Perfil del líder educativo. Promotor del cambio inclusivo.

Es indiscutible la importancia que el director o directora de un centro tiene en el devenir del mismo. Un tipo de liderazgo u otro condiciona el que las culturas, políticas y prácticas de un centro sean inclusivas o segregadoras.

Las competencias que debe desempeñar el director/directora vienen reguladas en el art. 132 de la LOE, y para llevarlas a cabo de forma inclusiva y eficazmente se necesita un liderazgo y un líder con unas características concretas. Esta reflexión forma parte de la Guía para elaborar un proyecto de dirección desde un enfoque inclusivo que estoy preparando y que próximamente verá la luz.

¿Qué perfil tiene un buen líder educativo?  Un director, una directora de un centro educativo se enfrenta diariamente a la incertidumbre, no hay dos días iguales, por lo que se precisan docentes proactivos que sepan gestionar el cambio; docentes eclécticos, conciliadores que actúen de mediadores ante la nueva sociedad global; docentes curiosos con ganas de aprender, de innovar, de transformar; pero sobre todo, docentes éticos firmes defensores de los valores inclusivos.

He preparado un decálogo con todas las características que considero debe tener un buen líder educativo que avala la educación inclusiva y también he relacionado estas características con los hábitos de la mente de  Arthur L. Costa y Bena Kallick, al considerar que el buen líder educativo es una persona que piensa con eficacia y que destaca por sus conductas inteligentes.

DECÁLOGO DEL LÍDER EDUCATIVO INCLUSIVO

Un líder educativo inclusivo: Es capaz de ilusionar, contagiar. Sabe crear equipos, confía en las personas y las motiva. Tiene siempre una actitud proactiva que le va a ayudar a anticiparse, a no decaer. Es persuasivo, empático, escucha y no impone. Es carismático.

decalogo-liderar-centroPlanifica y marca un rumbo, una hoja de ruta conocida por toda la comunidad educativa. Esta planificación aparecerá en su proyecto de dirección y estará acorde con el Proyecto Educativo de Centro.

Promueve siempre un clima de respeto favoreciendo las relaciones de toda la comunidad educativa. Es partidario de una escuela abierta y participativa, una escuela democrática impulsando la participación de las familias y la sociedad en el centro educativo. Es capaz de fomentar la participación de familias y profesorado en el centro, creando redes de colaboración.

Gestiona la presión no permitiendo que situaciones adversas le superen. Es capaz de guiar en momentos de crisis. Elabora planes alternativos y utiliza la proactividad para ello. Es capaz de adaptarse a nuevos entornos, nuevas situaciones o problemas.

Sabe organizar el tiempo, gestionando reuniones eficaces. Es claro y asertivo en el mensaje. Expresando las ideas de forma clara y concreta, evitando las ambigüedades.

Actúa como mediador favoreciendo la convivencia en el centro, garantizando la mediación en la resolución de los conflictos. Posee habilidades comunicativas de escucha activa, conoce y gestiona la diversidad del centro y es una persona ética.

Es promotor de ideas innovadoras, actúa como líder pedagógico. Es curioso y se interesa por conocer nuevas estrategias, recursos, tecnologías…

Hábitos de la mente en el líder educativo

Ya he comentado que un buen líder es una persona que piensa con eficacia, es una persona que destaca por conductas inteligentes y por unos hábitos muy concretos, me refiero a los hábitos de la mente de Arthur L. Costa y Bena Kallick. Podríamos decir por lo tanto que un líder sobresale en cada uno de esos hábitos. Destaca por:

