¡Cuidado, no vayas a pensar! Centros inclunovadores.

¡Cuidado, no vayas a pensar! es una de las frases que oí en el vídeo que la plataforma de estudiantes universitarios Actúa por la Educación ha difundido para explicar su compromiso con la educación y que comparto totalmente.

En la entrada Nuevas culturas en educación, ¿una moda o una necesidad? yo explicaba el cambio cultural que debe acompañar la transformación de la educación, una transformación necesaria y urgente. Una transformación que debe ir acompañada de normativas rompedoras y valientes que no segreguen, etiqueten, clasifiquen.., que no pongan parches, que sean transgresoras, pero, por supuesto, de un cambio de mirada de toda la sociedad y de un profesorado comprometido con el cambio.

En todos los centros innovadores subyace un compromiso de toda la Comunidad Educativa por superar las prácticas que se vienen haciendo tradicionalmente, un compromiso por innovar para incluir, un compromiso compartido, con un profesorado cohesionado que lidera esta transformación. Los cambios efectivos son los que vienen desde abajo, los que parten de una propia reflexión y un deseo de modificar las prácticas.

Quedémonos ahora con esta idea.  REFLEXIÓN.

CURLY BRACKETS TOLos centros inclusivos son centros innovadores, porque todas las prácticas y actuaciones inclusivas que allí se desarrollan, son innovadoras, son prácticas que transforman, que superan el paradigma memorístico tradicional de clases magistrales, calificaciones, competitividad, segregación, espacios y tiempos rígidos… y rompe con la idea de scriptoriu de la Edad Media, puesto que hasta ahora para aprobar el alumnado debe reproducir fielmente lo que explica el profesor y lo que está escrito en los libros, copiándolo en los cuadernos, en el examen, a semejanza de los fieles monjes copistas medievales.  Enseñanza que no solo no desarrolla las competencias del siglo XXI, sino que deja fuera a muchos niños y niñas del sistema educativo.

Vemos entonces que la clave de todo este proceso de cambio es la REFLEXIÓN. Seamos los docentes reflexivos capaces de transformar la educación y lograr que todos y cada uno de nuestros alumnos y alumnas sean también pensadores eficaces, capaces de desarrollar el pensamiento crítico, con la idea de romper con el paradigma memorístico actual. No quiero decir con esto que rompamos con la memoria, sino que superemos ese modelo con actuaciones organizativas y pedagógicas acordes con la nueva cultura.
FLIPPED

¿Cómo podemos transformar la educación? ¿Cómo podemos transformar nuestros centros en centros inclunovadores?

A modo de decálogo:

  1. Reflexionando junta toda la comunidad educativa para perfilar las señas de identidad que marcarán TODAS las actuaciones.
  2. Haciendo un diagnóstico real y actualizado del centro y del contexto para adaptar el proyecto de centro a los cambios sociales y culturales.
  3. Creando centros acogedores y seguros donde toda la comunidad sienta que forma parte de él y donde a todo el alumnado se le respete, se le valore, se le tenga en cuenta para tomar decisiones; donde siempre se tengan altas expectativas y se valoren sus capacidades.
  4. Abriendo los centros a la sociedad, con prácticas como Aprendizaje Servicio uniendo de esta forma el aprendizaje con el compromiso social.
  5. Fomentando la colaboración entre todos los agentes de la comunidad educativa. Colaboración con las familias (escuelas de familias, comisiones, leer juntos…), colaboración entre el profesorado (Grupos de apoyo, docencia compartida…) y colaboración entre el alumnado (aprendizaje cooperativo, tutorías entre iguales, círculo de amigos…).
  6. Reestructurando espacios y tiempos, cambiando la rígida estructura de espacios (solo el aula) y tiempos (sesiones de 50/60 minutos) para crear ambientes de aprendizaje pensados para trabajar en equipo (profesorado/alumnado).
  7. Favoreciendo la metacognición como parte inherente del propio proceso de aprendizaje, aprender del error, de la reflexión. Transformando así la calificación en evaluación auténtica y hablando de una verdadera cultura de la evaluación.
  8. Introduciendo en el aula metodologías activas que van a permitir personalizar el aprendizaje y trabajar habilidades de pensamiento de orden superior.
  9. Desarrollando el pensamiento crítico de TODO el alumnado con una cultura del pensamiento instaurada en las aulas, consiguiendo pensadores eficaces capaces de, como dice Perkins (1) “preparar a los alumnos para que en un futuro puedan resolver problemas con eficacia, tomar decisiones bien meditadas y disfrutar de toda una vida de aprendizaje
  10. Dibujando itinerarios formativos que permita a familias y docentes caminar juntos.

