel Ángel Santos Guerra habla de evaluar con el corazón y de la evaluación como aprendizaje; Neus Sanmartí habla de evaluar para aprender y de la evaluación como motor del aprendizaje,  y sin embargo en las aulas hablamos de evaluar para calificar y suspendemos en la evaluación formativa.

¿Por qué suspendemos en evaluación? Podríamos dar muchas respuestas, todas ellas suponen perpetuar el paradigma tradicional de la evaluación, un paradigma que penaliza los errores. Suspendemos porque consideramos evaluación como sinónimo de calificación, de comparación y de medición. Suspendemos porque la evaluación está más centrada en el profesorado con poca, escasa o nula participación del alumnado. Suspendemos porque evaluamos contenidos, no competencias. Suspendemos porque la evaluación se apoya en aspectos lingüísticos que no todo el mundo domina y que suponen una barrera al aprendizaje. Suspendemos porque la evaluación habitualmente no ofrece opciones para la expresión.

No voy a hablar aquí de las repercusiones psicológicas que la evaluación tiene en el alumnado, que son muy importantes, ni tampoco de las creencias de los docentes (obtienen calificaciones excelentes las personas inteligentes), puesto que eso supondría hablar de ética en la educación y más concretamente en la evaluación, hoy voy a centrarme en la evaluación como herramienta de aprendizaje.

La evaluación tiene un doble carácter:

  • Por una parte, un carácter social, que emite un juicio final y que se refiere a la calificación; hablamos entonces de una evaluación sumativa, una evaluación que evalúa el aprendizaje al finalizar la unidad didáctica, que compara resultados y que habitualmente se transforma en número,
  • Por otra, un carácter pedagógico regulador del aprendizaje, que se refiere a la evaluación formativa. Desde esta perspectiva, la evaluación es un proceso que recaba información sobre el progreso del aprendiz con el fin tomar decisiones para ayudarlo a mejorar.

La evaluación formativa es un proceso que recoge datos, los analiza y permite tomar decisiones para mejorar tanto la enseñanza como el aprendizaje, en este proceso deben participar docentes y estudiantes. De esta forma, una evaluación sumativa, una evaluación que nos sirve para emitir un juicio final, puede ser formativa si es empleada por ambos para recoger y analizar datos y evidencias, y posteriormente tomar decisiones acerca del nivel de desempeño alcanzado y de cómo mejorarlo. Queda claro por lo tanto, que la evaluación sumativa y la evaluación formativa no son dos tipos de evaluación en oposición sino que se realizan en distintos momentos pero ambas con un propósito formativo.

¿Cuándo hablamos de evaluación formadora?

La evaluación formadora (Nunziati 1990) tiene en común con la evaluación formativa en que es un proceso que ayuda a la toma de decisiones desde las evidencias y que permite conocer la brecha de aprendizaje, si la hubiese, pero difieren en que mientras que la evaluación formativa es un proceso compartido de maestros y alumnos, en la evaluación formadora es el alumno o alumna el que se responsabiliza de su propia evaluación proporcionando el docente de esta forma, opciones para la autorregulación, la autoevaluación y la reflexión.

La evaluación formadora está relacionada con la corriente francófona y supone una concepción amplia de la evaluación formativa, con autores como Linda Allal, Jean Cardinet, Philippe Perrenoud, Lucie Mottier López…, se enfatiza en la regulación del aprendizaje frente a la retroalimentación.

En Perrenoud (1991) «Il ne s’agit plus alors de multiplier les feed-back externes, mais de former l’élève à la régulation de ses propres processus de pensée et d’apprentissage, partant du principe que l’être humain est dès la prime enfance capable de se représenter au moins partiellement ses propres mécanismes mentaux» (1).

¿Cuáles son las tres preguntas que nos guían en la evaluación formativa?

Compartir los criterios de evaluación con el alumnado y clarificarlos permite al estudiante conocer hacia dónde va. Recoger y analizar datos y evidencias ayuda a docentes y aprendices a saber dónde están. Tomar decisiones permite a ambos reflexionar sobre cómo seguir avanzando.

“Sadler (1989) introduce la noción de brecha o diferencia cognitiva y define feedback en función a ese concepto. El feedback propone reducir la diferencia entre dónde está el alumno y dónde se pretende que esté, es decir, entre los conocimientos previos o actuales y los criterios de éxito” (Hattie, 2017). Se comprueba entonces que el feedback va a estar asociado a una evaluación formativa y será un poderoso mediador del aprendizaje, pero este tema se abordará con más detenimiento en otra entrada.

“La evaluación es como un cuchillo. Se puede utilizar para salvar a las personas y liberarlas de las cuerdas de la ignorancia y de la opresión, pero también puede utilizarse para herir y matar. Por eso es necesario ahondar en el sentido ético de la evaluación” (Santos, 2019).

Trabajos citados

Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Madrid: Paraninfo.

Nunziati (1990). Pour construire un dispositif d’évaluation formatrice, document de travail. Cahiers Pédagogiques, N°280, pp. 47-64

Perrenoud, Ph. (1991) Mesure et évaluation en éducation, vol. 13, n° 4

Santos, M. (2019). Evaluar con el corazón. De los ríos de las teorías al mar de la práctica. . Rosario: Homo Sapiens Ediciones.

(1) «No se trata de multiplicar la retroalimentación externa, sino de entrenar al alumno en la regulación de sus propios procesos de pensamiento y aprendizaje, basado en el principio de que el ser humano es capaz desde la primera infancia, de al menos parcialmente, representar sus propios mecanismos mentales«.