Aclarando conceptos para una #RevoluciónInclusiva real

A veces hablo con familias, docentes, técnicos y responsables de la administración educativa, escucho sus opiniones, leo sus ideas y comentarios… y observo errores de base que condicionan enormemente todas aquellas actuaciones educativas que podemos hacer después. Son errores conceptuales que se expresan como ideas persistentes que nos llevan al error y que es necesario clarificar.

Aclarando conceptos (1)

El primer error que escucho habitualmente es asociar la educación inclusiva a un alumnado muy concreto, y por ende a un profesorado también muy concreto, cuando la educación inclusiva supone una educación para TODOS. 

El término educación inclusiva surge en el año 1990 en el foro internacional de la UNESCO, donde, en la Conferencia Internacional de Jomtiem (Tailandia, 1990), se promovió la idea de una educación para todos, dando respuesta a toda la diversidad dentro del sistema de educación formal. Se habla en ese momento también de equidad, de conocer los obstáculos con los que los niños se encuentran para acceder a las oportunidades educativas (1) y de determinar cuáles son los recursos necesarios para superar estos obstáculos.

Consecuencias pedagógicas: 

  • Todo el profesorado deberá ser capaz de dar respuesta a toda la diversidad de su aula; para ello, será necesario insistir en este aspecto tanto en la formación inicial del profesorado como en la permanente.
  • El profesorado de pedagogía terapéutica pasará a ser profesorado de apoyo a la inclusión y no se asociará única y exclusivamente a un alumnado concreto. En la actualidad, este profesorado viene determinado por el número de alumnado con necesidades educativas que tiene un centro, y no por el número total de alumnos del centro, como debería ser.
  • Responsabilidad compartida, que llevará implícita una colaboración entre todos los miembros de la comunidad educativa. Importante el papel de las familias en la educación inclusiva.

El segundo error es considerar la educación inclusiva como sinónimo de integración, cuando la educación inclusiva supone acoger la diferencia y aprender de ella, eliminar barreras, fijarse en las capacidades y potenciarlas; supone también presencia, participación y logros en todo el alumnado. Todo ello está explicado en anteriores entradas.

La educación inclusiva es algo más que un cambio organizativo en el centro, es un cambio ético y moral.  Se habla de políticas inclusivas, pero también de culturas y valores inclusivos. La educación inclusiva pasa por una alfabetización ética de todos los miembros de la comunidad educativa, por unos valores inclusivos como el respeto a la diversidad, altas expectativas para todo el alumnado, solidaridad, responsabilidad compartida, cambio de mirada…

Consideraciones pedagógicas:

  • Los apoyos se realizarán dentro del aula, hablando entonces de docencia compartida, dos docentes dentro del aula para apoyar a todo el alumnado; no será un apoyo individualizado a un niño o niña en concreto, tampoco un apoyo al profesor o profesora que está impartiendo la clase, sino que dos docentes juntos apoyarán a todo el alumnado.
  • En el aula utilizaremos metodologías centradas en el aprendizaje, no en la mera transmisión de conocimientos. Este cambio metodológico implicará una participación activa del alumnado en el aprendizaje, fomentando por lo tanto la autonomía y el pensamiento crítico en todos los alumnos. Se debe asociar este cambio metodológico con un cambio en la cultura de la evaluación del que ya he hablado en otras ocasiones. Esta es la línea en la que más se está trabajando actualmente en la formación permanente del profesorado.
  • Personalización del aprendizaje frente a individualización. Fruto del modelo imperante basado en el déficit, seguimos hablando aún de dificultades de aprendizaje en lugar de hacerlo de posibilidades de mejora; esta visión educativa se centra en la enseñanza del apoyo individualizado y segregador frente a la personalización del aprendizaje por la que aboga la educación inclusiva; esta personalización implicará propuestas ajustadas a las necesidades e intereses individuales del alumnado, con apoyos inclusivos dentro el aula. El tema de la personalización estaría relacionado con el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) y los ajustes razonables, pero también con la enseñanza multinivel, de la que falta formación tanto inicial como permanente.

El tercer error es considerar la educación inclusiva como un criterio orientativo, moralmente aceptable pero que no me compromete, cuando la educación inclusiva es un DERECHO, y con los derechos no se negocia.

En el artículo 24 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006) (2) se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a la educación, asegurando para ellas el acceso a una educación inclusiva de calidad; asegurando que no queden excluidas del sistema general de educación por motivos de discapacidad; asegurando que puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con los demás; asegurando que se hagan ajustes razonables en función de las necesidades individuales…, entre otros aspectos. Esta Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad se firma y se ratifica en España (3) el 3 de mayo de 2008 y también se firma su protocolo; de esta forma, en España se aceptan las obligaciones jurídicas que le corresponden en virtud del tratado. La educación inclusiva es por lo tanto un derecho, no un principio orientativo, una aspiración o una guía, como venía regulado en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo de educación.

Consecuencias pedagógicas:

  • El Diseño Universal de Aprendizaje deberá estar en la base de todas nuestras actuacione. Cuando en el aula se programe una unidad didáctica, el DUA marcará las pautas para un aprendizaje profundo en todo el alumnado, eliminando así barreras al aprendizaje.
  • Importancia de ajustes razonables para el alumnado que lo necesite. Estos ajustes solo se llevarán a cabo cuando existan necesidades singularizadas y serán siempre para transformar el entorno adaptándolo o acomodándolo.
  • Evidentemente, también en este caso será necesario que tanto la formación inicial del profesorado como la permanente tenga en cuenta estas cuestiones.

 

Y ahora…..

 

#revolución inclusiva

 

 

(1) UNESCO, 2009. Directrices sobre políticas de inclusión en la educación. Declaración Mundial sobre educación para todos. Satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje (Jomtiem, Tailandia). Artículo 3.3. París, UNESCO.

(2) Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

(3) Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecho en Nueva York el 13 de diciembre de 2006 (BOE núm. 96, Lunes 21 de abril de 2008).