Seguimos con la innovación…

Hoy he tenido el placer de escuchar a Jorge Barrero (@Jorge_barrero_f) Director General de COTEC, de hablar con él, pero sobre todo de aprender con él.

Habla de innovación con una sencillez que sólo los grandes pueden hacerlo. Yo escuchaba e iba absorbiendo todo su conocimiento y no dejaba de ver paralelismos entre su mensaje, más empresarial, y el mío, más educativo. Porque la educación es mi tema y pasión, igual que el suyo es la innovación y sólo cuando se transforma en pasión eres capaz de contagiar.

Comienza Jorge definiendo la innovación como:

TODO CAMBIO no sólo tecnológico
BASADO EN CONOCIMIENTO no sólo científico
QUE APORTE VALOR no sólo económico

Y yo ayer definí la innovación educativa como

Innovar es cambiar, pero es cambiar con evidencias. Será por lo tanto un cambio basado en el conocimiento, un cambio con fundamento teórico, con raíces en la educación inclusiva (metáfora del árbol), pero sobre todo un cambio que sea capaz de transformar personas, de aportar valores humanos desde la perspectiva humanista de la educación que defiendo.

Así pues, mientras él hablaba yo crecía. Era consciente de que en el tema de la innovación educativa, en el que hay tanto por hacer, voy por buen camino.

Jorge es capaz de explicar en clave de humor y de forma muy visual la vida de dos hipotéticas familias del Norte y del Sur de Europa, que representan dos modelos innovadores diferentes pero necesarios. Uno de ellos, el del Sur, es el modelo colaborativo, social, distribuido y abierto. En uno de los post de este mismo blog, yo hablaba de la importancia de la colaboración, de un diálogo igualitario, de un liderazgo compartido, de escuelas abiertas y participativas; y cuando ayer lo traducía a la innovación educativa seguía pensando en este modelo innovador al escribir estas palabras:

Si queremos que la escuela sea el centro del aprendizaje, que todo el mundo participe en el mismo, que sea además el corazón del barrio, de la sociedad, debemos pensar en cambios inclusivos que abarquen a toda la comunidad educativa, dando voz, voto y participación a todos y cada uno de sus miembros.

¡Vaya emoción que tenía en este momento al escuchar que cada una de las palabras de Jorge corroboraban mis ideas sobre innovación educativa!  ¿Seguiremos así?

Continúa con una de sus metáforas, una preciosa metáfora no sólo conceptual, sino visual, sobre el papel que ocupamos cada uno en la innovación, porque para él La innovación es un reto colectivo. Todos jugamos, todos ganamos.

De esta forma contamos con

  • Expertos: Son los que saben qué, los que tienen el conocimiento.
  • Influenciadores: Son los que dicen qué hacer.
  • Facilitadores: Son los que saben cómo hacerlo.
  • Y por supuesto los pioneros, que ya lo han intentado, lo han conseguido y/o están intentándolo y por supuesto lo conseguirán.

¿Qué papel ocupas tú?  Da igual, porque juntos innovamos, porque todos ganamos.

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Seguro que en nuestros centros educativos identificamos a nuestros expertos, influenciadores, facilitadores y pioneros.  En la reflexión personal hablaba de la necesidad de encontrar momentos para la reflexión, momentos en los que primero encontramos el compañero y luego decidimos qué hacer, como explicaba Jorge. Porque eso es lo que pasa en nuestros claustros cuando compartimos inquietudes y decimos “tenemos que cambiar” y aquí comienza la innovación, sin darnos cuenta estamos buscando expertos y nosotros nos convertimos en pioneros.

24 Yo hablo de la necesidad de que la reforma parta del propio centro para asegurarnos el “éxito”, porque cuando queremos y deseamos algo lo hacemos nuestro; de esta forma, tanto los influenciadores como los facilitadores estarían en el propio centro educativo, y aunque tal vez no estén los expertos, siempre podemos pedirles ayuda y que nos acompañen en el proceso; hablaremos entonces de intraemprendimiento, cuando la innovación parte de nosotros mismos, de nuestras necesidades, de nuestro centro.

Y ahora, ¿no os parece que ha sido una suerte conocer a Jorge  y que ponga orden en mis incipientes ideas sobre innovación?

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Innovación e inclusión van de la mano

Si soy una persona enamorada de la educación, si soy una persona activista de la educación inclusiva y considero además que cuando implementamos prácticas inclusivas en la educación estamos innovando ¿puedo considerarme también una persona innovadora?

Comencemos por la definición.

¿Qué es innovación? La RAE define Innovar como Mudar o alterar algo, introduciendo novedades. Aunque las novedades para un centro pueden no serlo para otro, sí que es cierto que para innovar hay que dejar de hacer siempre lo mismo, hay que cambiar y transformar, y partir de una reflexión previa.

Pero voy a buscar una definición más personal, más relacionada con la educación inclusiva que defiendo y que recoja en tres ideas fundamentales qué entiendo por innovación educativa.