  • Ser persistente. No se da por vencido, el buen líder sigue actuando, es proactivo, gestiona bien la presión.
  • Maneja la impulsividad. Piensa antes de actuar, promueve climas de respeto y actúa de mediador. Un buen líder considera las posibilidades antes de actuar, elabora un plan, anticipa los problemas.
  • Escucha a los demás con empatía y comprensión puesto que posee habilidades de escucha activa.
  • Piensa flexiblemente. Son capaces de cambiar y ofrecer nuevas alternativas cuando aparece nueva información. Ven y comprenden otras relaciones, consideran puntos de vista alternativos.
  • Piensa sobre el pensamiento. El buen líder reflexiona y evalúa sus propias destrezas y estrategias del pensamiento. Es consciente de sus acciones, del efecto sobre los demás, sobre toda la comunidad educativa. Pero también es capaz de autoevaluarse, de evaluar su hoja de ruta para corregir y modificar el plan si es necesario. Reflexiona sobre educación, sobre qué estrategias, planifica, organiza, reflexiona y evalúa.
  • Se esfuerza por lograr la precisión. Es cuidadoso, se esfuerza por trabajar con precisión, aprende del error y revisa las reglas para mejorar. El buen líder conoce los criterios de calidad y se esfuerza por lograrlos.
  • Cuestionamiento y planteamiento de problemas. Einstein decía que “la formulación de un problema importa más que su solución” un buen líder es capaz de resolver con eficacia los problemas, de plantearse preguntas y posibilidades nuevas a problemas conocidos.
  • Aplicación de conocimiento anterior a situaciones nuevas. El buen líder aprende de la experiencia, aprende de los errores, es capaz de transferir significado de una experiencia y llevarla a otra. Actúa para crear oportunidades.
  • Pensar y comunicarse con claridad y precisión. Posee habilidades comunicativas, expresa de forma clara y asertiva sus ideas.
  • Conseguir datos con todos los sentidos. Tienen en cuenta el contexto, el entorno y son capaces de crear entornos acogedores que creen sentimientos de pertenencia a toda la comunidad educativa.
  • Creación, imaginación e innovación. El buen líder es creativo, curioso, lidera la innovación.
  • Responder con asombro y admiración. Disfrutan aprendiendo, compartiendo con los demás. Les gusta resolver cosas y siguen aprendiendo durante toda su vida.
  • Aceptación de riesgos responsables. Toleran la confusión y la incertidumbre. Asumen riesgos que les llevan a generar nuevas ideas.
  • El humor es una herramienta útil en las relaciones humanas, suavizan situaciones tensas y hacen más amenas las intervenciones.
  • Pensamiento interdependiente. Es capaz de trabajar con otros, de crear equipos, de fomentar la participación del profesorado y de las familias en la vida escolar, de crear redes de colaboración.
  • Apertura al aprendizaje continuo. El buen líder es curioso, con ganas de aprender, creativo. Aprende de las experiencias.

 

En uno de sus aforismos, Jorge Wagensberg dice: “La grandeza del concierto de violín en re de Beethoven está en el contraste que existe entre la evidente complejidad del sonido y la simplicidad aparente de la partitura“. Para mí un buen líder es aquél que es capaz de hacer simple lo que es complejo ¿Y para ti?

Movimiento maker en educación. Todos somos hacedores.

El creador del movimiento maker es Dale Dougherty. En 2005 creó las Maker Faires y la revista Make, una feria y una revista trimestral para dar visibilidad a los proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo).  En la charla TED de 2011, Dale Dougherty dice que “todos somos hacedores. Nacimos hacedores, tenemos esa habilidad de hacer cosas, de agarrar las cosas con nuestras manos… creamos cosas.

¿Qué supone el movimiento maker en la educación? Supone despertar la curiosidad, fomentar la creatividad, el ingenio; supone explorar y crear. Pero supone, sobre todo, construir conocimiento, compartirlo, desarrollando de esta forma habilidades de pensamiento de orden superior en todo el alumnado, porque “todos somos hacedores, todos tenemos esa habilidad de hacer cosas”. 