El canvas para los centros inclusivos del artículo Centros inclusivos, el desafío actual puede ayudaros en esta reflexión.

 

Termino con una frase de Paulo Freire que nos sirve para la #RevoluciónInclusiva: “Lucho por una educación que nos enseñe a pensar, no por una educación que nos enseñe a obedecer”

 

 

(1) Tishman, S.; Perkins, D.; Jay, E. (2001). Un aula para pensar (aprender y enseñar en una cultura del pensamiento). Buenos Aires: Aique.

 

 

 

 

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Centros inclusivos, el desafío actual.

Si el objetivo que perseguimos es “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, tal y como nos marca el Objetivo de Desarrollo número 4 de la Agenda 2030 (1), en primer lugar tenemos que pararnos a pensar, a reflexionar sobre qué escuela, qué instituto, qué centro educativo queremos; cómo podemos hacerlo; por dónde empezamos… y esta reflexión debe partir de todo el profesorado, de todas las familias, de todo el alumnado, de toda la comunidad educativa. Solo así crearemos y construiremos una visión compartida.

Es el momento de REPENSAR, de volver a pensar, de pensar de otra manera, para TRANSFORMAR. Me gusta la frase de Mario Benedetti  “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Cada vez somos más las personas que pensamos así, que pensamos que las respuestas que teníamos ya no sirven, que es necesario llevar a cabo una TRANSFORMACIÓN EN LA EDUCACIÓN. Una transformación que llegue a todas las dimensiones de la educación, una transformación que modifique las culturas, las políticas y las prácticas, convirtiendo los centros en lugares acogedores, donde TODAS las personas sean bienvenidas; en lugares seguros, donde TODA la comunidad educativa pueda participar activamente y donde TODO el alumnado pueda desarrollar siempre su identidad en positivo; en espacios de aprendizaje para TODOS, donde no se segregue, clasifique y diferencie, sino que se haga lo posible para que crezcan y brillen TODOS Y CADA UNO de nuestros alumnos. Si esta es la escuela que soñamos, si este es el centro educativo que quiero, EMPECEMOS. La #RevoluciónInclusiva es imparable y es una realidad.

Pero el desafío es ¿cómo transformar ese centro segregador que clasifica, homogeneiza, pone barreras, encorseta y delimita en el centro inclusivo que soñamos? ¿Cómo hacer esta transformación cuando la administración con sus normativas y sus decretos no acompaña, cuando considera que equidad es sinónimo de compensar y solo se apoya con programas segregadores? ¿Cómo?

Desgranemos aquí el CANVAS PARA LA INCLUSIÓN y llevemos la revolución a los propios claustros. En el centro del organizador, la visión compartida de la educación, las señas de identidad; a la derecha, el centro educativo, con sus culturas y políticas, con un liderazgo fuerte (ya hablé de este tema en otra entrada de este blog) y distribuido acorde con nuestras señas de identidad; y a la izquierda, las prácticas del aula, nuestras aulas abiertas, sin puertas, donde el aprendizaje fluye. Porque todo debe estar en conexión. No se trata de escribir mucho, sino de reflexionar, de pensar que todos los docentes incidimos en la educación de TODO  el alumnado, porque no son mis niños, mis niñas, mis chicos o chicas, son personas que durante un periodo de nuestras vidas, de sus vidas, comparten, compartimos, aprendizajes, inquietudes, visiones con todas y cada una de las personas que estamos en el centro educativo; porque mis actos, mis actitudes, mi mirada como docente, incide en todo el alumnado del centro; porque es necesario marcar un rumbo como equipo para crear una escuela inclusiva, una escuela humanista que elimina barreras, que acoge y hace brillar a todo el alumnado siempre.