Innovar es cambiar, pero es cambiar con evidencias. Será por lo tanto un cambio basado en el conocimiento, un cambio con fundamento teórico, con raíces en la educación inclusiva (metáfora del árbol), pero sobre todo un cambio que sea capaz de transformar personas, de aportar valores humanos desde la perspectiva humanista de la educación que defiendo.

Ahora que ya tenemos más o menos claro que si queremos hablar de innovación educativa tenemos que hablar de un cambio basado en el conocimiento que aporte valor a lo que ya hacemos, ahora que ya tenemos claro que nuestro marco conceptual es la educación inclusiva con todo el alumnado presente en las aulas participando y progresando con todo lo que allí se hace, ahora que ya tenemos claro que queremos innovar….

 Sigamos por la transformación.

Ya he comentado que primero tenemos que desear el cambio, tenemos que imaginarlo y soñarlo, que además debemos conocer nuestra realidad para saber por dónde empezar a construir y a dónde queremos llegar, pero sobre todo, que tenemos que tener voluntad de actuar.

Ahora que ya lo tenemos claro, sigamos estos tres sencillos pasos:

1. Desear el cambio. 

Este primer paso es fundamental, si no deseamos el cambio difícilmente vamos a transformar, a innovar.

Si queremos que la escuela sea el centro del aprendizaje, que todo el mundo participe en el mismo, que sea además el corazón del barrio, de la sociedad, debemos pensar en cambios inclusivos que abarquen a toda la comunidad educativa dando voz, voto y participación a todos y cada uno de sus miembros.

Es importante por lo tanto encontrar momentos, espacios y tiempos para la reflexión. Espacios, momentos y tiempos que nos ayuden a redefinir objetivos claros hacia los que debemos caminar y esa será nuestra innovación. Partiremos de lo que ya hacemos para hacer cosas mejores con las que conseguir estos nuevos objetivos.

Y esta reflexión será conjunta, porque si queremos crear centros inclusivos, centros acogedores y seguros, debemos reconocernos todos como miembros de este proceso de transformación.

2. Voluntad de actuar.

Ya tenemos claros los objetivos que queremos conseguir, es hora de trabajar en equipo,  de trabajar como un solo cerebro. Me refiero al trabajo colaborativo, al liderazgo compartido, a equipos docentes autoorganizados, a la participación del alumnado, de la comunidad educativa, me refiero a construir entre todos culturas y políticas inclusivas.

3. Construir, crear.

Es el momento de la acción, de comenzar a implementar toda la innovación educativa que hemos acordado. Transformación en:

  • Las prácticas en el aula con actuaciones más inclusivas: metodologías activas, aprendizaje cooperativo y/o colaborativo, cultura de la evaluación, enriquecimiento para todo el alumnado…
  • En el rol profesorado/alumnado, otorgando un papel más activo al alumnado pasando a ser protagonista de su propio aprendizaje.
  • Las culturas del centro, creando no sólo ciudadanos del siglo XXI, sino ciudadanos mejores. Hablo de una alfabetización ética fundamentalmente.
  • Las políticas del centro, reorganizando los apoyos, no condicionándolos sólo al número de acnnee que hay en el mismo, sino como señala Antonio Márquez en su blog, redefiniendo el papel del profesorado de Pedagogía Terapéutica.
  • Los espacios, conquistando no sólo el espacio, sino también el tiempo con flexibilidad horaria y sesiones de 90 minutos, con un uso pedagógico de los recreos, con colegios ECOeducativos o ECOsociales donde se empodera al alumnado para resolver problemas sociales…

 

Y ahora, ¿tú también crees que la innovación y la inclusión van de la mano?

 

¿Cuál sería el itinerario formativo en educación inclusiva?

imagina (1)

A veces en la vida necesitamos dar un primer paso para hacer las cosas.  Andrea Giráldez (@andreagiraldez) explicaba este primer paso con una frase de Confuccio: “Un viaje de mil millas comienza con un primer paso”.

Con el tema de la educación inclusiva, buena parte del profesorado estamos convencidos de que debemos caminar hacia una educación inclusiva que impregne todas las actuaciones, acciones, pensamientos, ideas, culturas… de un centro; no dudamos en que la escuela debe ser una escuela abierta y participativa y, por supuesto, tenemos claro que la educación inclusiva es un derecho.  Pero no arrancamos, no damos ese primer paso, ese paso inseguro y que tal vez nos haga tambalear, pero, a la vez, necesario.

¿Podría ser que si fuésemos acompañados nos sintiésemos mejor? ¿Podría ser que si tuviésemos más formación sobre este tema nos sintiésemos más seguros? ¿Podría ser que no sepamos con claridad por dónde empezar? ¿Podría ser…?  Seguro que encuentro más motivos, más “podría ser”, pero hoy voy a centrarme en la formación, en la necesidad de establecer itinerarios formativos en educación inclusiva que nos lleven a los docentes a un conocimiento más profundo sobre aspectos básicos de educación inclusiva y que nos ayuden a replantearme qué cuestiones debemos cambiar en nuestra práctica docente, en los documentos de centro, en nuestro quehacer diario, para conseguir que la educación inclusiva lo impregne todo.