Crear supone combinar elementos en un patrón nuevo, proponer soluciones alternativas. ¿Y qué es eso sino estimular las inteligencias, fomentar el pensamiento crítico y preparar al alumnado para un futuro incierto y cambiante? No olvidemos que uno de los fines de la educación es “la preparación para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento” (LOMCE; art. 2.k)

Existe actualmente una tendencia a nivel global de compartir y crear conocimientos. Habitualmente no solo contamos lo que hacemos, sino cómo lo hacemos. Esta es nuestra sociedad, esta es nuestra realidad. Entonces… ¿Por qué no lo hacemos también en las aulas, en los centros educativos? ¿Por qué no ayudamos a todo nuestro alumnado a construir conocimiento y no solo a consumirlo? ¿Por qué no estimulamos la expresión oral y escrita, pero también el lenguaje de la imagen, los medios y la tecnología con el objetivo de desarrollar el pensamiento crítico y potenciar prosumidores (1) frente a consumidores?Y para ello, ¿por qué no les ayudamos a transformar la información en conocimiento, a pensar con eficacia, a hacer preguntas, a entusiasmarse, a aprender de los errores, a conectarse? …

El movimiento maker debe entrar en la educación para quedarse. El movimiento maker permite tocar el mundo que nos rodea y pasar de conocer y recordar a CREAR y CONSTRUIR. Permite aprender haciendo.

¿Y cómo? ¿Qué puedo hacer en el aula, en el centro educativo, para unirme al movimiento maker en la educación, a un movimiento que supone una revolución, una #RevoluciónInclusiva?

EN EL AULA

  • Uso de metodologías activas que desarrollan habilidades de pensamiento de orden superior que requieren planificar, producir, comprobar, aprender de los errores…, no quedándome solo en la memorización de contenidos. Me refiero fundamentalmente al Aprendizaje Basado en Proyectos del que ya he hablado en entradas anteriores. Los productos que presentamos ante una audiencia son ya una creación.
  • Pasar de un aprendizaje basado en proporcionar respuestas a una instrucción basada en hacer preguntas. No es la primera vez que utilizo los aforismos de Wagensberg para ilustrar algún aspecto concreto; en este caso se apoya en la importancia de la pregunta frente a respuestas cerradas, diciendo: “Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución”.
  • Jeannette M. Wing, vicepresidenta de Microsoft, en su artículo Computational thinking (2006) sobre el pensamiento computacional, explica que este pensamiento “implica resolver problemas, diseñar sistemas y comprender el comportamiento humano, haciendo uso de los conceptos fundamentales de la informática” y destaca también que es una habilidad fundamental utilizada por todo el mundo. Pero ¿qué implica desarrollar este pensamiento en las aulas? Con el pensamiento computacional se estimula el pensamiento lógico, se trabaja por retos, se buscan soluciones eficaces a un problema, se desarrolla la tolerancia a la ambigüedad, la flexibilidad y la persistencia. ¿Cómo? por medio de la programación (Scratch, code.org), de la robótica (arduino, lego, mBot de MakeBlock, estímulos Scratch con Makey Makey), de videojuegos (minecraft) o del mobile learning.
  • El Pensamiento STEAM nace con la idea de potenciar las artes en el movimiento STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), añadiendo aspectos relacionados con la creatividad, el pensamiento divergente, la innovación y el diseño. El objetivo es trabajar las artes y las ciencias de una forma global, fomentando en el aula proyectos interdisciplinares que aúnen todas las disciplinas.

EN EL CENTRO EDUCATIVO

  • Transformemos nuestros centros en verdaderos laboratorios de innovación e investigación educativa, propiciando que las metodologías activas sean una de las señas de identidad del mismo.
  • Transformemos los espacios y creemos verdaderos makerspaces que permitan agrupar al alumnado más allá de su edad cronológica para compartir recursos y conocimientos, trabajar en proyectos, en equipo, intercambiar experiencias y construir cosas. De momento tal vez como actividad extraescolar, pero luego… ahí lo dejo como un reto. En educación es importante pasar de proyectos DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo) a proyectos DIT (Do It Together, Hágalos todos), fomentando de esta forma el trabajo en equipo, la solidaridad, la colaboración, el respeto, la aceptación.
  • Compartamos en las redes sociales el conocimiento creado en el centro dando visibilidad a los productos de todo el alumnado.
  • Potenciemos el talento personal del todo nuestro alumnado y creemos una web donde puedan mostrar sus propias creaciones maker, a modo de la web instructables u otras parecidas.
  • Generemos cultura de trabajo y aprendizaje colaborativo y en red con otros centros educativos, a la vez que en el propio centro.

