Diseño Universal para el Aprendizaje y Aprendizaje Visible.

Metáfora

Hablar de educación inclusiva es hablar de una educación para todos y con todos, de una concepción humanista de la educación donde la persona está en el centro, de altas expectativas para todo el alumnado, de diálogo igualitario, de respeto, de justicia, de compromiso y pasión, de confianza y cuidado. Hablar de educación inclusiva es hablar de eliminar las barreras al aprendizaje, de  ofrecer una educación de calidad a todo el alumnado implementando en el aula prácticas eficaces, de ofrecer recorridos diversificados que permitan “Aprender juntos alumnos diferentes” como decía Pere Pujolàs.

Hablar de educación inclusiva es hablar de EDUCACIÓN con mayúsculas, es hablar de una educación que conjuga aspectos cognitivos, emocionales y éticos donde el clima del aula, los sentimientos, las emociones, las actitudes, la motivación y el interés, son puntos clave, donde los errores son permitidos y donde todas las personas son acogidas.

En una entrada anterior, expliqué que el Diseño Universal para el Aprendizaje es y debe ser el paradigma educativo actual, el marco que nos “ofrece entornos comprensibles, accesibles, utilizables por todas las personas, impulsando la red afectiva en la educación y eliminando las barreras al aprendizaje que muchos niños y niñas tienen”.

En el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) se contemplan varios de los factores investigados por John Hattie durante 15 años a través de más de 900 meta-análisis y que ha demostrado que funcionan en el aula con un impacto alto en la educación (1). En su proyecto titulado Visible Learning explica que “la enseñanza y el aprendizaje visible exigen un compromiso de ir marcándose mayores desafíos” de forma que la vinculación entre reto y feedback es directa y ayuda a mejorar la persistencia, la autorregulación y la motivación.

Otro poderoso indicador es la instrucción directa, que no debe confundirse con la transmisión directa de la clase dirigida. En la instrucción directa hay intenciones de aprendizaje claras, con objetivos y rúbricas compartidas, motivación, guías y apoyos, práctica guiada con feedback, una actividad de cierre que ayude a organizar el aprendizaje, a consolidarlo y reforzar los puntos más importantes y la metacognición que permite reflexionar sobre lo aprendido.

La relación entre el profesor y el alumno tiene también un gran impacto. El desarrollo de un clima socio-emocional en el aula, donde la confianza y los errores estén permitidos, donde exista un clima positivo, respetuoso, que valore el esfuerzo y la implicación de todos alumnos es uno de los factores más importantes en la promoción del aprendizaje.

Se comprobó también que los efectos de los compañeros son altos, por lo que promover en el aula las redes naturales de apoyo es una práctica muy efectiva. Como también lo es conocer lo que el alumnado sabe y puede hacer, conocer los conocimientos previos es un poderoso indicador de los resultados de las lecciones. Hablar del DUA es hablar de una enseñanza multinivel, que contemple que se puede comenzar por distintos puntos de partida y progresar de forma diferente a través de distintos recorridos. Recorridos que se diseñan ofreciendo múltiples formas de compromiso, de representación y múltiples formas de acción y expresión.

En esta imagen interactiva se concretan los puntos de verificación del DUA donde aparecen algunos de los factores estudiados por Hattie en su investigación y que aportan evidencias a la educación sobre las estrategias que tienen un mayor impacto.

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(1) Hattie, J. (2017). Aprendizaje visible para profesores. Maximizando el impacto en el aprendizaje. Madrid: Paraninfo