CANVAS PARA

Comenzaremos pensando, dialogando, reflexionando sobre el centro que queremos. Una reflexión compartida, porque esta #RevoluciónInclusiva es de TODOS. Esta reflexión constituirá las SEÑAS DE IDENTIDAD del centro, señas que van a marcar la identidad del centro, sus líneas pedagógicas y su itinerario formativo. Por eso es importante dedicar un tiempo a ello, a pensar en el centro que queremos y soñamos, a debatir, a pensar y repensar.

2La siguiente cuestión es analizar el contexto, debemos contextualizar nuestro proyecto, siendo realistas y no dejando de soñar, de buscar soluciones. Debemos conocer las oportunidades y amenazas que nos ofrece el entorno, así como las fortalezas y debilidades que tenemos en el centro educativo; en el cruce de todas ellas irán surgiendo posibilidades de aprendizaje y transformación. Pero siempre pensando en TODO el alumnado y en unas señas de identidad que abogan por una concepción humanista de la educación.

Porque este es un proyecto de toda una comunidad, respondamos a la pregunta que se hacía Alain Touraine, sociólogo francés: ¿Podremos vivir juntos iguales y diferentes? (1) ¿Cómo? Esta respuesta estará en muchos de los apartados del CANVAS, pero fundamentalmente en la convivencia; una escuela inclusiva es una escuela que valora y acoge a todo el alumnado, que hace que sean personas queridas y estimadas, que trabaja la identidad frente a la homogeneización.

Reflexionemos sobre cómo abrir el centro a la comunidad, cómo hacer un uso pedagógico de los espacios y los tiempos, porque somos diferentes y esta diferencia nos enriquece, porque debemos comenzar a hablar de personalización frente a individualización y debemos repensar en la concreción curricular y el tratamiento transversal de las áreas (artículo 121.1 de la Ley Orgánica 2/2006 de Educación), que supone una poda del currículo y una metodología basada en proyectos integrados.

En la parte de la izquierda del CANVAS está la reflexión sobre las prácticas inclusivas de las que ya hablé más detenidamente en el artículo Pasemos a la acción: prácticas inclusivas  y que refuerzan la identidad del centro.

Esta semana he tenido la ocasión de conocer dos proyectos muy interesantes de personas comprometidas con la educación inclusiva, con ganas no solo de soñar, sino de crearcambiar-mundo y hacer realidad sus sueños, no una quimera, sino un sueño real, compartido, pensado y repensado. Mónica y los 18 maravillosos (2) trabajan para conseguir en Madrid una escuela inclusiva, están convencidos de que otra educación es posible y así nace el Proyecto UNICAP, porque solo uniendo capacidades seremos capaces de crecer. RIES, Reinventando el Instituto de Educación Secundaria (3) son un grupo de profesores y profesoras de Secundaria de la Comunidad Autónoma de Aragón que quieren reinventar los institutos públicos. Dos ejemplos muy claros de que la educación inclusiva es posible… si nos lo proponemos.

Para saber más:

(1) Touraine, A. (2006). ¿Podremos vivir juntos? Iguales y diferentes. Madrid: Fondo de Cultura Económica.

(2) Objetivos de Desarrollo Sostenible. 17 objetivos para transformar nuestro mundo ODS4

(3) Proyecto UNICAP: Uniendo Capacidades

(4) Proyecto RIES: Reinventando el Instituto de Educación Secundaria en Aragón

Os dejo también la Guía para elaborar un Proyecto Educativo de Centro desde un enfoque inclusivo.

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