A MODO DE CONCLUSIÓN, ¿qué supone el movimiento maker en educación?

Básicamente, el movimiento maker supone preparar a todo el alumnado para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento, que es uno de los fines de la educación, tal y como he indicado al inicio de este artículo.

Supone desarrollar hábitos de la mente o conductas intelectuales que van a permitir a todo nuestro alumnado ser capaz de enfrentarse a la vida, a tomar decisiones adecuadas, a enfrentarse a las incertidumbres de la sociedad de conocimientos múltiples, pues como dice Edgar Morin  (2) “aprender hoy es dialogar con la incertidumbre“.

Hemos visto que por medio del movimiento maker nuestro alumnado crea, inventa, toca el mundo, prosume, sueña, piensa, explora… y con ello desarrollamos hábitos como la persistencia, el manejo de la impulsividad, la habilidad para escuchar con empatía y entendimiento, el pensamiento flexible, la reflexión sobre el propio pensamiento o metacognición, la búsqueda de la precisión, el cuestionamiento y planteamiento de problemas, la aplicación del conocimiento del pasado a situaciones nuevas, el pensamiento y comunicación con claridad y precisión, la recogida de datos con todos los sentidos, la creación, imaginación, innovación, la reacción con asombro y admiración, la aceptación responsable de riesgos, la capacidad para desarrollar el sentido del humor, el pensamiento interdependiente, así como la apertura al aprendizaje continuo, a un aprendizaje a lo largo de vida.

Como docentes comprometidos con la educación, ésta sería nuestra aportación a la #RevoluciónInclusiva, porque en este cambio cuento con TODO el alumnado. Porque innovo para incluir. ¿Te unes?

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(1) Alvin Toffler habló por primera vez de prosumidores en 1980 en su libro La tercera ola. Define prosumidor a una persona que consume lo que él mismo produce y en lugar de venderlo es para su consumo o para darlo gratuitamente.

(2) MORIN, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona: (Paidós)

La revolución inclusiva: ¿Qué pido a la Administración y qué voy a hacer yo?

Ya he hablado en alguna ocasión del documento “Replantear la educación. ¿Hacia un bien común mundial?” Hoy os invito a leer la Declaración de Incheon y Marco de Acción para la realización del Objetivo del Desarrollo Sostenible 4. Ambos documentos se aprobaron en el Foro Mundial de la Educación celebrado en Incheon, República de Corea, en mayo de 2015, promovido por la UNESCO. El lema de este foro fue “Educación de calidad, equitativa e inclusiva, así como un aprendizaje durante toda la vida para todos en 2030. Transformar vidas mediante la educación.

¿Por qué os invito a leer estos informes? Porque hablan de educación inclusiva, pero sobre todo, porque al igual que ocurrió en el momento en que se editaron las otras dos publicaciones de la UNESCO “Aprender a ser: la educación del futuro” (informe Faure, 1972) y “La educación encierra un tesoro” (Informe Delors, 1996), hoy es necesario reflexionar sobre educación.

Continuamente estamos escuchando que es imprescindible un Pacto Social por la educación en España; es, pues, el momento de reflexionar y repensar la educación para avanzar hacia la educación que queremos. Os dejo aquí mis reflexiones y desde aquí os invito a vosotros a reflexionar también. Y aunque solicito a las administraciones cambios, por supuesto, yo, como docente, también puedo y debo hacerlos.

En la Declaración de Incheon y Marco de Acción para la realización del Objetivo del Desarrollo Sostenible 4 (ODS4), que ya he citado antes, se precisan metas y acciones muy concretas, entre ellas: “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”. Y está en nuestras manos poder hacerlo.