La formación la concibo desde una perspectiva sistémica, a modo de matrioskas, las muñecas rusas que albergan en su interior otra muñeca. Tomando como base las dimensiones del  Index for Inclusion, la cultura correspondería a la muñeca de mayor tamaño y las prácticas a la más pequeña.

Así, la primera pregunta que me planteo es: ¿Qué formación necesita el profesorado y las familias para hacer comunidades escolares seguras, colaboradoras y acogedoras, es decir, inclusivas?

1En el post ¿Qué condiciones deben darse en un centro para que apueste por la educación inclusiva? hablaba de alfabetización ética, de diálogo igualitario, de colaboración… Básicamente hablaba de cómo debe ser un centro inclusivo, cuál es la cultura que lo impregna.

En este ocasión me voy a centrar en la formación que necesita el profesorado para conseguir todo ello.  Esta formación pasa por una educación emocional como base de todo; por la promoción de la convivencia con la dinamización de alumnos ayudantes, mediadores, ciberayudantes…; con el fomento del diálogo, de la escucha activa, de la asertividad y mensajes en yo; pero también con la prevención del acoso escolar, del absentismo, de la discriminación y el racismo; con una educación para la sexualidad donde se hable de la identidad de género, de la transexualidad, del derecho a la propia identidad sexual.

¿Y las familias?  Está demostrado que la participación de las familias, “la implicación de la familia y de la comunidad contribuye a transformar las relaciones dentro del propio centro escolar, fomentando interpretaciones alternativas de los roles de género, lo cual, a su vez, ayuda a superar las desigualdades a través de la obtención de mejores resultados académicos y a establecer relaciones de igualdad entre niños y niñas” (Actuaciones educativas de éxito en las escuelas europeas, pág. 21).  Podemos hacer tertulias literarias dialógicas y escuelas de familias.

¿Y nuestra segunda matrioska? ¿Qué formación necesita el equipo directivo y el profesorado para que la inclusión esté en el corazón del centro?

También en esta 2ocasión preparé un post donde respondía a la pregunta ¿Qué podemos hacer en un centro para caminar hacia la educación inclusiva? Allí explico procesos sencillos que pueden ayudarnos a caminar hacia el objetivo. Pero, ¿qué formación necesita el profesorado?

El tema del liderazgo para la gestión del cambio y el trabajo en equipo es fundamental y no sólo para el equipo directivo, sino para todas y cada una de las personas que trabajan en el centro. Cursos de coaching educativo serían por lo tanto muy interesantes.  Andrea Giráldez habla de cuatro portales de entrada al coaching: equipos directivos, profesorado, alumnado y familias.

Imprescindible formarse en la cultura de la evaluación, que la evaluación deje de ser sinónimo de calificación.  La evaluación debe concebirse siempre como un medio, nunca como un fin, comprometiendo al estudiante a aplicar conocimientos y habilidades, actuando como motor del aprendizaje, verificando si los logros, los objetivos de aprendizaje que habíamos propuesto se han alcanzado y con qué nivel de éxito.  Para ello, el docente debe disponer de suficientes evidencias que le van a permitir evaluar a los alumnos no sólo con un único examen o prueba de lápiz y papel que favorece la enseñanza memorística y el aprendizaje bulímico, sino con otros muchos instrumentos.

El uso pedagógico de los espacios, la gestión dinámica de los patios de recreo o colegios ECOeducativos o ECOsociales donde se empodera al alumnado para resolver problemas sociales, son otras de las asignaturas pendientes.

La última matrioska, la más pequeña pero no por ello la menos importante, es la que está relacionada con las prácticas inclusivas, con el uso de metodologías activas que permitan al alumnado participar en su propio proceso de aprendizaje. ¿Qué formación necesita el profesorado para que sus aulas sean inclusivas?

3Me gusta hablar no sólo de personalización del aprendizaje, sino de un enriquecimiento para todo el alumnado.

Pero ¿cómo podemos conseguir esto en el aula? ¿Qué formación necesito yo como docente? Básicamente, formación en metodologías activas.  Me gusta el Aprendizaje Basado en Proyectos porque permite trabajar de forma integrada, no fragmentando el saber.  Me gusta relacionarlo con las inteligencias múltiples porque democratizan la inteligencia, porque todos y cada uno de los alumnos tienen algo que aportar.  Esta metodología va de la mano del aprendizaje cooperativo y/o colaborativo, o de los grupos interactivos, donde el diálogo igualitario es la base del aprendizaje.

Modelos pedagógicos como el Flipped classroom, Visual thinking, Design for change o la Cultura del pensamiento son necesarios para enriquecer el aprendizaje.  Y, por supuesto, no debemos olvidarnos de uso pedagógico de las TIC, que se deben convertir en tecnologías de aprendizaje y conocimiento, facilitando el aprendizaje, aportando nuevas posibilidades y que se infusionan en la metodología y en el contenido curricular.

(Parte de la charla que impartí en el Congreso de Educación Inclusiva de Valencia, #eduInclusiva16 mayo 2016)