La recaptura-de-pantalla-2016-11-01-a-las-15-49-22volución inclusiva #revolucióninclusiva supone un cambio de mirada, pero, sobre todo, supone una concepción humanista de la educación: principios de derechos humanos, justicia social, paz, inclusión, diversidad, dignidad… Son valores que deben impregnar nuestros centros educativos y que deben formar parte de nuestras señas de identidad, que marcan el devenir del centro y ponen la educación inclusiva en el corazón de todas sus actuaciones.

Este cambio de mirada supone una visión de la educación que transforma la vida no solo del alumnado sino de toda la comunidad educativa. Transformar la vida mediante la educación es la premisa que debe guiar nuestras prácticas y esta transformación no debe dejar nunca a nadie rezagado.

La definición de INCLUNOVACIÓN o INNOVAR PARA INCLUIR, que yo abogo, lleva implícita esta transformación, estos valores humanos que deben calar en nuestras culturas, políticas y prácticas, pero especialmente esa transformación humana y social.

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¿Qué debemos pedir a la Administración en esta #revolucióninclusiva?

Primero, compromiso serio con la educación inclusiva. La educación inclusiva es un derecho, así como también lo es el derecho a una educación inclusiva justa. Eso pasa por regular y, sobre todo, concretar aspectos que se señalan en los principios y fines de la educación, haciéndolo con otra mirada, con una visión inclusiva y transformadora de la educación. Por ejemplo:

  • Se habla de garantizar la equidad y la inclusión, pero no se habla de eliminar las barreras al acceso, a la participación, a la continuidad, a la finalización, a las desigualdades en los resultados académicos.
  • No se concretan políticas públicas transformadoras que respalden metodologías activas, que potencien los talentos personales y la personalización del aprendizaje; que apoyen organizaciones flexibles en tiempos y espacios para eliminar las barreras al aprendizaje, a la participación, al éxito y pongan los centros al servicio del que aprende.
  • El aprendizaje a lo largo de la vida, ¿cómo se concreta?, ¿es igual para todas las personas?
  • Cuando se habla de investigación, de innovación, nunca se habla de inclusión. Es necesario invertir en investigación, por supuesto, porque es necesario que los educadores pongamos en marcha enfoque innovadores basados en investigaciones, en evidencias, enfoques que sepamos que son eficaces; pero la idea de inclusión debe estar presente en cualquier investigación que se haga.

    Siempre deberíamos unir innovación con inclusión, innovamos para incluir a TODO el alumnado.

  • Cuando se habla de equidad en la educación se refiere a que la escolarización se rige “por los principios de normalización e inclusión y se asegurará su no discriminación y la igualdad efectiva en el acceso y permanencia en el sistema educativo”. En este punto no deberíamos conformarnos solo con el acceso, sino que deberíamos defender que TODO el alumnado tenga acceso a una educación de calidad inclusiva y equitativa; no es lo mismo derecho a una educación inclusiva justa que derecho a la escolarización, sin más.

    El derecho a una educación equitativa no debe referirse nunca exclusivamente al acceso (presencia), sino también a la participación y a los logros de TODO el alumnado. Una educación inclusiva de calidad implica siempre presencia, participación y logros, y estos tres aspectos nunca deben separarse.

  • “Corresponde a las Administraciones educativas asegurar los recursos necesarios para que los alumnos y alumnas que requieran una atención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, TDAH, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar, puedan alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales y, en todo caso, los objetivos establecidos con carácter general para todo el alumnado”. ¿Qué recursos son éstos? Pues casi exclusivamente, profesorado de apoyo: de pedagogía terapéutica, de educación compensatoria, de audición y lenguaje… que apoyan únicamente a un alumnado muy concreto. Este es un modelo reduccionista y segregador, que individualiza la enseñanza y que diagnostica necesidades de apoyo individualistas. ¿Por qué no abogar por la figura del profesor de apoyo a la educación inclusiva, que permitiría a dos docentes trabajar juntos en el aula, apoyando a TODO el alumnado y defendiendo de esta forma la personalización frente a la individualización?

    Seguimos con el modelo rehabilitador que tiende a “normalizar”, cuando debemos ir hacia un modelo social, un modelo transformador, un modelo inclusivo que cambie contextos, que elimine barreras no solo físicas y que promueva oportunidades de aprendizaje para todo el alumnado, no dejando a nadie atrás.

Pero he dicho al principio que avanzar hacia una educación inclusiva está también en nuestras manos, que los docentes y las familias podemos y debemos unirnos a la #revolucióninclusiva. Así pues…

¿Qué debemos hacer nosotros?

Este tema lo he desarrollado en anteriores entradas cuando hablaba de las condiciones que deben darse en un centro, de las culturas inclusivas, o cuando explicaba qué podemos hacer en el centro para caminar hacia una educación inclusiva, qué políticas deben cambiar en nuestros centros o incluso cuando hablé de cómo serían las aulas inclusivas y qué prácticas debemos desarrollar para caminar hacia la educación inclusiva.

En este artículo me centraré en el Proyecto Educativo de Centro como promotor de cambio en los centros educativos. El Proyecto Educativo de Centro (PEC) es un documento público que marca las líneas de actuación de un centro y que se elabora teniendo en cuenta a toda la comunidad educativa.

  • El PEC es un documento público, es el ideario del centro y en él se recogen los “valores, objetivos y prioridades de actuación” donde deben aparecer los principios de la educación inclusiva.

    Comencemos reflexionando sobre nuestras barreras. Barreras que ponemos a la participación, al aprendizaje, a la continuidad… Barreras que impiden participar, aprender o continuar todos por igual. Barreras no solo físicas, muchas veces barreras invisibles que no somos conscientes que están ahí. Pensemos en ellas y busquemos propuestas para eliminarlas.

  • El PEC no es un documento cerrado, es un proyecto abierto que puede modificarse y adecuarse a una sociedad y a un contexto que cambian con rapidez.

    Comencemos reflexionando sobre este documento, unámonos toda la comunidad educativa para ello. ¿Qué educación queremos, cómo podemos hacerlo, qué necesitamos, por dónde empezamos…? Éstas serían algunas de las cuestiones sobre las que podríamos empezar a trabajar.

  • En el PEC deben aparecer también la concreción curricular y el tratamiento transversal de las áreas.

    Es el momento de políticas transformadoras, de modelos centrados en el aprendizaje, en el movimiento maker, de metodologías que empoderen al alumnado, que personalicen la educación, es el momento de huir de prácticas segregadoras e individualizadas.

  • En el PEC se concretan también  las líneas generales de actuación. Son medidas pedagógicas, organizativas y de funcionamiento que van a permitir que el centro sea un centro inclusivo.

    Estas medidas son fundamentales para crear centros educativos inclusivos e innovadores que sean capaces de transformar las vidas, no dejando nunca a nadie atrás.

  • En el PEC se incluyen también documentos muy importantes desde el enfoque de la educación inclusiva: el Plan de Orientación y Acción Tutorial, el Plan de Atención a la Diversidad y el Plan de Convivencia.

    Estos documentos van a determinar si nuestro centro es un centro inclusivo, con actuaciones que incluyan a todo el alumnado.

 

NO DEBEMOS OLVIDAR:

  • Que debe ser un documento consensuado, de forma que todos los aspectos incluidos en él tienen que haber sido acordados, conocidos y aceptados. Es fruto de una reflexión conjunta entre todos los miembros de la comunidad educativa. Es un documento generado a partir de procesos participativos.
  • Que parte de una realidad concreta (contexto) y de una normativa que lo regula y legisla.

Una escuela inclusiva es una escuela abierta y participativa. La participación de todos los miembros de la comunidad educativa debe estar contemplada también en este documento, así como su evaluación y propuestas de mejora.

Si de verdad queremos una escuela inclusiva, en la elaboración del PEC deben estar implicados todos los sectores de la comunidad educativa.

Desde aquí os podéis descargar la Guía para la elaboración de un Proyecto Educativo de centro desde un enfoque inclusivo.

 

¿Te unes a la revolución inclusiva? #revolucióninclusiva

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